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viernes, 2 de diciembre de 2016

EN LA LUCHA, COMO EN MISA. PALABRA DE DIOS



Por Isabel Galeote

Llamamos liturgia a la manera con que se desarrollan las ceremonias en las diferentes religiones, pero no sólo en ese ámbito, sino que también forma parte de la liturgia el conjunto de actos que se llevan a cabo en cualquier otra organización o institución.

La primera vez que relacioné “liturgia” con “democracia”, fue cuando leí el discurso de José Saramago –cómo no, Saramago- pronunciado en la clausura del segundo Foro Social Mundial en Porto Alegre en el año 2002. En él decía “¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno.

Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico , en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas...”

La cuestión es, que muchas personas hemos seguido excavando y profundizando sobre esta exposición lúcida que en su momento hizo Saramago, de la idea que subyace en su discurso. La verdad es, que las lecciones de la vida, de las militancias y afiliaciones, me han enseñado que de muy poco nos sirve una democracia política y administrativa formal en las instituciones públicas, y en el Estado, si no se ha interiorizado que en las organizaciones sociales, políticas y sindicales, también se construye la democracia. Es más, desde la sociedad civil, aun la que no está organizada, es donde se construye democracia. Y eso no pasa por hacer que parezca que son democráticas tanto en sus estructuras, estatutos, manifiestos, declaraciones, o puede que hasta en la liturgia de su funcionamiento. Precisamente, los rituales, los ritos con connotaciones ceremoniosas en momentos importantes de la vida colectiva de las organizaciones, ya sean cultos públicos o privados, ni son garantía ni reflejo de ser una entidad democrática, con raíces profundamente democráticas. ¿O acaso nos atreveríamos a afirmar que protagonistas de liturgias tales como bodas, comuniones y bautizos católicos (incluidas confirmaciones y demás procesiones y pasacalles festivo-religiosas) participan de ello por un profundo sentimiento cristiano que les embarga? ¿O los millones de musulmanes cuando festejan la fiesta del cordero también lo hacen por la misma razón? No, ¿verdad? Pues por esa regla de tres, no todos los protagonistas (ni todas las protagonistas) de liturgias “reivindicativas” lo hacen por una profunda convicción democrática, solidaria, humanista o revolucionaria, sino que lo hacen precisamente por eso, porque forma parte del libro de liturgias o rituales de la organización de turno, que obliga además una estética (camisetas incluidas). Negar que prácticamente toda sociedad y grupo ensaya y ejecuta rituales, es decir, series de ritos con connotaciones ceremoniosas y reglamentadas, o incluso registradas en un riguroso "paso lista y pongo falta", es querer tapar el sol con un dedo. Tanto a unos y unas como otros y otras, los de las liturgias religiosas como los de las liturgias revolucionarias, se les puede demostrar y mostrar, sin esfuerzos, sus incoherencias. Algunas, más graves que otras, también según el rango que ostente cada quien en sus respectivas organizaciones y conforme el número de veces que participe en un rito puño en alto o golpe en pecho.

Sé que estas palabras mías, una vez más, levantarán ampollas. Es algo a lo que estoy acostumbrada, aunque no por ello deja de afligirme, si bien es cierto que me supera la necesidad y obligación de hablar y decir lo que pienso e intentar hacer pensar para transformar y subvertir comportamientos y actitudes, tanto individuales como colectivos. Ya se sabe que lo de generar contradicción no está bien valorado, aunque el discurso diga lo contrario, pero yo aún creo en la utopía de un mundo y una humanidad mejor para todos y todas, y eso pasa por denunciar y exigir… ¡hasta la victoria final!

Tampoco se ha de concluir de lo dicho que estoy en contra de las “liturgias” públicas revolucionarias y reivindicativas, como tampoco lo estoy de la existencia de organizaciones tales como partidos y sindicatos. No, que nadie piense eso porque no es lo que quiero decir. Lo que quiero decir es que simplemente me niego a que sólo se lleven a cabo rituales convocados con hora y fecha cíclica en el calendario, pues el calendario de un año está conformado de 365 días y en cada uno de ellos se presentan oportunidades no exclusivamente para rezar el padre nuestro, o recitar las bienaventuranzas, sino para ponerlas en práctica en la calle, en el centro de trabajo… Sencillamente es, que hechos son amores y no buenas razones. Sirva un ejemplo, los hechos de un/a sindicalista no pasan por enarbolar banderas y lucir camisetas en todos los actos litúrgicos convocados, pasan en primer lugar, sobre todo y ante todo, por plantar cara y dar batalla en su centro de trabajo ante cualquier arbitrariedad que vulnere ya no solo derechos laborales, sino fundamentales de sus compañeros y compañeras de trabajo. Sirva otro ejemplo, mujeres que se definan como feministas, o incluso defensoras de los derechos humanos, no pueden ni deben defender que los derechos de otras mujeres en otros lugares del mundo sean vulnerados amparándose en tradiciones culturales. Si eso es así, la liturgia es tan religiosa como la de cualquier otra confesión.

Sólo quiero que vaya imperando la coherencia, aun siendo consciente de las dificultades que conlleva por el hecho de que somos seres humanos con nuestras miserias y nuestras contradicciones. Y una vez más, no matemos al mensajero, en este caso la mensajera. Dejad de saludarla si queréis (más por miedo y vergüenza... o por falta de ella, que por hechos objetivos o por no ser cierto lo manifestado), pero sobre todo, rectificad, que la democracia está en juego y no sólo porque el PP o Donald Trump ganen las elecciones. Tampoco porque Merkel y La Troika impongan recortes homicidas, precisamente ganan las elecciones e imponen medidas criminales, porque la democracia de base previamente nunca llegó a consolidarse y a poblar todos los rincones donde existe un colectivo. Reconozcamos cuáles son nuestros espectros y nuestros miedos para poderlos vencer y si alguien duda sobre cómo afrontar las situaciones para no incurrir en este tipo de incongruencias graves cuando se le presenta una ocasión, lo único que ha de hacer es recurrir en primer lugar a la Declaración Universal de Derechos Humanos y segundo, invocar y apelar a la conciencia y el sentido común, el menos común de todos los sentidos. Digo clamar a la conciencia, sobre todo la de aquellos y aquellas que en su discursos y soflamas escritas u orales, apelan de manera constante y permanente a la ideología que en teoría construye esas liturgias de misas laicas, definidas por algunos y algunas como “luchas”.

