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martes, 26 de enero de 2016

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 26/01/2016: CASO "MALOMA", CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON ISMAEL ARREGUI Y ELISA PAVÓN


Hoy es 26 de enero de 2016 y, hoy, una de las grandes ideas motoras de toda la historia de la humanidad, sigue siendo el anhelo de muchos pueblos, como es el caso del pueblo saharaui. Claro está que, decir "libertad" sin más, de un pueblo, es decir muy poco, precisamente porque el vocablo significa muchas más cosas. La libertad no es una religión, una deidad que adorar de lejos. La libertad no se define, sencillamente se ejerce. La libertad son alas, son pan, que debemos dejar volar, es más que una idea o un concepto. Es una experiencia que escapa a las definiciones. Las ideas que conlleva la libertad, no son de coacción, sino de persuasión, de vivir y dejar vivir, de rechazar tanto la subyugación como la dominación.

Aún no ha corrido mucha agua bajo el puente. Un año escaso desde que saltara a la prensa el caso del "secuestro de Mahyuba" cuando tenemos sobre la mesa el caso del "secuestro de Maloma", solo por mencionar a las mujeres saharauis que poseen pasaporte granate de la Unión Europea. Lo que sí es cierto es que el agua sigue bajando muy turbia en demasiados tramos, como también es cierto que está sirviendo para despejar bastante los márgenes del río, sobre todo en lo que se refiere a la verdadera posición que viven las mujeres jóvenes saharauis en su propia sociedad, entre su propio pueblo, inherente a su condición de mujer, sumando otras categorías conexas como su estatus de refugiadas, exiliadas y ocupadas en su propia tierra, pero también sobre el verdadero papel que juegan el Frente POLISARIO, la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS) y, por supuesto, todo el entramado de entidades y asociaciones solidarias con la causa del Frente POLISARIO, más aún en los últimos años, en su trabajo por la "emancipación" de las mujeres de su pueblo.

Hoy, nuestra conversación ha sido a tres bandas. Hemos contado con la presencia de Ismael Arregui, marido de Maloma Morales de Matos y la periodista Elisa Pavón Mulero. En el Diario El Mundo del día 13 de enero de 2016, se escribía: “Los beduinos dicen que el desierto es una chica caprichosa que enloquece a hombres y a mujeres. A muchas mujeres las retiene para no soltarlas jamás. Son hijas de la arena del Sáhara Occidental, aunque prefieren el asfalto español. Salieron de allí siendo niñas para poder estudiar, tener un futuro y ser libres. Y lo consiguieron. Algunas tienen nacionalidad española. Otras no, pero se han pasado más de media vida aquí. Un día decidieron regresar, visitar sus orígenes por un breve tiempo, pero nunca volvieron. Maloma es de Sevilla y lleva un mes secuestrada por su familia biológica." De Maloma no han sabido nada más desde el día 25 de diciembre pasado.

Todo ello acompañado de excelente música de la que os dejo aquí el enlace a los vídeos para que podáis escucharla al completo.


"SACAR LA VOZ"
(Ana Tijoux y Jorge Drexler)



"ANTIPATRIARCA"
(Ana Tijoux)

Para escuchar el programa de radio solo tendréis que pinchar en el siguiente enlace o en la columna de la derecha, en el ivoox de Clandestino.



jueves, 14 de enero de 2016

¿Y LOS DERECHOS HUMANOS DE LAS MUJERES SAHARAUIS RETENIDAS CONTRA SU VOLUNTAD?




Elisa Pavón Mulero

«Lo que es seguro es que no será el último caso». Con esta afirmación, el delegado saharaui en Andalucía, Abidin Bucharaya, vaticinaba que se repetirían las retenciones ilegales de mujeres saharauis mayores de edad en los campamentos de refugiados de Tinduf. Dejaba claro que el caso de Nahjiba Mohamed Belkacem no ponía punto final a esta espada de Damocles que pende sobre las cabezas de las chicas saharauis que pasan largas temporadas en España, habitualmente para someterse a tratamientos médicos y para estudiar. Bucharaya hacía esa declaración en el diario «La Vanguardia», en octubre de 2014, para salir al paso de la denuncia de la retención ilegal de esta joven saharaui de 23 años y residente en Rociana del Condado (Huelva), por parte de su familia biológica, al amparo de esa dichosa convicción de que en España se desarraigan de su cultura y de su idioma.
El viento que escuchaba las palabras del delegado se las ha devuelto con efecto boomerang. Maloma Morales de Matos, saharaui nacionalizada española que vive en Mairena de Aljarafe (Sevilla), es su nueva piedra en el zapato, aunque no la única, pero los otros casos de mujeres saharauis que viven en Andalucía y que no han podido regresar de los campamentos, no se han hecho públicos. Maloma es el segundo caso de una española de pleno derecho secuestrada y retenida por su familia. El anterior, el de Mahyuba Mohamed Hamdidaf, se resolvió, aunque no sin problemas y tras dos meses y medio sin que ella pudiera regresar a su vida en Londres. La implicación de su familia de acogida de Genovés (Valencia), junto con el apoyo logrado de la sociedad civil y del Gobierno de la Comunidad Valenciana lograron su liberación.
El Gobierno saharaui -ejercido en el exilio por el Frente Polisario-, sus representantes en España, las organizaciones saharauis que tanto exigen la defensa de los Derechos Humanos, los medios de difusión del circuito saharaui y el movimiento solidario español e internacional -principalmente las asociaciones de amigos del pueblo saharaui- mantienen un silencio sepulcral alrededor de esta situación, que afecta a muchas más mujeres de las que se piensa. Y son mujeres, no «niñas», a las que sus padres saharauis privan de libertad y de todos sus derechos sometiéndolas a una actitud discriminatoria y de abuso de poder, permitido por las autoridades del Frente Polisario. Tampoco el Gobierno español reacciona, ni la sociedad. Resulta más fácil ignorarlas a ellas y a la situación de vulnerabilidad creada, que reconocer y enfrentar que también hay violaciones de los Derechos Humanos en los campamentos, que deben ser monitoreadas y erradicadas con urgencia.
Se cumple un mes desde que Maloma Morales de Matos fue secuestrada por su padre saharaui -con ayuda de otros familiares- y retenida ilegalmente contra su voluntad en el campamento de Smara. Un mes fatídico para las cuatro mujeres que en estos momentos copan las denuncias activas públicamente sobre víctimas de esta situación de vulnerabilidad, que mezcla en una coctelera convicciones prejuiciosas, tradiciones sociales antidiluvianas y cuestiones de índole religiosa con la falta absoluta de procedimientos y políticas gubernamentales de protección, defensa y salvaguarda de los Derechos Humanos de las mujeres retenidas, en una flagrante violación de la propia Constitución saharaui y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Un mes éste en el que las vacaciones navideñas dan siempre una tregua a las jóvenes en sus estudios para hacer un viaje a los campamentos, del que no regresan. Un mes en el que se han cumplido 5 años del secuestro y la posterior desaparición forzada de Koria Badbad Hafed (la única de la que no se ha vuelto a saber nada) y dos años de las retenciones de Nahjiba Mohamed Belkacem y Darya Embarek Selma, casos que se unen a otros muchos, como los deJadama Brahim, Maimouna Bachir, Aisah Embarek, Fatimetu Ali o Hurria Hamudi.
Y con los secuestros de Maloma Morales y las demás jóvenes saharauis sobre la mesa, laAsociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS), que además organizaba el grupo del viaje del que Maloma no regresó, presenta a bombo y platillo el «Curso para la Observación de los Derechos Humanos», con la colaboración de la Universidad de Sevilla y laUniversidad Pablo de Olavide, financiado por laAgencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo (AACID), sin una sola palabra respecto a las denuncias de violaciones de Derechos Humanos en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia. Probablemente, el próximo día 20, Abidin Bucharaya estará presente en la inauguración del curso (que es un acto público), en la conferencia «¿Cuál es el sentido de la observación e investigación en los Derechos Humanos? Respuesta desde las víctimas y desde la investigación», con Aminetou Haidar (CODESA),Brahim Dahane (ASVDH) y Carlos M. Beristain (HEGOA/UPV).
No puedo comprender tanta hipocresía… Hablar de Derechos Humanos y de libertades, con opiniones condicionadas y parciales, exigiéndolos para unos y negándoselos a las otras. ¿Igualdad? ¿Empoderamiento de la mujer saharaui? ¿De qué están hablando? Hay muchas mujeres mayores de edad sin libertad, sin derechos en los campamentos. Retenidas contra su voluntad, obligadas a casarse y a someterse a la autoridad de unos padres que no respetan ni sus propias leyes, ante una sociedad impasible que normaliza la situación y echa la culpa a la cultura occidental de los padres de acogida, a quienes exprimen sin rubor durante años. ¿Queréis hablar de Derechos Humanos en el Sahara Occidental? Hablemos, pero con transparencia, con todas las cartas sobre la mesa y con la exposición de todos los casos individualizados, amparando y dando también herramientas a las familias de acogida españolas por una vez, buscando soluciones y mediando para la resolución de cada problemática. Que el caso de Maloma Morales, por ser española, sea la punta de lanza que abra en canal las entrañas del engaño en que vivimos cegados por una causa en la que creemos, pero que se manipula a conveniencia sin tener en cuenta que los Derechos Humanos son para todos y para todas, y deben ser protegidos, defendidos y salvaguardados exactamente igual en cualquiera de las realidades en las que se divide el pueblo saharaui. Porque no hacerlo supone actuar en connivencia con una injusticia.
Se puede defender el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui sin que ello suponga tener que comulgar con ruedas de molino, asumiendo por buenas tantas situaciones que sólo son fruto de la corrupción y de la injusticia. Los Derechos Humanos son para todos y son inalienables.
https://elisapavon.wordpress.com

