martes, 26 de abril de 2011

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 26 DE ABRIL DE 2011: PORTUGAL, 37º ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES


Homenaje al pueblo portugués en su 37º aniversario de la Revolución de los Claveles. Analogías con los movimientos revolucionarios del pueblo. Evidencias del desconocimiento mutuo que existe entre el pueblo español y el pueblo portugués.

Y una música estupenda portuguesa para amenizar el programa.

PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA DE RADIO, PINCHANDO EN ESTE ENLACE O DIRECTAMENTE EN LA COLUMNA DE LA DERECHA EN EL ivoox DE CLANDESTINO





sábado, 23 de abril de 2011

SÁHARA OCCIDENTAL, 20 H. DEL SÁBADO 23/04/2011. MANIFESTACIÓN EN LA PUERTA DE LA CASA DE SAID DAMBAR


Fuentes de los TT.OO del Sáhara Occidental confirman que a en estos momentos, a las 20 horas (horario peninsular) del sabado 23 de abril hay una manifestacion frente a la casa de SAID DAMBAR en la ciudad de El Aiun. Hay gran presencia de policia gendarmes y fuerzas auxiliares por lo que se teme una brutal intervencion contra los pacificos manifestantes.

Said Dambar, como era conocido en El Aaiún, fue herido gravemente por el disparo de un policía marroquí a las 02:30 hora local, luego que abandonara un ciber-café en la calle de La Meca, en la zona conocida como las casas del Cabildo lugar en dónde presenciaba la transmisión de un partido de fútbol.

Minutos más tarde, la casa de sus padres, ubicada en el barrio de Casapiedra, era allanada por un grupo de policías de civil que buscaban su documentación, llevándose con ellos a Mohamed, su hermano mayor, hasta las dependencia de la Gobernación, una vez allí se le informó a éste hermano lo ocurrido a Said, intentado el Gobernador de El Aaiún quitar importancia a este suceso, informaron este medio día Yamila y Lehbib, hermanos de Said, residentes en la isla de Lanzarote desde hace más de una década.

Este ciudadano saharaui tenía 26 años de edad y era Licenciado en Economía y trabajaba en el Ayuntamiento de la ciudad ocupada de El Aaiún.














jueves, 21 de abril de 2011

PATRIA ES SOLIDARIDAD, DESDE VENEZUELA EL PUENTE DE SOLIDARIDAD CON LOS PRESOS POLÍTICOS COLOMBIANOS


Agencia Bolivariana de Prensa
2011-04-20-abpnoticias-Annalisa Melandri-Aunque las autoridades del país se nieguen a considerarlos tales, en las cárceles de Colombia hay más de 7.500 presos políticos detenidos en condiciones inhumanas.

El mismo hecho de no considerarlos como presos políticos (porque esto significaría considerar los guerrilleros como beligerantes y no como terroristas) es parte de la estrategia con que el Estado sigue negando la misma matriz política y social del conflicto que afecta Colombia desde más de 50 años.

Son más de 7500 activistas sociales, políticos, sindicalistas, miembros de movimientos juveniles, defensores de los derechos humanos, intelectuales y guerrilleros que, cada uno a su manera y desde su propia trinchera de lucha, representan las múltiples caras de la resistencia social y política colombiana, invisibilizada sistemáticamente a los ojos de la opinión pública internacional. La periodista colombiana Azalea Robles habla de “tergiversación mediática” de los presos políticos en las cárceles colombianas, contrariamente a cuanto ocurre por los rehenes en manos de la guerrilla, por los cuales existe una sobre exposición mediática en los medios de comunicación.

Sabemos también que en Colombia a las voces de la oposición política le quedan pocas opciones: bajo la tierra en una de las cientos de fosas comunes que a veces salen a la luz o detrás de las rejas de una prisión. Es la cara todavía muy oculta de un país que la opinión pública internacional sigue llamando “democracia”.

Así que, si logran sobrevivir, las voces de las denuncias, de las luchas y de la resistencia de miles de personas desaparecen a los ojos de la sociedad civil nacional e internacional en las 140 prisiones del país.

De estos 7500, los guerrilleros detenidos son unos 500 y están acusados ​​de terrorismo, un cargo casi siempre aplicado en conjunto con el de narcotráfico o de algún otro delito común con el fin de que desaparezca la figura del delito político. Los demás son losllamados “presos de conciencia” o sea los que son encarcelados por su “pensamiento crítico y su labor social”, como el caso emblemático de la poeta y periodista Angye Gaona, mujer de reconocida trayectoria humana y social, detenida en el mes de enero de este año por supuestos vínculos con la guerrilla.

El intercambio de prisioneros o “acuerdo humanitario” sin duda podría ser un paso decisivo hacia la llamada “humanización del conflicto”. Sin embargo la actitud constante del gobierno colombiano de despolitización del conflicto, lleva a que la creciente militarización del país vaya de la mano con el hacinamiento en las cárceles. Hasta la fecha, solamente la guerrilla de las FARC ha hecho liberaciones unilaterales, mientras que el gobierno sigue justificando su fracaso, pero también su falta de voluntad para buscar la paz, con el pretexto de la lucha contra el terrorismo y la aplicación de la política de “seguridad democrática”.

La situación humanitaria y sanitaria en la que se encuentran los presos políticos en las cárceles es terrible. Esta tipología de detenido es objeto de hostigamientos y torturas con el claro intento de humillar su militancia y aplastar su terquedad y su compromiso social.

Nos encontramos en Caracas con los integrantes de la asociación Patria es Solidaridad formada por la mayoría por colombianos y venezolanos, que se ocupa de los presos políticos en Colombia a través de diferentes iniciativas y, sobre todo a través de una importante campaña de información.

Patria es Solidaridad también se ocupa de desplazados y de colombianos indocumentados en Venezuela, la otra casa de conflicto, acaso la menos conocida.

Por Annalisa Melandri — http://www.annalisamelandri.it/

Caracas, marzo 2011

AM: Patria es Solidaridad es una organización que trabaja en Caracas por la “movilización de la solidaridad mundial con los presos políticos colombianos”. ¿Cuándo nace la asociación y porque en Caracas?

PeS: Nos fundamos hace tres años pero estamos trabajando activamente desde dos años ya que el primer periodo fue de preparación del trabajo y de la asociación como tal. Nuestro carácter es bolivariano y trabajamos por los derechos humanos de los colombianos desde Venezuela ya que las condiciones del conflicto político en Colombia no nos lo han permitido. Trabajar en Caracas nos da más posibilidades de ejercer y desplegar una solidaridad internacional con nuestros hermanos que están en las cárceles del régimen colombiano con mucha más libertad que si estuviéramos en Colombia, donde quizás esta entrevista tendríamos que hacerla clandestinamente.

Vale mencionar que hacer solidaridad desde Caracas es significativo también por ser este país referencia por los cambios en América latina y en el mundo.

Es importante resaltar que a pesar de las dificultades que implica trabajar en Colombia sobre un tema tan sensible para los intereses del gobierno colombiano, hay organizaciones que lo hacen en medio de una política de seguridad democrática que ha criminalizado el tema de la solidaridad. Estos compañeros que hacen solidaridad en el ojo del huracán merecen nuestro respeto y nuestra ayuda por su heroica labor. Nosotros somos, por decirlo así, una extensión de ellos en Venezuela y ejercemos labores que a ellos se le dificultan. En lo que se refiere a la composición de Patria es Solidaridad, la mayoría somos colombianos y venezolanos que participábamos en varias organizaciones y que decidimos solidarizarnos y humanizarnos con este drama que vive la población colombiana en el conflicto social y armado.

AM:. ¿Pueden contarnos en detalle en qué consiste el trabajo de ustedes?

PeS: Nosotros como asociación nos ocupamos de tres frentes de trabajo: el frente de trabajo de los presos políticos y los prisioneros de guerra, el frente de trabajo estudiantil y el frente de trabajo de la población refugiada, desplazada y en situación migratoria irregular en Venezuela.

Para nosotros la solidaridad con los presos políticos va en dos vías, primero en el aspecto material, segundo en el aspecto moral y político. Las dos son muy importantes porque los presos tienen muchas necesidades materiales pero es también importante el pronunciamiento político de todos los países.

Allá en Europa por ejemplo es importante que se conozca que en Colombia existen los presos políticos, que hay 7500 presos en las cárceles y que nosotros como asociación abogamos por un intercambio humanitario. Son importantes por eso las denuncias que hacemos y que están colgadas mensualmente en nuestra página web. En un mes podemos tener cuatro, cinco, denuncias de atropellamiento en las cárceles. Necesitamos que esto se conozca o sea que haya un eco de esto y que el mundo se exprese sobre el drama humanitario de los presos.

Además el estado colombiano quiere desmoralizar la moral al máximo a estos presos políticos, trata de acabar con los luchadores sociales bajo cualquier mecanismo y para ellos es muy gratificante que un pronunciamiento se haga en Europa y que algún colectivo por ejemplo se pronuncie respecto a la situación en que ellos están viviendo en las cárceles. El aspecto moral es determinante para la persona presa: una carta de aliento, un video, un audio, un pronunciamiento que a los compañeros les permita saber que no están solos y que hay personas y organizaciones movilizándose por ellos.

AM: ¿Qué quiere decir en Colombia ser un preso político y quiénes son los presos políticos?

PeS: Tenemos tres categorías de presos políticos: están los presos de conciencia que son aquellas personas capturadas y retenidas por manifestar sus ideales en contra del gobierno; están los prisioneros y prisioneras de guerra que son aquellos presos políticos guerrilleros de las FARC o del ELN que son capturados en flagrancia y que se reconocen como guerrilleros y están los presos políticos por falsos positivos que son aquellos presos que son capturados en redadas o en capturas dentro de su casa, de su hogar o en capturas masivas en poblaciones, a quienes les hacen un montaje judicial y los criminalizan sin tener ninguna prueba, sin tener nada en absoluto.

El estado colombiano también usa esta manera para amedrentar cualquier expresión de oposición hacia el gobierno. La persona permanece, como no conoce sus derechos, uno o dos años en la cárcel y cuando sale de la prisión el gobierno lo único que le dice es: “bueno disculpe, nos equivocamos”, pero queda señalada por la vida, no es indemnizada por el Estado y nadie le dará trabajo; en otras palabras se quiebra su tejido social y familiar, esto sin contar con las implicaciones en materia de seguridad porque la persona se vuelve en muchos casos en objetivo militar del paramilitarismo.

