LA HISTORIA DE "TODO EL MUNDO", "ALGUIEN", "CUALQUIERA" Y NADIE. Existía una importante labor a realizarse y TODO EL MUNDO estaba seguro de que ALGUIEN lo haría. CUALQUIERA pudo haberlo hecho pero NADIE lo hizo. A ALGUIEN le dio coraje sobre eso, porque era trabajo de TODO EL MUNDO. TODO EL MUNDO pensó que CUALQUIERA podría hacerlo, pero NADIE se dio cuenta que TODO EL MUNDO lo haría. Todo terminó en que TODO EL MUNDO culpó a ALGUIEN cuando NADIE hizo lo que CUALQUIERA pudo haber hecho.
Vistas de página en total
miércoles, 18 de mayo de 2016
CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 17/05/2016: CONVERSACIÓN CON WASSIM ZABAD, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN PALMIRA DE APOYO AL PUEBLO SIRIO
martes, 20 de octubre de 2015
CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 20/10/2015: CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON LA POLITÓLOGA Y ESCRITORA NAZANÍN ARMANIAN
martes, 3 de marzo de 2015
CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 03/03/2015: CONVERSACIÓN CON ZOHAR CHAMBERLAIN REGEV, DE "RUMBO A GAZA-GAZA PUERTO ABIERTO"
lunes, 11 de julio de 2011
MÁS DE 120 PACIFISTAS EN PRISIÓN INCOMUNICADA EN ISRAEL DESDE EL VIERNES 8 DE JULIO DE 2011
Paz Ahora
domingo, 31 de enero de 2010
¿DOS ESTADOS EN PALESTINA?


Profesor de Ciencia Política
http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/440/%25C2%25BFdos-estados-en-palestina
Tiene sentido examinar, siquiera sólo sea de forma somera, cuál ha sido la relación de la izquierda occidental con el Estado de Israel desde el nacimiento de este en 1947-1948. Subrayemos, por lo pronto, que en inicio esa izquierda acogió con los brazos abiertos el triunfo del proyecto sionista en Palestina. Al respecto fueron decisivos, sin duda, tanto el recuerdo de lo que supuso el Holocausto como la instalación en Israel de un modelo socializante al calor, ante todo, de los kibbutzim. No se olvide, en paralelo, que en aquellos mismos años la Unión Soviética coqueteaba, también, con el Estado recién nacido.
Las cosas empezaron a cambiar en 1956 cuando, al amparo de la crisis de Suez, se hizo evidente que Israel no era un motor de cambios saludables en región tan conflictiva como Oriente Próximo, sino, antes bien, una punta de lanza, y bien afilada, de tramadas estrategias al servicio de las grandes potencias capitalistas. De resultas, llegó a su fin la luna de miel entre la izquierda occidental e Israel. A estas alturas no es preciso agregar, claro, que lo que sucedió en los decenios siguientes vino a sellar semejante ruptura. Con Israel convertido en un mamporrero regional que hacía el trabajo sucio de Estados Unidos y mantenía a raya a quienes, en el mundo árabe, se atrevían a sacar la cabeza, era difícil encontrar disculpas para la conducta de los dirigentes sionistas.
Es verdad, con todo, y demos un paso más, que con el paso del tiempo la izquierda occidental fue abandonando la que había sido durante decenios su propuesta principal en lo que hace al conflicto palestino-israelí: un Estado laico y aconfesional en el que judíos y árabes, hebreos, musulmanes y cristianos, conviviesen en paz. El violento derrotero de los acontecimientos vino a asentar de su parte, infelizmente, un franco acatamiento de la tesis de los dos Estados, uno palestino y otro israelí, como solución cabal al conflicto que nos ocupa. Importa subrayar lo que semejante opción suponía: la aceptación de facto de un Estado de carácter orgullosamente étnico, Israel, nacido de una impresentable operación de apropiación colonial acompañada de acciones de limpieza étnica.
La corriente dominante de pensamiento sostiene que, a estas alturas, el proyecto de un Estado común en Palestina carece de viabilidad en un escenario de confrontación y desencuentro. En realidad, lo que resulta inviable es la preservación del statu quo o, en su caso, una mera reforma cosmética de este que permita perfilar un Estado palestino claramente sometido a cortapisas de su soberanía. Sobran las razones, en otras palabras, para argumentar que la voluntad de porfiar en las soluciones, más aparentes que reales, que hoy se ofrecen en Palestina, no anuncia para el futuro sino nuevos sinsabores o, lo que es lo mismo, la reaparición del callejón sin salida en que nos encontramos. Claro es que la opción por un único Estado debería implicar, por fuerza, que las potencias occidentales tomen cartas en el doble asunto de poner fin a la lógica colonial que ha guiado a Israel y de resarcir al pueblo palestino por lo padecido a lo largo de seis decenios. En cualquier caso, y a tono con el título del magnífico libro de José Durán Velasco que se interesa por estas cosas, bueno será que empecemos a abrazar, también en Palestina, una visión no estatolátrica.
domingo, 10 de enero de 2010
LA DELCARACIÓN DE EL CAIRO PRENDE LA MECHA Y SURGE UN MOVIMIENTO UNIFICADO

Traducido para Rebelión por S. Seguí
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98380
Lo que ha sucedido en las dos últimas semanas en Egipto podría significar la mayor contribución posible a un movimiento global unificado que tienda puentes entre asuntos como la justicia económica, social y política para nuestra generación.
Más de 1.300 ciudadanos de diferentes países nos reunimos allí para intentar entrar en la Franja de Gaza y romper el asedio militar, y a la vez mostrar al mundo la realidad brutal de una prisión de facto en la que se desarrolla la vida cotidiana de 1,5 millones de palestinos. El gobierno egipcio nos impidió por la fuerza incluso salir de El Cairo y dirigirnos a la frontera entre Egipto y Gaza, bajo una intensa presión de Estados Unidos e Israel. La masiva manifestación se transformó en una especie de convergencia internacional, y no puede resultar sorprendente que al acorralar un grupo así de activistas éstos se organicen.
A lo largo de los días pasados en El Cairo, tuvieron lugar francas y radicales conversaciones entre los representantes de casi 40 países, dando lugar al renacimiento de un movimiento internacional guiado por nuevos principios. Como en cualquier movimiento de masas, surgieron visiones particularmente audaces, siendo en este sentido la más sagaz la que provino de una delegación de Sudáfrica. Lo que se viene denominando Declaración de El Cairo tiene un potencial real para dar una definición política seria a nuestro movimiento, que se articula ahora en torno al apartheid israelí. El concepto proviene directamente del COSATU, (Congreso de sindicatos de Sudáfrica), cuyo lema es Un agravio a uno es un agravio a todos. Basándose en su larga historia de lucha en Sudáfrica, han tenido el valor y la claridad de utilizar un lenguaje muy definido en relación con el hecho de que la ideología dominante que orienta las políticas de Israel, el sionismo, es inherentemente racista y está en la raíz del conflicto, la ocupación, la opresión y la violencia en Palestina. Según la Declaración, es a los trabajadores, y no sólo a los consumidores, a los que es necesario organizar en una campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS). Los autores de la Declaración consideran que un boicot debe confluir en todos los puntos de intersección de la economía en que se introducen los productos israelíes. Los trabajadores que participan del envío, el manejo, la venta al detall y la publicidad deben estar organizados con la máxima efectividad.
La Declaración de El Cairo y el movimiento allí surgido han nacido claramente influenciados por la participación de los sindicalistas de Sudáfrica, algunos de los cuales describen el apartheid israelí en Palestina como aún más vil que el régimen de apartheid que vivió Sudáfrica. La organización en torno a este tema, ahora enmarcado en las nuevas y más apropiadas coordinadas del racismo y el apartheid, es un motivo claro para la solidaridad sindical internacional. Como ciudadanos del mundo comprometidos con la justicia en todo lugar, es primordial nuestra participación en la lucha global contra el régimen hegemónico en Palestina, que está alcanzando niveles asombrosos de opresión y sufrimiento. Es ésta una extraordinaria oportunidad para educar y organizar a través de fronteras y ramas industriales, y crear interrelaciones en todo el mundo cada vez más profundas. Sobre todo, estamos obligados a acudir en ayuda de los miembros de nuestra comunidad mundial que han solicitado nuestra ayuda.
Se puede afirmar es que un fuego se ha encendido, y que crece cada día por millares el número de signatarios de esta Declaración. Os invitamos a uniros a nosotros en la firma de la Declaración de El Cairo y en solidaridad con la lucha del pueblo palestino por su liberación y con sus aliados en todo el mundo. Como dijo Nelson Mandela, “nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos”. Desde los que nos reunimos en El Cairo la pasada semana hasta los activistas en Palestina, Sudáfrica, Francia y todo el mundo, todos compartimos el convencimiento de que ésta es una lucha común y de que ahora ha llegado el momento de organizarse.
Ahora, te solicitamos que firmes el documento de la Declaración en el sitio www.cairodeclaration.org y juntos podremos organizarnos localmente en un esfuerzo coordinado a escala mundial para acabar con el apartheid israelí en Palestina.
La declaración de El Cairo en castellano: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98018&titular=poner-fin-al-apartheid-israel%ED-
domingo, 3 de enero de 2010
MARCHA POR LA LIBERTAD DE GAZA: DECLARACIÓN DE EL CAIRO
Poner fin al apartheid israelí
Rebelión
Traducido para Rebelión por S. Seguí
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98018&titular=poner-fin-al-apartheid-israelí-
Hedy Epstein, mujer de 85 años, judía, superviviente del Holocausto Nazi y miembro de la organización "Mujeres de Negro" en Estados Unidos, encabeza la lisa de firmantes de la "Declaración de El Cairo".
La "Declaración de El Cairo" está redactada por las y los participantes en la Marcha por la Libertad de Gaza, que hemos aprobado este texto dirigido a intensificar la campaña mundial de boicot, desinversión y sanciones (BDS) contra Israel.
Alrededor de 1.400 activistas nos hemos reunido en Egipto, camino de Gaza, para unirnos el 1 de Enero de 2010 a la protesta de la población palestina contra el cerco ilegal de Israel. Las autoridades egipcias nos impidieron la entrada.
En la marcha hemos participado activistas de varias asociaciones del Estado Español: Cultura y Paz Haydee Santamaria, Justicia y Paz de Valladolid, Casa Palestina de Catalunya , Xarxa d’Enllaç amb Palestina de Catalunya, Zaituna de Terrassa, Al-quds de Málaga, Asoc. Andaluza
para la Solidaridad y la Paz (ASPA), Xarxa de Solidaritat amb Palestina de Valencia, Plataforma Solidaridad con Palestina de Sevilla, Red Educasol y la Asociación Paz Ahora.
Como resultado de la prohibición del gobierno egipcio, las y los manifestantes hemos continuado en El Cairo, donde hemos organizado una serie de acciones NO-VIOLENTAS encaminadas a presionar a la comunidad internacional para poner fin al sitio de Gaza. Y esto como primer paso en la lucha más amplia para conseguir justicia para toda la población palestina.
Como colofón de estas acciones se ha redactado la presente
Declaración, cuya primera firmante es Hedy Epstein:
Estos 1.400 activistas de 43 países se reunieron en El Cairo, camino de Gaza, para unirse a los palestinos que marchan para romper el cerco ilegal de Israel. Las autoridades egipcias les impidieron la entrada en Gaza.
Como resultado, los manifestantes siguen en El Cairo, donde han organizado una serie de acciones no violentas encaminadas a presionar a la comunidad internacional para poner fin al sitio de Gaza, como primer paso en la lucha más amplia para conseguir justicia para los palestinos en toda la Palestina histórica.