miércoles, 26 de agosto de 2015

PRÓLOGO AL LIBRO "UN GRITO DE LIBERTAD DESDE LA ARENA. EL CASO MAHYUBA"


Mujer, si te han crecido las ideas,
de ti van a decir cosas muy feas,
que, que no eres buena, que, que si tal cosa,
que cuando callas te ves mucho más hermosa.
Mujer, espiga abierta entre pañales,
cadena de eslabones ancestrales,
ovario fuerte, di, di lo que vales.
La vida empieza donde todos son iguales.
Angela Jean, o antes Manuela,
mañana es tarde y el tiempo apremia.
(Letra de la canción “Mujer” de la maestra rural y cantautora mexicana, Amparo Ochoa)

Se aproxima la conmemoración, que no celebración, del 8 de marzo, del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Desde las Asociaciones de Mujeres y desde las instituciones públicas, como es el caso de mi Ayuntamiento, ya hemos pisado el pedal del acelerador de la maquinaria que permita poder organizar una serie de actividades que se puedan desarrollar a lo largo de esa “semana de la mujer” en la que todas las personas que participan salen a la calle con un lacito violeta en la solapa. Son fechas de publicar informes y datos sobre la situación de las mujeres, mejor dicho, sobre la situación de desigualdad y discriminación, cuando no de sometimiento de las mujeres, por el hecho de haber nacido mujer. Días en los que todas las organizaciones y personas a las que por norma general ni se les ve ni se les espera en lo cotidiano, pero que en aras de practicar lo políticamente correcto en el marco de la democracia, de la justicia, de la solidaridad y de la lucha por la emancipación y reconocimiento de las mujeres, lanzan sus manifiestos públicos cargados de soflamas de denuncia y también de reivindicación, intentando borrar con el codo lo que previamente escribieron con la mano. Ni más ni menos lo que se viene repitiendo en los últimos años; tiempo en el que me sigue sorprendiendo que las mismas mujeres de asociaciones diversas, como otras mujeres cargos públicos u orgánicos, pongan en tela de juicio que este día lleve por nombre “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, porque hace tiempo que sólo es el “Día de la Mujer”. Esto me sorprende, pero más me duele el comprobar cómo se ha ido perdiendo nuestra memoria colectiva, hasta el punto de que se haya ahondado en el desconocimiento progresivo, ya no solo de esa historia y del verdadero significado de la conmemoración de este día, sino la importancia y la necesidad de traerlo a colación de forma permanente.

         Con seguridad, alguna persona que esté leyendo este prólogo al libro de Vicent Soriano sobre Mahyuba, se andará preguntando qué tiene que ver el caso que nos ocupa, la historia del libro, con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Tan solo puedo decir que todo, tiene que ver todo. La situación vivida por Mahyuba no es solo la de ella, es la de tantas y tantas mujeres en el mundo que padecen realidades tenaces y anómalas, porque las circunstancias de discriminación de las mujeres con respecto a los hombres es la misma en cualquier parte del mundo, se llame la mujer como se llame, viva donde viva, practique la religión que practique y pertenezca al grupo cultural que pertenezca. No existen sociedades patriarcales, lo que coexiste es un sistema patriarcal único que se muestra más o menos agresivo, más o menos tolerante o condescendiente con las mujeres y sus derechos como ser humano, en función de la latitud donde se haya nacido y en función de la historia de lucha por la liberación y subversión de las relaciones de poder y propiedad que les precedan.

         Aún no ha corrido mucha agua bajo el puente. Escasos meses desde que saltaba a la prensa el caso del “secuestro de Mahyuba”. Lo que sí es cierto es que el agua ha bajado muy turbia en demasiados tramos, como también es cierto que ha servido para despejar bastante los márgenes del río, sobre todo en lo que se refiere a la verdadera posición y coyuntura parcelada que viven las mujeres jóvenes saharauis en su propia sociedad, entre su propio pueblo, inherente a su condición de mujer, sumando otras categorías conexas como su estatus de refugiadas, exiliadas y ocupadas en su propia tierra, pero también sobre el verdadero papel que está jugando la UNMS (Unión Nacional de Mujeres Saharauis), más aún en los últimos años, en su trabajo por la “emancipación” de las mujeres de su pueblo.

         La laceración que produce despojarse de las dependencias emocionales y romper con las contradicciones entre lo que se ve durante años, se constata, pero se niega “todo por la causa”, y lo que realmente se cree, se piensa y se intenta llevar a la práctica, resulta demoledora. Romper con discursos aprendidos, en los que se creía (o quería creer), con “relatos de hazañas de héroes y heroínas que representan ideales de una clase guerrera o aristocrática y de toda una sociedad que asocia a estas personas con sus orígenes y destino como pueblo”; descomponer esa épica construida con mi propia complicidad pasional sin salir dañada ni herida, es bien difícil, por no decir imposible; aunque al mismo tiempo provoca una sensación de liberación que solo puede conseguirse cuando a las cosas se las llama por su nombre y cuando una deja de autoengañarse, de engañar creyendo que era lo que “tocaba” y de permitir que la engañen más. Es lo que me ha sucedido, no en los últimos meses, sino desde bastante tiempo atrás, con pequeñas o grandes cosas que se han vivido, que se han presenciado, que se han justificado…, aunque sin alegato posible.