Para establecer una diferencia entre un preso político y un delincuente común o un preso social, tiene que estar claro que el preso político es aquella persona capturada o que se le quita su libertad por sus ideales. Por ejemplo esta es la diferencia entre los presos políticos colombianos y los que se hacen llamar “presos políticos” venezolanos que están tras las rejas la mayoría por corrupción. Aquí en Venezuela los que se hacen llamar presos políticos no son presos políticos sino políticos presos. El único preso político venezolano que consideramos como tal es Carlos Ilich Ramírez militante comunista internacionalista que cayó preso defendiendo la causa de Palestina. Los políticos presos en Venezuela son capturados por delitos comunes y los presos políticos colombianos son capturados por sus ideales políticos en favor de los intereses del pueblo.

AM: ¿Cuál es la situación de los presos políticos en las cárceles?

PeS: La situación de los presos políticos colombianos es bien dramática. Los compañeros son casi invisibles, para la gente común parece que no existen, parece que en Colombia no haya presos políticos, no se habla de ellos. Su situación es bastante crítica, nosotros en estos últimos meses hemos denunciado tres suicidios de presos políticos. Hay maltrato por la policía carcelaria que es el INPEC y por el grupo de reacción inmediata GRIP.

Hay varias maneras de represión carcelaria. Primero, la Colombia es un país bien montañoso y las personas que son detenidas casi siempre son campesinos así que una de las maneras de reprimirlos es también la de trasladarlos de una ciudad a otra, otra una muy recurrente es también la de colocarlos en patios con presos sociales o con paramilitares. Esa es una manera de amedrentar la expresión y la organización dentro de las instituciones carcelarias.

AM: ¿Cuantos presos políticos hay en las cárceles del país y cuantas son las mujeres detenidas?

PeS: En general sin hacer discriminación entre los presos políticos y los presos sociales, según estadísticas de enero 2010 del INPEC, en las mazmorras del régimen colombiano existen 139 establecimientos de reclusión con capacidad para 55.042 personas, pero se encuentran privadas de la libertad 76.471 personas, 71.644 hombres y 4.827 mujeres. De de esta cantidad 25.619 son los sindicados y 50.852 son condenados, es decir que hay 23.837 hombres y 1.782 mujeres a las que no se les ha resuelto su situación jurídica y que pese a eso las mantienen privadas de la libertad.

Nosotros estamos en esta tarea de afinar el censo respecto a los presos políticos. Hemos introducido en las cárceles un formato que se llama “formato de diagnostico” con el que hacemos un censo cuantitativo pero también valorativo de la situación. Tenemos conocimiento de una cifra de más de 7500 presos que es un número que la gente ya conoce y que está muy publicitado por internet, de los cuales 500 son los guerrilleros presos. Esta es una cifra que nosotros usamos oficialmente porque en este momento no podemos tener un dato cierto, pero seguramente son mucho más, alrededor de 1000 o 1200 son los guerrilleros presos, por la mayoría de las FARC-EP.

Alrededor de un 20% de los prisioneros políticos son mujeres. No hay distinción de género en la criminalización de la lucha política, sin embargo vale la pena mencionar que en el caso de las mujeres se reproduce y se aumenta la violación de los derechos sexuales y reproductivos, castigando a la mujer prisionera política con más fuerza que a los hombres por salirse de los esquemas femeninos que históricamente se les ha impuesto.

Hay presos políticos de todos los sectores de la sociedad colombiana, del sector campesino, obrero, estudiantil, juvenil, indígena, comunal etcétera. La represión del Estado colombiano no mira si eres mujer, si eres joven, si eres indígena, si eres campesino, no discrimina entre luchas dentro del marco legal y la lucha de las organizaciones armadas. Toda la protesta social en Colombia ha sido criminalizada y señalada de estar relacionada con el narcotráfico y el terrorismo con el fin de eliminar el delito político.

AM: ¿Por qué el gobierno colombiano no reconoce de tener presos políticos o los invisibiliza? ¿Y cómo se puede lograr que sean visibilizados?

PeS: Por la misma razón que no reconoce el estatus de beligerancia a las fuerzas insurgentes. El gobierno colombiano al reconocer el delito político reconocería también que el conflicto en Colombia es un conflicto armado de profundas raíces sociales y que tiene como origen la gran desigualdad social y económica, además, al reconocer el conflicto social y armado reconocería la gran responsabilidad de la oligarquía colombiana en el derramamiento de sangre durante más de cincuenta años. El estado colombiano esté obstinado en mantener la guerra y a darle una salida militar al conflicto, entre otras cosas porque la guerra es su negocio y no son sus hijos los que la pelean, si no los hijos del pueblo colombiano. Somos los pobres los que engrosamos las filas de la guerrilla, del ejército y del paramilitarismo, que es la otra máquina de guerra del estado colombiano. Por todas estas razones no han sido capaces siquiera de apostarle a un intercambio humanitario con las FARC como paso hacia un diálogo.

Los gobiernos narco-paramilitares en Colombia han cambiado las leyes internas para condenar las personas por muchos delitos, inclusive los delitos comunes. Ahora un guerrillero no es capturado solamente por rebelión sino es capturado por rebelión, por narcotráfico, por terrorismo y otros delitos que le han sumado para que la condena supere los 40 años. Por ello es sumamente importante antes que todo abrir la discusión, manifestar que en Colombia existen los presos políticos y que estos son el producto del conflicto social y armado que hay en el país.

AM: ¿Cómo se organizan los presos políticos en las cárceles?

PeS: Lo primero que hacen los presos políticos en la cárcel es organizarse, porque si no se organizan son más débiles y allá aprovechan para reprimirlos más duramente. Las mujeres del Buen Pastor por ejemplo se han organizado con una asociación que se llama Manuelita Sáenz. En general se organizan para defenderse de las arbitrariedades del régimen penitenciario, en algunos casos se organizan para producir artesanías y manualidades para sostenerse económicamente.

Las organizaciones políticos militares hacen esfuerzos por mantener algún nivel de organicidad de sus militantes en las cárceles pero es muy difícil porque el sistema penal colombiano ha sido transformado para evitar todo tipo de organización, para ello inventaron por ejemplo las cárceles de máxima seguridad donde los presos políticos no tiene contacto entre si y a veces ni siquiera con otros presos, en otros casos mandan a los presos muy lejos de sus lugares de origen o militancia y activismo político así se aísla al preso incluso de sus familias y de sus organizaciones.

El gobierno colombiano le teme a la organización dentro de las cárceles. Trata con la represión de mantenerle la moral baja a los presos y así los trasladan a otra zona para alejarlos de las familias. Es difícil que la familia de un campesino se desplace con 24 o 25 horas de viaje por ejemplo para llegara a la cárcel modelo de Barranquilla o a la de mujeres del Buen Pastor en Bogotá para visitar el preso. Desde Patria es Solidaridadhacemos un gran esfuerzo por alentar y apoyar todas las iniciativas de organización de los presos políticos dentro de las cárceles pese a las dificultades y a la oposición de todo el aparato jurídico y penal.

AM: ¿Como hacen desde Venezuela a dar seguimiento a los presos políticos en Colombia?

PeS: Nosotros trabajamos con los abogados en Colombia porque la única manera para darles seguimientos a los presos políticos es por parte de los abogados y de los familiares, no hay ninguna otra manera de hacerlo.

Los abogados que llevan los procesos y que trabajan con nosotros pueden entrevistarse con el preso o hacernos un diagnostico de cómo está la situación allá por lo menos respecto a la salud y a las necesidades básicas. La mayor necesidad de un preso obviamente es la libertad y el preso político está siempre con su mente afuera con su familia y con la lucha de la libertad del pueblo colombiano en cada uno de los frentes de lucha en el que se encuentre: estudiantil, campesino, obrero, sindicalista.

En Colombia tenemos colectivos de abogados que trabajan con nosotros y los aportes económicos salen por eventos que hacemos nosotros de aquí o por eventos que hacen en otros lados y que se canalizan por medio de nosotros para los familiares o los abogados.

AM. Decían que abogan por el intercambio humanitario. ¿Hay avances en tal sentido con el gobierno?

PeS: El estado colombiano no reconoce que hay un conflicto social y político, afirma que hay una guerra con narcoterroristas y entonces al reconocer un intercambio humanitario estaría reconociendo que hay una organización beligerante. Humanizar la guerra quiere decir tener una posibilidad de dialogo. Para que haya un intercambio humanitario simplemente hay que haber voluntad de las partes de querer humanizar un poco la guerra.

Reconocemos que las FARC han sido uno de los actores políticos que ha hecho con las liberaciones unilaterales un gesto muy valioso para la paz en Colombia y que el gobierno colombiano hasta el momento no lo ha querido asumir como un gesto real de paz. Además un intercambio humanitario estaría suportado por la ley nacional porque esta suportado por el Derecho Internacional Humanitario. Nosotros también abogamos por todos aquellos presos políticos que están en las cárceles del imperio. En este sentido nosotros como Patria es Solidaridad también exigimos la repatriación de Simon Trinidad, de Sonia y de otros presos políticos que están en Estados Unidos por narcotráfico y terrorismo. Sabemos que son simples montajes judiciales, una de las herramientas que el Estado utiliza para desmoralizar a combatientes de las FARC.

Obviamente las organizaciones que trabajan por los derechos humanos y por la paz en Colombia no son interlocutores validos para el gobierno colombiano en lo que se refiere al intercambio humanitario, con contadas excepciones como la organización Colombianos y Colombianas por la Paz por el reconocimiento y la gran labor de la ex senadora Piedad Córdoba. Nuestra labor por el momento se ha dado en términos de difusión de la necesidad del intercambio humanitario en Colombia, para esto es importante sumar solidaridad internacional y presionar desde el movimiento social mundial para obligar al gobierno Colombiano a discutir los términos de una verdadera paz con justicia social para todos que acabe con cincuenta años de derramamiento de sangre.

AM: ¿Se ocupan también de desplazados y de problemas de migrantes?

PeS: Estamos en la tarea también de ocuparnos de desplazados, de migrantes y de poblaciones irregulares. En Venezuela existen alrededor de 5millones de colombianos en condiciones de desplazamiento, algunos refugiados, algunos asilados, algunos simplemente desplazados económicos que ni siquiera ellos mismos se reconocen como desplazados al llegar a este país en una condición de incertidumbre donde no tienen ningún vinculo político o familiar. Les toca una vida muy difícil y desarrollar en tareas que los desvinculan inclusive políticamente. Una persona que era un luchador campesino, con su familia, con sus hijos, le toca sumarse a los cinturones de miseria de Caracas y dedicarse a la buhonería que es la venta informal a la calle y deja su condición de campesino, todo su saber tradicional de 30/40, todo eso lo pierde cuando llega aquí, porqué llega en una condición de desamparo total.