¡Salud y disfruten de su próxima misa… pero métanse “la mano en el pecho” no para entonar el “mea culpa” sino para “recordar”!



Nota: la palabra “recordar” viene del latín "recordari ", formado de re (de nuevo) y cordis (corazón). Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien presente en la memoria. Significa "volver a pasar por el corazón", por el sentipensante, ese músculo que siente y piensa…

martes, 27 de octubre de 2015

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 27/10/2015: CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON DANIEL HERNANDO EL DÍA ANTES DE SU JUICIO POR LA HUELGA GENERAL DEL 14N DE 2012


Trabajadores, trabajadoras y sindicalistas, estamos siendo objeto de un enorme incremento de la represión y persecución política con motivo de la defensa de nuestros derechos laborales, sociales y democráticos, en las sucesivas huelgas generales, de sector o de empresa. Se persigue a sindicalistas, trabajadores y trabajadoras que participaron en la huelga general del 2012, en la huelga de la minería o contra los jornaleros y las jornaleras en Andalucía. Son más de 56 procedimientos judiciales abiertos a más de 200 trabajadores y trabajadoras. Durísimas peticiones de penas y condenas de cárcel. Nuestro invitado, Daniel Hernando, es Secretario Político provincial del Partido Comunista de Andalucía en Huelva desde el 1 de febrero de 2014. Actualmente es autónomo del sector de la hostelería. Ha recorrido, como gran parte de su generación, pues tiene 30 años, múltiples oficios y sectores en distintas situaciones de precariedad. Es uno de los represaliados de la huelga general del 14N de 2012 y porque el 28 de octubre, o sea, mañana mismo, será juzgado por su participación en la citada huelga.

Todo ello acompañado por excelente música, de la que os dejo aquí los enlaces a los vídeos para que se puedan escuchar al completo.

"EL NECIO"
(Silvio Rodríguez)

"NO HAY TREGUA"
(Barricada)

Para escuchar el programa de radio, solo tendréis que pinchar en el siguiente enlace o en la columna de la derecha, en el ivoox de Clandestino.

martes, 16 de junio de 2015

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 16/03/2015: CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON EL DIBUJANTE JUAN KALVELLIDO


Andaba yo pensando cómo podría presentar a nuestro invitado, al dibujante Juan Kalvellido, porque es un poco difícil la tarea, pero otro andaluz, de Almería, con una prosa elegante y un verso desgarrador que cautiva, otro utópico que piensa y escribe lo que piensa, me lo ha puesto fácil. Nos cuenta de Juan Kalvellido: “Decía Bakunin que el Pueblo sólo tiene tres caminos para librarse de su triste suerte: los dos primeros son la taberna y la iglesia; el tercero es la revolución social. Y os garantizo que, si ese tercer camino tuviera un cartel indicativo, lo habría dibujado Juan Kalvellido. Irreverente como eructo cervecero en la cara de un rey. Corrosiva como escupitajo de abadesa. Comprometida con la vida como las hojas lo están con el suelo en otoño. Certera e implacable como puñal de suicida. Tierna como el pupitre de un párvulo. Blasfema como minero herido. Fresca como la resaca de un ruso. Alegre como verbena de barrio pobre. Podría pasar horas disparando metáforas que describan su obra. Es mi amigo y bien a gala que lo llevo. E igual me cae alguna birra fresquita como comisión. Pero si se preguntan por qué escribo todo esto es porque necesitaba agradecer desde este mi humilde espacio la sonrisa diaria (a veces varias, a veces muecas, a veces casi lágrima furtiva) que nos provoca a muchísima gente cada vez que esgrime un pincel y lo hunde en el corazón del sistema.” Pues eso, si quieren saber lo que es una ENTREBESTIA, con esta ENTREBESTIADORA, como define el mismo Juan, “Kalve” para los amigos, a las “entrevistas”, no se vayan, eso sí, no sabía lo que pueda suceder, lo que sí sé es que no ha dejado impertérrita a ninguna persona.

Todo ello acompañado de excelente música, de la que te dejo aquí los enlaces a los vídeos para que puedas escucharlo al completo.

"POLÍTICA DEL MIEDO"
(Soziedad Alkohólica)

"ELLOS DICEN MIERDA"
(La Polla Records)

Para escuchar el programa de radio, solo tendrás que pinchar en este enlace o en la columna de la derecha, en el ivoox de Clandestino



sábado, 20 de septiembre de 2014

EL SILENCIO POLÍTICO ALIENTA LA VIOLENCIA MACHISTA



Se está produciendo un círculo siniestro: los partidos no se arriesgan con el feminismo porque piensan que eso no da votos y ese silencio envalentona a los misóginos.
Es evidente que sufrimos un retroceso en el combate contra la violencia de género y por la igualdad. Es un retroceso visible no sólo en el número creciente de asesinatos machistas, sino también en que estos se producen en un ambiente social, legal, mediático, ideológico, diferente. Si nunca fue mucho el interés social hacia la violencia de género, ahora parece haber caído aún más. Los medios de comunicación, si alguna vez intentaron informar correctamente acerca de los asesinatos machistas, han vuelto a su querencia por informar de manera morbosa y apolítica, por privatizar esta violencia y por volver a intentar justificarla. Los neomachistas, cada vez más organizados, están continuamente en las redes atentos ante cualquier noticia que tenga que ver con los derechos de las mujeres o con el feminismo; desatan campañas de desprestigio contra cualquier feminista, se infiltran en los partidos y las asociaciones para boicotear cualquier tema relacionado con la igualdad de género. Si antes se escondían, ahora se hacen visibles. Esta visibilidad de los activistas del neomachismo ha dado alas a todos los machistas silenciosos, que son multitud y que antes callaban porque el ambiente no les era propicio. Basta con leer los comentarios en cualquier artículo que tenga que ver con el feminismo, con los derechos de las mujeres, con la igualdad, para darse cuenta de la rabia y la violencia que anida en la mayoría de los comentarios.

Más que en los comentarios de los medios, más controlados, es en las redes sociales, allí donde no hay control, donde los neomachistas desatan una enorme violencia verbal. Antes los llamábamos trolls pero ahora ese nombre quizá no sea apropiado porque se presentan con sus nombres y sus fotos y en sus comentarios no es extraño que justifiquen la violencia; la culpa es de las feminazis, dicen. Basta con colgar la noticia de un asesinato machista, de una violación, para que esta noticia atraiga decenas de comentarios que lo justifican o que incluso parecen alegrarse. Eso en cuanto a la violencia, pero si de lo que se debate es de igualdad, entonces aparece una legión de machistas que van a por todas, que discuten todo, incluso logros que parecían asentados o, por lo menos asumidos socialmente, como la necesaria paridad en política. Y no hay distinción entre partidos de izquierdas o de derechas, entre gente conservadora o supuestamente progresista.