Fruto de estas acciones, han redactado la presente Declaración:
DECLARACIÓN DE EL CAIRO
2 de enero de 2010
Nosotros, delegados internacionales reunidos en El Cairo durante la Marcha por la Libertad de Gaza, de 2009, en respuesta colectiva a una iniciativa de la delegación de África del Sur, manifestamos:
Teniendo en cuenta:
.- el castigo colectivo que infringe Israel a los palestinos con la ocupación ilegal y el asedio de Gaza;
.- la ocupación ilegal de Cisjordania, incluido Jerusalén oriental, y la continua construcción del ilegal muro del apartheid y de nuevos asentamientos;
.- el nuevo muro en construcción por Egipto y EE.UU. que estrechará aún más el asedio de Gaza;
.- el desprecio por la democracia palestina que han demostrado Israel, EE.UU., Canadá, la UE y otros tras las elecciones palestinas de 2006;
.- los crímenes de guerra cometidos por Israel durante la invasión de Gaza, hace ahora un año;
la persistencia de la discriminación y la represión que sufren los palestinos dentro de Israel;
.- y el persistente exilio de millones de refugiados palestinos;
.- todos los cuales son actos de opresión que se basan en última instancia en la ideología sionista que subyace a Israel;
.- sabedores de que nuestros propios gobiernos han proporcionado a Israel ayuda económica, financiera, militar y diplomática directa, y han permitido a este país actuar con impunidad;
.- y conscientes de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, de 2007;
que reafirmamos nuestro compromiso con:
.- la autodeterminación del pueblo palestino,
.- el fin de la ocupación,
.- la igualdad de derechos para todos en la Palestina histórica,
.- el pleno derecho al retorno de los refugiados palestinos.
Por todo ello, reafirmamos nuestro compromiso con la llamada palestina de julio de 2005 en favor del boicot, la desinversión y las sanciones (BDS) hacia Israel, para obligar a este país a cumplir con el Derecho Internacional.
A tal fin, pedimos y deseamos ayudar a iniciar un movimiento masivo global y democrático contra el apartheid que opere en estrecha colaboración con la sociedad civil palestina para poner en práctica la demanda palestina de BDS.
Conscientes de las numerosas y fuertes similitudes entre Israel y el antiguo régimen del apartheid de África del Sur,
proponemos:
1) realizar una gira internacional de sindicalistas palestinos y surafricanos, junto a activistas de la sociedad civil, que tendrá lugar en los primeros seis meses de 2010, a la que se unirán sindicalistas y activistas comprometidos con este programa en los países visitados, para realizar actos de educación de masas en materia de BDS directamente a los sindicalistas y a la opinión pública internacional;
2) participar en la Semana del Apartheid israelí, en marzo de 2010;
3) desarrollar un enfoque unificado sistemático para el boicot de productos israelíes, en el que participen los consumidores, los trabajadores y sus sindicatos del sector de la venta al por menor, el almacenaje y el transporte;
4) fomentar el boicot académico, cultural y deportivo a Israel;
5) desarrollar campañas para fomentar la desinversión de los fondos de pensiones de los sindicatos y empresas directamente implicadas en la ocupación, o de las empresas militares israelíes;
6) iniciar acciones legales dirigidas contra la contratación externa de los soldados por el ejército israelí y en favor del enjuiciamiento de los criminales de guerra israelíes; fomentar la coordinación con Citizen's Arrest Bureaux para identificar, hacer objeto de campañas y enjuiciar a los criminales de guerra israelíes; respaldar el Informe Goldstone y la aplicación de sus recomendaciones;
7) hacer campaña cuestionando el carácter benéfico del Jewish National Fund (JNF).
Hacemos un llamamiento a las organizaciones e individuos que compartan el contenido de esta declaración a firmarla y colaborar con nosotros para hacerla realidad.
Pueden contactarnos por correo electrónico en: cairodec@gmail.com
Firmado por:
(* Se indica la filiación sólo con fines de identificación.)
1. Hedy Epstein, Holocaust Survivor/ Women in Black*, EE.UU.
2. Nomthandazo Sikiti, Nehawu, Congress of South African Trade Unions (COSATU), Affiliate International Officer*, África del Sur
3. Zico Tamela, Satawu, Congress of South African Trade Unions COSATU) Affiliate International Officer*, África del Sur
4. Hlokoza Motau, Numsa, Congress of South African Trade Unions (COSATU) Affiliate International Officer*, África del Sur