AM: ¿Cuál es la actitud de los venezolanos respecto a los colombianos?

PeS: La respuesta en general que hemos recibido de pueblo venezolano, es de plena solidaridad, está llena de profundo afecto bolivariano, así mismo la política del gobierno es una política incluyente del colombiano en la estrategia de bienestar social, que contempla el plan Simón Bolívar, en donde el fin último es la suprema felicidad social. Cualquier hecho de esclavismo, de maltrato, de abuso o de exclusión, que pueda presentarse, es claro que no es política de gobierno, sino son acciones individuales y enemigas del proceso bolivariano. Nosotros de Patria es Solidaridad, como bolivarianos consideramos que más que ser hermanos, los colombianos y los venezolanos somos un mismo pueblo.

AM: Finalmente, la campaña de solidaridad que impulsa Patria es Solidaridad con los presos políticos se llama “Plan Hermanamiento”. ¿Pueden contarnos en qué consiste?

PeS: Esta campaña consiste en que una persona o una organización se hermana con un preso político. Plan Hermanamiento es hacerle un seguimiento y un acompañamiento tanto material como moral a un preso político en Colombia.

Una asociación supongamos italiana, puede enviarle dinero, enviarle las cosas que necesita y este envío pero debe ser hecho por preso político. Puede hacer una campaña de solidaridad, una fiesta de solidaridad, un recital poético y recoger cartas o una solidaridad material. Esta solidaridad material puede llegar a nuestra asociación que se hace puente para que llegue a los presos.

En seguida los datos:

Tel: 0212–7425751


LAS VENAS ABIERTAS DE COLOMBIA


Darío Arenas
ARGENPRESS

El 40% del territorio colombiano está pedido en concesión para proyectos mineros. De las 114 millones de hectáreas que conforman el total del suelo patrio, cerca de 45 millones están solicitadas para este fin, aproximadamente la superficie de los 4 departamentos más grandes del país (Amazonas, Vichada, Caquetá y Meta), más todo el Eje Cafetero, Cundinamarca y el Valle del Cauca juntos. Esto en un país, en el que gracias al maremágnum de reformas aperturistas iniciadas en los años 90, el agro y la industria sufrieron un rezago descomunal, y donde se estima que hay disponibles y no cultivadas apenas 4,97 millones de hectáreas para agricultura. (1)

Esta es la proporción de la política minera plasmada en el código de minas de 2001 ratificada en la reforma de 2010. Durante el último periodo del gobierno de Uribe se otorgaron la mayor cantidad de títulos mineros en la historia de Colombia y se ahondaron los privilegios de la gran minería transnacional. Ahora, bajo el mandato de Santos –como seguramente ocurrirá con el resto del paquete neoliberal heredado- se pretende profundizar y llevar a sus más altas dimensiones.

La expansión de la actividad extractiva en Colombia responde, como la gran mayoría de las políticas de nuestros gobiernos, no a las autenticas necesidades del pueblo colombiano sino a intereses ajenos a ellos. Con la economía de las grandes potencias tremendamente debilitada gracias a las recurrentes crisis que el sistema capitalista provoca, con la necesidad de buscar nuevamente riqueza sustentada en los metales preciosos y con precios del oro llegando a sus máximos registros históricos, superando los 1400 dólares la onza, son naturales las expediciones que nuevamente emprenden a países que como Colombia, poseen estos preciados recursos. El capital financiero internacional bajo esta lógica se ha fortalecido y ha asumido un rol preponderante, llegando a tener inversiones en la industria minera mundial del orden de los 84.327 millones de dólares entre 2000 y 2006, a través de proveedores de fondos tan poderosos como JP Morgan, Citigroup, HSBC Holdings, ING, entre otros grandes conglomerados financieros del mundo 2.

Prueba de la desesperada sed de las potencias por los recursos minero-energéticos, reflejada en las invasiones a Irak y Afganistán, es el aprovechamiento de circunstancias coyunturales como la de Libia. Bajo pretextos humanitarios, Estados Unidos retoma posiciones de mando y control sobre los recursos de una zona que ha sido esquiva a sus mandatos.

Teniendo en cuenta que en los últimos años ha habido un abrumador ingreso de compañías mineras canadienses a Colombia y que estas representan el 75% de la industria minera mundial, no es de extrañar el alborozo del actual ministro de hacienda Juan Carlos Echeverry, quien notablemente cómodo con el tipo de relaciones que Colombia posee con el mundo, expresara hace poco: “los españoles descubrieron América hace 500 años y los canadienses descubrieron Colombia hace 10. De lo que estamos muy contentos”3. Muestras tangibles de la actitud de la alta clase dirigente de nuestro país frente a las grandes potencias y sus intereses. Cabría anotar que solo le restó manifestar al ministro en su arrebato de honestidad brutal, que hace más de un siglo y bajo condiciones similares también nos habían “descubierto” los gringos.

Amagá, El Hoyo-Patía, Suarez, Marmato, La Jagua de Ibirico, Anaime, Quinchía, Tabaco, Pore, Taraira, Socha, Montelibano, Sardinata, Remedios, Buenos Aires, la serranía de San Lucas, Condoto, Cajamarca, son entre muchas otras poblaciones colombianas, el ejemplo del modelo minero que se intenta imponer en nuestro país. Han sido en unos casos, damnificados por las leoninas condiciones laborales fijadas por las transnacionales y testigos de primera mano del abandono estatal, del asfixiamiento y acoso a la minería tradicional local, y en otros, se pretende que sean víctimas de la destrucción de su medio ambiente, del desplazamiento de sus poblaciones, del despojo de su hábitat, del arrebatamiento de sus tradiciones y de la expropiación de sus trabajos, su vida y su historia. Todas estas comunidades tienen suficientes razones para sentirse desamparadas por el Estado y poseen el justo y legitimo derecho a rebelarse en contra de las políticas del acoso y el saqueo agenciadas por quienes en teoría deberían defender sus intereses.

Esta es la verdadera cara de la locomotora minera de Santos. Vagones llenos de gabelas y privilegios para las compañías transnacionales, colmados de exenciones tributarias, descuentos y facilidades enormes para realizar negocios de acuerdo a su conveniencia con formidables márgenes de ganancia, todo ello contrastado con la persecución rastrera a los mineros pequeños y tradicionales de nuestro país. La profundización de la confianza inversionista intenta sumir a una enorme porción de nuestra población en una funesta lógica, inexpugnable según nuestros dirigentes, en la que la inserción en el mercado mundial de economías tan languidecidas y debilitadas como la colombiana debe darse a cualquier costo, sin importar las asimetrías que existan, el lugar rezagado que en él juguemos, y el deterioro que este tipo de políticas generen en nuestra población.

Asistimos a un escenario desolador y apabullante. El prurito por la reprimarizacion de nuestra economía no tiene parangón alguno, las políticas del despojo, expoliación y pillaje lejos de combatirse se han institucionalizado y se les ha brindado un cariz de progreso y bienestar, cuando en realidad anidan en su interior las mismas formulas que han perpetuado el atraso y el subdesarrollo en nuestro país.

Las venas de Colombia siguen abiertas. Las cicatrices que aun conservamos en la piel de nuestra nación, como las de la lucha por nuestra independencia hace 200 años, nos demuestran que los pueblos cuando se resuelven pueden vencer las políticas entreguistas y los regímenes antipatrióticos, y pueden decidir por sí mismos su destino. La concientización, la organización y la movilización deberán marcar el camino para que, al igual que en el caso de la victoria en Santurbán, derrotemos la sumisa entrega de nuestros recursos y podamos descarrilar definitivamente la nefasta locomotora minera de Santos.

* Con relación al II Encuentro Nacional de la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional, RECLAME, llevado a cabo el 8 y 9 de Abril de 2011 en Bogotá.

Nota: el sábado 14 de Mayo en Marmato, Caldas, un pueblo con una tradición minera de más de 500 años, se llevará a cabo una jornada en contra de las intenciones de la compañía canadiense Medoro Resources de tumbar el pueblo y desplazar económica y socialmente a toda su población. Están cordialmente invitadas todas las organizaciones sociales, políticas y de resistencia a proyectos megamineros del país y todas las personas que quieran hacer parte de esta importante movilización.



 
DECLARACIÓN DEL II ENCUENTRO NACIONAL DE RECLAME
Bogotá, abril 18 de 2011

Los pasados viernes 8 y sábado 9 de abril de 2011, en las instalaciones de Sintraemsdes en Bogotá, nos reunimos 110 delegados de organizaciones y procesos regionales de resistencia a megaproyectos mineros, para realizar el II Encuentro de la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional, RECLAME.

La “locomotora minero-energética”, que se propone como la fuente principal de crecimiento de la economía nacional, es en realidad una aplanadora que está produciendo una destrucción de la biodiversidad sin antecedentes, una seria afectación a las comunidades, violaciones a los derechos humanos, los derechos de los trabajadores, y persecución a los pequeños y medianos mineros nacionales. Esta situación se presenta al tiempo que el Estado colma de beneficios y exenciones tributarias a las trasnacionales mineras, a cambio de unas insignificantes regalías que no compensan los impactos negativos, ni los riesgos de la megaminería.

Esta situación fue analizada durante el II Encuentro, en el que realizamos un positivo balance de las acciones conjuntas emprendidas por RECLAME a nivel nacional y regional, que han ubicado al tema minero-energético como uno de los principales en la agenda de lucha de las organizaciones y movimientos sociales del país. Un año después de su creación, contamos con mecanismos de articulación que nos han dado la posibilidad de realizar tareas colectivas. Así como con herramientas como la página de Internet, redes sociales y listas de distribución de información, a través de las cuales mantenemos una constante comunicación, tanto entre los miembros de la Red, como con ciudadanos interesados en conocer sobre este proceso de articulación.

Mujeres y hombres, afros, campesinos, indígenas, comunidades urbanas, intelectuales, estudiantes, trabajadores y pequeños y medianos mineros, coincidimos en la necesaria unidad de amplios sectores de la población colombiana para enfrentar a la actual política minera, dado que la amenaza para la población, el ambiente y la vida proviene de poderes corporativos globales que, adicionalmente, cuentan con todo el respaldo del Estado. A esta política nacional y trasnacional que no le sirve a los(as) colombianos(as), debe corresponderle una fuerza social superior para poder detenerla. Un ejemplo de esto es el proceso amplio y unitario que lideraron los(as) santandereanos(as) y sumó a miles de colombianos para defender el páramo de Santurbán frente al proyecto minero Angostura, cuya temporal victoria obligó a la Greystar a retirar la solicitud de licencia ambiental.

Por tal razón, durante el Encuentro se reiteró que los puntos de articulación debían ser los de la defensa de los territorios, sus comunidades y recursos naturales, rechazando los proyectos de gran minería trasnacional.