No es que fuéramos el paraíso igualitario del feminismo, pero es obvio que se está produciendo un cambio. Es de suponer que no es que ahora haya más machistas que hace dos años, sino que los machistas de antes no se atrevían a manifestarse tan descaradamente y que el cambio que se estaba produciendo hacia una mayor igualdad y una mayor visibilidad del feminismo no tuvo tiempo de arraigar lo suficiente como para transformar las estructuras políticas y sociales, las conciencias; como para ser capaz de construir identidades masculinas no aferradas a sus privilegios patriarcales; como para educar a la mayoría de la población en lo que significa el feminismo. Cambiar ciertos usos sociales es mucho más fácil que cambiar la manera en que hombres y mujeres nos construimos, pero es un primer paso necesario. Hubo un impulso y ahora hay una reacción de retroceso. ¿Qué ha pasado? Sinceramente creo que se nota la ausencia del PSOE. En mi opinión, el terremoto electoral ha tenido mucho que ver en este cambio de ambiente respecto a los derechos de las mujeres. El papel del PSOE en la creación de un ambiente favorable al feminismo es indudable. Al reconocer esto no estoy lamentando el hundimiento electoral de este partido ni estoy reclamando su vuelta. Estoy, simplemente, reconociendo y llamando la atención acerca de la importancia del liderazgo institucional y político en la promoción de consensos sociales respecto a cuestiones que por razones culturales no sólo no son mayoritarias, sino que son contrahegemónicas, como la igualdad de género. Estas cuestiones necesitan de las instituciones, de los creadores de opinión, de políticas específicas para mantenerse mientras van cambiando las estructuras profundas, hasta que al final se incardinen en las conciencias. Estoy reconociendo el papel de los partidos, de los líderes políticos, de los creadores de opinión política en la conformación de determinados climas de opinión que se puedan oponer a una opinión pública moldeada por la cultura neoliberal a través de sus medios, de sus sistemas educativos, de su cultura popular. Es más fácil construir una masa crítica anticapitalista que una masa crítica antipatriarcal; esta última necesita del apoyo de quienes forman opinión pública. El feminismo aún no tiene capacidad de hacerlo y no lo tiene fácil en una sociedad dominada culturalmente por un capitalismo patriarcal en clara ofensiva contra los derechos sociales, entre ellos, los de las mujeres.

Por razones en las que aquí no vamos a entrar, es cierto que el PSOE hizo políticas feministas. Durante los gobiernos del PSOE, las leyes de inspiración feminista (algunas muy mejorables pero algunas otras indiscutibles) fueron sólo una pata del cambio ambiental que se produjo. La otra lo fueron la actitud, las declaraciones públicas de líderes que se declaraban feministas, la creación de instituciones –dotadas de presupuesto- dedicadas a la igualdad, la reprobación de los comentarios machistas, la crítica al machismo, el uso del lenguaje inclusivo, la visibilidad de mujeres con poder político… Esas políticas, esas actitudes, esos comportamientos, contribuyeron a generar un ambiente social en el que el machismo más evidente estaba proscrito social y políticamente. Los machistas, seguramente, eran los mismos pero estaban escondidos. Se fijaron unas líneas rojas y se respetaban.

La llegada al poder de un partido que no sólo no tiene ninguna intención de defender la igualdad de género sino que, al contrario, pretende devolver a la esfera privada/doméstica todo lo que hasta ahora eran políticas de género; que, además, necesita del trabajo gratuito de las mujeres para sostener una sociedad exhausta por los recortes; que busca dejar a los pies de los empresarios tanta mano de obra barata y precaria como pueda y que sabe que las mujeres son las principales candidatas para ocupar esos puestos; y que, finalmente, pretende fomentar una ideología familiarista y antifeminista porque esto forma parte de su núcleo ideológico… todo esto ha sido letal para la percepción social de la violencia de género y de la igualdad. Pero lo peor de esta situación no es que gobierne el PP y que éste haga las políticas que se le suponen, sino que los nuevos partidos, -y me refiero a Podemos-, y los viejos, -y me refiero a IU que nunca se caracterizó por ser amable para el feminismo-, no han recogido el testigo de las luchas feministas. Con el PSOE en estado de coma el feminismo se ha quedado políticamente huérfano en las instituciones, en los alrededores del poder, y las furias antifeministas que nunca se fueron campan a sus anchas.

Nos encontramos ante un retroceso inimaginable hace unos pocos años en donde vemos cómo se discuten cosas que parecían indiscutibles, desde el derecho al aborto, a la violencia sexual, desde el asesinato machista a la paridad en las listas electorales o al uso del lenguaje inclusivo; se discute en voz alta incluso que exista discriminación y desigualdad. Todo se pone en tela de juicio y ninguno de los partidos políticos que parecen disputarse el territorio de la transformación social dice gran cosa al respecto. El silencio parece ser su única respuesta. Se produce así un círculo siniestro: los partidos no se arriesgan con el feminismo porque piensan que eso no da votos (olvidan que las feministas y todas las mujeres votan) y ese silencio envalentona a los machistas, a los misóginos y les vuelve más agresivos.

Las opiniones públicas en tiempos injustos y desiguales tienden al racismo, a la xenofobia, a la misoginia, a pedir penas más duras e incluso a pedir la pena de muerte. Todas esas cosas son radicalmente incompatibles con la democracia y los derechos humanos. Quienes están en posición de poder o de influencia tienen que asumir su responsabilidad en esto y fijar unas líneas rojas; tienen la capacidad de frenar esas derivas y no sólo con leyes. La capacidad que tienen las instituciones, el poder en general, para minorizar las manifestaciones sociales de racismo, machismo, intolerancia etc. es incluso mucho mayor de lo que pensamos. El machismo se está desatando a nuestro alrededor porque muchos de los ahora llegados a posiciones de liderazgo social y político (de todos los partidos) han decidido callar en este tema.