5. George Mahlangu, Congress of South African Trade Unions (COSATU) Campaigns Coordinator*, África del Sur
6. Crystal Dicks, Congress of South African Trade Unions (COSATU) Education Secretary*, África del Sur
7. Savera Kalideen, SA Palestinian Solidarity Committee*, South Africa
8. Suzanne Hotz, SA Palestinian Solidarity Group*, África del Sur
9. Shehnaaz Wadee, SA Palestinian Solidarity Alliance*, África del Sur
10. Haroon Wadee, SA Palestinian Solidarity Alliance*, África del Sur
11. Sayeed Dhansey, África del Sur
12. Faiza Desai, SA Palestinian Solidarity Alliance*, África del Sur
13. Ali Abunimah, Electronic Intifada*, EE.UU.
14. Hilary Minch, Irlanda Palestine Solidarity Committee*, Irlanda
15. Anthony Loewenstein, Australia
16. Sam Perlo-Freeman, Reino Unido
17. Julie Moentk, Pax Christi*, EE.UU.
18. Ulf Fogelström, Suecia
19. Ann Polivka, Chico Peace and Justice Center*, EE.UU.
20. Mark Johnson, Fellowship of Reconciliation*, EE.UU.
21. Elfi Padovan, Munich Peace Committee*/Die Linke*, Alemania
22. Elizabeth Barger, Peace Roots Alliance*/Plenty I*, EE.UU.
23. Sarah Roche-Mahdi, CodePink*, EE.UU.
24. Svetlana Gesheva-Anar, Bulgaria
25. Cristina Ruiz Cortina, Al Quds-Malaga*, España
26. Rachel Wyon, Boston Gaza Freedom March*, EE.UU.
27. Mary Hughes-Thompson, Women in Black*, EE.UU.
28. David Letwin, International Jewish Anti-Zionist Network (IJAN)*, EE.UU.
29. Jean Athey, Peace Action Montgomery*, EE.UU.
30. Gael Murphy, Gaza Freedom March*/CodePink*, EE.UU.
31. Thomas McAfee, Journalist/PC*, EE.UU.
32. Jean Louis Faure, International Jewish Anti-Zionist Network (IJAN)*, Francia
33. Timothy A King, Christians for Peace and Justice in the Middle East*, EE.UU.
34. Gail Chalbi, Palestine/Israel Justice Project of the Minnesota United Methodist Church*, EE.UU.
35. Ouahib Chalbi, Palestine/Israel Justice Project of the Minnesota United Methodist Church*, EE.UU.
36. Greg Dropkin, Liverpool Friends of Palestine*, Inglaterra
37. Felice Gelman, Wespac Peace and Justice New York*/Gaza Freedom March*, EE.UU.
38. Ron Witton, Australian Academic Union*, Australia
39. Hayley Wallace, Palestine Solidarity Committee*, EE.UU.
40. Norma Turner, Manchester Palestine Solidarity Campaign*, Inglaterra
41. Paula Abrams-Hourani, Women in Black (Viena)*/ Jewish Voice for Just Peace in the Middle East*, Austria
42. Mateo Bernal, Industrial Workers of the World*, EE.UU.
43. Mary Mattieu, Collectif Urgence Palestine*, Suiza
44. Agneta Zuppinger, Collectif Urgence Palestine*, Suiza
45. Ashley Annis, People for Peace*, Canadá
46. Peige Desgarlois, People for Peace*, Canadá
47. Hannah Carter, Canadian Friends of Sabeel*, Canadá
48. Laura Ashfield, Canadian Friends of Sabeel*, Canadá
49. Iman Ghazal, People for Peace*, Canadá
50. Filsam Farah, People for Peace*, Canadá
51. Awa Allin, People for Peace*, Canadá
52. Cleopatra McGovern, EE.UU.
53. Miranda Collet, España
54. Alison Phillips, Escocia
55. Nicholas Abramson, Middle East Crisis Response Network*/Jews Say No*, EE.UU.
56. Tarak Kauff, Middle East Crisis Response Network*/Veterans for Peace*, EE.UU.
57. Jesse Meisler-Abramson, EE.UU.
58. Hope Mariposa, EE.UU.
59. Ivesa Lübben. Bremer Netzwerk fur Gerechten Frieden in Nahost*, Alemania
60. Sheila Finan, Mid-Hudson Council MERC*, EE.UU.
61. Joanne Lingle, Christians for Peace and Justice in the Middle East (CPJME)*, EE.UU.
62. Barbara Lubin, Middle East Children’s Alliance*, EE.UU.
63. Josie Shields-Stromsness, Middle East Children’s Alliance*, EE.UU.
64. Anna Keuchen, Alemania
65. Judith Mahoney Pasternak, WRL* and Indypendent*, EE.UU.
66. Ellen Davidson, New York City Indymedia*, WRL*, Indypendent*, EE.UU.
67. Ina Kelleher, EE.UU.
68. Lee Gargagliano, International Jewish Anti-Zionist Network (Chicago)*, EE.UU.
69. Brad Taylor, OUT-FM*, EE.UU.
70. Helga Mankovitz, SPHR (Queen’s University)*, Canadá
71. Mick Napier, Scottish Palestine Solidarity Campaign*, Escocia
72. Agnes Kueng, Paso Basel*, Suiza
73. Anne Paxton, Voices of Palestine*, EE.UU.
74. Leila El Abtah, Países Bajos
75. Richard, Van der Wouden, Países Bajos
76. Rafiq A. Firis, P.K.R.*/Isra*, Países Bajos
77. Sandra Tamari, EE.UU.
78. Alice Azzouzi, Way to Jerusalem*, EE.UU.
79. J’Ann Schoonmaker Allen, EE.UU.
80. Ruth F. Hooke, Episcopalian Peace Fellowship*, EE.UU.
81. Jean E. Lee, Holy Land Awareness Action Task Group of United Church of Canadá*, Canadá
82. Delphine de Boutray, Association Thèâtre Cine*, Francia
83. Sylvia Schwarz, EE.UU.
84. Alexandra Safi, Alemania
85. Abdullah Anar, Green Party*, Turquía
86. Ted Auerbach, EE.UU.
87. Martha Hennessy, Catholic Worker*, EE.UU.
88. Louis Ultale, Interfaile Pace e Bene*, EE.UU.
89. Leila Zand, Fellowship of Reconciliation*, EE.UU.
90. Emma Grigore, CodePink*, EE.UU.
91. Sammer Abdelela, New York Community of Muslim Progressives*, EE.UU.
92. Sharat G. Lin, San Jose Peace and Justice Center*, EE.UU.
93. Katherine E. Sheetz, Free Gaza*, EE.UU.
94. Steve Greaves, Free Gaza*, EE.UU.
95. Trevor Baumgartner, Free Gaza*, EE.UU.
96. Hanan Tabbara, EE.UU.
97. Marina Barakatt, CodePink*, EE.UU.
98. Keren Bariyov, EE.UU.
99. Ursula Sagmeister, Women in Black – Viena*, Austria
100. Ann Cunningham, Australia
101. Bill Perry, Delaware Valley Veterans for Peace*, EE.UU.
102. Terry Perry, Delaware Valley Veterans for Peace*, EE.UU.
103. Athena Viscusi, EE.UU.
104. Marco Viscusi, EE.UU.
105. Paki Wieland, Northampton Committee*, EE.UU.
106. Manijeh Saba, New York / New Jersey, EE.UU.
107. Ellen Graves, EE.UU.
108. Zoë Lawlor, Irlanda – Palestine Solidarity Campaign*, Irlanda
109. Miguel García Grassot, Al Quds – Málaga*, España
110. Ana Mamora Romero, ASPA-Asociacion Andaluza Solidaridad y Paz*, España
111. Ehab Lotayef, CJPP Canadá*, Canadá
112. David Heap, London Anti-War*, Canadá
113. Adie Mormech, Free Gaza* / Action Palestine*, Inglaterra
114. Aimee Shalan, Reino Unido
115. Liliane Cordova, International Jewish Anti-Zionist Network (IJAN)*, España
116. Priscilla Lynch, EE.UU.
117. Jenna Bitar, EE.UU.
118. Deborah Mardon, EE.UU.
119. Becky Thompson, EE.UU.
120. Diane Hereford, EE.UU.
121. David Heap, People for Peace London*, Canadá
122. Donah Abdulla, Solidarity for Palestinian Human Rights*, Canadá
123. Wendy Goldsmith, People for Peace London*, Canadá
124. Abdu Mihirig, Solidarity for Palestinian Human Rights-UBC*, Canadá
125. Saldibastami, Solidarity for Palestinian Human Rights-UBC*, Canadá
126. Abdenahmane Bouaffad, CMF*, Francia
127. Feroze Mithiborwala, Awami Bharat*, India
128. John Dear, Pax Christi*, EE.UU.
129. Ziyaad Lunat, Portugal
130. Michael Letwin, New York City Labor Against the War (NYCLAW)
131. Labor For Palestine
sábado, 2 de enero de 2010
CENTENARES DE ACTIVISTAS DE 42 PAÍSES SE ENFRENTAN CON POLICÍAS EGIPCIOS EN EL CENTRO DE EL CAIRO
Traducido del inglés por Carlos Sanchis y revisado por Caty R.
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=98015&titular=centenares-de-activistas-de-42-países-se-enfrentan-con-policías-egipcios-en-el-centro-de-
Centenares de activistas por la paz de todas partes están implicados en un prolongado enfrentamiento con policías egipcios en la plaza Tahrir, en el corazón de El Cairo, donde protestan por la decisión del gobierno de Egipto de impedirles entrar en la Franja de Gaza. Unos 1.400 activistas llegaron desde cuarenta y dos de países de todo el mundo, con el objetivo de llegar a la Franja de Gaza y mantener una marcha de protesta hacia el de punto de control fronterizo de Erez, junto con residentes palestinos, y exigir el levantamiento del asedio que ocasiona el grave sufrimiento diario al millón y medio de habitantes de la Franja de Gaza. Sin embargo, el gobierno de Israel aplicó una fuerte presión sobre los egipcios para impedir la entrada de los activistas en la Franja. Finalmente, sólo permitieron cruzar la frontera a un centenar que participaron en una manifestación frente al puesto de control de Erez simultáneamente a la concentración en el lado israelí.
Los activistas que fueron obligados a permanecer en El Cairo estaban contrariando al gobierno de Egipto y continuaban exigiendo que es les permitiera entrar en la Franja de Gaza y llevar a cabo la "Marcha de la Libertad en Gaza" para lo que habían venido a sus propio expensas, desde todas partes. Los policías egipcios sitiaron esta mañana el Hotel Lotus en El Cairo, donde permanecen muchos de los activistas, les han impedido salir a las calles de El Cairo y manifestarse. Sin embargo, muchos de los activistas internacionales tuvieron en éxito en evitar a los policías y mezclarse con la riada de turistas que llegan al Museo Nacional Egipcio en la plaza de Tahrir.
Repentinamente, cientos de ellos se quitaron sus camisas, dejando ver camisetas que llevaban el lema "Libertad para Gaza – ¡Quitemos el Asedio!" y bloquearon durante media hora el tránsito en las calles centrales de El Cairo. También después de que los policías los empujaran hacia la acera, continuaron manifestándose, levantando carteles en los que se leía: "Venceremos" y cantando "¡Gaza Libre!", mientras eran rodeados por todos lados por centenares de policías.
Todo este asunto ocasiona un considerable bochorno al régimen del presidente Hosni Mubarak, que se siente incapaz de usar contra activistas europeos y estadounidenses el nivel de violencia que frecuentemente emplean los policías egipcios para dispersar manifestaciones. Además, el presidente, a la vez, también recibe fuertes críticas de la oposición en el Parlamento Egipcio, así como de influyentes intelectuales musulmanes, por autorizar la construcción de el "Muro subterráneo de acero", diseñado para bloquear los túneles en la frontera de Egipto con Gaza.
Gush Shalom, el bolque israelí por la paz, dice que el gobierno de Netanyahu ha cometido el grave error de presionar a los egipcios para impedir la entrada de los activistas por la paz en la Franja de Gaza. En lugar de considerar la paz entre Israel y Egipto como un bien importante, para emplearlo como un puente a fin de logra paz con los palestinos y todo el mundo árabe, el gobierno presionó al presidente Mubarak para que adoptara una política impopular que le perjudica y que hace la "paz fría" de Israel con Egipto todavía más fría. Esta es una política altamente corta de miras".
Informe detallado sobre los enfrentamientos en El Cairo: http://www.indypendent.org/2009/12/31/gaza-freedom-march -on - the - march - at - last/
El video de la información en: http://www.youtube.com/watch?v=yT4tk2RiNIo
Adam Keller, portavoz de Gush Shalom, +972-54-2340749 adam@gush-shalom.org
LOS MARCHISTAS DE GAZA NO ACEPTAN LAS CONDICIONES IMPUESTAS POR EGIPTO
http://www.gara.net/paperezkoa/20091231/174769/es/Las-marchistas-Gaza-no-aceptan-condiciones-impuestas-Egipto
Los coordinadores de la marcha de solidaridad con Gaza que se encuentran bloqueados en Egipto desde hace cinco días rechazaron ayer una propuesta de las autoridades egipcias para que únicamente cien de los 1.362 activistas de 43 países diferentes puedan viajar a este territorio palestino.
Según un comunicado del comité de coordinación de la Marcha por la Libertad, los activistas seguirán luchando para que todos puedan entrar en Gaza con el objetivo de mostrar su solidaridad con los palestinos y su rechazo al bloqueo israelí contra este territorio.
«Rechazamos de plano el gesto simbólico ofrecido por Egipto. Nos negamos a blanquear el asedio de Gaza. Nuestro grupo seguirá trabajando para que los 1.363 participantes entren en Gaza como un paso hacia el objetivo final para poner fin al asedio y para la liberación de Palestina», asegura Ziyad Lunat, uno de los organizadores de la marcha a Gaza, según la nota que hicieron pública.
La marcha fue prohibida por el Gobierno egipcio a mediados de mes, que advirtió a los activistas que no les permitiría cruzar la frontera.
Asimismo, dos universidades israelíes, la Hebrea de Jerusalén y la de Haifa, prohibieron los actos convocados en recuerdo a los 1.400 muertos palestinos hace un año en Gaza.
Prohibiciones israelíes
En el caso de Haifa, se trataba de una manifestación convocada para ayer y que fue prohibida «para que no se convirtiera en violenta», según señaló Amir Gilad, portavoz de la Universidad.
La protesta había sido convocada por las secciones universitarias de los grupos palestinos Iqra y Balad y el comunista Hadash. El acto tenía como objetivo «apoyar a los hermanos palestinos y llevar ante la Justicia a los criminales de guerra».
El líder de Hadash en la Universidad de Haifa, Waal Sawaid, denunció que la prohibición de la manifestación viola el derecho a la libertad de expresión y «es una nueva rendición de la dirección ante los extremistas de la derecha».
Por otra parte, un cohete disparado ayer desde Gaza impactó en un campo cerca del paso de Kissufin, según informó un portavoz del Ejército israelí.
lunes, 28 de diciembre de 2009
1800 INTERNACIONALES SOLIDARI@S NECESITAN TU AYUDA:SOLICITA QUE PUEDAN ENTRAR EN GAZA EL CONVOY "VIVA PALESTINA" Y LA "MARCHA POR LA LIBERTAD DE GAZA"

Declaración de Paz Ahora:
EGIPTO COLABORA CON ISRAEL EN EL ANIVERSARIO DE LA OPERACIÓN “PLOMO FUNDIDO” CONTRA GAZA.
Alrededor de 1800 activistas de un buen número de países se han citado en Egipto al objeto de romper el cerco a Gaza en el aniversario del ataque genocida del Estado de Israel contra la población civil gazaui que comenzó, como se recordará, el 27 de diciembre de 2008. El ejercito sionista lo ha celebrado a su manera, asesinando a tres palestinos en Nablus(Cisjodania) y a otros tres en la franja de Gaza. A las protestas anunciadas por organizaciones palestinas en torno al triste aniversario, se han unido los miles de participantes en las honras fúnebres de estos últimas seis víctimas del terrorismo de estado israelí.
Egipto continua impertérrito colaborando con Israel en el bloqueo a Gaza. Las proclamas del dictador Hosni Mubarak en apoyo al pueblo palestino son papel mojado ante la realidad de su subordinación al “diktat” israelí. Pero en este fin de año el gobierno de la República Árabe de Egipto se ha encontrado con varios frentes abiertos desde la sociedad civil y los movimientos solidarios con Gaza de un buen número de países. La situación se le complica al gobierno de El Cairo desde el momento en que 16 diputados del partido gobernante en Turquía, además del diputado británico de la coalición británica de izquierdas ’Respect’, George Galloway, están paralizados en el puerto jordano de Aqaba esperando permiso para entrar en Egipto.
PROTESTA DEL PRIMER MINISTRO TURCO ERDOGAN.
El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan ha manifestado su apoyo al convoy “Viva Palestina” pidiendo a Egipto que le franquee el paso. Husnu Tuna, uno de los diputados del partido gobernante en Turquía (el Partido de la Justicia y el Desarrollo) que está bloqueado en Aqaba, ha declarado que “Viva Palestina” es “Un convoy por la paz y la humanidad”. Por su parte "IHH", la agencia oficial de ayuda humanitaria de Turquía participa en el convoy con 63 vehículos, lo que contribuye a la fricción entre Ankara y El Cairo.
Por si esto fuera poco, el gobierno de Mubarak puede encontrarse con protestas oficiales de los gobiernos de la República Árabe Siria y de la Federación de Malaysia. Ambos gobiernos han colaborado con vehículos, conductores y carga de ayuda humanitaria, según informan los organizadores del convoy. Es cuestión de poco tiempo que se dirijan a El Cairo demandando paso franco para sus camiones y el resto del convoy.
INICIAN UNA HUELGA DE HAMBRE EN AQABA.
Mas de 400 activistas de 17 países viajan en los 150 vehículos que conforman la larga caravana que partió de Londres el pasado 6 de diciembre. Ha atrevesado Francia, Bélgica, Luxemburgo, Alemania, Austria, Italia, Grecia, Turquía, Siria y Jordania recogiendo nuevos vehículos a su paso. La última etapa prevista era cruzar a Taba(Egipto) desde el puerto de Aqaba para, atravesando la península del Sinaí, llegar a El-Arish y de allí a la frontera de Gaza.
La negativa egipcia ha motivado que una parte de los conductores se declaren en huelga de hambre ayer 27 de diciembre de 2009. Los huelguistas han manifestado que sólo beberán líquidos hasta que se les permita terminar la ruta prevista en Gaza.
La huelga de hambre se une a las gestiones diplomáticas, poniendo al gobierno de Mubarak en una situación francamente incómoda.
Por su parte el lider del convoy, el diputado británico de la coalición “Respect”, ha dejado claro ayer mismo en Jordania que “Israel mantiene bloqueda a Gaza desde hace tres años y medio en contra de la legalidad interncional. Estamos determinados a romper el cerco” añadiendo que “el convoy no va a ninguna otra parte que a Gaza”.