Las organizaciones que hace un año conformamos RECLAME y las nuevas que nos vinculamos durante este Encuentro, discutimos sobre el quehacer de la Red, su papel de articulación y fortalecimiento a nivel regional y el compromiso político con el bienestar del país.

Aprobamos diseñar en las próximas semanas una campaña nacional, que será impulsada desde RECLAME, para hacerle frente a la “Locomotora Minero-Energética”, con ejes que sean de utilidad para los procesos regionales que ya están enfrentados a las trasnacionales mineras, pero que también nos ayuden a sumar y fortalecer otros procesos de resistencia a nivel nacional.

Resultó sumamente enriquecedor, no solamente para el evento, sino para el devenir de los procesos regionales, el foro que organizamos en la Universidad Nacional en el marco de este II Encuentro, pues todos los(as) asistentes y en particular las comunidades conocimos y profundizamos en argumentos muy valiosos que nos brindaron los destacados académicos Julio Fierro Morales, Guillermo Rudas y María Victoria Duque, así como el senador Jorge Robledo.

Retornamos a nuestras regiones con el firme compromiso de fortalecer los nodos organizativos de la Red en cada uno de los departamentos que estuvimos presentes: Antioquia, Arauca, Bogotá, Boyacá, Bolívar, Caldas, Casanare, Cauca, Cesar, Chocó, Cundinamarca, Guainía, Guajira, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Santander, Putumayo, Quindío, Risaralda, Valle del Cauca y Tolima. Trabajaremos para que los demás departamentos del país también se sumen.

Nuestro compromiso y esfuerzo será por consolidar la articulación departamental, regional y nacional, así como tejer lazos con procesos internacionales de resistencia a la gran minería transnacional. Los retos a enfrentar hacen necesario construir una interlocución mucho más dinámica y avanzar colectivamente en los propósitos que nos hemos propuesto. RECLAME también apoya y promueve las acciones en favor de defensa de las regalías para las regiones productoras. Trabajaremos en la perspectiva de realizar el III Encuentro de RECLAME, para mostrarle a la sociedad colombiana e internacional los avances en la lucha para enfrentar a la gran minería trasnacional y el desarrollo de los conflictos en donde se ubican estos proyectos.

Algunas de las actividades que RECLAME, como espacio unitario, liderará y promoverá durante este año son:

1. La Marcha de los Pequeños y Medianos Mineros que se realizará en Bogotá el 27 de abril de 2010.

2. El Encuentro Nacional de la Comisión Política de la Minga Social y Comunitaria, sobre el tema de la Locomotora Minero-Energética, el 7 y 8 de mayo.

3. La Jornada Nacional de Solidaridad con el Pueblo de Marmato, el 14 de mayo.

4. El Encuentro de Acción Colectiva y Megaproyectos Mineros, de la Universidad Javeriana el 18 y 19 de mayo.

5. La marcha de resistencia al proyecto La Colosa, el 3 de junio.

6. La Jornada Continental de lucha contra la Gran Minería Trasnacional, el 21 de junio

7. El Encuentro Continental del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, OCMAL, en agosto de 2011.

Finalmente, reafirmamos nuestro compromiso con los tres puntos de acuerdo de RECLAME:

LUCHAR CONTRA LA GRAN MINERÍA TRASNACIONAL. LUCHAR CONTRA LAS LEYES DE DESPOJO. DEFENDER LA VIDA, LA PERMANENCIA EN EL TERRITORIO Y LA SOBERANÍA NACIONAL.

Organizaciones que conforman RECLAME:

ACADER, Cauca
Acueductos de Tasco, Boyacá
Agromisaspi - Samaniego Nariño
APETRAS, Santander
Asentamiento Indígena Catama, Caldas
ASAP Caramanta, Antioquia
Asociación Agropecuaria de Caramanta - ASAP Caramanta
Asociación Campesina Bien Andantes- Sucre Cauca.
Asociación Campesina de Inzá Tierrdentro, ACIT
Asociación Consejo Regional del Pueblo Nasa del Putumayo Kwe’sx Ksxa’w
Asociación de Areneros de Mogotes, Santander
Asociación de Familias Campesinas – BIABUMA
Asociación de Mineros del Bajo Cauca, Antioquia
Asociación Minga
Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria
Asoconsumo, Cundinamarca
ASOGRAS Torres, Santander
CENSAT Agua Viva, Amigos de la Tierra Colombia
Centro de estudios del Carbón y la Gran Minería
Centro de Estudios Jurídicos y Sociales -Tierra Digna.
Centroriente, Arauca.
Cesar en Defensa de las Regalías
CIMA, Norte de Nariño
CIMA, Cauca
Colectivo Cultural Estanislao Zuleta, Boyacá
Colectivo Estudiantil Punto de Encuentro – Tolima.
Colectivo de soberanía Recursos Naturales y Minero-Energéticos – Aury Sará
Colectivo de Recursos Naturales, Cundinamarca
Colectivo Punto de Inflexión
Colectivo Kavilando, Antioquia
Comisión de Seguimiento y Vigilancia del Páramo El Almorzadero
Comisión Intereclesial de Justicia Y Paz
Comité de Integración del Macizo Colombiano – CIMA
Comité de Integración Social del Catatumbo – CISCA
Comité Mineros Unidos de Marmato
Comité por la defensa del agua y la vida del Cauca
Comité por la defensa de Marmato
Comité por la defensa del Páramo de Santurbán
Comisión por la defensa del Páramo del Almorzadero
Comunidades Afrodescendientes de las zonas humanitarias y de Biodiversidad del Curvaradó y Jiguamiandó
Comunidades de Nuevo Cañaveral, Alto Guayabal, Urada, Departamento de Chocó
Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC
Consejo Comunitario de la Toma, Cauca.
Conservación Natural, Tolima
CORDECAR, Santander
Corporación Aury Sará Marrugo.
Corporación Buen Ambiente – CORAMBIENTE
Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo
Corporación Colectivo de Abogados Luis Carlos Pérez
Corporación Compromiso, Santander
Corporación COSPACC
Corporación Observatorio Social y Ambiental del Tolima – Coalas
Corporación para la Educación, el Desarrollo y la Educación Popular - Instituto Nacional Sindical – CEDINS
Corporación Sembrar
Corporación Social para la Asesoría y Capacitación Comunitaria – COSPACC
C.R.N. Kwcsx Ksxaw
Emprendedores por la Ecología y la Tierra – ECOTIERRA, Tolima
Federación Agrominera del Sur de Bolívar –FEDEAGROMISBOL
Federación de Comunidades Desplazadas de Área de Influencia de la Explotación Minera en la Guajira, FECODEMIGUA.
Federación de Mineros de Oro, Plata y Platino, FEDORO
Federación de Mineros y Balasteros del Eje Cafetero
Federación Minera del Chocó
Federación Santandereana de Mineros, FESAMIN
Federación Unitaria de Trabajadores Mineros, Energéticos, Metalúrgicos, Químicos y de Industrias similares – FUNTRAENERGÉTICA
Fundación Integración Campesina, FINTEC, Boyacá
Fundación AMA, Antioquia
GISAC, U. Caldas
Grupo de Minería del Centro de Estudios del Trabajo, CEDETRABAJO
Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa, U. Nacional
Movimiento Cívico pro defensa de Marmato
Indígenas Embera Katio
Organización Colombiana de Estudiantes, OCE
Organización Indígena de Antioquia
Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC
Organización Tierra Viva- Tolima
Proceso de Comunidades Negras – PCN
Pueblo Cofán
Red Antorcha
Red Colombiana de Acción Frente el Libre Comercio – RECALCA
Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia – REDHER
Red de Víctimas del Conflicto Sociopolítico en Colombia
Red Mateo Kramer
Resguardo Indígena Pueblo Guambiano
Resguardo de Chidima-Tolo
Resguardo de Urada- Jiguamiandó
Resguardo San Luis Alto Picudito del Municipio de Villagarzón
Resguardo Kwinas Çxamb (Alto Lorenzó) Municipio de Puerto Asís
Reversa, Tolima
Sindicato de Trabajadores de la Minería en Colombia – SINTRAMINERCOL
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Carbón – SINTRACARBÓN
Sintramienergética, Cesar
Sintramineros Amagá, Antioquia.
Tierra Digna
Unión de Solidaridad con los Pueblos, UIP
Viva La Ciudadanía

miércoles, 20 de abril de 2011

MARIO BENEDETTI: HOMBRE PRESO QUE MIRA A SU HIJO




Cuando era como vos me enseñaron los viejos

y también las maestras bondadosas y miopes
que libertad o muerte era una redundancia
a quien se le ocurriria en un país
donde los presidentes andaban sin capangas.

Que la patria o la tumba era otro pleonasmo
ya que la patria funcionaba bien
en las canchas y en los pastoreos.

Realmente no sabian un corno
pobrecitos creian que libertad
era tan solo una palabra aguda
que muerte era tan solo grave o llana
y carceles por suerte una palabra esdrújula.

Olvidaban poner el acento en el hombre.

La culpa no era exáctamente de ellos
sino de otros mas duros y siniestros
y estos si
como nos ensartaron
en la limpia república verbal
como idealizaron
la vidurria de vacas y estancieros
y como nos vendieron un ejército
que tomaba su mate en los cuarteles.

Uno no siempre hace lo que quiere
uno no siempre puede
por eso estoy aqui
mirándote y echándote
de menos.

Por eso es que no puedo despeinarte el jopo
ni ayudarte con la tabla del nueve
ni acribillarte a pelotazos.

Vos ya sabes que tuve que elegir otros juegos
y que los juegue en serio.

Y jugue por ejemplo a los ladrones
y los ladrones eran policias.

Y jugue por ejemplo a la escondida
y si te descubrian te mataban
y jugue a la mancha
y era de sangre.

Botija aunque tengas pocos años
creo que hay que decirte la verdad
para que no la olvides.

Por eso no te oculto que me dieron picana
que casi me revientan los rinones
todas estas llagas hinchazones y heridas
que tus ojos redondos
miran hipnotizados
son durisimos golpes
son botas en la cara
demasiado dolor para que te lo oculte
demasiado suplicio para que se me borre.

Pero también es bueno que conozcas
que tu viejo callo
o puteo como un loco
que es una linda forma de callar.

Que tu viejo olvido todos los números
(por eso no podria ayudarte en las tablas)
y por lo tanto todos los teléfonos.

Y las calles y el color de los ojos
y los cabellos y las cicatrices
y en que esquina
en que bar
que parada
que casa.

Y acordarse de vos
de tu carita
lo ayudaba a callar.

