martes, 14 de abril de 2015

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 14/04/2015: CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON LA ESCRITORA TERESA GALEOTE DALAMA


Poco a poco y en la distancia, nos hemos ido tomando cariño y respeto mutuamente. Teresa Galeote Dalama es una escritora, una mujer nacida en el Madrid más castizo. Licenciada en Filosofía y Letras y residente en Alcalá de Henares y que ahora ya está dedicada por completo a la literatura. Ella ha escrito libros francamente conmovedores, de hecho, hace unos meses, me envió a casa un regalo fantástico, unos libros suyos que no me han dejado indiferente, con lo cual, al menos conmigo, ha logrado su objetivo como escritora. Comprobarán ustedes en cabeza propia, cómo tampoco les deja impasibles cuando la escuchen. Y es que oigan, cuando comencé a leer sus cosas, con esa tibieza y con ese respeto con el que se expresa y nos comunica, más bien creí que se trataba de una mujer nacida allende los mares, bueno de los océanos, o como mínimo, en el Sur.

Hoy, sin proponérmelo, ya que esta conversación con la escritora Teresa Galeote la concertamos hace dos semanas, ha llegado a CLANDESTINO el mundo de la literatura justo cuando dos grandes literatos nos dejaban ayer: Günter Grass y Eduardo Galeano.

Me he permitido la licencia de dedicar a Eduardo Galeano, uno de mis amores platónicos, el programa de radio de hoy. ¡Qué poquitos me van quedando! José Saramago, Mario Benedetti, ahora Eduardo... Todos ellos maestros de la ética y la estética de la narración. Todos ellos buenos escuchadores de historias. Todos ellos poseedores de esos valores y esas capacidades indispensables para lograr el pensamiento y sobre todo para conseguir transmitirlo a la vez que nos conquistan a todos y a todas.

Ayer, mi amiga Claudia Leal, me mostró lo que una compañera, Virginia Gawel, había escrito al enterarse de la muerte de Eduardo Galeano. Yo me siento totalmente identificada con ella, tanto, que he decidido darle voz a sus palabras: "Debe ser un error, Don Eduardo. Hay gente por ahí que anda diciendo que Ud. se murió. ¿Cómo se va a morir, si las venas de América Latina siguen abiertas? ¿Quién va a suturar el desquicio general con hilos de cordura, si no es Ud.? Díganos, mejor, que está cansado de los desangradores de esas venas; que se toma un descanso, pero que seguirá anotando en sus libretas chiquititas aquellos detalles que Ud. nos cuenta para que no naufraguemos en la estupidez con la que quieren hacernos caldo para alimentar a los peces gordos de siempre. Don Eduardo, pero si fuera verdad... si este mundo ya se le ha vuelto irrespirable y sus pulmones acongojados prefirieron dejar de bombear, por favor, cuénteles a donde vaya que aquí todavía estamos unos cuantos (unos cuantísimos), procurando no sólo suturar las venas de América Latina, sino las de todo este mundo herido (cada uno como podemos), para que siga latiendo. Y sepa, Don Eduardo, que si de verdad Ud. se fue, este planeta se ha quedado solísimo. Parece mentira cómo un solo humanito (como a Ud. le gusta llamarnos), puede dejar tanta soledad del otro lado de la Vida. "En un mundo de plástico y de ruido, yo quiero ser de barro y de silencio", dijo Ud. Y yo lo escribí en la puerta de mi casa. Si hoy se ha vuelto al barro y al silencio, Don Eduardo, buen viaje y gracias. Y sepa que aquí... aquí su silencio tan dicho, tan nuestro, nos seguirá rescatando hacia la Claridad."

Todo ello acompañado de excelente música

Para escuchar el programa de radio, sólo tendrás que pinchar en este enlace o en la columna de la derecha, en el ivoox de Clandestino.