Sin igualdad entre hombres y mujeres, sin derechos de las mujeres, sin paridad, visibilidad, sin igual acceso a los recursos y al poder… no hay democracia, ni justicia, ni igualdad, ni tampoco cambio real o transformación posible. El feminismo tiene que ser una de las patas del cambio… o no habrá cambio. El neoliberalismo favorece la creación de una opinión pública conservadora en lo social, acostumbrada a la desigualdad, al individualismo extremo, que no ve las desigualdades estructurales y las atribuye a fallos individuales, que cree en el (falso) mérito individual y que es proclive a buscar chivos expiatorios en situaciones difíciles; y, desde luego, el neoliberalismo tiene una política sexual que es antifeminista. La pobreza femenina, la precariedad femenina, el trabajo gratuito e intensivo, todo eso está en sus planes; también le es útil al neoliberalismo que las mujeres funcionen como amortiguadores del descontento social y la desposesión. Así, el más pobre y explotado de los hombres tendrá, al menos, a una mujer que será más pobre y explotada que él y que le hará la vida un poco más fácil. Y, por último, la violencia sexual es un buen sustituto de la violencia social. Recordemos que lo primero que hizo Zapatero cuando recibió la primera advertencia de la Troika fue acabar con el Ministerio de Igualdad, que apenas suponía gasto. Y como la política contraria a la igualdad es política neoliberal, el presidente Hollande ha hecho exactamente lo mismo el día que ha dado el definitivo giro hacia el neoliberalismo.

Por eso, agradezco infinitamente a Ada Colau, Juan Carlos Monedero y Teresa Rodríguez que hayan marcado posición frente al machismo. A su alrededor hay demasiado silencio. Este silencio de tantos es cómplice de la violencia material y simbólica que se está generando a nuestro alrededor. Una violencia que celebra por las redes violaciones, acosos, maltratos, que celebra la puesta en libertad de los violadores y que justifica los asesinatos. Una violencia que nos expulsa con insultos de las discusiones políticas que se están generando en las redes, que cuestiona lo básico de nuestros derechos. Quien guarda silencio por una cuestión táctica ante todo esto, quien no comprende la desigualdad a la que estamos sometidas, quien no se siente implicado en la violencia que padecemos, no puede transformar nada, no puede pretender llevarnos a nada que sea mejor que lo que tenemos.




domingo, 1 de junio de 2014

SOBRE EL CONOCIMIENTO DEL COMUNISMO POR PARTE DE LOS COMUNISTAS DE “CARNET”


(O lo que es lo mismo, por un comunismo democrático, sin anteojeras ideológicas ni patentes de corso)
Isabel Galeote Marhuenda

Para que un partido exista, y se vuelva históricamente necesario, deben confluir en él tres elementos fundamentales:
"Un elemento difuso, de hombres comunes, medios, cuya participación sea ofrecida por la disciplina y por la fidelidad, no por el espíritu creativo y altamente organizativo... ellos son una fuerza en cuanto hay quien los centraliza, organiza, disciplina, pero en ausencia de esta fuerza cohesiva se esparcirían y se anularían en un polvillo impotente...”.
“El elemento cohesivo principal... dotado de fuerza altamente cohesiva, centralizadora y disciplinadora y también, más bien tal vez por esto, inventiva... con sólo este elemento no formarían un partido, sin embargo lo formarían más que el primer elemento considerado. Se habla de capitanes sin ejército, pero en realidad es más fácil formar un ejército que a los capitanes.
“Un elemento medio, que articule el primer con el segundo elemento, que los meta en contacto, no sólo física, sino moral e intelectualmente...”.

De manera consciente, cuando redacté los datos personales de mi blog “Chavela a través del espejo”, esos con los que yo quiero que me identifiquen para que nadie se llame a engaños conmigo, escribí “Soy feminista, comunista (a pesar de los comunistas) y bolivariana, internacionalista de vocación y de corazón”. Recuerdo que quise poner “a pesar de los tales partidos comunistas”, pero faltaba espacio para tantos caracteres. Hoy me sucedió algo que me ha despejado cualquier atisbo de duda sobre mis decisiones políticas y militantes de los últimos años, pero sobre todo me ha despejado cualquier duda sobre el nivel ideológico “de los palillos de mano” de los jefes supremos. No sabía yo que después de tantos años de existencia el paradigma de la militancia intermedia seguía siendo su ignorancia política e ideológica, así como la prepotencia y el narcisismo. Mucho se está hablando del PSOE en estos días, de su decadencia y declive, pero muy pocos y muy pocas se están atreviendo a hablar de la decadencia o declive del otrora insigne y respetable PCE. Y si tenemos claro que los únicos responsables de la situación del PSOE son sus propios militantes por no ponerle coto a su “casta dirigente”, cosa que podemos desarrollar con tiempo para demostrar tal afirmación, a estas alturas también tengo claro que los únicos responsables del descalabro y bajada en paralelo del PCE son también sus militantes. Si a unos les decimos eso de “si Pablo Iglesias levantara la cabeza se volvía a morir”, a los otros hay que decirles también “si Karl Marx, Antonio García Quejido, César Rodríguez González, José Bullejos, Luís Cicuéndez, Cayetano Bolívar Escribano, José Díaz Ramos, Dolores Ibárruri, Rosa Luxemburgo, etc. etc. etc. levantaran la cabeza, se volvían a morir del disgusto” ante el nivel de incompetencia política y partidista de su legado hasta extremos de destrozar lo que se construyó con tanto esfuerzo.