Una cosa es morirse de dolor
y otra cosa es morirse de verguenza.

Por eso ahora
me podes preguntar
y sobre todo
puedo yo responder.

Uno no siempre hace lo que quiere
pero tiene el derecho de no hacer
lo que no quiere.

Llora nomas botija
son macanas
que los hombres no lloran
aqui lloramos todos.

Gritamos berreamos moqueamos chillamos
maldecimos
porque es mejor llorar que traicionar
porque es mejor llorar que traicionarse.

Llora
pero no olvides.

martes, 19 de abril de 2011

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 19/04/2011: XARXA ANTIRUMORS-RED ANTIRUMORS CONTRA LA POBLACIÓN MIGRADA


Hoy hablamos sobre la XARXA ANTIRUMORS o RED ANTIRUMORES que ha puesto en marcha el Ayuntamiento de Barcelona, una innovadora estrategia de comunicación promovida desde el Ayuntamiento de Barcelona, orientada a combatir los rumores que circulan sobre la diversidad cultural y la población migrada. El conocimiento, la formación, la reflexión y el debate son las herramientas elegidas para desmentir los tópicos relacionados con la inmigración.

El Ayuntamiento de Barcelona, se ha comprometido a empeñarse a fondo para desmentir estereotipos a través de un manual, cursos formativos, un cómic y una web especializada. Y tenemos rumores de todo tipo pero los más comunes son: l@s inmigrantes acaparan las ayudas sociales, los centros sanitarios, bajan el nivel de las escuelas y la mayoría no tiene formación. Estas afirmaciones, entre otras, crean barreras entre  personas foráneas y autóctonas que dificultan la convivencia y la integración.

El programa, que comenzó a gestarse a mediados del año 2010, cuenta con la formación de agentes antirrumores, personas que, principalmente, forman parte de entidades y que divulgarán la realidad entre sus usuari@s, aunque desde CLANDESTINO invitamos a que todos y todas seamos "agentes antirumores".

Ya participan 200 asociaciones y responsables individuales, que difundirán los desmentidos a través del diálogo.

PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA DE RADIO, PINCHANDO EN ESTE ENLACE O DIRECTAMENTE EN LA COLUMNA DE LA DERECHA EN EL ivoox DE CLANDESTINO



lunes, 18 de abril de 2011

LA MEMORIA VIVA DEL M-19: ¿VALIÓ LA PENA LA DESMOVILIZACIÓN? ¿QUÉ APORTES SOCIALES Y POLÍTICOS SE DIERON DESPUÉS DE LAS DESMOVILIZACIONES? ¿SE FRENÓ LA VIOLENCIA EN COLOMBIA O SE APROVECHÓ POR UNA DE LAS PARTES (EL ESTADO) PARA "CONTROLARLA" Y HACER USO EXCLUSIVO DE ELLA?

LA MEMORIA VIVA DEL M-19
http://colombia.indymedia.org/print.php?id=63391
17 años después de su desmovilización, el M-19 sigue afectando la política nacional. Las oligarquías aún le temen, el gobierno insistentemente lo recuerda y los muchachos no dejan de aplaudir su osadía.

“Es la hora de hacer el gobierno de todos: un gobierno con actos de justicia, dignidad y soberanía, un gobierno en el que se exprese la voz de los colombianos, que dé solución a nuestras necesidades y realice nuestras aspiraciones de patria y libertad.


(…) ya basta de protestas, ya basta de denuncias, ya basta de gritarle a una oligarquía sorda a las verdades de siempre. Llegó la hora de las afirmaciones”

Álvaro Fayad Delgado
Proclama de Los Robles a Colombia.
Abril 17 de 1985.

En memoria de Amanda, Amelia, América, María, Carmenza, María Eugenia, Marta, Violeta, Marcela, Irma, Claudia, Natalia y todas las mujeres revolucionarias que con su lucha y temple de guerreras, sembraron la tierra con semillas de porvenir.


No heredaremos la represión

Cuando aún no había sido superado un pacto excluyente de impunidad compartida entre las oligarquías de los dos partidos tradicionales conocido como el Frente Nacional, acababa de fraguarse un escandaloso fraude electoral, apoyado entre otros, por la iglesia Católica a través de su cardenal Aníbal Muñoz Duque, y la Presidencia de la República le era otorgada al conservador Misael Pastrana Borrero sobre el General golpista Gustavo Rojas Pinilla quien, bajo su gobierno dictatorial en 1957 había traído tantos adelantos al país y a la vez coartado toda suerte de libertades constitucionales, la sociedad empezaba a plantearse la necesidad de llevar a cabo nuevas y más refrescantes prácticas en el desarrollo de la política colombiana.

El país aún discutía sobre las conveniencias del Concordato de 1973 en respuesta al recién aprobado Concilio Vaticano II, que si bien suprimía algunas de las más aberrantes disposiciones de la llamada Ley Concha, estaba lejos de constituirse en un real pacto de conciliación capaz de ubicar al clero en su debido lugar, para que en vez de favorecer los excesos del partido Conservador e intervenir negativamente en el desarrollo democrático de Colombia, lograra responder a la falta de conciencia política del país, que según el texto “Justicia y exigencias cristinas”, resultado de la Conferencia episcopal de 1973, era la responsable de la perpetuación de una minoría excluyente en el poder.

El sacerdocio colombiano se dividía entre un catolicismo asfixiante ajeno a los principios fundamentales del cristianismo y los seguidores de la Golconda, la SAL (Sacerdotes para América Latina) comprometidos con las luchas de clases, las novedosas propuestas de la teología de la Liberación, y los llamados curas rebeldes, inspirados en la lucha y prematura muerte de Camilo Torres Restrepo, empezaban a cuestionar cada vez con mayor firmeza el real compromiso de la Iglesia Católica con los sectores menos favorecidos de la sociedad y muchos asumían en consecuencia, el camino de la lucha armada como forma efectiva, según declaraban, de defender con eficacia su rebaño de las fauces devoradores de un Estado violento y desigual. El continente era invadido por el boom latinoamericano de las guerrillas marxistas, las autodefensas campesinas, las organizaciones de obreros y sindicatos, las luchas reivindicadoras de los proletariados del mundo, se hablaba de la combinación de todas las formas de lucha, y las juventudes, que devoraban la literatura filosófica y política del momento, asumían el reto de la transformación social desde sus propios lineamientos conceptuales, espirituales, teóricos y libertarios.

Mientras la población de varios países del continente padecía el accionar violento o las secuelas de feroces dictaduras militares, en Colombia, los jóvenes se resistían al pasivo sometimiento nacional a las disposiciones del amo del norte, a la exclusión política y a la persecución armada contra rebeldes y campesinos. Las juventudes querían apostarle con su vida y sus ideas a la consolidación de un nuevo Estado. Y fue en este contexto dinámico y de enormes cambios estructurales, como un grupo de muchachos idealistas, algunos ya militantes de la guerrilla de las FARC, otros activos sindicalistas, políticos e ideólogos comprometidos con la ANAPO y descontentos con la realidad social del país, decidieron unirse a partir del recién fundado movimiento Comuneros y dar inicio a la guerrilla más popular, creativa y cercana al sentir del pueblo: El M-19.

Cuando en Colombia algunos políticos reconocidos se reunían en torno al general Valencia Tovar, -recordado por su acción en Patio Cemento que en 1965 le costó la vida al cura guerrillero Camilo Torres -, para pedirle asumiera la jefatura nacional tras la crisis de gobierno, no muy lejos de allí y en torno a un ser mucho más agraciado, empezaba a consolidarse un nuevo sueño revolucionario. Peggy, quien en ese entonces era la cuñada del gerente de Coca Cola, y se había convertido en la hija díscola de una oligarquía asfixiante, fue el puente preciso para propiciar el acercamiento entre Jaime Bateman Cayón, líder de la organización Comuneros, Carlos Pizarro Leongómez y Álvaro Fayad de las FARC, Eddy Armando un apasionado del arte y de la vida y el médico Carlos Toledo Plata, representante a la Cámara y Secretario de Agitación de la Anapo.

Álvaro Fayad, quien por ese entonces militaba en las FARC, para evitarse un juicio por deserción le propuso al Comandante Jacobo Arenas, escribir un libro biográfico sobre su vida y obra en la guerrilla. El Comandante aceptó complacido, y en una de sus salidas para el desarrollo de su investigación, Fayad escapó y no regresó jamás. Carlos Pizarro, quien corría el mismo peligro y consecuente a su modo libre e intempestivo de asumir la vida, decidió, un día cualquiera, echar a correr, y según cuentan sus amigos, corrió desde la montaña hasta Neiva y de Neiva voló hacia Bogotá, donde lo esperaban los demás muchachos que irían a conformar la plana mayor del M-19.

A finales de 1973, en la finca Jalisco, propiedad del senador anapista Milton Puentes, se consolidó definitivamente este proyecto revolucionario, dando una clara identidad política a lo que sería el Movimiento 19 de Abril, M-19, un irreverente sueño Bolivariano, tejido más con ilusiones juveniles que con el pragmatismo que, la ardua lucha armada, les enseñaría tiempo después.

Desde sus inicios, el M-19 se planteó como un proyecto urbano, nacionalista y Bolivariano, que contrario a las ortodoxias que consumían a las guerrillas colombianas con su pobre interpretación del sentir nacional, intentaba convertirse en una real alternativa de poder capaz de transformar pesados e incomprensibles dogmas ideológicos en acciones convocantes, frescas y atrevidas. Líderes de distintas vertientes, confluyeron al encuentro con la historia para tejer una nueva propuesta de lucha armada dispuesta a ganar espacio nacional a través de una acertada lectura de la sociedad colombiana y de la realización de osadas acciones político militares que además de poner en evidencia la fragilidad del establecimiento, les ayudara a ir ganando terreno en el corazón de las mayorías empobrecidas y marginadas y de importantes sectores de la intelectualidad y el arte colombianos. El M-19 no tardó en convertirse en el mejor ideal revolucionario del país y del continente.