         Desde que con once años, a raíz de que mi padre me hablara del Frente POLISARIO, me presentara en la Fiesta del PCE en la Casa de Campo de Madrid a los miembros de la Delegación Saharaui que había llegado para participar en ella. Desde que me mostrara unas fotografías de unas mujeres empuñando un fusil, luchando por la independencia y la libertad de su pueblo en un artículo publicado en la Revista “Viejo Topo” en diciembre del año 1975, así como otras menciones en el “Mundo Obrero” de cuya distribución era responsable él mismo, mi padre, al tiempo que me hablaba de la “camaradería” existente entre su partido y el Frente Popular de Saguia el Hamra y Río de Oro estando ambos en clandestinidad; desde los primeros artículos publicados en los que se explicaba cómo era la vida militante de unas mujeres exiliadas y refugiadas (entonces parecía que la defensa de los DD.HH en los Territorios Ocupados no existía ni en la hoja de ruta del mismo F.P., cuando menos en la de las organizaciones amigas, para las que solo existían los campamentos de refugiados y refugiadas), ganaron una niña-joven-mujer implicada con la causa del pueblo saharaui a tiempo y vida completos, algo así como una “opción de vida”, que conectaba su visión internacionalista y feminista de la vida con esta lucha y que en cualquier espacio o foro de participación en el que estaba presente como invitada o como integrante de una organización, ponía como condición el trabajo para y por “la causa saharaui”. Todo ello no exento de contratiempos personales y grupales complicados. Los años dan para mucho, para bueno y para malo, pero la opción militante hacía resistir y relegar todo lo malo.

         Si hoy por hoy existe un retroceso a nivel mundial en los derechos y libertades fundamentales de las mujeres, según ha dicho el Grupo de Expertas sobre la Discriminación contra las Mujeres (CEDAW en sus siglas en inglés), en el que además advierten del peligro de que se pierdan los avances logrados durante los últimos 100 años de lucha por la igualdad. Si estos derechos están en constante amenaza. Si en este informe, hecho público con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora del año en curso, es decir, 2015, se dice además que “estamos viendo signos represivos, a menudo en nombre de la cultura, la religión, las tradiciones, que amenazan el duro progreso alcanzado. Estamos viendo intentos de restringir el lugar de la mujer a la esfera doméstica, y a pesar de la importancia de la familia, su protección no puede ir en detrimento del derecho de las mujeres a la autonomía. Que la discriminación contra las mujeres persiste en todas las esferas, la pública, la privada, en tiempo de guerra, en tiempo de paz, y en todas las regiones del mundo donde continuamos siendo testigos de inimaginables formas de violencia en nombre del honor, la belleza, la pureza, la religión y la tradición”. Si esto está sucediendo en todo el mundo, si esto no se niega en muchas partes de ese mundo, como por ejemplo el Estado Español, ni siquiera por parte de las instituciones públicas y mucho menos por parte de la sociedad civil, organizada o no, y menos aún por parte de las organizaciones de mujeres. ¿Por qué sí se niega desde el Gobierno de la República Árabe Saharaui Democrática, cuando esta forma parte de este mundo globalizado y no vive en una parcela desierta al margen de lo que suceda alrededor? O lo que es peor, ¿por qué se niega desde la misma organización SÍ gubernamental que aglutina a todas las mujeres saharauis en la RASD, es decir, la UNMS o incluso desde el mal llamado “Movimiento de Solidaridad con la Causa Saharaui”? ¿Tiene algo que ver con la necesidad de sostener esa épica que se ha construido y difundido a lo largo y ancho del mundo durante todos estos años por objetivos que en nada obedecen a la lucha propia por la libertad de las mujeres saharauis y puede que hasta incluso a la libertad de este pueblo?.

Si hubo transgresión por parte de las mujeres ante ciertas normas sociales en los primeros años de la “revolución”, como así se pudo constatar incluso en los artículos y las fotografías que mencionaba, donde se idealizaba a la mujer saharaui, y fruto de esa transgresión hubo logros… concedidos por la otra mitad de la sociedad, los hombres, que precisaban en esos momentos de lucha armada que alguien asumiera “el mando” en los campamentos, también hay que decirlo, ¿por qué se permite, precisamente por quien no debiera hacerlo, el avance de estas regresiones convirtiéndose en cómplices necesarios o necesarias de ello con pronunciamientos públicos insostenibles? Lo que es cierto, y aquí no se está hablando por boca de ganso, es que los hechos constatables denunciados y explicados por la misma Mahyuba cuando declara en una entrevista en el programa de radio “CLANDESTINO”, que la misma Responsable de la UNMS en su Wilaya le dice en la jaima de su familia que “la única ley que impera en la sociedad saharaui, en los campamentos de Refugiados Saharauis gobernados por el Frente POLISARIO es la Sharía, y que las mujeres nunca se emancipan y están sometidas a lo que su padre disponga…porque nunca son mayores de edad”.

Llegados a este punto, hago mías las palabras de la Doctora Lehdía Mohamed Dafa en su artículo “¿Existe un feminismo saharau?i”, cuando dice “La situación actual de las mujeres saharauis en los Campamentos de refugiados exige un análisis más profundo, más allá de la utilización política para la causa y del superficial e infundado discurso propagandístico con tintes de progresismo y modernidad, divulgado a lo largo de estos años y que no se corresponde en nada con la realidad que viven las mujeres.

Es urgente reflexionar desde una perspectiva de género, para crear y desarrollar un verdadero movimiento feminista, autónomo, que lidere la lucha de la mujer por la igualdad de derechos y por su plena incorporación, en libertad, a la vida social y política. Esta sensibilización y lucha en ningún caso debe seguir supeditándose y postergándose a la consecución de la independencia nacional.”

Abordemos pues a la par, como he hecho desde el principio de este prólogo, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, reivindicando, desde el recorrido de las mujeres que nos consideramos feministas, o que no saben que lo son aun siéndolo, todos los esfuerzos de lucha que venimos realizando para conseguir la autonomía, la libertad, el reconocimiento, la igualdad, seguridad, integridad y dignidad para todas las mujeres, incluidas Mahyuba, Koria, Hakima, Darya, o Josefa y Esther, porque estamos hablando de la misma cosa. La fuerza de los hechos se impone, y sirva lo vivido para continuar exigiendo todos los derechos, para todas las mujeres y para todos los días que nos permitan ser y hacer lo que cada una de nosotras quiera; para conseguir ser ciudadanas que nada tengamos que ver con imposiciones normativas o con estereotipos religiosos, culturales y sociales encorsetados, sin ser incompatible todo ello con la defensa de una colectividad de la dimensión de un pueblo sino todo lo contrario: es complementario, imprescindible y necesario. No sigamos permitiendo que las mujeres saharauis tengan que seguir instaladas en la encrucijada de la doble segregación por motivos que suman y siguen.

Isabel Galeote Marhuenda

Una mujer

domingo, 10 de mayo de 2015

SAHARA OCCIDENTAL. ANTE EL XIV CONGRESO DEL FRENTE POLISARIO ¿NUEVA ETAPA CON NUEVOS DIRIGENTES?



Lehdia Mohamed Dafa
10 de mayo de 2015

El pasado 28 de abril el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó por unanimidad la resolución 2218 (2015) por la que se renueva, como viene haciendo desde hace 23 años, el mandato de la MINURSO (Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sahara Occidental), con un presupuesto de 52,4 millones de US$/año.