Hoy saludé a una “EX” camarada de carnet creyendo que seguía siendo “camarada ideológica”. Una “militante” intermedia de la Agrupación del PCE-A de Humilladero (la “A”, para quien no lo sepa es de “Andalucía”). Nos hemos encontrado en la Asamblea Andaluza del 22M, donde hemos estado debatiendo sobre el trabajo que nos queda por hacer y coordinar para la acción de ámbito Estatal del próximo 21 de junio, día en el que los distintos Parlamentos territoriales y nacionales del Estado español serán rodeados por nosotros y por nosotras, por el pueblo, para decir alto y claro que “el pueblo es quien más ordena”. Cuál ha sido mi sorpresa cuando he tenido que escuchar la máxima de “si no estás en el PCE ni en IU, no eres comunista”. Obviamente, me temo que ya terminé de caer en desgracia, orgullosa desgracia, porque lo que el nivel de entendederas de esa “militante de honor” habrá deducido de mi contestación le habrá hecho salir corriendo a echar pestes de mí. Cosa que me honra, en este caso y a estas alturas, me honra, porque ya lo dije en cierta ocasión: YO NO QUIERO QUE ME SIGNIFIQUEN NI CON CONCEJALAS DE LA SECCION FEMENINA DE IU ORGANIZADORAS DE OFRENDAS DE FLORES A LA VIRGEN MARÍA PARA CELEBRAR EL DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA NI CON ALCALDES QUE IMPIDEN LA REGULARIZACIÓN DE TRABAJADORES EXTRANJEROS EN PROCESOS EXTRAORDINARIOS PERMITIENDO LA EXPULSIÓN DE OBREROS INMIGRANTES. NO QUIERO QUE ME SIGNIFIQUEN CON SUS CÓMPLICES NI CON MANIOBREROS POLÍTICOS CON OBJETIVOS MERAMENTE ELECTOREROS A LOS QUE LAS PERSONAS LES IMPORTAN UN CARAJO. Y QUE SON CÓMPLICES DE ACCIONES FASCISTAS POR ACCIÓN U OMISIÓN. NO QUIERO QUE ME SIGNIFIQUEN CON PARTIDOS DESVIRTUADOS, PORQUE ¿QUÉ Y CÓMO ES SI NO UNA ORGANIZACIÓN POLÍTICA, QUE LAS GENTES QUE MANDAN Y DECIDEN LO QUE QUIEREN QUE SEA MIENTRAS LOS MANDADOS Y MANDADAS LO PERMITEN?.

Lo único que ha tenido que escuchar como respuesta, además de una carcajada, ha sido la siguiente réplica a tan profundo planteamiento y argumentación política e ideológica, y tan sólo en 0’2 minutos. “Os pasa lo mismo que a la Iglesia Católica, que tiene menos cristianos en su seno que fuera. Os pasa lo mismo que al PP y al PSOE, que tenéis una CASTA que echa para atrás a los y las comunistas, y tenéis a mucha gente con carnet en el bolsillo a la que debería arderle el carnet (y quien lo posee); por prostituir hasta niveles impensables la ideología comunista, de la misma forma que hay que quitarse el sombrero ante otros que también lo tienen o no… porque ni son todos los que están ni estamos todos los que somos. Camarada, estudia, lee y habla con la gente y antes de emitir un juicio de valor sobre alguien entérate de qué hace y quién es cada quien, que a caballo ganador muchos son los que se montan en el carro. No reproduzcas discursos vacíos de contenido ni repliques como un lorito lo que te cuentan. No cantes de oída y aprende a leer la partitura”

Ahora, invito a esta súper “comunista” que ha de certificar mi “virginidad y virtuosidad ideológica”, a que comience por leer este pequeño texto y a que piense y se re-piense, si sabe y puede, claro. Por empezar con algo que no sea el catecismo que le hacen repetir como un mantra, es sólo para hacerle un favor. Voy a omitir nombrarle a otro gran marxista, Antonio Gramsci, porque dudo que sepa que aparte de Karl Marx, ese señor cuya fotografía ocupa un espacio de honor en la sede de su partido, había y hay otros Y OTRAS grandes teóricos y TEÓRICAS marxistas que puede que estén o no en el PCE. No le voy a decir aquello de “Instrúyanse, porque necesitaremos toda nuestra inteligencia. Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo. Organícense, porque necesitaremos de toda nuestra fuerza”, porque ahora sé a ciencia cierta que ni siquiera entendería el significado ni el alcance de esta máxima. Afortunadamente entendí que el fascismo no es un partido político sino una actitud y que el poder por el poder sin ánimo de transformar, sin crítica ni autocrítica, no es revolución, es más de lo mismo. Afortunadamente rompí el vínculo “emocional” con este tipo de sujetos.
Así que, esta que escribe, comunista que lo es de hecho y de palabra, a quien no callará nadie y quien no necesita de certificado ideológico para seguir dando la pelea y estar donde hay que estar y con quien hay que estar, les aporta este textito que convendría leer. Si alguien quiere enfrentarme y confrontarme, que lo haga, nunca he rehusado llamar pan al pan y vino al vino, como nunca he rehusado hacer uso de la palabra. Ya lo advertí en su momento al Secretario de Organización provincial del PCE: si seguís premiando a los traidores de la clase trabajadora “enchufándolos” por mor de esos pactos en los que no se debate sobre programas sino sobre el reparto de sillones y sueldos, pensadlo bien porque ya sabéis que yo tengo el verbo fácil y la pluma ligera y podría explicar muy alto y muy claro qué, quiénes y cuándo hicieron que desconfiara de los autodenominados “comunistas y revolucionarios” y de los tales partidos comunistas. Es lo que tiene poseer una memoria cuasi fotográfica, tanto para lo bueno como para lo malo y es lo que tiene sentirse libre para hacer y decir porque, señores y señoras, para quien aún no lo tenga claro, lo hago y digo porque puedo, porque quiero y porque además no les tengo miedo. ¿Estamos claros y claras o lo digo en otro idioma por si alguien no lo captó en toda su dimensión?.
“La razón de ser de la militancia comunista es combatir la sociedad de clases que descansa en la jerarquía. Así pues, debe evitar sobre todo reproducir en su funcionamiento la jerarquía de la sociedad dominante, combatiéndola en todo momento. Como dice la letra de La Internacional: “ni en dioses, reyes ni tribunos, está el supremo salvador“. Una estructura comunista debe por tanto estar dirigida por TODOS sus militantes, y no encomendarse a jefes.
Luchar por la abolición de todas las formas de dominación comienza por impedir las formas de dominación en las organizaciones y las estructuras de lucha. Los comunistas democráticos son fundamentalmente y por naturaleza partidarios del libre desarrollo del pensamiento y de la más amplia democracia. No es posible combatir la alienación desde una forma alienada.
Los comunistas democráticos participan en las movilizaciones y militan para que éstas se desarrollen siempre de forma democrática. Nuestra consigna fundamental es que “la emancipación de los trabajadores debe ser obra de los propios trabajadores”[1]. Esto significa que los trabajadores deben ejercer colectivamente su propia dirección: los auténticos comunistas sostienen siempre la auto-organización de las luchas. Asambleas Generales, comités de huelga, coordinaciones generales: los ejemplos de estructuras de democracia directa creadas y dirigidas por los trabajadores y los jóvenes son muy frecuentes, aunque por el momento limitadas en el tiempo.
El paso de la movilización reivindicativa a la toma del poder se hará a través del desarrollo, el mantenimiento y la convergencia de esas estructuras de lucha, que deben convertirse en los instrumentos de autogobierno, reemplazando los órganos de gobierno de la burguesía. La totalidad del poder debe ser ejercida por estas estructuras de democracia directa creadas por los explotados en lucha, a todos los niveles: Asambleas Generales soberanas, comités de huelga, consejos obreros, coordinación internacional de Asambleas Generales y consejos. Ese es el proceso de una revolución democrática y socialista. La revolución debe abolir el salariado, el capitalismo y las fronteras, y reemplazarlos por la democracia directa a todos los niveles.
Los términos “socialismo” y “comunismo” han sido consideraros como opuestos debido a numerosas traiciones históricas. El término “socialismo-comunismo” nos parece que puede superarlas, afirmando la unidad de ambos términos.
La revolución socialista-comunista es la conquista de la verdadera democracia. “En lugar de la antigua sociedad burguesa, con sus clases sociales y sus antagonismos de clase, surgirá una asociación en la que el libre desarrollo de cada uno será la condición del libre desarrollo de todos”[2]. La libertad real del individuo no puede lograrse más que por la conquista de la libertad por todos. En la sociedad capitalista, la inmensa mayoría no es libre. Es más, un ser humano, una clase social, un pueblo que es oprimido por otro no puede ser verdaderamente libre: la emancipación de los trabajadores permitirá la emancipación de la Humanidad en su conjunto.
El movimiento de liberación de la Humanidad sólo podrá ser producto de la acción de la mayoría. “El socialismo no se realizará desde el poder o mediante decretos, aunque emanen éstos de un gobierno socialista, por muy perfecto que éste sea. El socialismo sólo podrá ser realizado por las masas, por cada proletario”[3]. Él trata por tanto de abolir las relaciones de dominación, como medio y como fin de la revolución.
Las condiciones previas del socialismo-comunismo son la expropiación del capital y el fin del trabajo asalariado, terminando con la desaparición de las clases sociales y de la explotación. “La clase obrera debe grabar en su bandera la consigna de carácter revolucionario , que es su objetivo final”[4]. El objetivo es sustituir el trabajo asalariado por la propiedad común de los medios de producción, por su apropiación colectiva, y producir únicamente para la satisfacción de las necesidades (de forma opuesta a la producción para obtener beneficios propia del régimen capitalista). Del mismo modo son objetivos la colectivización de los medios de transporte, la dirección de la producción por los propios trabajadores y el fin de la división del trabajo.
Nuestro objetivo es el fin de todas las opresiones y alienaciones. Para que el ser humano sea verdaderamente libre, tiene que liberarse de todas las instituciones creadas para mantener y justificar la opresión: los Estados, la “democracia” representativa, los ejércitos,… Por el contrario, el socialismo-comunismo será una sociedad sin fronteras ni opresión.
La violencia es claramente nuestra enemiga. “La sociedad capitalista no es otra cosa que la dominación más o menos velada de la violencia”[5]. La única respuesta verdadera y duradera contra la violencia de clase es la acción colectiva y solidaria para terminar con la división de la sociedad de clases. Se deben combatir todas las formas de discriminación (racismo, sexismo,…). Evidentemente, nosotros las combatimos en  el marco de la sociedad actual, tratando de obtener avances a veces muy importantes, pero sabiendo que sólo la abolición del capitalismo, del trabajo asalariado y del patriarcado, suprimirá todas las discriminaciones, permitiendo la construcción de una sociedad libre e igualitaria, de una humanidad unida.
“Luxemburguismo” (como los restantes “marxismos”) es un concepto muy imperfecto, pues hace referencia a una sola persona. Pero los hechos están ahí y desgraciadamente ningún otro término  define tan claramente como éste lo que es el “marxismo democrático”: la participación en el movimiento real –“el movimiento autónomo de la inmensa mayoría”[6]- que lucha por abolir el orden establecido y por construir una sociedad sin Estado, sin clases sociales, sin dinero.”