Su incursión a la vida nacional debía ser el reflejo de sus ideas y de su afán de protagonismo social haciendo uso de gran ingenio y creatividad. Por ello, una semana antes de su aparición pública, el 17 de enero de 1974, el movimiento pagó varios avisos de prensa anunciando la llegada de un novedoso producto: “Parásitos… gusanos? espere M-19”, “Decaimiento… falta de memoria? Espere, ya llega M-19” . En su primer comunicado público, distribuido en el mismo mes, se autoproclamaron como un movimiento anapista, hablaron de socialismo a la colombiana en un lenguaje hasta la fecha desconocido para el país, y dejaron claro que su lucha armada era contra “el imperialismo norteamericano que sojuzga a nuestros pueblos impidiéndoles su desarrollo económico y social, contra las oligarquías nacionales, serviles incondicionales del imperialismo, vendepatrias descaradas y explotadoras insaciables de los campesinos, y contra los altos mandos militares, perseguidores de obreros, campesinos y estudiantes, guardianes de los intereses del imperialismo y las oligarquías; el alto clero, obispos y arzobispos que se cuelgan a Cristo en el pecho y por debajo de la lujosa sotana se les ve la gruesa chequera…”

El M-19 se constituyó entonces en una guerrilla semiurbana que logró combinar ideológicamente varias tendencias políticas de la época, integrar fuerzas afines y darle forma a una nueva propuesta de lucha armada que rompía con los discursos y prácticas de la guerrilla colombiana emuladora de principios extranjeros. El M-19 era diferente, no era una guerrilla convencional, no podía serlo, no sólo porque su origen fuera totalmente político y citadino, por así decirlo, y no simplemente agrario ni resultado de un proceso de estudios políticos en La Habana, como ocurrió con otras agrupaciones subversivas, sino porque sus filas estaban conformadas por hombres y mujeres tan agudos como ingeniosos, todos ellos dotados de una asombrosa capacidad natural para leer e interpretar el país como Jaime Bateman Cayón, tan generosos y altruistas como el medico Carlos Toledo Plata, tan preparados e inteligentes como Alfonso Jacquin, Andrés Almarales, Luis Otero, Álvaro Fayad, Antonio Navarro, Otty Patiño, Gerardo Ardila, Israel Santamaría o Vera Grave, valientes y audaces como Iván Marino Ospina, Ariel Sánchez, Elvencio Ruiz, Clara Elena Encizo, Carmenza Londoño, Nelly Vivas, Gustavo Arias, Gladis López, Afranio Parra, Jorge Eduardo y Ariel Carvajalino, Roberto Augusto Montoya, Libardo Parra, Lázaro, Rubén, Abraham, Santiago o Hipólito Blanco, idealistas y consecuentes como Carlos Pizarro, Irma Franco o Germán Rojas Niño y otros tantos valientes anónimos que lograron darle una imagen renovada y carismática al movimiento insurgente latinoamericano.

El Eme era una organización que con ingenio respondía a la frustración de una generación ávida de cambios, quería hacer política con las armas en coherencia con la voluntad popular, romper el esquema de la lucha armada y torcerle el cuello con audacia y creatividad al extremismo de izquierda y a la represión de derecha, y mediante el uso de recursos simbólicos, crear una identidad nacionalista. Por eso su primera acción de lucha en enero de 1974 fue la sustracción de la espada del Libertador de la Quinta de Bolívar en Bogotá, intentando reivindicar las palabras que Simón Bolívar pronunciara en su discurso del 2 de enero de 1814: « No envainaré la espada mientras la libertad de mi patria no esté completamente asegurada». «La espada libertadora ya está en manos del pueblo», gritaron los guerrilleros tras el éxito de su acción.

Jaime Bateman Cayón, «el flaco Bateman» o «Pablo», su alías más conocido, fue la cabeza fundadora del M-19 y quien logró orientar acertadamente la ideología del movimiento conciente del efecto de sus acciones en el plano social y político, intentando establecer una conexión efectiva con la gente del común y el país real que a diario sufrían millones de personas, el país vivo y complejo que los núcleos ultrapolarizados de la sociedad osaban desconocer para imponer su propia lectura de país. “En su obsesión por conectar la lucha armada con la política y las inquietudes populares, Bateman fue quien abrió el proceso de «Diálogo Nacional» entre el Estado, la sociedad y la guerrilla” . Bateman sin duda fue un visionario.

El M-19, bajo la conducción de este singular líder costeño de alma generosa, risa contagiosa e incomparable estatura revolucionaria, además de ejecutar osadas acciones políticas, empezó a tomarse los barrios populares de importantes ciudades del país, para en operativos al estilo Robin Hood, robar a los ricos para repartir alimentos a los pobres, asaltar camiones repartidores de leche y carros del supermercado Carulla, produciendo cierta mezcla de admiración y desconfianza en las demás agrupaciones subversivas.

“Bateman fue el primer dirigente guerrillero de extracción marxista en hablar sin tapujos de negociación, diálogo y paz… También fue el primero en entender que, a esa insurgencia armada de origen campesino, inspirada en las revoluciones cubana, argelina, china, vietnamita o soviética, y alimentada de nuestra propia larga historia de guerras civiles y resistencias rurales armadas, había que darle una proyección política más real e inmediata que la insertara en la sociedad colombiana de su tiempo… El “flaco” Bateman creó a puro pulso, a fuerza de convicción y personalidad, el Movimiento 19 de Abril –M-19-, que en febrero de 1974 sorprendió al país con su insólito robo de la espada de Bolívar , para a través de este acto simbólico recuperar el espíritu del Libertador e instalarlo en la conciencia de esa Colombia sangrante de la década de los setentas, y con el grito de «tu espada en pie de lucha, ayer, hoy y siempre» romper el esquema foráneo de revolución y sellar para siempre lo que sería la ideología del movimiento y destino de la lucha armada colombiana. La sagaz acción de la espada logró resumir todo el sentido nacionalista que intentó darle el Eme a la lucha guerrillera.

“Interpretamos al pueblo cuando recuperamos la espada de Bolívar… Ella constituye un símbolo que vale más de cien mil armas. Por eso nuestra primera acción consistió en ponerla en manos del pueblo que lucha por la libertad de su patria” declaró Jaime Bateman Cayón.

Y es bajo ese ideal de lucha bolivariana como empiezan a relacionarse con otras agrupaciones latinoamericanas, intentando crear una gran fuerza continental. Por ello su escuela militar se establece con los Tupamaros, estudian en La Habana y sostienen importante vínculos con agrupaciones subversivas en distintos países de la región. El M-19 es la única guerrilla colombiana que logra jugar un papel activo en la lucha Sandinista de Nicaragua, sus nexos fueron ampliamente conocidos en episodios como la toma de la embajada de Nicaragua cuando ese país se encontraba bajo el régimen Somosista, también lograron compartir secretos y estrategias de la lucha armada, y generar una relación casi hermanada que hizo posible que el M-19 enviara hombres a la lucha armada en Nicaragua, y el ejército Sandinista, a su vez, brindara armas y compartiera asesores militares traídos de distintas partes del mundo.

El M-19 estaba dispuesto ganarse el respaldo popular desde su incursión en la vida nacional, y con el robo de la espada, ese apoyo se incrementó ostensiblemente; además de reafirmar una importante y desafiante simbología nacionalista, le otorgó un inmaculado halo de misterio que se mantuvo intacto durante muchos años respecto al destino de la espada, llegando incluso a rumorarse que estaba en la tumba de León de Greiff, paseando descaradamente en el baúl de un Renault 4 por la ciudad, pegada con adhesivo a una elegante mesa de madera en una suntuosa casa al norte de la capital, o fuera del país, como efectivamente sucedió durante casi diez años, por lo que tuvo que ser velozmente traída de La Habana para su entrega oficial tras la desmovilización de sus hombres en 1990.

El Eme en su inició tuvo tantos aciertos como desatinos; en su marcha por el hambre aún bajo la consigna de movimiento anapista logró una significativa movilización popular que con atino, y pese a sus equívocos, logró mantener de su lado varios lustros después. La publicación del diario Mayorías, órgano informativo abanderado de los sectores trabajadores de la Anapo, si bien despertó una gran simpatía entre la muchachada con sed de revolución, también generó gran polémica en algunas esferas de la sociedad, tanta que incluso en una reunión política celebrada en Villa de Leyva, varios dirigentes le solicitaron al General Gustavo Rojas Pinilla ordenará su clausura, pero él se negó reconociendo abiertamente su simpatía por el M-19. Sin embargo, meses después, cuando empezaron a evidenciarse fracturas ideológicas al interior de la Anapo Socialista, y del slogan de lucha del Eme fue excluido el nombre de María Eugenia Rojas, y se produjo el secuestro y posterior ajusticiamiento de José Raquel Mercado, el movimiento insurgente perdió importante apoyo nacional, incluso de la misma Anapo.

Bajo la consigna de que la «justicia del pueblo, la hace el pueblo» la guerrilla sometió al presidente de la C.T.C a un juicio popular, acusándolo de traidor a la clase obrera, a la patria y declarándolo enemigo del pueblo. En su comunicado del 15 de febrero de 1976, el M-19, aún como brazo armado del movimiento anapista, convocó a todas las organizaciones populares y gremiales, religiosas, culturales y estudiantiles, de izquierda y oposición para que promovieran la participación nacional y la aplicación de la justicia popular revolucionaria contra José Raquel Mercado. La idea del juicio popular, pretendía que la ciudadanía escribiera en paredes de la ciudad Sí o No, culpable o inocente para decidir la suerte del secuestrado; para muchos esto fue falso y fueron los mismos guerrilleros quienes se encargaron de colocar los letreros de Culpable en las paredes. El 5 de abril circuló a través de su órgano oficial, el veredicto popular: CONDENADO A MUERTE. Conmutación de la pena a cambio de: 1. Reintegro de los trabajadores despedidos. 2. Estabilidad laboral. 3. Reproducción de está página en la gran prensa oficial.

Después de 64 días de cautiverio, el 19 de abril de 1976, José Raquel Mercado fue ejecutado y está sangrienta acción se convirtió en el primer crimen de guerra perpetrado por el M-19, que aún cuando no causó gran impacto social, se trataba de un obrero, y además de uno considerado traidor, si marcó indefectiblemente lo que sería el desarrollo de la lucha armada en la vida nacional. «Cuando una organización es grande y prestigiosa no necesita hacer una ejecución» declaró el comandante de esa organización Israel Santamaría, meses después.

El 9 de abril de 1978, el M-19 irrumpió en la Casa Museo Jorge Eliécer Gaitán, para acusar a la oligarquía conservadora y liberal del asesinato del caudillo liberal y responsabilizar directamente a las familias Ospina, Lleras, López y Turbay del magnicidio. En el lugar los guerrilleros dejaron banderas, consignas en las paredes y algunas flores como sentido homenaje en el 30 aniversario de la muerte del caudillo. Días después la guerrilla interceptó el bus de la delegación nicaragüense en los juegos centroamericanos de Medellín, repartieron propaganda y escribieron frases solidarias con el movimiento Sandinista. El 10 de mayo se tomaron la embajada Nicaragüense, llenaron sus paredes de consignas y dejaron al embajador con su señora amordazados y atados a un par de sillas; hecho que aún cuando no tuvo mayor relevancia a nivel de medios de comunicación, como gesto simbólico y muestra de irreverencia revolucionaria si permitió que su nombre fuera pronunciado con cierta gracia y simpatía en labios de miembros de otras organizaciones subversivas en Latinoamérica.