LA POLICÍA Y LA SEGURIDAD DEL ESTADO ACOSAN A ACTIVISTAS EN EL CAIRO Y PRACTICAN DETENCIONES EN EL-ARISH.
Egipto es un estado policial. Lo saben bien sus habitantes. Pero es algo que pasa desapercibido para los miles de turistas que abarrotan este país. Egipto ha construido una torre de marfil para que el visitante extranjero no vea ni la miseria de la periferia de El Cairo o Gizeh , ni la omnipresencia agobiante de los cuerpos represivos de la dictadura. No hay mas que desembarcar en el aeropuerto de El Cairo o de Luxor para ver como los grupos organizados por las agencias de viaje salen por puertas especiales sin esperar cola. Del aeropuerto directos al hotel, y del hotel al crucero por el Nilo para volver al aeropuerto otra vez por la puerta en la que no hay que esperar cola.
Otra cosa es ser un internacional solidario , no consumir turismo de masas y pretender participar en una convocatoria en apoyo a Palestina. Aquí las cañas se tornan lanzas, la amabilidad hacia el turista desparece y pasas a ser maltratado sea por la policía , sea por la llamada “seguridad del Estado” .
Esto nos los están poniendo de manifiesto estos días a las y los participantes en la “Marcha por la Libertad a Gaza” y ya lo conocíamos quienes hemos estado en más ocasiones tratando de ayudar a la población de Gaza desde Egipto con mayor o menor fortuna. Esta iniciativa de la red “Code Pink” pretende que activistas de todo el Mundo atraviesen el paso fronterizo de Rafah el día 31 de Enero para unirse a las protestas que está organizando la población gazaui con motivo del triste aniversario de la operación “plomo fundido” y para exigir el fin del bloqueo a Gaza.
A esta convocatoria NO-VIOLENTA se han unido hasta el momento 1400 personas de 43 países diferentes, aunque el número definitivo de participantes no se sabrá hasta el día 31, puesto que aún siguen aterrizando pacifistas en el aeropuerto de El Cairo.
El acoso de la policía y la seguridad del Estado es constante. Tanto en la calle, como en los hoteles donde residen las y los participantes de la marcha. En El Cairo las autoridades han prohibido la asamblea prevista para la tarde de ayer domingo en un colegio católico y han hecho todo lo posible por impedir una protesta prevista con velas en homenaje a las víctimas palestinas.
Desde El- Arish, Manuel Tapial de la “Asociación Cultura y Paz Haydee Santamaría” ha denunciado como las fuerzas de seguridad han retenido durante horas a decenas de activistas internacionales en los hoteles (“secuestrado” según sus palabras). Se les ha prohibido salir de la ciudad en dirección a la frontera de Gaza y se les ha impedido también terminar una protesta con velas similar a la de El Cairo. En todo caso, han anunciado que viajarán hasta Rafah (frontera de Egipto y Palestina). Clandestinamente, si es necesario.
Además de la Asociación Cultura y Paz Haydee Santamaria (de Madrid y Cataluña) se han unido a la marcha desde el Estado Español miembros de Justicia y Paz Valladolid, la Casa Palestina de Catalunya , la Xarxa d’Enllaç amb Palestina de Catalunya, el colectivo Zaituna de Terrassa, la Plataforma de Solidaridad con Palestina de Sevilla,la Red Educasol y la Asociación Paz Ahora.
EL MINISTERIO ESPAÑOL DE ASUNTOS EXTERIORES DESACONSEJA PARTICIPAR EN LA “MARCHA POR LA LIBERTAD DE GAZA”.
“Se informa a todos aquellos ciudadanos españoles que tenían previsto participar en la Marcha por la Libertad de Gaza prevista para finales de diciembre de 2009 que esta marcha ha sido prohibida por las autoridades egipcias. Así pues, cualquier extranjero que realice actividades de tipo político en cualquier parte de Egipto se arriesga a ser detenido. En consecuencia, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación desaconseja a los ciudadanos españoles su traslado a Egipto con el fin de participar en cualquier iniciativa de carácter político.”
La Asociación Paz Ahora se dirigirá a la Embajada Española en Egipto para informarle del hecho de que ciudadanos y ciudadanas del Estado Español han desoído estas recomendaciones y que, conscientes del riesgo de ser detenidos, nuestra asociación solicita que la Embajada proteja los derechos de manifestación y de libre expresión de los que gozamos la ciudadanía española y de las que quiere privarnos la dictadura de Hosni Mubarak.
Más información:
http://marchaporgazalibre.org(castellano/)
* Te solicitan que te dirijas a la embajada egipcia en tu país y a la embajada de tu país en el Cairo.
* El convoy “Viva Palestina” paralizado en el puerto de Aqaba (Jordania) por la negativa de Egipto a dejarles entrar en su territorio. Participan en el convoy 400 personas.
*Otr@s 1400 activistas solidari@s participan en la “Marcha por la Libertad de Gaza”. El gobierno egipcio les ha comunicado que no les permitirá entrar a la Franja Palestina.
*Decenas de activistas internacionales secuestrad@s por la policía egipcia en la localidad de Al-Arish, cerca de la frontera con Gaza, según denuncia la asociación “Cultura, Paz y Solidaridad Haydée Santamaría".
*La policía egipcia impide en El Cairo la asamblea que deberían haber realizado ayer domingo 27 de diciembre las y los participantes de la “Marcha por la Libertad de Gaza” en un colegio católico. La seguridad del Estado acosa a los pacifistas internacionales en los hoteles y en las calles de la capital.
*Inician una HUELGA DE HAMBRE participantes en el convoy “Viva Palestina” en el que viaja el diputado británico George Galloway y 16 diputados del partido gobernante en Turquía (Partido de la Justicia y el desarrollo-AKP).
* El primer ministro turco muestra al gobierno egipcio su solidaridad con el convoy "Viva Palestina"
’BOMBARDEO’ INCRUENTO A LA EMBAJADA ESPAÑOLA, A LA EMBAJADA EGIPCIA Y AL MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES EGIPCIO: por teléfono, fax, telegrama o e-mail.
* Solicita a las autoridades egipicias que dejan entrar a Gaza a las y los activistas internacionales de el convoy "Viva Palestina" y la "Marcha por la Libertad de Gaza".
* Exige a las autoridades egipcias que dejan de colaborar con el Estado de Israel en su cerco genocida a la población de Gaza.
*Solicita a la Embajada Española en El Cairo que interceda a favor de las/los activistas del Estado Español y de los otros países en marcha hacia Gaza.
ENVÍANOS a la dirección info@pazahora.org COPIA DE TU TELEGRAMA , FAX O MAIL
EMBAJADA ESPAÑOLA EN EL CAIRO Embajador: D. Antonio López Martínez Dirección: Calle Ismail Mohamed-Zamalek 41 Teléfono desde España:00202-2735 58 13 Fax: 002022735 21 32 Fax sección consular:002022735 36 52 E-mail: embespeg@mail.mae.es
EMBAJADA DE EGIPTO EN MADRID: Dirección: C/ Velázquez, 69 Población: Madrid Código Postal: 28006 Teléfono: +34 91 577 63 08 Fax: 91 578 17 32 egyptemb@teleline.es embegipto.alicia@gmail.com
OFICINA COMERCIAL DE EGIPTO EN MADRID: E-mail: info@ecros.org
MINISTERIO DE ASUNTOS EXTERIORES EGIPCIO:
Info@mfa.gov.eg , foreign.legalization@mfa.gov.eg
Contactad también con: Palestine Division in Ministry of Foreign Affairs. Mr. Ahmed Azzam. Tel 0020225749682 Email: ahmed.azzam@mfa.gov.eg
LISTADO OFICIAL DE EMBAJADAS Y CONSULADOS EGIPCIOS EN TODO EL MUNDO http://www.mfa.gov.eg/MFA_Portal/en-GB/mfa_websits/
martes, 10 de noviembre de 2009
VERDADES INCONVENIENTES ACERCA DEL SIONISMO "REALMENTE EXISTENTE"

Jacques Hersh*
Martes 13 de octubre de 2009
Monthly Review/CEPRID*
Traducción para el CEPRID:
Manuel Gancedo Florín
Las celebraciones con ocasión del sexagésimo aniversario de la fundación del estado de Israel trajeron sentimientos encontrados para aquellos de nosotros que sobrevivimos al Holocausto. La razón de esta ambivalencia es que, mientras los supervivientes del genocidio Nazi celebraban la creación de un estado judío en 1948, pocos a la vez se daban cuenta de los costes humanos y las injusticias que se cometieron, se estaban cometiendo y se seguirían perpetrando contra los árabes palestinos en nuestro nombre. El eslogan “Nunca Más” que era el pensamiento dominante en la psique judía en aquellos años se relacionaba principalmente con el destino de los judíos europeos. No obstante, algunos supervivientes encontraron difícil comprender por qué, tras la masacre científica e industrializada de millones de judíos, así como de otros grupos étnicos y nacionalidades, junto con el persistente antisemitismo tanto en la Europa de la posguerra como en América, las grandes potencias estuvieron entonces dispuestas a acceder al proyecto de una patria judía. ¿Era este cambio de corazón una mera reacción de culpabilidad por el trato dado a los judíos europeos o había algún “diseño inteligente” que implicaba el trazado de una futura arquitectura política internacional a cuyo advenimiento podía contribuir la formación del nuevo estado?
De hecho, con la creación de Israel parecía tener lugar un cambio en la cultura política de judíos, gentiles y árabes. En retrospectiva, esta transmutación demostraría ser de gran trascendencia en la forma del mundo por venir. El pleno alcance de este fenómeno histórico no se vio en aquel momento. No fue hasta el final de la Guerra Fría y la desaparición de la Unión Soviética cuando se pudo discernir el contorno del nuevo orden internacional. La verdad es que el mundo no había llegado a un punto final como sugería la tesis de Francis Fukuyama del “final de la historia”. En su lugar se propuso una estructura nueva de enfrentamiento formulada por el experto británico sobre Israel y el Islam, Bernard Lewis, y propalada más tarde por el científico político estadounidense Samuel Huntington. Básicamente, la tesis del “Choque de Civilizaciones” implantó un nuevo paradigma en la agenda de la política internacional que fue rápidamente adoptado por los neoconservadores de Estados Unidos y el Partido Likud de Israel.
Teórica e ideológicamente la tesis dibujó una línea divisoria entre “Occidente y lo demás” En esta proyección, Occidente es considerado depositario de la civilización judeocristiana y eso incluye al estado judío. Durante la era de la Guerra Fría Israel se fue desplazando desde su posición inicial de neutralidad entre las dos superpotencias en la época de su establecimiento, para convertirse en un bastión occidental en Oriente Medio. En este contexto a menudo se olvida que la Unión Soviética expresó su reconocimiento diplomático del nuevo estado a los pocos minutos de su proclamación – sin apenas considerar las consecuencias para los partidos comunistas del mundo árabe. El apoyo de la Unión Soviética al estado emergente, en forma de asistencia militar a la lucha de liberación sionista, se basaba en la razón lógica de que esto debilitaría el imperialismo británico en la región. Esta suposición se mostró correcta, pero con mayor perspicacia podía haberse previsto que Estados Unidos reemplazaría a Gran Bretaña y se convertiría en el actor principal en la región así como el principal aliado de Israel.