Esta vez, a diferencia de lo ocurrido el pasado año, no se ha debatido ampliar las competencias de la Misión a la vigilancia de los Derechos Humanos tanto en el Sahara ocupado, como en los Campamentos de Refugiados en Tindouf (Argelia), habida cuenta de la virulenta oposición de Marruecos.

La dirección del F. Polisario por un error de cálculo en sus análisis había creado expectativas de que éste año sería decisivo. Pero nada ha cambiado, y ahora cunde el desánimo entre los saharauis.

El conflicto, como es bien sabido, está absolutamente bloqueado por la intransigencia de Marruecos y del F. Polisario, y por el nulo interés, de ambos, en negociar, sin maximalismos, un acuerdo realista y factible.

Dejando a un lado las recurrentes amenazas de algunos dirigentes del F. Polisario de verse obligados a tener que volver a la guerra, ya que en las actuales circunstancias, como todo el mundo sabe, es algo absolutamente inviable y que Argelia en ningún caso podría permitir por su propia seguridad nacional, la primera reacción ha sido crear una Comisión compuesta por 20 miembros para realizar consultas con distintos sectores de la población y elaborar una propuesta que defina la futura relación con Naciones Unidas, que sería sometida a debate en el XIV Congreso del F. Polisario en ciernes.

A pesar del palmario inmovilismo de los dirigentes, no habría que descartar la posibilidad de que se realice algún gesto para tratar de salvar la cara, como podría ser: declararse desvinculados del Plan de Paz aprobado en 1988, algo simbólico pero de relevancia tanto desde el punto de vista diplomático como por lo que supondría de potencial aumento de la inseguridad en la región, o actuaciones puntuales para restar reconocimiento, incluso “hostigar” algunas labores de la MINURSO. Con todo, nada de esto parece ser un vector con la suficiente longitud que posibilite una solución al conflicto o un avance significativo en las negociaciones.

Un elemento añadido es la salud del presidente, Mohamed Abdelaziz, que si bien actualmente no le impide desarrollar sus funciones, si abre la veda de las maniobras sucesorias y con ellas a posibles desencuentros tribales.

Las duras condiciones de vida de los refugiados saharauis, su falta de derechos y oportunidades, así como la seguridad y el progreso de la región, exigen nuevas políticas y nuevos actores, que con el apoyo de la Comunidad Internacional, abran los escenarios políticos y sitúen en las agendas los problemas del mañana: políticas sociales, movilidad, sostenibilidad, enfoques de género, equilibrio de poderes, seguridad jurídica, competitividad, gobernanza, derechos humanos, libertad de información, etc…
Referéndum versus Autonomía es ya un eje herrumbroso, insuficiente y simplista.
Una generación, los sexagenarios dirigentes del F. Polisario, está escribiendo el epílogo de una etapa histórica, cabe exigirles la altura de miras necesaria para favorecer su inevitable relevo sin nepotismo.

El nuevo XIV Congreso representa una oportunidad, que no se debe desaprovechar, para que por una élite de profesionales saharauis, formados en distintas universidades, abiertos a los nuevos rumbos de un mundo global y con capacidad necesaria para desplegar nuevas políticas de solución del conflicto, asuman responsabilidades de dirección y gobierno para el logro de mayores niveles de libertad, bienestar y convivencia de la población saharaui, contribuyendo, además, en la medida de lo posible, a la anhelada Unión del Magreb.

http://lehdiamohameddafa.blogspot.com.es/2015/05/sahara-occidental-ante-el-xiv-congreso.html

jueves, 6 de noviembre de 2014

ESTADO-GOBIERNO-ESTADO DE DERECHO: EL CASO DE LA REPÚBLICA ÁRABE SAHARAUI DEMOCRÁTICA


Isabel Galeote Marhuenda

“La palabra y concepto “Estado” es una noción con valor a nivel político que sirve para presentar una modalidad de organización de tipo soberana y coercitiva con alcance social. De esta forma, el Estado aglutina a todas las instituciones que poseen la autoridad y la potestad para regular y controlar el funcionamiento de la comunidad dentro una superficie concreta a través de leyes que dictan dichas instituciones y responden a una determinada ideología política.

Es importante aclarar que los conceptos de Estado y gobierno no se consideran sinónimos. Los gobernantes son aquellos que, por un tiempo determinado, desempeñan funciones en las instituciones que forman parte del Estado. Además, hay que diferenciar el término Estado de la idea de nación, ya que existen naciones sin Estado y Estados que aglutinan a distintas naciones.

Es importante señalar que ninguna persona puede vivir sin Estado ya que deberá cumplir con lo reglado en el territorio que habita, aunque éste no sea necesariamente su nación. Esto no significa que todos los individuos que comparten un mismo estado se sientan culturalmente identificados con él, pero esa no es razón para violar las leyes del espacio que habitan.” (1)

La República Árabe Saharaui Democrática es un Estado reconocido merecidamente como soberano por cerca de otros ochenta y dos Estados existentes en el mundo; aunque cerca de veinte Estados, debido a las presiones, maniobras y estrategias más que dudosas, éticamente hablando, de Marruecos y quienes les ayudan con complicidad interesada, hayan ido retirando paulatinamente este reconocimiento. Las decisiones de dichos gobiernos se han topado con la oposición de muchos y muchas militantes y organizaciones internacionalistas que hemos mostrado un rechazo contundente porque renegamos del establecimiento de relaciones internacionales en base a intereses geopolíticos, estratégicos y económicos en lugar de hacerlo en base a principios humanistas y de respeto a la decisión de los pueblos y a la legalidad internacional, una vez más. No en vano el tratado internacional llamado “Convención sobre Derechos y Deberes de los Estados” y más conocido como “Convención de Montevideo”, por haberse firmado en esta ciudad el 26 de diciembre de 1933 en el marco de la Séptima Conferencia Internacional de los Estados Americanos, dice en su Art. 6 que “El reconocimiento de un estado simplemente significa que el Estado reconoce que acepta la personalidad del otro con todos los derechos y deberes determinados por el derecho internacional. El reconocimiento es incondicional e irrevocable”, lo cual significaría que los Estados que han ido dejando de considerar a la RASD como Estado soberano, no podrían invalidar o derogar este reconocimiento. Eso sí, según la aclaración hecha anteriormente sobre Estado y Gobierno como conceptos y significados no sinónimos, sí podrían dejar de admitir o aceptar al Gobierno del Estado de la RASD.