La perfectamente ejecutada acción del robo de las armas del Cantón Norte en 1979, si bien fue asumido como un juego para el movimiento, que incluso los llevo a escribir en las paredes de la guarnición militar cosas tan absurdas, como no contaban con nuestra astucia, en realidad se convirtió en un golpe fulminante, tanto para las FFAA, para el establecimiento como para ellos mismos, que además de contar entre sus filas con cerca de 300 hombres y ahora con cinco mil armas que soñaban entregar al pueblo en una gran insurrección armada, los enfrentó en todo su realismo y crueldad al horror de la guerra. El ejército humillado desató una feroz persecución, que llevó a muchos inocentes y combatientes a las salas de torturas de los batallones militares y a buena parte de las cabecillas del movimiento a prisión, muchos de los cuales, tras la realización de fraudulentos consejos verbales de guerra donde eran los peores criminales de las FFAA quienes los juzgaban y torturaban, de la caída del vergonzoso estatuto de seguridad y de la Ley de Amnistía decretada por el presidente Belisario Betancur, recuperaron su libertad retomando la lucha armada.

El M-19, a través de sus audaces y provocadoras acciones, dejó establecido en la historia nacional la posibilidad real de dirimir las diferencias a través del diálogo y la negociación. La toma de la Embajada Dominicana con su posterior solución negociada, al margen de si se produce por conveniencias de orden diplomático, se constituye en el primer diálogo que logra establecerse en el país entre oligarquía y guerrilla con unos resultados concretos y de ganancia compartida. Los 17 embajadores fueron liberados sanos y salvos y los guerrilleros que participaron en la toma, con una fuerte suma de dinero lograron salir del país con todas las garantías a La Habana, Cuba.

En posteriores intentos por buscar el diálogo nacional y alcanzar la paz, si se recorre la memoria histórica del país, e incluso se accede a las actas firmadas por las comisiones de negociación y verificación, se evidencia la madurez que paulatinamente, en medio de los estragos y el horror de la guerra, el M-19 fue alcanzando como organización armada, política y nacionalista, hasta su reintegro a la vida civil logrando una participación política activa dentro del marco de la legalidad a partir de la realización de una Asamblea Nacional Constituyente pluralista y democrática que concluyó en la Constitución de 1991, la carta política más progresiva y social que haya existido en todo el continente americano.

El respaldo popular que recibió el M-19 hasta el final de sus días como movimiento alzado en armas y en su etapa de transición y consolidación en la vida democrática, como se demostró en las urnas, nunca ha sido conquistado por agrupación subversiva alguna en el país. Sin embargo, este apoyo nunca fue gratuito, el Eme se lo ganó a pulso con sus acciones, aunque también es igualmente cierto que fueron muchas de ellas las que se lo arrebataron en determinado momento, aún cuando tiempo después con gestos de sensible reconciliación lograran reconquistar esa simpatía pérdida.

El 15 de marzo de 1985, una vez superado el ataque a traición por parte del Ejército Nacional al campamento de Yarumales, de retomar conversaciones con el gobierno en Los Robles en enero de 1985, el M-19 convocó en la Plaza de Bolívar de Bogotá, a un multitudinario acto, conocido como “Desagravio a la Democracia”. El país entero fue testigo del masivo apoyo que la población le brindaba al movimiento guerrillero y el oficialismo tuvo que reconocer su enorme y amenazante capacidad de convocatoria. El Comando Central del M-19, en medio de esa nutrida manifestación, preguntó al pueblo si deseaban que ellos abandonaran la lucha armada, y el eco de que no lo hicieran tuvo que haberse sentido en el mismo Palacio Presidencial. El movimiento guerrillero entonces invitó a participar activamente a toda la población, sin exclusiones de ninguna índole, en un verdadero proceso de transformación social que les permitiera de verdad ser primero una genuina fuerza democrática y luego ser gobierno; un gobierno pluralista, abierto a las mayorías y a las distintas capas que conformaban la nación. El pueblo selló su pacto con el M-19 y el establecimiento para poderse perpetuar en el poder, entendió que lo debía eliminar. Esto explica el fatal desenlace en la toma del Palacio de Justicia, donde el miedo venció.

La clase dirigente colombiana, algunas fracciones retardatarias del establecimiento y personas que otrora fueron simpatizantes del M-19, apoyadas en un falseamiento de la memoria histórica, han considerado que la toma del Palacio de Justicia ocurrida el 6 de noviembre de 1985, supuso una mancha imborrable en la historia de la organización, achacándoseles toda la responsabilidad por el sangriento desenlace. Sin embargo, las evidencias, material probatorio, testimonios, investigaciones posteriores y una amplia lectura del contexto en el cuál se desarrolló la acción, demostraría que su operación militar contenía un claro sustento político que si bien reflejó una absoluta falta de visión y claridad política que los llevó a exponer de forma suicida algunos de sus mejores cuadros estratégicos ante un poder imposibilitado para sancionar al Presidente como ellos pretendían, determinó el oscuro camino de sangre y barbarie que desde entonces y desde antes, pero con mayor nitidez y cinismo después de los hechos, Colombia ha tenido que padecer. Con la toma del Palacio se quería hacer claridad sobre la ruptura del proceso paz; ante las versiones oficiales que sin controversia publicaban los medios masivos de comunicación, el Eme considero de suma trascendencia llevar a cabo una acción que obligara al establecimiento a hacer públicas las actas de la Comisión de Verificación donde se demostraba la traición del gobierno a los pactos firmados, denunciar al gobierno por el oscuro manejo que se le daban a nuestros recursos naturales y la sumisa entrega del Estado a la banca y la dudosa justicia internacional. El propósito de la toma era enjuiciar públicamente al presidente por traición a través de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, quienes serían los responsables del veredicto, denunciar la corrupción del gobierno, y propiciar un nuevo acercamiento, que con mayores garantías condujera a la creación de un gabinete de paz.

El M-19, que para ese entonces contaba con un enorme respaldo popular, además de perder valiosos hombres, perdió terreno político y su presencia en la vida nacional se vio fuertemente diezmada. Históricamente quedó marcada como una guerrilla, sino homicida, si torpe y engreída, una guerrilla que poseía más confianza en su propia visión militarista que en su propuesta de paz, que creía más en la fuerza que en la razón, que prefería otorgarle más poder a las armas que a su propio discurso político y a su fuerza de convocatoria nacional. Después de esta acción de la cual ni siquiera el país se recupera 22 años después ocurridos los hechos, el Movimiento entró en una especie de limbo emocional que los sumió en la soledad y la depresión; los enemigos de la paz supieron aprovechar la tragedia para señalarlos como una agrupación terrorista y sus amigos y aliados empezaron a cuestionar severamente su torpeza, argumentando que además de irracional no admitía justificación alguna, porque con ella, lo que se había logrado era justificar la represión y la guerra contra el pueblo. «Las acciones aventureras no van a lograr cambios democráticos» aseguró el Comité Ejecutivo de la Confederación Sindical de Trabajadores de Colombia, CSTC.

Álvaro Fayad, jefe máximo del M-19, nunca logró reponerse de la tragedia, y la culpa por haber sido el ideólogo de una acción tan ingenua y desproporcional, que costó la vida de sus amigos y compañeros de lucha, de magistrados que eran objeto de su admiración y de varios civiles inocentes y la desaparición de los empleados de la Cafetería, lo atormentó hasta el día de su muerte cuando fue asesinado en marzo de 1986, dos meses antes que sucediera lo mismo con Gustavo Arias Londoño. Los dos fueron emboscados y fríamente asesinados por agentes del orden fuera de combate. El eme herido y casi derrotado, logró poco a poco volver a integrar sus filas, sin embargo, los dolorosos hechos del Palacio, y su fracasado asalto a Cali con el Batallón América, los enfrentó a su propia vulnerabilidad y entendieron que el pueblo estaba dispuesto a seguir acompañándolos pero no en el camino de la guerra sino de la paz. Fue así como el 17 de marzo de 1989, después de realizar su última acción política con el secuestro y posterior liberación del político conservador, Álvaro Gómez Hurtado, dentro de su nueva consigna de “Paz a las Fuerzas Armadas, guerra a la oligarquía y vida a la nación” el M-19, decidió bajo el gobierno de Virgilio Barco, dar el paso definitivo y firmar la Cuarta Declaración con la que se estableció la mesa de trabajo por la paz y la reconciliación nacional, el análisis y la concertación.

Sobre los hostigamientos, las presiones y el asesinato del comandante Afranio Parra y otros compañeros de lucha armada, ocurridos recién iniciado el proceso de acercamiento con el gobierno, el Eme se mantuvo firme en su propósito de alcanzar una salida negociada al conflicto, y el 2 de noviembre de 1989, aún sobre la sangre fresca de los caídos, firmó el Pacto Político por la Paz y la Democracia.

“En un país despedazado por tantas guerras y fracturado por muchos poderes, alguien tiene que empezar.- dijo Carlos Pizarro en Santo Domingo, Cauca- Hemos asumido este proceso sabiendo que nuestro esfuerzo es parcial y que éste es el único camino hacia la paz. Nuestro primer reto es romper el escepticismo, la incertidumbre y el sentimiento de impotencia de los colombianos. Dejar las armas se ve como una locura e ingenuidad, sin embargo, elegimos hoy este camino porque estamos seguros que la gran mayoría de colombianos necesitamos la paz. Y no una paz cualquiera, no una paz de la intimidación, del silencio o la soledad; necesitamos una país en movimiento, expresando sus sentimientos, luchando por sus ideales, concertando con libertad la solución. Esta vez hemos decidido desarmar nuestra estructura militar para dotarnos de mayor eficacia política. No entregaremos una sola arma al gobierno. Nuestras armas representan una historia de lucha, de compromiso, de sacrificios, de patrimonio del M-19 y de todos sus combatientes. Para ellas, hemos acordado un destino digno.

Nuestra victoria no es negociar con el gobierno; nuestra victoria es haber vencido el miedo a dejar las armas para asumir el riesgo de la paz”.