Las relaciones entre EE.UU. e Israel se han vuelto tan estrechas desde los años 60 que los intelectuales estadounidenses están empezando a debatir si no será el lobby israelí de Washington quien determina la política estadounidense en Oriente Medio a expensas de los intereses nacionales de los EE.UU.1 Desde el 11-S, esta alianza se ha hecho aún más fuerte. La fidelidad al estado de Israel se ha convertido en un criterio de corrección política para los candidatos a la Casa Blanca que debaten qué será lo mejor para proteger los intereses israelíes. En su discurso conmemorativo del Knesset (Parlamento israelí) el 15 de mayo de 2008, el presidente Bush declaró que Estados Unidos estaba orgulloso de ser el “mejor y más íntimo amigo del mundo” de una nación que era “la patria del pueblo elegido” que “ha trabajado incansablemente por la paz y… luchado valientemente por la libertad”.2 En lo que respecta a los palestinos, que conmemoraban la Nakba (“la catástrofe”) –cuando 700.000 de sus antepasados huyeron o fueron expulsados de sus casas por la violencia militar que acompañó a la declaración de independencia israelí—el presidente tuvo palabras “alentadoras”. Cuando Israel celebrase su 120 aniversario, él tenía la visión de que los palestinos tendrán “la patria que tanto tiempo han soñado y merecido –un estado democrático gobernado por la ley”. Para 2068, profetizaba el presidente, Oriente Próximo estará formado por “sociedades libres e independientes” y Hamás, Hizbulá y al-Qaeda habrían sido derrotadas. En otras palabras, serán necesarias seis décadas más antes de poder declarar la “misión cumplida” –la aceptación completa por parte del mundo musulmán-árabe de un orden regional impuesto por EE.UU e Israel. Incluso en comparación con los miembros de la administración Bush que creyeron que podrían crear su propia realidad, esta predicción parece ilusoria.
Aparte de las suposiciones futuristas respecto de la evolución de las políticas en Oriente Medio, este pronóstico se basa en el supuesto de que los países de la región aceptarán semejante régimen geopolítico y que los intereses políticos de EE.UU. e Israel permanecerán fijos en ese objetivo sin importar el coste que ello acarree. La crisis de hegemonía que actualmente sufre Estados Unidos no puede sino afectar a las posibilidades futuras de imponer una “Pax Americana” en el mundo. Ni siquiera hay alguna garantía de que las contradicciones de la sociedad israelí no influirán en las políticas del estado o de que la lealtad de la Diáspora judía con los objetivos a largo plazo del Sionismo vaya a seguir siendo viable. Después de todo, los primeros sesenta años de existencia de Israel no han logrado, incluso según las actuales propuestas del Sionismo, cumplir sus promesas de seguridad para los judíos en general. Esto a pesar del hecho de que el estado de Israel tiene un arsenal de doscientas bombas atómicas, una de las más fuertes y modernas maquinarias militares de Oriente Medio, una de las economías más desarrolladas del mundo, y por último pero no menos importante, una alianza con la primera superpotencia militar del mundo. A pesar del hecho de que la islamofobia ha reemplazado al virus de la judeofobia en occidente, los judíos de la Diáspora se sienten incómodos ante la perspectiva de identificarse con un estado que viola los derechos humanos de otro pueblo y que sirve a los intereses del imperialismo de EE.UU. en todo el mundo.
El propósito existencial de Israel ha sido cuestionado por muchos israelíes así como por una cantidad creciente de judíos de la Diáspora. El concepto de “patria nacional de los judíos” está perdiendo su atractivo. Según Tony Karon, “el hecho sencillo es que casi dos tercios de nosotros hemos elegido libremente vivir en otro lugar, y no tenemos intención de establecernos nunca en Israel”. Es en cierto modo paradójico que 750.000 israelíes vivan en Estados Unidos o en otros países europeos y que la norma hoy día sea que los ciudadanos israelíes que pueden adquieran un pasaporte extranjero. Una de las conclusiones más relevantes de Karon para el análisis de la problemática de Oriente Medio y en contradicción abierta con los pronósticos de Bush, es que “Israel puede que sea un hecho histórico inextricable, pero la ideología Sionista que espoleó su creación y dio forma a su identidad y a su sentido de propósito nacional se ha colapsado –no bajo la presión exterior, sino pudriéndose desde dentro. Son los judíos, y no los yihadistas quienes han enviado el Sionismo a la papelera de la historia”.3 ¿Se reafirmará la cuestión judía a si misma después del segundo fracaso de los tiempos modernos en hallar una “solución final”?
Un repaso a las raíces del sionismo
Para comprender lo que ha sucedido, puede ser útil volver a las raíces del Sionismo e incluir las fuerzas exteriores al movimiento que influyeron en la evolución de las políticas judías. Es importante tener en cuenta el pasado para analizar el presente así como los proyectos de futuro. La memoria colectiva judía está contaminada por el discurso sionista. A este respecto, tomar el Holocausto como punto de referencia de la rica experiencia del pueblo judío no es suficiente. De entrada debe quedar claro que el Sionismo es sólo un intento entre otros, en los tiempos modernos, de resolver la cuestión judía que causa su situación específica en el contexto europeo. El esfuerzo por unificar los diferentes elementos del judaísmo tras el proyecto sionista fue una apuesta hecha a finales del siglo diecinueve que nunca cristalizó hasta después del Holocausto. El nacionalismo secular entre las poblaciones judías de Europa apareció paralelamente al surgimiento de ideologías nacionalistas en el continente después de la década de 1840. Pero las ideas del movimiento empezaron a recibir el apoyo de una base judía sólo como resultado del surgimiento del antisemitismo después de 1881. Aunque la población judía pobre y discriminada de Europa del Este era la más receptiva al mensaje de una nueva vida en Palestina, la mayoría sin embargo, intentó emigrar a Europa occidental, las Américas y Australia.
La composición sociológica en la gestación del movimiento sionista se caracterizó por una gran variedad: judíos religiosos, judíos no religiosos identificados no obstante con la tradición judía, y hebreos sin interés en el judaísmo pero aun así considerados como judíos por los gentiles. El denominador común, además de su ascendencia, era la manera en que eran vistos por los otros: es decir, el antisemitismo. Los judíos europeos estaban dispersos y pertenecían (de modo desigual) a ciertas capas sociales en algunos lugares y a unas diferentes en otros. Algunos estaban más integrados mientras que otros no lo estaban tanto. Algunos compartían una particularidad cultural, por ejemplo, los hebreo-hablantes de Europa oriental, y de la misma manera, los judíos de Europa estaban divididos en muchas corrientes ideológicas.4 Los vínculos del pueblo llano judío estaban bastante limitados por su entorno inmediato y situación.
El nacionalismo reclutó sus tropas de apoyo entre los judíos pobres y perseguidos de Europa del Este. A este respecto es útil recordar que los judíos integrados en Europa occidental no eran demasiado entusiastas ante la idea de ver inmigrantes judíos de Europa del Este en sus países. Esto era debido al desdén que la burguesía judía occidental sentía por estos trabajadores pobremente cualificados así como a la aprensión porque semejante influjo pudiese reforzar el antisemitismo latente.5
Bajo estas condiciones, era casi natural que el liderazgo del movimiento sionista tendiese a ser de intelectuales de clase media de Europa central y occidental que buscaban el apoyo de la grande bourgeoisie judía de Occidente la cual, de acuerdo con Maxime Rodinson, era “simplemente demasiado feliz para desviarse de Europa Occidental y América; una oleada de inmigrantes de clase inferior con extrañas características étnicas y tendencias revolucionarias ponían en peligro sus propias posibilidades de integración”.6
En los años de la formación del sionismo, la izquierda política judía estaba escindida entre partidarios y opositores del nacionalismo judío. Ambas tendencias reclamaban un marco de clase para dar legitimidad a sus posiciones.7 En el contexto de los debates, los sionistas de izquierdas pusieron el énfasis en la fuerza del elemento proletario judío y la ideología socialista del movimiento sionista, sugiriendo que bajo determinadas circunstancias la formación de su estado ideal podría contribuir a la lucha antiimperialista a escala mundial. En cuanto a la izquierda antisionista, enfatizaba (al igual que algunos oponentes de derechas al sionismo) el liderazgo burgués y capitalista del movimiento así como sus ataduras imperialistas.
Las diferentes corrientes que contribuyeron a la aparición del sionismo hacen difícil considerar el movimiento meramente como el producto de una clase específica de judíos. Su relación con el judaísmo es igual de complicada. El Sionismo trató de instrumentalizar la religión para servir a su interés político. Quiso mantener intacta la función social del judaísmo para unificar al pueblo judío, eliminando al mismo tiempo su contenido místico. Entre las corrientes seculares favorables a la reunificación de los judíos hubo proyectos de patrias en otros lugares distintos de Palestina. Theodor Herzl, autor de Der Judenstaat (El Estado de los judíos sería mejor traducción que El Estado judío) manifestó su interés personal acerca de una entidad judía en Argentina o en África. Los judíos religiosos ortodoxos estaban prevenidos contra las paradojas contenidas en el proyecto Sionista, el cual por una parte, abogaba por mantener la identidad religiosa, mientras por otra amenazaba su existencia sustituyendo la constante del mesianismo judío con la extraña doctrina del nacionalismo judío. Como formuló Yakov M. Rabkin, el dilema era que “mientras (el Sionismo) se autodefinía como una fuerza modernizadora contra el peso muerto de la tradición y la historia, idealizaba el pasado bíblico, manipulaba los símbolos originales de la religión y proponía convertir en realidad los sueños milenarios de los judíos. Pero sobre todo, el Sionismo propuso una nueva definición de lo que significa ser judío”.8
Aunque el movimiento sionista acompasaba diversas tendencias políticas y sociales – desde las clases trabajadoras de Europa del Este y Rusia hasta la integrada clase media y los profesionales de los países occidentales— el proyecto no habría sido capaz de fundirse sin los esfuerzos de los elementos judíos integrados en Occidente que buscaron el apoyo de diversas potencias imperialistas europeas y americanas, a pesar del postulado del sionismo político en torno a la incompatibilidad entre los judíos, especialmente los de Europa del Este, y las poblaciones cristianas. Proyectó la emigración a un territorio extra-europeo para establecer una nación de corte occidental. Como hizo notar Nathan Weinstock: “Semejante ideología sólo podía aparecer durante la época del imperialismo y debe situarse en la continuación de la expansión colonial europea”.9
Los líderes sionistas de aquellos días estaban muy atentos a que su movimiento no operase en un vacío geopolítico o en un ambiente cultural globalizado. Entre las divisiones que había dentro del movimiento, como entre secularismo y religión, o entre la ideología de la clase trabajadora y el liberalismo capitalista, es la disonancia entre las identidades occidental y oriental del pueblo judío la que persiste en la sociedad israelí moderna. Mientras que el sionista cultural, Martin Buber, consideraba a los judíos de Palestina como pertenecientes a la esfera de las culturas orientales y enfatizó los lazos históricos judíos con Oriente por tradiciones culturales y religiosas, Theodor Herzl, en contraste, se adhirió a una conceptualización eurocéntrica de la identidad del judaísmo. En esta perspectiva, ¡sólo importaban los judíos askenazíes! El punto crucial en la visión de Herzl de la condición judía en el contexto europeo y la visión mundial de una entidad judía en la era del imperialismo se basa en la suposición de que aunque el antisemitismo no podía ser derrotado en la sociedad cristiana, ¡el estado judío podía sin embargo convertirse en parte de la comunidad imperialista! Como un estratega realista, se dio cuenta de que era necesario considerar el interés de las grandes potencias en el proyecto de una entidad judía en Palestina. En su importante documento Der Judenstaat (1886), escrito antes de la caída del Imperio Otomano, Herzl afirma claramente cómo un estado judío estaría a favor de la gran potencia que promoviera la causa sionista: “Si Su Majestad el Sultán nos diera Palestina, tomaríamos la responsabilidad de poner completamente en orden las finanzas de Turquía. Para Europa podríamos representar parte de la barrera contra Asia; serviríamos como puesto de avanzada de la civilización contra la barbarie. Como estado neutral seguiríamos aliados con toda Europa, que a cambio tendría que garantizar nuestra existencia”.10