         La dificultad del tema de mi artículo es obvia. Me considero bastante neófita sobre este asunto. Sólo poseo los conocimientos adquiridos en “El Máster” (como lo llamaba Carlos Taibo, uno de los profesores de esta acción formativa por la que fuimos becado el alumnado por el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación) sobre Análisis de Conflictos Internacionales, del que fui alumna privilegiada. Y lo fui, por el número tan reducido de alumnos y alumnas que conformamos ese grupo y por el lujoso elenco de profesores y profesoras que pusieron a nuestra disposición, procedentes de universidades de Sudáfrica, Holanda, Catalunya, Madrid, Relatores de NN.UU, Militares españoles especialistas en DIH y asesores internacionales..., quienes nos desmenuzaron los entresijos de las relaciones internacionales, del Derecho Internacional, del funcionamiento del Sistema de Naciones Unidas y por supuesto del Consejo de Seguridad, del Derecho Internacional del Derecho Humanitario, de la detección y análisis de los conflictos internacionales y/o internacionalizados, de las herramientas de resolución de conflictos… Aprendí mucho, muchísimo. Aún hoy celebro haber tenido esa oportunidad y haberla sabido aprovechar, aunque el esfuerzo personal fuera considerable al tener que compaginar trabajo con formación presencial varios días en semana, teniendo que conducir 400 km para ello. Pero aun considerándome profesa en estas lides, defiendo el derecho a la expresión y libre expresión, atendiendo al sentido común; a que no solo los expertos o expertas en todas las vertientes del conocimiento pueden opinar; a que en cada persona, cada hombre y cada mujer existe un filósofo o una filósofa que piensa y puede aprender a pensar y discernir; a que la cultura sirve para algo, no solo para acumular conocimientos sino para ponerlos en relación, y que todo ello en su conjunto me autoriza, aun a riesgo de equivocarme, a decir y opinar sobre lo que sea. ¿Y saben qué? Entre las muchas cosas que aprendí, además de reafirmarme en la importancia del respeto (del que se da pero también del que se merece recibir), asumí lo esencial, que es saber discernir, desde una sociedad democrática y desde unas organizaciones democráticas (instituciones, organismos pero también ONG) lo que se ha de condenar como malas prácticas (culturales, políticas, religiosas, sociales…) que solo conducen a enconar conflictos y a hacer mucho daño a la población civil, es decir, a los pueblos. Aprendí que los grupos sectarios, e incluso dirigentes sectarios que desde el imperio de la ley han engañado a sus mismos miembros y a la sociedad bajo apariencias que nada tienen que ver con su realidad misma, son los que más daño hacen. Y aprendí que las cosas se cuentan solas, que solo es necesario saber mirar. Que todo está lleno de pistas que nos ponen blanco sobre negro qué, con quién, cuándo y cómo se construye ese proceder, así pasen cuarenta años. Los hechos se distinguen: mentiras, engaños, insultos, chantajes, manipulaciones, corruptelas y corrupciones en mayúscula, etc. más propias de la mafia y de grupos fascistas que de Estados, instituciones, organismos y organizaciones, una vez más, democráticas.

Llegados a este punto no tengo más remedio que rescatar la definición de “Estado de Derecho” consensuado en el mismo seno de Naciones Unidas que, teniendo en cuenta la tibieza de sus resoluciones y declaraciones y la lentitud en sentenciar y decretar, puede que nos resulte hasta suave. Para las Naciones Unidas, “el concepto de «Estado de derecho» ocupa un lugar central en el cometido de la Organización. Se refiere a un principio de gobierno según el cual todas las personas, instituciones y entidades, públicas y privadas, incluido el propio Estado, están sometidas a unas leyes que se promulgan públicamente, se hacen cumplir por igual y se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos. Asimismo, exige que se adopten medidas para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, rendición de cuentas ante la ley, equidad en la aplicación de la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones, legalidad, no arbitrariedad, y transparencia procesal y legal”.

Por lo tanto la ecuación es bien sencilla: REPÚBLICA ÁRABE SAHARAUI DEMOCRÁTICA es un Estado (aunque en el exilio), ¿pero realmente es un Estado de Derecho?. Me gustaría creer que sí, pero con todo el dolor de mi corazón, me temo que la realidad se ha impuesto. ¿Dónde están las leyes promulgadas públicamente, que se hacen cumplir por igual y que se aplican con independencia, además de ser compatibles con las normas y los principios internacionales de derechos humanos? ¿Dónde están las medidas que se adoptan para garantizar el respeto de los principios de primacía de la ley, igualdad ante la ley, rendición de cuentas ante la ley, equidad en la aplicación de la ley, separación de poderes, participación en la adopción de decisiones, legalidad, no arbitrariedad y transparencia procesal y legal?
Hacer esta observación no es decir que todo está perdido, es decir que se puede perder todo si no se adoptan ¡YA! las medidas necesarias. Para esto y no para ayuda humanitaria procedente de la cooperación descentralizada, ya que aun siendo útil no es realmente la que garantiza las necesidades de la población refugiada, puesto que el grueso procede tanto del ACNUR como de la Agencia ECHO, es para lo que más ayuda precisa el pueblo saharaui. El afán y el empeño han de ir dirigidos a asentar las bases en el seno de su propio Estado y así poder seguir reivindicando con más fuerza, credibilidad y razón lo que por justicia les corresponde que no es otra cosa que RECONOCIMIENTO, VERDAD, JUSTICIA y REPARACIÓN. Para este proceso en el que ha de participar TODO EL PUEBLO SAHARAUI, tanto la población que padece lo que significa estar refugiada y desplazada en un país y territorio que no es el suyo, como la que sufre la ignominiosa ocupación y violación de DD.HH en su propia tierra, el Sáhara Occidental, es para lo que necesitan ayuda, apoyo, asesoramiento y crítica cada vez que no lo hagan o se desvíen. A esto es a lo que hay que dedicar la energía, el tiempo y recursos individuales y colectivos, no para actividades mafiosas y fascistas o para cantos de sirena autocomplacientes y peligrosos que distraigan hechizando hasta devorar a los infaustos que se dejan seducir y terminar por destruir lo que tanto esfuerzo costó levantar hace años.

(1) http://definicion.de/estado/

miércoles, 5 de noviembre de 2014

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 04/11/2014: CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON MAHYUBA MOHAMED


Las costumbres y tradiciones de un pueblo son algo que siempre crea controversia, pues muchas personas objetan que son dignas de mantenerse por respeto a la cultura y a la autonomía de dicho pueblo. Pero, ¿qué pasa cuando esas tradiciones implican la desigualdad entre mujeres y hombres?, mejor dicho, ¿qué pasa cuando comportan la restricción o conculcación de derechos básicos como la posibilidad de que una mujer adulta pueda decidir dónde, cómo, con quién y cuándo estar?, en definitiva, qué hacer con su vida. ¿Qué postura se ha de adoptar?. Bajo mi punto de vista, es completamente cuestionable que, en aras de ninguna tradición cultural "ancestral", el derecho de las mujeres, de cualquier mujer, en cualquier parte del mundo y cualquier día, a decidir líbremente sobre su destino, se anteponga a la defensa de la causa de una colectividad de la dimensión de un pueblo, por muy justa que sea esa lucha colectiva, porque no es incompatible, sino todo lo contrario, es complementaria, imprescindible y necesaria. Hoy nos ha acompañado Mahyuba Mohamed Handidaf, una mujer de origen saharaui y nacionalidad española que ha logrado, no sin ayuda y tampoco sin contratiempos y sufrimiento, poder decir en voz alta que ella es una mujer de hechos y de derechos.

Todo ello acompañado de excelente música, de la que te dejamos aquí los enlaces a los vídeos para que puedas escucharlas al completo.

"Dame mi libertad/ أعطني حريتي"

(Um Kalthum)


"LIBRE"
(Nino Bravo)

PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA DE RADIO SOLO TENDRÁS QUE PINCHAR EN ESTE ENLACE O EN LA COLUMNA DE LA DERECHA EN EL IVOOX DE CLANDESTINO


http://www.ivoox.com/clandestino-mi-programa-radio-del-dia-04-11-2014-audios-mp3_rf_3699393_1.html

domingo, 2 de noviembre de 2014

DEMOCRACIA SAHARAUI: LA RESISTENCIA DE MAHYUBA NOS MUESTRA NUEVAS FACETAS DEL CONFLICTO SAHARAUI Y ANACRONISMOS DE LA SOCIEDAD BIDAN


Lehdia Mohamed Dafa

Ahora que Mahyuba ha recuperado su libertad, me congratulo con todas las personas que han mostrado su apoyo y reclamado la libertad para ella, y con ella, la libertad y los derechos de las mujeres, y de manera particular de las mujeres saharauis.