[1] Karl Marx, Declaración inaugural de la Asociación Internacional de los Trabajadores, 1864
[2] Karl Marx, Manifiesto del Partido Comunista, 1848
[3] Rosa Luxemburg, Discurso sobre el programa, 1918
[4] Carta de Marx a Kugelmann
[5] Karl Liebknecht
[6] Karl Marx, Manifiesto del Partido Comunista




viernes, 4 de abril de 2014

EL ESTADO ESPAÑOL: DOS JEFES Y MUCHOS FUNERALES



Jueves, 3 de abril de 2014

El 1 de abril de 2014 se cumplió el 75 aniversario de la victoria fascista en la guerra que siguió a la sublevación militar de julio del 36.

En este periodo tan largo de tiempo sólo ha habido en España dos jefes del estado: el dictador Franco y Juan Carlos, su heredero  a título de rey. Salvo en la breve época de de la 2ª República, en que Niceto Alcalá Zamora fue elegido por las Cortes y Manuel Azaña lo fue en sesión conjunta de éstas y una serie de compromisarios electos, en el estado español los jefes del estado (también habría que hacer la salvedad de los cuatro presidentes de la efímera 1ª República) siempre fueron hereditarios.

Se me argumentará que hay otros estados que han tenido de manera continuada la forma de estado monárquica. No lo negaré, como tampoco es innegable que este sistema, anacrónico por su estrambótico  sistema de elección, es residual en el planeta. No obstante, la monarquía española tiene un agravante. El pueblo la echó un 12 de abril de 1931 y el fascismo militarista  procedió a imponerla de nuevo previo baño de sangre. El caudillo sin corona que reinó como gobernante absoluto, en 1969, treinta años después de su macabra y bendecida gesta, nombro príncipe heredero al posterior rey Juan Carlos. Individuo al que el pueblo nunca pudo ratificar o no mediante un referéndum libre. En el siglo XX no hubo ninguna otra restauración monárquica en Europa (sospecho que en el mundo tampoco). En Italia y Grecia, lugares donde se convocaron consultas, vencieron las fuerzas republicanas.

El que se trague el argumento de que la aprobación de la Constitución, forma monárquica incluida, legitima al rey, es un inepto intelectual. Por un lado, ese referéndum se hizo con el consabido susto del ruido de sables. Por otro, era un lote entero, no había parte alguna que pudiera ser rechazada, y además la votación del citado texto se planteó con una dicotomía muy simple: dictadura o democracia (en realidad, libertades).