La interesante paradoja de esta postura, que cobró preeminencia en la Organización Sionista Mundial (WZO), era que asumía que aunque la judeofobia no podía derrotarse en el mundo occidental, estas mismas potencias podían movilizarse para resolver su propio problema judío interno aceptando el establecimiento de una patria para los judíos. Como señalaba Lenni Brenner: “La acomodación al antisemitismo –y su utilización pragmática con el propósito de lograr un estado judío— se convirtió en la principal estratagema del movimiento, y permaneció fiel a su concepción primigenia antes de y durante el Holocausto”.11 En consecuencia, mientras una corriente del Sionismo, representada por Martin Buber, esperaba que los judíos asimilasen sus raíces y se convirtieran en parte de Oriente Medio, la corriente principal del Sionismo, en contraste, adoptó una postura colonialista ante la población árabe de Palestina. En la visión mundial de Theodor Herzl, la solución a la cuestión judía en Europa solo podía comprenderse comprometiéndose con las potencias imperialistas y presentando el proyecto sionista como concordante con sus intereses. Con lo que más tarde se llamaría solidaridad con el tercer mundo, Buber se opuso al eurocentrismo de esta postura, y puede decirse que su comprensión de la problemática fue uno de los primeros ejemplos de políticas de identidad étnica.12
La aparición del nacionalismo judío estaba teniendo lugar durante un periodo dramático de la historia europea. E. J. Hobsbawm etiquetó la evolución del capitalismo durante el siglo diecinueve tanto de Era de la Revolución como de Era del Imperio. Es en este contexto de disrupción sociopolítica que acompañaba al proceso de modernidad, en el que las poblaciones judías se vieron inmersas en el torbellino de las políticas europeas. El antisemitismo era parte de la xenofobia general que se hizo patente en tiempos difíciles. En países como Francia y Alemania donde los judíos representaban una pequeña parte de la población, el antisemitismo se dirigió contra los banqueros, empresarios, y otros a quienes la gente sencilla identificaba con los estragos del capitalismo. Hobsbawm hace notar que el antagonismo contra los judíos adquirió una nueva dimensión con el aumento de la xenofobia en la ideología de la derecha nacionalista: “El antisemitismo, dijo entonces el líder socialista alemán Bebel, era ‘el socialismo de los idiotas’. Aun así lo que nos choca acerca del ascenso del antisemitismo político de finales de siglo no es tanto la ecuación ‘judío ≈ capitalista’, lo que no era inverosímil en gran parte de Europa oriental y central, sino su asociación con el nacionalismo del ala derecha”.13
El siglo veinte abrió una ventana de oportunidad para el Sionismo, y el compromiso de la WZO con las grandes potencias le dio una influencia sustancial hacia el final de la inter-imperialista Primera Guerra Mundial. Aunque muchos sionistas habían sido pro-alemanes, la organización había hecho esfuerzos principalmente en Gran Bretaña. Aunque no directamente relacionado con estos esfuerzos, el curso de la Guerra y los acontecimientos en Rusia, con la caída del Zar, cambió las fortunas del proyecto sionista. Las fuerzas socialistas entre los judíos de las clases trabajadoras de Rusia y de otras naciones europeas inclinaban sus simpatías hacia la Revolución Soviética y una cantidad de judíos vinieron a jugar un papel influyente en el nuevo régimen. Visto desde Londres, la WZO apareció como una herramienta útil en su estrategia diplomática para debilitar el impacto de la Revolución Soviética así como, de acuerdo con Lenni Brenner, en influir para que los judíos de EE.UU presionasen a Washington para que tomara parte en la guerra de Europa.14
La relación de mutuo interés entre la WZO y el imperialismo británico dio como resultado la notoria Declaración Balfour. Esta fue una carta que el Secretario de Exterior Arthur James Balfour escribió a su amigo Lord Lionel Walter Rotschild. En ese documento Balfour prometía que el gobierno británico se esforzaría en facilitar la consecución de un “hogar nacional para el pueblo judío” con el complicado anexo de que “no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, o los derechos y el estatus político disfrutados por judíos en cualquier otro país”.15 La ambivalencia del documento puede explicarse como el resultado de la insistencia del ministro judío, Edwin Montagu, quien acusó al gobierno de antisemitismo por convertir implícitamente a los judíos británicos en “extraños y ajenos”. De hecho, la comunidad anglojudía se encontraba dividida en la época del proyecto sionista. Mientras los Samuel y los Rotschild estaban a favor del apoyo británico a la creación de una patria judía, las familias Cohen, Magnus, Montefiore y Montagu estaban en contra.
El argumento de los opositores integrados a la conceptualización sionista de la condición judía se basaba en la suposición de que la integración era posible y que los judíos debían esforzarse en lograrla. En mayo de 1917, un comité publicó una carta en el London Times, en nombre de las principales organizaciones anglojudías, diciendo explícitamente que los judíos emancipados no tenían otra aspiración nacional distinta que la de ser británicos. Además el comité consideraba que el establecimiento de una nación judía en Palestina basado en la presunción del desamparo judío “tendría el efecto de mostrar a los judíos como extraños en sus países de nacimiento”.
Pero, la disputa sobre el caso no se quedó en un mero asunto entre las facciones sionista y no sionista dentro de la comunidad judía británica. De no haber participado otros actores hay pocas dudas acerca de que los judíos antisionistas hubieran podido ganar. Pero como afirmó Chaim Bermant “Había que tener en cuenta a los gentiles sionistas y ellos fueron los ganadores”.16
Sin embargo aplacar las presiones sionistas no era el interés primario del imperialismo británico en aquel tiempo. La ocasión de la Declaración Balfour es interesante desde el momento en que tuvo lugar hacia el final de la Primera Guerra Mundial y la disolución del Imperio Otomano. En ese momento Inglaterra estaba en proceso de posicionarse y redefinir con Francia el mapa de Oriente Medio. Estas dos potencias acabaron definiendo las fronteras de Palestina. Sin embargo, la élite política británica tenía que conciliar su compromiso en el establecimiento de un estado judío con su conocimiento de los intereses del movimiento nacionalista árabe para no defraudar las expectativas árabes en cuanto a Palestina en la nueva geopolítica de la región.
La amenaza de la Revolución de Octubre
Pero había otro desafío importante enfrentándose al imperialismo británico que afectó a su estrategia hacia el Sionismo durante este periodo. En 1917 estaba teniendo lugar una importante transformación política en Rusia. La Revolución de Febrero terminó con la abdicación del Zar Nicolás II, el colapso de la Rusia Imperial, la exigencia popular de paz con Alemania, y el fin de la dinastía Romanov. El gobierno provisional de Alexander Kerensky era una alianza entre fuerzas liberales y socialistas que esperaba reformar el sistema. Su fracaso, que condujo a la Revolución de Octubre, significó un cambio en la estructura sociopolítica de Rusia y supuso una amenaza para el sistema capitalista mundial. Esta era al menos la percepción en los círculos políticos de Londres. La elite política británica se opuso a la intención de los bolcheviques de sacara a Rusia de la guerra, lo que podría haber reforzado a los alemanes en el frente occidental. Pero aún más importante era el temor de que triunfase una revolución socialista que se extendiera por Europa debido en parte a la impopularidad del baño de sangre interimperialista. De hecho, la Primera Guerra Mundial terminó en 1918 a la sombra de la Revolución Rusa. La paz sin embargo no impidió una intervención militar aliada en la subsiguiente guerra civil rusa del lado de los Blancos contra los Rojos. El coordinador de este esfuerzo fue el joven Winston S. Churchill, entonces ministro de defensa del gobierno británico.17
La carta Balfour debe ser vista en este contexto. La población judía de Europa estaba dividida entre diferentes clases y diferentes filiaciones ideológicas y aspiraciones. Pero el intento del Sionismo de imponer límites nacionalistas a la identidad judía no era fácilmente aceptado. El Yiddishe Arbeiter Bund, el partido socialista judío más popular, era militantemente antisionista.18 Generalmente, la clase trabajadora judía se sentía atraída por las ideas del socialismo y algunos judíos jugaron un papel influyente en la Revolución Bolchevique. Bajo estas condiciones, el apoyo británico al Sionismo en aquel tiempo podría ser interpretado como un intento de debilitar el experimento soviético desde el principio desligando a los judíos del socialismo universalista. La proyección de una “conspiración judeocomunista” se convirtió en el elemento justificativo tras la estrategia británica así como de la posterior visión Nazi del mundo. Ambas posturas estaban basadas en un antisemitismo político implícito ¡y paradójicamente no en oposición a los principios fundadores del Sionismo!
En un interesante artículo publicado en el Illustrated Sunday Herald en 1920, Winston Churchill aclaraba la estrategia británica de ayudar al Sionismo al tiempo que surgía el espectro de la judeofobia. Bajo el título “Sionismo versus Bolchevismo – La lucha por el espíritu del pueblo judío”, el artículo distinguía entre “judíos buenos y malos". Los judíos buenos eran los “judíos nacionales” que estaban integrados en su país, practicantes de la fe judía, como era el caso en Inglaterra. Los judíos nacionales rusos que promovieron el desarrollo del capitalismo durante el régimen zarista también pertenecían a la categoría de “judíos buenos”. Los malvados son los “judíos internacionales” que pertenecen a una siniestra confederación atea y “han abandonado la fe de sus antepasados, y apartado de su mente toda esperanza espiritual en el otro mundo”. De acuerdo con Churchill, esta corriente incluía a Karl Marx, Leon Trotsky, Bela Kun, Rosa Luxemburgo, y Emma Goldman. Se decía que algunos de estos judíos internacionales malos habían jugado una parte importante en la creación del Bolchevismo y el advenimiento de la Revolución Rusa. En consecuencia, lo importante para el Sionismo era “promover y desarrollar cualquier movimiento marcadamente judío que conduzca directamente lejos de estas fatales asociaciones”. De acuerdo con esta línea de pensamiento, el Sionismo ofrecía así una tercera concepción política de “la raza judía”. En palabras de Churchill: “En claro contraste con el comunismo internacional, le muestra al judío una idea eminentemente de carácter nacional”. Incluso aunque no pudiese dar cabida a toda la población judía, la creación de un estado judío bajo la protección de la corona británica sería un evento que podría ser beneficioso y estaría en armonía con “los intereses más genuinos del Imperio Británico”.19
El anticomunismo de Churchill y la instrumentalización del Sionismo político para debilitar las aspiraciones socialistas de los judíos eran esfuerzos que no estaban libres de contradicciones. En la cuestión judía, el Bolchevismo de aquel tiempo se había opuesto al Sionismo en el frente ideológico y al antisemitismo a nivel político. En contraste, el imperialismo británico promovía el Sionismo en contra del Bolchevismo a la vez que apoyaba a los elementos de los Guardias Blancos en la guerra civil rusa, que tenían una larga tradición de antisemitismo y pogromes. Durante la guerra civil, las fuerzas antibolcheviques mataron a al menos 60.000 judíos.20 Otra dificultad para el imperialismo británico en Oriente Medio era que no podía actuar abiertamente en favor de la creación de un estado judío sin despertar la oposición árabe a los intereses del imperio.
Lo que logró este discurso prosionista fue sin embargo hacer ideológicamente aceptable el antisemitismo en términos sociales y políticos. Más sofisticado que los “Protocolos de los Mayores de Zion”, cuya inspiración retrocedía a los tiempos de la Revolución Francesa a finales del siglo dieciocho cuando los círculos reaccionarios franceses denunciaron una mano judía en aquel suceso histórico, Churchill repetía no obstante el bulo de una conspiración judía internacional. Semejante mito había seguido vivo en la Europa del siglo diecinueve, en países como Alemania y Polonia. La sofisticación tras el enfoque de Churchill era que su antisemitismo se basaba en un análisis clasista de la cuestión judía, ¡como muestra la diferenciación entre los “judíos buenos” (capitalistas integrados y sionistas) y los “judíos malos” (socialistas)!