Es el momento de reflexionar, de compartir y contrastar ideas, de sacar conclusiones que nos ayuden a orientarnos en la lucha por la libertad, la igualdad y la democracia para los saharauis y el resto de los pueblos.

Denunciar la privación de libertad de movimientos de una mujer adulta, aunque como en este caso sea por obra de su familia, por mucho que la tradición, costumbres o creencias puedan pretender justificarlo, por mas que se haya tratado de presentar como “un conflicto entre familias”, es denunciar la violación de un Derecho Humano fundamental y por ello ha acabado concitando un amplísimo apoyo incluso desde las posiciones mas diversas.

La Libertad, los Derechos Humanos y la Justicia no son patrimonio exclusivo de Occidente, de los nsara, son ideales y logros del conjunto de la Humanidad, que a todos nos dignifican, a los que todos podemos apelar, y que están por encima y son una referencia en los roces culturales o conflictos entre distintas sociedades.

En la sociedad saharaui, como ya ha ocurrido en muchas otras del mundo árabe y musulmán, se irán inevitablemente adoptando nuevas formas de vida que obligarán a una paulatina revisión de los preceptos religiosos y culturales, un proceso que bien podría calificarse de despatriarcalización del Islam y de la Sharía.


A menudo se ignora que la historia de las luchas de las mujeres en el mundo árabe y musulmán por sus derechos empezó nada menos que hacia 1920 en Egipto. Muchas de nosotras, por voluntad propia, somos herederas de aquellas activistas y de todas las hermanas que han tenido que soportar acusaciones y  violencia por defender la igualdad en derechos y libertades de la mujer. Tampoco aceptamos la idea ampliamente extendida en Occidente de que la mujeres musulmanas, y saharauis en este caso, somos incapaces de generar un debate y crítica del patriarcado y de sus prácticas de subordinación y discriminación de la mujer.


La sociedad saharaui tiene pendiente un debate sincero y renovado sobre la necesaria -e inevitable en un mundo global- igualdad de género, partiendo de la situación real: la de una sociedad profundamente patriarcal (no la imagen irreal, que en beneficio de la causa, lleva décadas “vendiéndose”). Se hace improrrogable y prioritario un desarrollo legislativo que establezca nítidamente la igualdad de la mujer saharaui en la totalidad de derechos, lo que contribuirá a ir avanzando en el terreno de la igualdad real.

Aunque todavía tímida, la rebeldía de las mujeres saharauis ha “salido del armario”. Esta lucha ha permitido visibilizar que podemos y queremos enfrentarnos al desafío de ser saharauis, exiliadas (da igual dónde) y musulmanas, pero con la voluntad de beneficiarnos de todas las ventajas de la modernidad. Queremos estar en los mismos espacios de participación que los hombres, sin que por ello se nos intente criminalizar o condenar al ostracismo y el aislamiento social. No lo vamos a permitir.

Las organizaciones oficiales de mujeres saharauis, integradas en el aparato, que han desempeñado un importante papel en el pasado en el empoderamiento y la participación de la mujer y que posibilitan la presencia de la causa saharaui en los foros internacionales, hoy se muestran incapaces de liderar la lucha por la emancipación de la mujer saharaui.

El Frente Polisario si no quiere verse amonestado por informes de supervisores internacionales de Derechos Humanos, como el reciente de HRW, o por presiones de gobiernos que velan por los derechos de sus ciudadanos (caso Mahyuba) tendrá que revisar y actualizar su ideario político. Los gestos como la creación del Consejo de DDHH en los campamentos, no son suficientes. En los Derechos Humanos se cree, y se vela por su cumplimiento, en el Sahara ocupado y en los Campamentos, o no se cree y solo se utilizan a conveniencia política, con las consecuencias dichas.

Los debates, que inevitablemente se han producido en las redes sociales, entre algunos españoles y saharauis (no todos formulados desde el respeto y la altura de miras) han servido para conocer mejor mentalidades machistas,  resentimientos históricos y xenofobias latentes. La realidad, para bien o para mal, no es tan idílica ni maniquea como pretenden los propagandistas. Queda mucho trabajo por hacer. Hagámosle con cordura, con respeto y sin odio.

martes, 30 de septiembre de 2014

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 30/09/2014: CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON LA HERMANA ESPAÑOLA DE MAHADJOUBA MOHAMED HANDIDAF


Desde CLANDESTINO hemos demostrado siempre que, ante la violencia patriarcal, sea familiar o social, tenemos una tolerancia cero. Parece un eslogan de manifestación y pronunciamiento de izquierda y feminista, y lo es, pero a diferencia de muchas personas que lo corean, organizadas en torno a partidos políticos, sindicatos de clase, ONGs varias y organizaciones sociales, que cuando se presentan casos reales cercanos y "espinosos", callan, muchas personas nos mantenemos firmes y no volteamos la cabeza, para no dejar ese eslogan en una mera pose y discurso vacío de contenido para evitar que nuestras palabras vayan por un lado y nuestros hechos vayan por el contrario, dejando al descubierto todo un mundo de incoherencias, contradicciones, miserias, falsedades... y daños. Hoy hemos abordado, con la inestimable compañía de Verónica Llopis, hermana de acogida de Mahadjouba Mohammed Handidaf, una mujer de nacionalidad española y de origen saharaui secuestrada y retenida contra su voluntad desde hace algo más de un mes por su familia biológica en los Campamentos de Refugiados Saharauis.

Todo acompañado de excelente música, de la cual les dejamos aquí el enlace a los vídeos para que puedan escucharla al completo
"NIÑA"
(Pedro Guerra)

"MUJER"
(Amparo Ochoa)

PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA DE RADIO SOLO TENDRÁS QUE PINCHAR EN ESTE ENLACE O EN LA COLUMNA DE LA DERECHA EN EL IVOOX DE CLANDESTINO