Y lo asumieron, y hoy nadie puede desconocer que el M-19 condujo un proceso de negociación limpio y honesto de casi un año que le demostró a la sociedad colombiana cómo con verdadera voluntad, transparencia y un genuino compromiso político, era posible conquistar la paz. El Eme supo responder con seriedad y generosidad al llamado del país y su deseo de incursionar en la vida política desde la legalidad y ponerle fin a la lucha armada, se mantuvo sobre toda suerte de agresiones de que fue objeto el proceso, como la orden de arresto en pleno tramite de negociación, la acción del congreso que terminó por desconocer lo pactado y negar el referéndum, y el oscuro asesinato de su líder Carlos Pizarro Leongómez, el 26 de abril de 1990, cuando recientes encuestas sobre las candidaturas presidenciales, demostraban que tenía posibilidades reales de llegar a ocupar la Presidencia de la República.

Para algunos sectores de la sociedad, el sacrificio en la vida de Pizarro representó el precio por el perdón, pero no fue así porque el crimen jamás se puede justificar ni la impunidad tolerar, porque Pizarro era un hombre de paz y de gran valor que le cumplió al país, porque el “perdón”, si es que es pertinente hablar de perdones, fue ganado por el movimiento, no un regalo de la sociedad y menos de la oligarquía; y si el país nacional los apoyó, como quedó evidenciado en las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente, fue porque Colombia pudo reconocer su audacia política, su sacrificio y sincera entrega en la construcción de un camino de reconciliación nacional. Los logros alcanzados en la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, forjados a partir de las ideas y el inquebrantable compromiso del M-19 con la sociedad colombiana, nos demostraron que la concertación era posible, que aún cuando los acuerdos de paz que suscribieron guerrilla y gobierno nacional, no se cumplieron en su totalidad, la voluntad por buscar alternativas de afianzamiento democrático fue superior a la muerte, al oscuro deseo de retaliación y al egoísmo recalcitrante que siempre ha caracterizado a nuestra pobre y perversa dirigencia política.

Si leemos con justicia el papel de la guerrilla M-19 en la historia reciente del país, debemos reconocer que su paso fue definitivo en la construcción del país que vivimos hoy; fueron muchas de sus actuaciones las que determinaron para bien o para mal, el derrotero actual, contribuyeron a despejar loables aspectos de nuestra vida nacional, evidenciaron la crudeza de nuestro aparato estatal y afectaron positivamente el desarrollo político actual. Enormes esfuerzos y valientes luchas que hoy parecen desdibujados por la acción criminal de la actual administración, y del ejercicio brutal que los grupos paramilitares en connivencia con el ejército nacional y bajo el amparo de gobiernos locales y políticos tradicionales que han sembrado de sangre y odio el país.

El M-19 supo responder a los retos históricos que se le plantearon a través de su lucha político militar y desde la legalidad como AD-M-19 y a través del destacado ejerció político de varios de sus miembros como Antonio Navarro, Camilo González, Gustavo Petro, Otty Patiño, Vera Grave, Germán Rojas y Marcos Chalita entre otros.

Por ello poco sorprende que 17 años después de su desmovilización y desintegración como fuerza armada, su lucha guerrillera siga siendo traída a la memoria con tanta insistencia. En los debates del Congreso de la República, su nombre sale a relucir una y otra vez, el Presidente cada que intenta un ataque bajo a la oposición, saca a relucir el nombre del M-19, en las calles aún se escuchan consignas, su bandera es ondeada constantemente y el rostro de sus mejores hombres son expuestos en afiches en cada aniversario o en el desarrollo de manifestaciones o protestas ciudadanas. En varios sectores juveniles se recrea una y otra vez su historia, se habla de la necesidad de darle nueva vida reconociendo la vigencia de todos sus planteamientos, de la necesidad de crear otro M-19, se escriben biografías sobre sus más importantes líderes, y poco a poco se van consolidando fuerzas sociales que rescatan su lucha, su memoria y sus ideas.

El M-19 es parte viva del sentir nacional. Por eso su memoria, su ejemplo y su lucha seguirán siendo emulados, aplaudidos y reconocidos, aún sobre las calumnias y el miedo que sigue despertando entre las oligarquías y los sectores más reaccionarios y excluyentes del país.

“Las mayorías tenemos que ser gobierno”
Movimiento 19 de Abril. M-19



LIBRO: "COLOMBIA: HISTORIA DE UNA TRAICIÓN"
De Laura Restrepo y Camilo González

"En ese tiempo la guerrilla empieza a exigir negociación y el presidente Belisario Betancur acepta la propuesta y se abre un proceso de negociación. Se necesitaban mediadores, entonces nombran una Comisión de Paz conformada por gente que tuviera el visto bueno tanto del gobierno como de la guerrilla. Yo nunca había tenido que ver con la guerrilla, porque inclusive como trotskos teníamos todo un credo muy contrario a la lucha armada. Si bien yo nunca había tenido que ver con ellos, la comisión tenía que ir a los campamentos de la guerrilla, mediar, llevábamos y traíamos razones buscando los términos posibles de un acuerdo, y ahí me apasioné mucho con eso. Cada encuentro con la guerrilla era un bombardeo, era un tiroteo, era una cosa tremenda porque había muchos militares en contra del proceso de paz, que era el primero que se intentaba en América Latina, entonces nos seguían a los comisionados para caerle a la guerrilla y todo terminaba siempre en unas situaciones muy explosivas, y eso lo fue volviendo crítico, pero al mismo tiempo el país empezó a acompañar a la guerrilla en su discurso de paz. Resultaba como muy deslumbrante que fueran unos muchachos armados los que ofrecieran deponer las armas y hacer que el país comenzara a vivir una situación de paz que no había conocido nunca.


Los del M -19 en ese momento dijeron una cosa que se cumplió, una cosa tremenda pero que ellos tenían clara, dijeron: "Los muertos de la paz los ponemos nosotros". Y así fue, cada vez que alguien entregaba las armas y que se acogía a la amnistía que daba el presidente lo asesinaban, y eso para los comisionados de paz comenzó a ser muy complicado, se empezó a restringir el espacio, porque desde luego la primera medida que tomaron fue romper el puente, hacer que las cosas volvieran a la situación de siempre, en una guerrilla aislada, en la selva, y una población acéfala políticamente. Además también empecé a estar en listas de gente que iban asesinando y a verme en situaciones muy delicadas. Finalmente la tregua se rompió porque esta que llamaban la Comisión de dialogo, que era un grupo de guerrilleros que estaban ya actuando en la legalidad, sin armas, con intermediarios, estaban desayunando en una cafetería en la ciudad de Cali y les hacen estallar una granada y ahí estaba el que era en ese momento el principal dirigente del M -19, Antonio Navarro, y le vuelan una pierna, todos quedan muy malheridos.

A partir de ahí la represión contra todos los que habíamos tenido algo que ver con el proceso de paz se volvió insoportable y en determinado momento a mi me convocó la dirección del M -19, con quienes ya venía trabajando estrechamente y me dijeron: "te tienes que ir, no puedes volver a tu casa. Tú decides, o sales de aquí y te vas para el monte o sales de aquí y te vas para el extranjero". ¿Yo en el monte qué iba a hacer?, si nunca en mi vida había pegado un tiro... Así que logré hablar con mi madre, hacer que me llevara a mi niño, mi "argentinito" al aeropuerto y me alcanzó a llevar una maleta con todos los documentos, los testimonios, las grabaciones que yo había hecho como comisionada de paz.






http://www.carlospizarro.com/
Carlos Pizarro, Comandante General del M-19 (Movimiento 19 de abril) y candidato a la presidencia de Colombia durante el acto público de dejación de armas en el municipio de Coloto-Cauca (Colombia) el día 9 de marzo de 1990

Dejación de armas del M-19. Parte 1ª. 9 de marzo de 1990
Coloto-Cauca (Colombia)


Dejación de armas del M-19. Parte 2ª. 9 de marzo de 1990
Coloto-Cauca (Colombia)


El 26 de abril de 1.990 Carlos Pizarro Leongómez - reconocido líder de la para ese entonces extinta guerrilla M-!9 - tomaba un vuelo a Barranquilla durante la campaña presidencial, siendo acompañado por su esposa Laura García y escoltas proporcionados por el DAS. Al abordar el avión, un sicario paramilitar llamado Gerardo Gutiérrez Uribe alias "Jerry" logró ingresar a la misma aeronave y en pleno vuelo, tras levantarse al baño, saco una ametralladora y disparó varias veces contra el candidato saliendo éste herido de gravedad. El sicario fue neutralizado por los escoltas y Pizarro fué llevado a la clínica de Cajanal. A pesar de los esfuerzos médicos, Pizarro murió horas después. Su crimen nunca fue totalmente esclarecido e inicialmente se le atribuyó a Pablo Escobar; no obstante años más tarde el crimen sería confesado por paramilitares de las AUC sin que se conocieran con claridad las personas y hechos que rodearon el asesinato. Primera parte de este especial de Testigo Directo, que relata la vida de uno de los hombres mas amados y odiados de Colombia.


Testigo Directo - Pizarro : Historia de un magnicidio (Parte 1)

 
En Enero de 2010, el entonces procurador delegado de asuntos penales Gabriel Jaimes, afirmó que el ex director de inteligencia del DAS Alberto Romero Otero y el detective Jaime Ernesto Gómez tenian responsabilidad con el asesinato de Pizarro.
Procuraduria pidió a la Fiscalia General dla Nacion que investigara a Romero, quien declaró no tener relación con el asesinato pero aceptó haber sido contactado por el ex jefe paramilitar Carlos Castaño varias veces bajo el pseudónimo "Alekos" para entregarle información sobre atentados.
Existen inconsistencias en cómo miembros del DAS y el sicario lograron introducir armas al avión y cómo el sicario fue ultimado dentro del avión tras haber sido desarmado por la fuerza. Segunda parte de este impactante especial de "Historias Olvidadas".


Testigo Directo - Pizarro : Historia de un magnicidio (Parte 2)




A pesar que la muerte de Carlos Pizarro Leongómez continúa en la mas absoluta impunidad, cinco días antes de que se cumplieran 20 años de su asesinato, la Fiscalía General de la Nación de Colombia declaró este hecho como un delito de lesa humanidad, logrando que las investigaciones sobre el crímen no prescriban por causa de un posible vencimiento de términos.


Testigo Directo - Pizarro : Historia de un magnicidio (Parte 3)



Testigo Directo revela los pornemores de la muerte de Carlos Pizarro: Las investigaciones, las conclusiones y los implicados. Cuarta parte de este emocionante especial de "Historias Olvidadas".


Testigo Directo - Pizarro : Historia de un magnicidio (Parte 4)


La muerte de Carlos Pizarro Leongómez significó el fin de una era para el M-19 y el genocidio de 3 mil miembros de la U.P. a manos de fuerzas paramilitares y delincuenciales. Última parte de este impactante especial de "Historias Olvidadas".


Testigo Directo - Pizarro : Historia de un magnicidio (Parte 5)