En consecuencia, lejos de devolver a su lámpara al genio del antisemitismo moderno, el fenómeno se movilizaba ahora en la cruzada contra el socialismo y a favor del sionismo político. En lo que concierne al antisemitismo de aquel tiempo, acabó basándose en la noción de que los judíos ¡habían inventado el socialismo y el Bolchevismo con la intención de asumir el poder sobre los desamparados goyim (gentiles)! En el caso del antisemitismo continental, el postulado de un conglomerado judeosocialista coexistía con la visión de que los banqueros judíos controlaban el mundo. Mientras la postura de Churchill sobre la cuestión judía estaba basada en el odio de clase hacia los judíos socialistas, el antisemitismo de Adolf Hitler era más patológico. Como dijo en una frase del Mein Kampf citada a menudo: “Si, con la ayuda de su credo marxista, los judíos triunfan sobre los pueblos del mundo, entonces su corona será la corona funeraria de la humanidad”.
A pesar del antisemitismo primordial de Adolf Hitler y el proyecto de aniquilación de los judíos europeos, una faceta menos conocida del Holocausto es que había una implícita simpatía nazi por el proyecto sionista y paradójicamente un acuerdo con el axioma del sionismo en cuanto a la incompatibilidad de judaísmo y ciudadanía alemana. El eslogan “Juden raus!” y “¡Kikes a Palestina!” que estaban en boga en Europa en aquel tiempo reforzaban el mensaje sionista. Lenni Brenner en un capítulo de la relación nazismo-sionismo hace referencia a un dirigente político nazi de Bavaria que apostilló “que la mejor solución a la cuestión judía, para judíos y gentiles por igual, era la patria nacional palestina”.21 El objetivo original del nazismo había sido hacer a Alemania “Judenfrei“ lo que se extrapoló al resto de Europa. En principio ello no suponía el exterminio del pueblo judío. Los nazis habían planeado el proyecto de un “principado judío” en el centro de Polonia como una forma de reserva para los judíos alemanes. Tras la derrota de Francia, Adolf Eichmann trabajó un año entero en un proyecto para convertir la colonia francesa de Madagascar en un “principado judío” para los judíos europeos.22
En la recién nacida Unión Soviética—con la mayor concentración de judíos del mundo en aquel tiempo (cinco millones) —la cuestión judía requirió la atención inmediata del nuevo régimen por las condiciones específicas de los judíos en Rusia por una parte, y de otra por las presiones del Sionismo. En tiempos del Zarismo, la actividad económica tradicional de la mayoría de judíos se había concentrado en el comercio y la pequeña artesanía. Políticamente, y al contrario que otras minorías, los judíos no reclamaban una nacionalidad. Estaban dispersos entre las entidades nacionales y hablaban en yiddish. Como si se tratase de un principio de doctrina, el régimen soviético desde el principio combatió las manifestaciones de antisemitismo en una sociedad ya infectada por el virus, atrayendo así a los intelectuales judíos hacia el Partido Comunista. Mientras la Nueva Política Económica estuvo vigente, tras las penurias de las intervenciones extranjeras y la política económica del “comunismo de guerra”, la pequeña burguesía política se aprovechó de la reaparición del sector privado y consolidó su posición económica.
No obstante, esto junto con el empleo de judíos en la administración, avivó el antisemitismo entre los rusos de todas las nacionalidades. El nuevo régimen se encontró a sí mismo rodeado por el antisemitismo residual, y a veces virulento, de la sociedad rusa, por la necesidad de encontrar una solución socioeconómica y política a la situación de los judíos, la necesidad de desarrollo de las regiones remotas y económicamente atrasadas, la presión del Sionismo, y por último y no menos importante por su propia comprensión teórica de la cuestión nacional. En El Marxismo y la Cuestión Nacional (1913), Stalin, que tras la revolución se había convertido en Comisario Popular de Asuntos Nacionales, formuló la idea de que para ser calificada de nación, una minoría nacional debía estar caracterizada por una cultura específica, un idioma, y un territorio común. Por supuesto la última característica no se correspondía con los judíos de Rusia ya que vivían dispersos a lo largo del territorio. No obstante, eran identificados como una nacionalidad. Para desarrollar las regiones del Lejano Oriente y para paliar la ofensiva del Sionismo político por una patria, se lanzó una alternativa soviética al proyecto sionista en 1928, cuando Birobidzhan fue apartado de la colonización judía. En 1934, la región autónoma era proclamada como patria judía con una floreciente cultura yiddish. Como dijo Nathan Weinstock, este sustituto de Palestina tenía probablemente la intención de apartar a los judíos soviéticos de Palestina y de su lealtad al Sionismo político. Pero de hecho elevar la identidad de los judíos al estatus de nacionalidad no podía sino ser beneficioso para la construcción ideológica y el proyecto político sionistas. Contrarestar el sueño de un “Eretz Israel” (Tierra de Israel) con un “Ersatz Israel” (Sustituto de Israel),23 aunque una solución defensiva y pragmática a la cuestión judía rusa, supuso en última instancia reforzar los fundamentos ideológicos del nacionalismo judío.
Mucho se ha escrito sobre la persistencia del antisemitismo en la sociedad soviética así como en las luchas políticas internas del Partido Comunista de la Unión Soviética, pero el judaísmo occidental no ha prestado atención al hecho de que en los años 1935-43, fue el “Imperio del Mal” quien vino a dar cobijo a la mayoría de los judíos europeos que huían del genocidio nazi. Mientras Estados Unidos e Inglaterra permitieron sólo el 6,6 por ciento y el 1,9 por ciento de inmigrantes judíos respectivamente, el 75,3 por ciento de los refugiados judíos de Europa, que se acercan a los dos millones, encontraron refugio en la Unión Soviética.24
La tarea del nacionalismo judío como una construcción ideológica y política del Sionismo implicaba la remodelación de la psique de los judíos europeos en una (¿falsa?) conciencia de singularidad. Para hacer esto, la diversidad de experiencias de los judíos en la Diáspora se consideró de menor importancia que la presunta permanencia de la judeofobia, la cual llegó a su culmen en Europa con el Holocausto. El Sionismo era por supuesto un proyecto de los judíos europeos que para legitimar su reconocimiento debía aplicarse a la situación de judíos con experiencias históricas diversas. Incluso en el estado sionista, la dominación Askenazí ha sido evidente desde el principio. Como afirmó Ella Shohat: “Dentro de Israel, y en el escenario de la opinión mundial, la voz hegemónica de Israel ha sido casi invariablemente la de los judíos europeos, los Askenazíes, mientras que la voz Sefardí/Mizrahí (judíos orientales/árabes) ha sido en gran medida velada o silenciada”.25 Merece la pena señalar que aunque la situación de los judíos árabes no fuera idílica, los Sefardíes vivían, en términos generales, cómodamente dentro de la sociedad árabe-musulmana. Según Ella Shohat durante el año de la formación del Sionismo político, los judíos Sefardíes eran bastante indiferentes al respecto. En algunos casos, los líderes religiosos judeoárabes denunciaron el Sionismo protestando contra la Declaración Balfour. En su fase temprana, el movimiento árabe en Palestina y Siria distinguió cuidadosamente entre los inmigrantes sionistas y la población judía local (mayoritariamente Sefardí) que vivía pacíficamente con sus vecinos.26
En medio de la descolonización y del recrudecimiento de las luchas de liberación nacionales, la aparición en Oriente Medio de la nueva nación euro-israelí—cuya elite política se identificaba con Occidente—no podía dejar de influir en las políticas árabes. Las luchas antiimperialistas en estos países fueron desviadas en la dirección de hacer política en función de la relación o antagonismo hacia Israel. Como dijo Paul Sweezy tras la guerra de 1967 entre Israel y sus vecinos árabes: “El resultado de concentrar la lucha contra los actores locales en la alianza imperialista Israelí resulta ser lo contrario de lo que se pretendía: mantiene dividido al mundo árabe y lo debilita, a la vez que refuerza la garra del imperialismo”.
Implícitamente venía a decir que era una trampa que los árabes debían evitar.27 Esta reflexión es interesante hasta el punto de que muestra la comprensión del conflicto árabe-israelí que existía entre las fuerzas progresistas de Occidente en aquel tiempo. El consejo de que los progresistas árabes deberían tratar de acentuar las divisiones en la sociedad israelí buscando campos comunes con elementos del proletariado israelí, que comprende a la mayoría de los judíos provenientes de Asia y África, asignaba la responsabilidad de la madurez política a la parte árabe. Los judíos socialistas en la Diáspora mantuvieron una unilateralidad aún más acentuada. Esto se ejemplifica en un segundo comentario editorial del mismo ejemplar de Monthly Review, cuando Leo Huberman fue un paso más allá al escribir que: “Los socialistas árabes deberían mirar a su objetivo real—si van a tomar parte en una ‘guerra santa’ deberían dirigir esa guerra contra el enemigo número uno que no es Israel sino el feudalismo y el imperialismo”.28
El proto-fascismo de Israel
No fue hasta décadas después de la guerra preventiva del ejército israelí en 1967 que la Nakba (“catástrofe”) palestina recibió la atención o la simpatía del mundo occidental. Con la derrota de los ejércitos árabes y la conquista de Cisjordania y Gaza, la cultura política dominante de Israel tomó la forma de un proto-fascismo. Desconocida hasta el momento, una sensación de invencibilidad vino a permear los fundamentos ideológicos de la sociedad israelí y a hacer que la Diáspora prosionista pasara a considerar al Sionismo “real” como un derecho político. Como afirmaba un académico israelí: “Con la victoria aérea de 1967 y la ocupación de Cisjordania y Gaza, la expansión repentina de las fronteras de Israel dio lugar a una erosión más rápida de los valores socialistas y humanistas que fueron una vez el distintivo del Sionismo obrero”. Con la euforia hubo poca resistencia a “el nuevo y dinámico movimiento de un Gran Israel, que buscó convertir la conquista más reciente de Israel en una parte integral del país”.29 En este clima político la empatía con los palestinos entre los israelíes y los judíos de la Diáspora estaba a su nivel mínimo.
A pesar de lo cual, surgió una crítica radical desde el interior de la sociedad israelí. Un grupo de intelectuales y académicos empezó a reinterpretar el nacimiento de Israel reconociendo la limpieza étnica que acompañó a la imposición del estado judío sobre la población árabe-palestina. Esto sacó a la luz el aspecto más desagradable del Sionismo—el pecado original de Israel. Estos historiadores revisionistas y sociólogos críticos encapsulados bajo la denominación de “postsionistas” cuestionaron la narración oficial acerca de la formación del estado y desafiaron la comprensión aceptada de los orígenes del conflicto árabe-israelí. Al hacer esto se puso en tela de juicio el monopolio sionista sobre la historiografía y las suposiciones ideológicas.30 Rehabilitando a la identidad palestina como un pueblo y como víctimas históricas, el “postsionismo” hizo posible analizar la estrategia israelí en términos de un “politicidio” perpetrado sobre las poblaciones árabes con la intención de disolver al pueblo palestino como “entidad económica, social y política”.31 El eslogan sionista de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”, que había reducido a los árabes palestinos a un estatus de no existencia, demostraba ahora haber sido un mito, haciendo visible la “miopía moral” del Sionismo.32
La Intifada en los territorios ocupados contra las fuerzas armadas israelíes hizo más concreta la presencia del pueblo palestino. En consonancia con la cuestión judía en general y con el conflicto palestino-israelí en particular ha habido y hay aún un dilema para la opinión progresista en Occidente. Al tiempo que se reconoce que las políticas árabes y su cultura política se vieron afectadas por la intrusión del estado judío en la región y su alianza con los Estados Unidos, no se dio la misma consideración a la transformación de la cultura política judía, tanto en Israel como en la Diáspora, como resultado de la creación del estado sionista y su relación de patrón-cliente con los Estados Unidos. Los judíos proisraelíes de todas las corrientes políticas han sido embaucados por el discurso ideológico del Sionismo, que ha saludado la existencia del estado judío como garante de la seguridad de los judíos en todo el mundo.