sábado, 27 de septiembre de 2014

¿QUÉ PARADIGMA RIGE UNA SOCIEDAD PATRIARCAL?: LAS MÚLTIPLES CARAS DE UNA MISMA MONEDA


Cuando se dice de algo que es estructural, lo que pretende decirse es que afecta a la misma raíz de la estructura de la sociedad donde está inmerso, es decir, que es parte de su estructura. Históricamente, el paradigma patriarcal ha sido antropocéntrico y, consecuentemente, androcéntrico. Ha estado basado en la idea de dominio, que unas veces se ha explicado como dominio a la naturaleza y otras como dominio de unos seres humanos por otros, en el caso que nos ocupa de los hombres sobre las mujeres.
Las mujeres son contempladas como objetos subordinados a los intereses que, en la sociedad patriarcal, definen los hombres.
El panorama que nos ha legado este comportamiento es muy preocupante. Preocupan las decisiones en comunidad que afectan a mujeres en función de su condición femenina.
La identidad masculina tradicional reposa en tres pilares: insolidaridad, misoginia y homofobia. Estas tres características son consecuencia de tres negaciones: ‘no soy un bebé’, ‘no soy una mujer’ y ‘no quiero a otros varones ni quiero que otros varones me quieran’
Las desigualdades entre varones y mujeres en una sociedad patriarcal se apoyan en la cultura patrimonial-machista: desde que nacemos se nos va educando para obedecer y ser fieles a las decisiones del varón, quien es propietario de la casa, el terreno, los animales, el dinero que entra al hogar, la mesa y las sillas. Y es propietario del tiempo y de quienes viven en la casa, comenzando por su mujer y siguiendo con las hijas e hijos. El hombre dispone de las cosas y las usa según sus conveniencias.
Esta violencia machista es la cara más cruel de la estructura del patriarcado, pero quizá esto nunca se reconoce abiertamente por los poderes públicos de allí y de aquí, que hasta ahora se han limitado a limar las asperezas culturales que nos están conduciendo a esta situación.
La violencia no es un fenómeno nuevo, pero su estudio sistemático es muy reciente, sobre todo si el énfasis se coloca en las expresiones y efectos de la violencia masculina y más específicamente la que se produce en el interior del hogar, o de la familia amplia. De manera no sorprendente, fueron las mujeres quienes empezaron a abordar la problemática –ya entrada la segunda mitad del siglo XX- y a denunciar públicamente el maltrato que sufrían. Desde los primeros esfuerzos por dar visibilidad a algo que durante siglos había estado soterrado, se advirtió que muchas formas de violencia contra las mujeres ni siquiera se nombraban como tales porque estaban naturalizadas.
Ojalá se deje de idealizar sociedades que no son ideales; que las mujeres dejen de ser las perpetuadoras de la violencia patriarcal y machista; que las mujeres se organicen y comiencen a nombrar y señalar en voz alta lo que están sufriendo y padeciendo y que se empoderen para acabar con esa lacra negada mil veces.

¡LIBERTAD PARA MAHDJOUBA!

ES MOMENTO DE RETRATARSE PARA APARECER EN LA FOTO COMO CÓMPLICE... O NO. EL TIEMPO Y LA HISTORIA SEÑALARÁN PARA BIEN O PARA MAL


Mahdjouba Muhammad Hamdidad, otra mujer joven saharaui SECUESTRADA y RETENIDA CONTRA SU VOLUNTAD por su familia biológica. En este caso se trata de una mujer mayor de edad, 23 años y con nacionalidad española. No es la única que sufre presiones y amenazas de los miembros de su propia familia. ¿Seguro que esto forma parte de la "tradición y cultura secular" que se ha de respetar? Si alguna vez logramos leer el Código Penal de la República Árabe Saharaui Democrática, cosa que no hemos conseguido hasta ahora, podremos saber, por fin, si este tipo de DELITOS están penados por la legislación de ese país. Quizás pudiéramos conocer si realmente las mujeres alcanzan alguna vez allí la mayoría de edad. La cooperación internacional y la solidaridad no se ha de condicionar a la organización interna y la gestión de un país, pero sí al respeto de los derechos humanos. Me gustaría saber si la UNMS (Unión Nacional de Mujeres Saharauis) o las defensoras de Derechos Humanos, tienen algún tipo de protocolo de actuación ante estos casos, de no ser así, de limitarse a mirar impasibles cómo se suceden uno tras otro, una tras otra vez, habremos de entender que los discursos que lanzan en los encuentros internacionales de mujeres y ante organizaciones y organismos internacionales, y más cuando últimamente han pasado a autodefinirse como "feministas", son más poses aprendidos que otra cosa, lo que solemos llamar "discursos aprendidos para la galería", para tener contentos a los movimientos de izquierda del Estado español, del resto de la Unión Europea, de Latinoamérica y Caribe y otros lugares; para regalarnos el oído con lo que queremos escuchar. Espero y deseo de todo corazón que esta mujer se libere de ese calvario y regrese pronto a sus actividades académicas y profesionales, como también espero y deseo que a la familia de acogida valenciana no le suceda como a todas las que pasan por un vía crucis similar y no es otra cosa que la de verse acusada y señalada como "pro marroquí y traidora”. También espero y deseo que no la acusen ahora de posibles pecados tan inconfesables como inexistentes que hayan cometido contra Mahadjouba, así como de querer "arrebatarle" la hija a nadie, acusaciones que no llegan sólo por parte de la comunidad saharaui (incluido el Frente POLISARIO), sino por una parte mayoritaria y vergonzante del mal llamado "Movimiento de Solidaridad con la Causa Saharaui", que es la más agresiva en insultos y crucifixiones públicas tanto a las familias de acogida como a quienes nos atrevemos a denunciar estas situaciones. Este caso es de manual, se repiten esquemas, procedimientos, acusaciones y discursos en todos por igual. Es incomprensible que cuando interesa, para criar y sacar adelante con todo lo que conlleva de responsabilidad, incluida la económica, sí sean estupendas y necesarias las familias españolas, pero cuando los/as acogidos/as se alcanza cierta edad, de repente pasen a representar al mismo demonio y sin explicaciones de ningún tipo, ni por el respeto (que no agradecimiento) a quien ha criado, se rompa la relación de muy malas formas. Esto es un problema de una sociedad tremendamente patriarcal y machista que no reconoce sus taras, no las quiere reconocer y mucho menos solucionar, de lo contrario las nombraría, como mínimo. Suscribo las palabras de la compañera Amaia Carracedo Arana cuando dice: "Estoy algo sorprendida al comprobar de que a casi nadie parece importarle el hecho de que a Mahyuba Muhammad , mujer saharaui de 23 años su familia biológica le retenga contra su voluntad y le impida reanudar su vida en España .Sobre todo me sorprende el silencio de algunas personas. En ocasiones he subido fotos o comentarios mucho más intranscendentes que sin embargo han tenido mayor eco. Tal vez sea porque piensen que el hecho de denunciar o mostrar públicamente su rechazo hacia ciertas acciones puede provocar un perjuicio a LA CAUSA que apoyamos. Creo que nada más lejos de la realidad. Cualquier violación de los derechos humanos, cualquier violación de los derechos de una mujer, es denunciable... aunque quien lo cometa sea saharaui. Ningún pueblo será libre si sus mujeres no lo son. Mahdjouba tiene 23 años y todo el derecho a decidir. Se ha licenciado en filología árabe e iba a comenzar su máster .Le llamaron diciéndole que su abuela estaba muy enferma y acudió a la llamada, tenía que haber regresado en agosto. Le quitaron su pasaporte (tiene nacionalidad española) y se la llevaron a la fuerza a Argelia donde la retienen en un piso. Si fuese hombre sería inconcebible la situación que está viviendo."
Ahora esperaremos la "reacción reaccionaria y machista" de este movimiento tan progresista así como la de muchas "feministas de salón" para sí mismas y sus hijas, pero no para las demás mujeres, mucho menos si "pertenecen" a otra cultura. ¿Qué dirán ahora al respecto? ¿También es mentira este caso? ¿Nos pondrán a la familia de acogida y a quienes hemos hablado a los pies de los caballos para que nos pisen? ¿Escucharemos algún pronunciamiento de gente muy escrupulosa con cuestiones nacionales y estatales nuestras, o la vara de medir es tan diferente que precisan imponer la ley del embudo justificando lo humanamente injustificable?
Esperemos acontecimientos, pero algo se debería hacer ya de una vez.

domingo, 9 de marzo de 2014

¿EXISTE UN FEMINISMO SAHARAUI?