El 31 de marzo, esperando un día lo habrían clavado, se celebró en Madrid un esperpento en el que se visualizo la España eterna, la España monárquico-clerical. Dos seres cuya apariencia física es mucho más joven que sus pensamientos (Juan Carlos y Rouco Varela), protagonizaban un hecho que sonroja: un funeral de estado.

El estado español en pleno (saltándose la aconfesionalidad constitucional) decidió hacer una misa católica por el alma de un expresidente de gobierno. Por lo que parece el estado español tiene constancia de la permanencia del ánima cuando nuestro cuerpo fenece. Lo digo porque de otro modo no se entiende que le encargue a una persona que no tiene ningún cargo público y sólo es el jefe en España de organización privada Iglesia Católica, basada en la creencia en un ente sobrenatural, que oficie una ceremonia que tendría que estar, para ser digna y pública, fuera del ámbito de las creencias religiosas. La familia de Adolfo Suárez tiene todo el derecho, si ese es su deseo, de celebrar cuantas misas quiera, el estado, ente público, no.

Tema aparte, es que el sumo sacerdote oficiante se dedicara a dar consejos y (desde su óptica cuasi fascista y como miembro de la casta dominante) a hacer llamados a una concordia que camina con las patas de la injusticia, asustando al personal con admoniciones guerracivilistas.

Partiendo del recelo que despierta la gran movilización del 22 de marzo y de la muerte de Suárez (confluyentes en el tiempo: una con un significado alumbrador y la otra de fin de época), los grandes medios hablan del  renacimiento del "espíritu de la transición", personalizado en la figura santificada de Suárez. Ese espíritu transaccional  tendría como función neutralizar una hipotética toma de conciencia por amplios sectores populares acerca de las causas de su empobrecimiento.

La otra faz de esta estrategia es atemorizar mediante la criminalización de las protestas. Se presenta una dualidad. Polo positivo: concordia (equivalente a paz, que se presenta como valor absoluto aunque este acompañada de injusticia). Polo negativo: protesta-algarada (equivalente a violencia, representada como el mal absoluto).

Dos ejemplos. Esperanza Aguirre se ha referido al 22M  como "forma larvada de terrorismo". La protesta como incubadora donde toma forma el terrorista de mañana ¿Cuánto tiempo tarda en pasarse del palo y la piedra a la pistola? Ana Botella, con las luces más cortas y menos estilosa que Aguirre, se conforma con hablar de kale borroka. ¡Cuidado niño adulto televidente que viene el "coco" vasco!

Estos ejemplares de la derecha ultramontana deben desconocer que las algaradas son tan viejas como las injusticias y que las calles también son lugares de expresión política no siempre pacífica, lo cuál no quiere decir que hablemos de terrorismo. Término que se usa para amedrentar, para disuadir a los dubitativos. Lo más alentador  es que ese fuego a discreción mediático significa que le han cogido cierto respeto a la movilización.

Tozudo, sigo pensando que esa expresión de descontento social debe aspirar a ganar terreno en las instituciones para buscar su transformación. Y ganar ese terreno es imposible sin actuar, al menos en ese aspecto, a imagen y semejanza de nuestro enemigo de clase y sus expresiones políticas o religiosas. Me refiero a lo que han hecho con constancia y encono, unirse frente a nosotros. No desperdiciar ningún arma que tengan a su alcance: ni la represiva ni la ideológica.

Es la enésima vez que lo digo: me atormenta que toda la izquierda de este país (no hablo del capitalista, otanista y monárquico PSOE, cuya vicesecretaria, la señora Valenciano, asistió al milagro de la salvación borbónica de la democracia) no sea capaz de lograr una unión que es el primer paso auténticamente necesario y revolucionario.





sábado, 19 de mayo de 2012

ENTREVISTA CON PARLAMENTARIOS ANDALUCES DE IU SOBRE LOS RECORTES

 
Un grupo de compañeros y compañeras de Sevilla, en nombre de 1700 personas que les mandataban con su firma, se han entrevistado con parlamentarios de IU en relación con los recortes aplicados por el gobierno andaluz de coalición PSOE-IU. Exponemos un resumen del debate mantenido. 
 
Héctor Lagar
kaosenlared.net 

 

Entrevista con los Parlamentarios andaluces de Izquierda Unida de Sevilla
Nos reciben Marina Segura (parlamentaria por Sevilla y portavoz de Enseñanza), Manuel Baena (parlamentario por Córdoba y portavoz de Sanidad) e Ignacio García (parlamentario por Cádiz y portavoz de Hacienda y Presupuestos).
Acudimos 10 personas a la delegación: 7 sindicalistas de sanidad de CCOO, un sindicalista de sanidad de UGT, una profesora de Universidad, y un concejal de IU.

Intervenciones de la delegación
Le hacemos entrega al comienzo de la reunión de más de 1700 firmas de trabajadores y trabajadoras, pensionistas y ciudadanos, en un escrito dirigido a los parlamentarios electos del PSOE y de Izquierda Unida, que dicen, entre otras cosas, que “el mandato electoral del pueblo andaluz  os obliga a defender los servicios públicos, sin aceptar los recortes que pretende imponer Rajoy para contentar a Bruselas y a los mercados financieros. Que hagáis una política socialista, una política de izquierdas que no acepte las imposiciones de los mercados”. Por parte de la delegación les hacemos constar que no tenemos en esta reunión otro mandato que el de esas 1700 personas firmantes y el de la inmensa mayoría de cuadros de nuestros sindicatos, y que no venimos en representación oficial de nuestras organizaciones.
Exponemos, en nombre de ese mandato, nuestro rechazo a los recortes decididos por le gobierno andaluz y la decepción e indignación de miles de trabajadores que han votado a un gobierno de izquierdas, precisamente para parar los recortes del gobierno Rajoy. No aceptamos que se nos dé como explicación que se hace para evitar una intervención de la autonomía andaluza por parte del gobierno central. Esa misma fue la justificación que dio Zapatero cuando impuso sus recortes en el año 2010 y así le ha ido a Zapatero. Esa política no es coherente con el lema electoral de Izquierda Unida, que fue “rebélate”. Les pedimos, por tanto, que teniendo en cuenta que cada parlamentario tiene potestad de actuar según su propio criterio,  no apoyen  con su voto en el Parlamento estos recortes.