Habiendo capturado las “alturas superiores” de la moralidad usurpando el manto del victimismo del judaísmo europeo, el estado sionista, en un raro ejemplo de chutzpah (“audacia” o también “insolencia”) transformó la experiencia del Holocausto en capital político. En este contexto es interesante observar que el Holocausto no se convirtió en un punto universal de referencia hasta pasada la década de 1960. El motivo de la demora tiene que ver con la convergencia de corrientes estratégicas e ideológicas en el periodo de posguerra. Tras la derrota de la Alemania nazi, la coalición antifascista dio lugar a la Guerra Fría entre el Este y el Oeste. La cuestión alemana jugó un papel central en el establecimiento del sistema de alianzas occidentales bajo el liderazgo de los Estados Unidos. Bajo estas condiciones había poco interés por parte de la política exterior de EE.UU y del mismo gobierno de EE.UU de alejar a Alemania de la responsabilidad Nazi en el exterminio de los judíos europeos. Además, mirar de cerca el Holocausto nos revela el provecho de las industrias de EE.UU al armar la maquinaria de guerra de Hitler. En lo que concierne a la élite judía americana, dio su aquiescencia al silencio público sobre este crimen monstruoso y aceptó la política de EE.UU de rearmar a una Alemania apenas desnazificada. Motivado tal vez por el interés en no reactivar el antisemitismo americano poniendo en riesgo su mejorada situación, el judaísmo de EE.UU siguió una estrategia oportunista.33
En el caso de Israel, la cuestión del Shoah (“el Holocausto”) reflejó la compleja relación de la ideología sionista hacia los judíos no israelíes. El exterminio de los judíos europeos legitimó la causa del Sionismo, hasta el punto de que el Holocausto confirmó que los judíos no podían sobrevivir y prosperar en la Diáspora y que la integración y la asimilación en estas naciones era una ilusión. Al mismo tiempo, había un sentimiento ampliamente extendido entre los israelíes tras la Segunda Guerra Mundial de que los judíos europeos eran culpables de su destino, por no haber recurrido a la resistencia armada. En contraste, los israelíes se vieron a sí mismos rechazando el pasado y creando una nueva clase de judío, capaz de defender a su pueblo y al estado judío.34 A medida que evolucionó el enfoque sobre el Holocausto, se hizo visible la transformación de la lucha por un Israel seguro en una de expansión y de Estado conquistador. El paradigma del Shoah se hizo útil para recordar a la opinión pública lo justificable de la creación de un estado judío y para desviar las críticas hacia las políticas israelíes, especialmente en los territorios ocupados de Palestina.
El discurso del Holocausto, sin embargo, era más importante en la Diáspora que en el propio Israel e introdujo un elemento de confusión en las filas de los políticos progresistas. Los sesenta habían sido una década de activismo juvenil en Occidente que había incluido la dirección de algunos participantes judíos. Muchos activistas antiimperialistas judíos en la Diáspora se vieron desequilibrados por el descubrimiento de que Israel, como encarnación del victimismo del pueblo judío, podía ser capaz de victimizar a otro pueblo y de seguir una política exterior a favor del imperialismo de EE.UU. En los términos de Churchill, los “judíos malos” (internacionalistas y antiimperialistas) se acabaron convirtiendo en “judíos buenos” (prosionistas y bien establecidos en Occidente). ¡Algunos de ellos se convirtieron en figuras clave del neoconservadurismo!
La desesperación con la que el paradigma del Holocausto es proyectado por los dirigentes políticos del Sionismo moderno y de Occidente (en especial EE.UU) no es kosher. El intento de adelantarse a las críticas a la política y estrategia de Israel y EE.UU en Oriente Medio difícilmente será viable a largo plazo. Además de la disidencia hacia la ideología dominante en Israel, el éxito del Sionismo en establecer un estado capitalista judío moderno contiene la semilla de su propio “post-Sionismo” social. Desde una proyección inicial de social-nacionalismo pionero, en los últimos años la sociedad israelí parece estar afectada por una crisis de identidad y material acentuada por la implementación del neoliberalismo. De haber sido inicialmente una de las sociedades occidentales más igualitarias, la sociedad israelí se ha convertido desde los años 80 en una de las más desiguales. El índice de pobreza en Israel es uno de los más elevados de los países capitalistas avanzados con aproximadamente el 22 por ciento de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza.35 Los pronósticos socioeconómicos son sombríos para un número considerable de israelíes y esta crisis que se filtra se traduce en una crisis de identidad para la generación nacida en Israel que no sintoniza con el judaísmo. “Es ideológicamente indiferente, secular, pequeñoburguesa en su estilo de vida y en su visión general, apática respecto del mundo judío, e interesada solamente en su autosatisfacción”.36
El disidente político israelí Avraham Burg, antiguo portavoz del Knesset (Parlamento israelí), teme que el experimento sionista lleve al estado judío a la tragedia. Sin haberse convertido en antisionista, siente sin embargo que los principios originales del Sionismo y los valores de la declaración de independencia han sido traicionados y que Israel se ha transformado en un estado colonialista liderado por una camarilla corrupta de forajidos. En una entrevista en el periódico israelí Yediot Aharonot en 2003, prevé un futuro sombrío para el proyecto sionista: “El fin del Sionismo está a las puertas… es posible que sobreviva el estado judío, pero será otra clase de estado, alarmante por ser ajeno a nuestros valores”.37
Notas
1. John J. Mearsheimer y Stephen M. Walt, El loby israelí y la política exterior de EE.UU— (New York: Farrar, Strauss and Giroux, 2007). Los autores del artículo escribieron un artículo sobre el mismo asunto que no pudo encontrar una editorial en EE.UU que lo quisiera publicar. Fue publicado en el London Review of Books 28, no. 26 (26 de marzo de 2003) con el título “The Israel Lobby.”
2. Donald Macintyre, “Bush aclama a Israel como ‘el pueblo elegido’ pero ignora a los palestinos en el día de ‘la catástrofe’” — The Independent, 16 de mayo de 2008.
3. Tony Karon, “Israel tiene 60 [años], el Sionismo ha muerto, ¿ahora qué?”
4. Ver Maxime Rodinson, Culto, gueto y estado— (London: Al Saqi Books, 1983), 144.
5. Ver Nathan Weinstock, Le pain de misère—Histoire du mouvement ouvrier juif en Europe, Volume II L’Europe centrale et occidentale jusqu’en 1914 (Paris: Editions La Découverte, 1984). V
6. Rodinson, Cult, Ghetto and State, 145.
7. Rodinson ironiza acerca de este tipo de análisis escribiendo que era “de acuerdo con el dogmatismo marxista” 144.
8. Yakov M. Rabkin, Una amenaza desde el interior— (London: Zed Books, 2006), 22.
9. Nathan Weinstock, Le zionisme contre Israel (Paris: Francois Maspéro, 1969), 44.
10. Theodor Herzl, El estado judío— (Northvale, NJ: Jason Aronson, 1997), 148–49.
11. Lenni Brenner, El Sionismo en la era de los dictadores— (Westport, CT: Lawrence Hill, 1983), 1.
12. Para una discusión sobre los dos enfoques ver: Nina Berman, “Pensamientos sobre el Sionismo en el contexto de las relaciones Alemania-Oriente Medio” — Comparative Studies of South Asia, Africa and the Middle East 24 (2004): 133–44.
13. E. J. Hobsbawm, La era del Imperio— 1875–1914 (London: Abacus, 1995), 158–59.
14. Brenner, Zionism, 10. Esta opinión es interesante en el contexto de la presente discusión acerca del poder del loby israelí en Washington, que es quien supuestamente determina la política de EE.UU en Oriente Medio (ver pie de página 1). No tengo pruebas que mostrar en contra, pero dudo mucho que Washington haya seguido el consejo de una organización judía para determinar su política y estrategia. Los intereses nacionales de EE.UU son en mi opinión el elemento determinante tras la decisión de entrar en la Segunda Guerra Mundial.
15. Walter Laqueur, El lector israeloárabe— (Middlesex, England: Penguin Books, 1970), 36.
16. Chaim Bermant, Los primos— (London: Macmillan, 1971), 260.
17. El inicio de la Guerra Fría puede datarse a partir de los sucesos que tuvieron lugar en aquel momento. Ver D. F. Fleming, La Guerra Fría y sus orígenes—, 1917-1950, vol. I (Garden City, NY: Double Day & Company, 1961).
18. Tony Karon, “Hay una Glasnost judía llegando a América?” September 14, 2007.
19. Winston S. Churchill, Zionism versus Bolshevism.
20. Brenner, Zionism, 10.
21. Brenner, Zionism, capítulo 7, p. 83.
22. Zygmunt Bauman, La modernidad y el Holocausto—, (Cambridge, UK: Polity Press, 1989), 15–16.
23. Weinstock, Le zionisme contre Israel, 31.
24. Weinstock, Le zionisme contre Israel, 146
25. Ella Shohat, “Sephardim in Israel,” de Adam Shatz, ed., El paria de los profetas—— (New York: Nation Books, 2004), 278.
26. Shohat, “El sefardismo en Israel— 290.
27. Paul M. Sweezy, “Israel e imperialismo— Monthly Review (octubre 1967): 5.
28. Leo Huberman, “Israel no es el enemigo principal— Monthly Review (October 1967): 9.
29. Simha Flapan, “El nacimiento de Israel y la destrucción de Palestina— de Shatz, ed., Prophets Outcast, 138.
30. Herbert C. Kelman, “Israel en la transición del Sionismo al postsionismo— The Annals of the American Academy (January 1998): 47.
31. Baruch Kimmerling, “Politicidio— Manière de voir, no. 98 (April–Mai 2008): 57–58.
32. I. F. Stone, “Guerra Santa— de Schatz, ed., Prophets Outcast, ver pie de página 24.
33. Norman G. Finkelstein, La industria del Holocausto— (London: Verso, 2000), 11–16.
34. Tony Judt, “Trop de Shoa, tue la Shoa,” Le Monde diplomatique, June 2008.
35. “Hunger in Israel”.
36. Sammy Smooha, “Implicaciones de la transición a la paz para la sociedad israelí— The Annals (January 1998): 33.
37. Quoted by Eric Rouleau, “L’autre judaisme d’Avraham Burg,” Le Monde diplomatique, May 2008, 27.
*Jacques Hersh es profesor emérito de la Universidad de Aalborg, Dinamarca y ex director del Centro de Investigación sobre Desarrollo y Relaciones Internacionales. Este artículo fue publicado inicialmente en Monthly Review en el mes de junio y enviado corregido para el CEPRID
*El Centro de Estudios Políticos para las Relaciones Internacionales y el Desarrollo (CEPRID) es una organización no lucrativa, independiente e integrada por activistas, profesionales y académicos preocupados por los efectos de la globalización política y económica. Su finalidad es promover la discusión democrática sobre los asuntos políticos, económicos, estratégicos, geopolíticos, sociales y ambientales que más afectan a la vida de los ciudadanos y hacerlo de una forma rigurosa y comprensible.