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora
Lehdia Mohamed Dafa
(Sahara Medical)

La salida precipitada de España del Sáhara Occidental, abandonando a la población saharaui, dejándola a merced de la invasión marroquí y mauritana, impidió la realización de un referéndum autodeterminación propuesto por Naciones Unidas en 1975 para la descolonización del territorio. La población saharaui, guiada y protegida por el Frente Polisario, se vio obligada a refugiarse en los campamentos de Tinduf. La guerra con Marruecos y Mauritania había comenzado.
En los primeros años, la organización de la vida en los campamentos de refugiados corrió en gran medida a cargo de las mujeres, que tuvieron que desempeñar nuevos roles completamente ajenos a las tradiciones como: maestras, policías, sanitarias, administrativas, horticultoras, diplomáticas, etc.
El Frente Polisario, como la mayoría de los movimientos de liberación nacional,  replicó la estructura y funcionamiento de organizaciones similares en África y el Mundo Árabe. Así, y además de la proclamación de un Estado, la RASD, creó la Unión Nacional de Mujeres Saharauis (UNMS) como organización de masas, correa de transmisión y parte de la estructura política del movimiento.
La creación de esta organización desde el Estado y no como fruto de las reivindicaciones y la lucha de las mujeres, por no decir la lucha feminista, como había ocurrido en muchos Estados árabes, respondía así a un intento de articulación e integración del activismo político de las mujeres que empezaron a militar en las filas del Frente Polisario desde sus inicios, pero ha derivado en una instrumentalización, desde las instancias oficiales, de las políticas de género, para la proyección de una imagen progresista y feminista de la sociedad saharaui, muy conveniente para recabar apoyos entre la izquierda internacional, principal simpatizante de la causa.

El incipiente Estado concede a la mujer el derecho al voto, el acceso a la educación secundaria y superior, incluso en el extranjero, y al trabajo fuera de la jaima en las instituciones públicas; lo cual, sin duda, representó un avance trascendental en la valoración de la mujer y su empoderamiento.

Al amparo de esa ferviente militancia nacionalista, promovida y protegida por el Estado, las mujeres pudieron incluso transgredir ciertas normas sociales, como, por ejemplo, en la vestimenta femenina, que adoptó la estética de la revolución: el uniforme verde oliva ¡con pantalones! un hito de modernidad; así como el abandono de ciertas costumbres y usos tradicionales, algo impensable en una sociedad musulmana, fuertemente conservadora, que la España colonial no había sido capaz de integrar.
Al final, con todo, se ha logrado proyectar una imagen idealizada de la mujer saharaui, como una de las mujeres mas liberadas, dentro del mundo árabe, de las ataduras religiosas y de la sociedad patriarcal. Una imagen que ya forma parte del paisaje sonoro de la solidaridad con el pueblo saharaui, repetido sin salirse del guión por cualquiera de las delegaciones de mujeres en sus permanentes giras en busca de apoyos, que llegan incluso a declararse feministas, desde una cierta frivolidad e inconsciencia del calado que esto representa.

Si nos atenemos a una de las definiciones mas sencillas del feminismo, la de Rosalind Delmar: “ser feminista implica un reconocimiento de la discriminación femenina en razón del sexo, así como que la satisfacción de las necesidades específicas femeninas y la solución de su problemática…” puede considerarse que en el caso saharaui no ha emergido todavía una verdadera conciencia ni reivindicación que pueda catalogarse de feminista.

En muchos de los países árabes, a diferencia del feminismo occidental laico, las mujeres han demandado sus derechos simultáneamente con la lucha anticolonialista. En Egipto, por ejemplo, el feminismo en su encuentro con la lucha nacionalista, durante la época colonial, pudo sacar a la luz las formas de opresión patriarcal autóctonas, además de las provocadas por el colonialismo. En cambio el activismo político de las mujeres saharauis está centrado exclusivamente en la lucha por la liberación nacional.
Las mujeres saharauis en estos últimos veinte años han aceptado, sin mas, la pobre base legislativa existente. El artículo 41 de la Constitución de la RASD es el único que trata específicamente la promoción y el reconocimiento del papel de la mujer, y dice: “El Estado persigue la promoción de la mujer y su participación política, social y cultural en la construcción de la sociedad y el desarrollo del país” Una exigua legislación que interesa al Estado para no distraer o dispersar la lucha por el objetivo principal. La aceptación de esta mínima base legal, inconscientemente, ha reforzado el inmovilismo legislativo latente y legitimado, con más ahínco, la estrategia nacional de postergar cualquier intento de lograr la equidad de género o el reconocimiento de derechos fundamentales, hasta lograr la independencia.

Esta situación está representando una verdadera dicotomía para muchas mujeres entre su papel como activistas por la causa nacional y como ciudadanas, cuyos derechos civiles, sociales y económicos no ocupan ningún espacio en la agenda política de las instituciones saharauis.

Parece inadmisible que a pesar de este aparente empoderamiento, en las últimas décadas, estemos asistiendo a un grave retroceso en la situación concreta de las mujeres. Son varios los factores que han favorecido este retroceso. El más importante es el “alto el fuego” (1991) que ha provocado que los hombres “ociosos” en el frente, empezaron a pasar largas estancias en los campamentos, desplazando a las mujeres de muchos de los puestos de trabajo y responsabilidad. El “alto el fuego” ha implicado también la vuelta de los hombres al control directo sobre las familias y por ende sobre las mujeres.

Otro factor importante, a principios de los noventa, ha sido la vuelta en masa de estudiantes que habían acabado su formación en Cuba (los “cubarauis”) Después de estancias muy largas en la isla, durante las cuales se había sufrido una profunda transculturación. Vuelve a los campamentos una nueva mujer “más liberada” pero “libertina” y “mala influencia” en la forma de pensar de la sociedad saharaui.
Llegado este punto, no olvidemos que en la sociedad saharaui como en todas las arabo-musulmanas, la creencia popular ve a las mujeres como seres esencialmente sexuales, sobre las cuales recae el honor de la familia y del clan. Y además, cualquier intento de renovación o cuestionamiento de las costumbres y tradiciones es un desafío y un ataque hacia la cultura, la moral y hasta una blasfemia contra la religión, que al fin y al cabo sigue rigiendo los cimientos de la sociedad saharaui y su Estado.

Los factores anteriormente mencionados se han visto agravados por el desafecto político a la causa, que ha provocado el debilitamiento y la pérdida de motivación de los saharauis por el trabajo comunitario, y que ha provocado la vuelta de la mayoría de las mujeres a la reclusión doméstica, bajo la anestesia de los preceptos religiosos y el peso de la tradición. Todo ello ha sido el caldo de cultivo para reinstaurar los nuevos/viejos mecanismos de control patriarcal.

Hay que reconocer que el F. Polisario hizo un intento histórico, y lo digo con admiración y respeto por sus fundadores, para la integración de las mujeres en todos los niveles de la vida en los Campamentos. Sin embargo, el Estado, la RASD, que había asumido la emancipación de la mujer creando estructuras y condiciones para ello, no ha logrado apartar, neutralizar, los intereses patriarcales que siguen generando marcadas desigualdades de género, y que es la “mano negra” que siempre esta detrás, controlando y dirigiendo esa teórica “emancipación”.

La situación actual de las mujeres saharauis en los Campamentos de refugiados exige un análisis más profundo, más allá de la utilización política para la causa y del superficial e infundado discurso propagandístico con tintes de progresismo y modernidad, divulgado a lo largo de estos años y que no se corresponde en nada con la realidad que viven las mujeres.

Es urgente reflexionar desde una perspectiva de género, para crear y desarrollar un verdadero movimiento feminista, autónomo, que lidere la lucha de la mujer por la igualdad de derechos y por su plena incorporación, en libertad, a la vida social y política, Esta sensibilización y lucha en ningún caso debe seguir supeditándose y postergándose a la consecución de la independencia nacional.