A continuación intervienen casi todos los miembros de la delegación. Una compañera comienza diciendo que para los trabajadores estos recortes son la mayor decepción. Después de esto, ¿en quién vamos a confiar? No hemos votado un gobierno de izquierdas para que nos haga esto.  Otro compañero añade que se nos dice que estas medidas de rebaja de salarios se toman para mantener el empleo, pero que se está perdiendo plantilla a diario. En algunos servicios se está poniendo en juego la profesionalidad de los trabajadores. Expresa su queja de que antes de entrar en recortes a los trabajadores no se hayan planteado reducciones de directivos y cargos intermedios, o de productividad de esos directivos. Expresa su queja de que se puedan pagar este mes 17.000 euros de productividad a cada uno de los mil jefes de Unidades Clínicas y se reduzca el salario a interinos dejando a un celador con 800 euros netos al mes.
Otra compañera dice “a mí me han estafado el voto”. Añade que, además del contenido, las formas tampoco han sido adecuadas. Debía haberse hablado con los sindicatos antes de decidir recortes. En vez de un “atraco” a los Empleados Públicos, debía haberse empezado por tocar a directivos y mandos intermedios. Otro compañero señala que se está llevando a la gente a una situación límite. No se contrata nada y hay mucha gente que depende de las contrataciones que da la Bolsa para sobrevivir. Pide a los parlamentarios de IU que voten en contra de estos recortes en el Parlamento Andaluz.
Otra compañera expone la situación de la Universidad pública. Se aplicó el Plan Bolonia y dijeron que iba a mejora la docencia con ese plan. Ahora se va a recortar la docencia y están en peligro cientos de puestos de profesores asociados. ¿Qué sentido tenéis de la enseñanza, del futuro académico de este país? Vuestro programa era esperanzador, se nos decía que se podía hacer frente a la crisis con otras medidas ¿Dónde están? ¿O habéis subido al gobierno sólo por tener un cargo? ¿Por qué, en lugar de recortar, no habéis contado  con el pueblo andaluz para salir a la calle? Si la izquierda hace lo mismo que la derecha, ¿Qué es entonces la izquierda?
Termina un compañero expresando que los trabajadores nos hemos visto “traicionados por el fuego amigo”. Quizá fuera vuestra intención recortar lo menos posible o minimizar los daños, pero la gente no os ha votado para eso.

Respuesta de los parlamentarios

Ignacio García, portavoz de Hacienda y Presupuestos, comienza recordando que Izquierda Unida jamás apoyó el proceso de Bolonia.
“En lo personal, estamos tan anonadados, cabreados y frustrados como vosotros. Los tres somos, además, empleados públicos”. Ahora bien el dilema era, según él,  dejar gobernar al PP o intentar conseguir otra cosa. Nos dice que hay que tener en cuenta una cosa: en la Junta de Andalucía no hay un euro.  Podemos plantearnos romper con el gobierno, pero no al mes de entrar. Y a lo mejor rompemos, hay nuevas elecciones y entonces gana el PP.
El hecho es que hay que modificar el presupuesto en 3500 millones. No hay dinero, y la Junta depende del Gobierno Central. El 90% de los ingresos viene del gobierno central.  Podemos protestar por la situación, pero el hecho es que no hay dinero.
Asume una primera autocrítica: teníamos que haber comunicado esto primero a los sindicatos.
La prioridad ha sido evitar despidos, aunque sabemos que algunos va a haber, pero que sean los menos posibles. En los salarios, hemos planteado que al mileurista no se le toque.
Andalucía por sí sola no puede aplicar recetas para salir de la crisis. Dependemos del Gobierno Central.
Recuerda que el decreto-ley se va tramitar como ley en el Parlamento Andaluz. Propone que le hagamos llegar enmiendas.

Manuel Baena, portavoz de Sanidad, explica que la crisis no se va a resolver en Andalucía, que la única posibilidad es una movilización a escala europea. Ya hay en la Junta por caída en la recaudación 1500 millones menos, y tenemos que adaptarnos a eso. Si no se quiere recortar en las prestaciones de los servicios públicos, tocar el capítulo I es lo más fácil, aunque ciertamente se podría prescindir de algunos chiringuitos en la Administración Pública.
Propone que creemos un grupo de trabajo para presentar enmiendas a este proyecto.

Marina Segura (parlamentaria por Sevilla y portavoz de Enseñanza). Comienza señalando que comparte la decepción por las medidas, pero señala que IU es una minoría en el gobierno y no tiene la fuerza para aplicar su programa.
Reconoce que son medidas dolorosas, pero son lo que se puede hacer para parar a la derecha. Insiste en que podemos trabajar de forma colectiva a través de las enmiendas

Ignacio García toma la palabra de nuevo y nos dice que haría falta una respuesta global, nacional, que desde Andalucía no puede darse. Haría falta una Banca Pública, pero para crearla Andalucía tendría que invertir 6.000 millones de euros que no tiene.

Debate
A partir de aquí se abre un debate que es difícil de recoger. Por parte de la delegación les hacemos llegar que el problema es que, además de los recortes, se pierde la credibilidad de la izquierda.  También les decimos que si aplican recortes no pueden llamar a la movilización ¿Quién va a seguirles? También se les responde que si  no tiene fuerza en el gobierno, la pueden buscar en la calle. Dirigíos a la gente. La cuestión es que tenéis que elegir: enfrentaros ala capital o a los trabajadores.  También se les dice que no podemos aceptar la excusa de siempre del miedo a la intervención. Eso dijo Zapatero cuando recortó y mirad cómo acabó. Lo dijo Papandreu y mirad cómo acabó. No podemos aceptar entrar a enmendar el proyecto de recortes. Sería elegir entre cortarnos el brazo derecho o el izquierdo. Se les dice que pidan la retirada del proyecto, y empezar a hablar desde cero de cómo afrontar la situación.  Si el gobierno andaluz no retira el proyecto, no da marcha atrás, les pedimos que voten en contra, que se rebelen.
Nos manifiestan que el proyecto no puede retirarse, que los consejeros de IU en el gobierno andaluz ya lo han aprobado, y que la única vía es introducir cambios durante la tramitación, por medio de enmiendas, propuesta que no aceptamos.

Como conclusiones, dos:
1.      Hay que mantener la presión, remitirles más firmas, hacer más delegaciones. A pesar de lo que han dicho, no se les ve a todos igual de firmes en su posición.
2.      Para defender los intereses de los trabajadores, hace falta una organización que no se comprometa con otra cosa que esos intereses, que no se someta a los mercados ni se aferre al poder a costa de cualquier cosa. Una verdadera fuerza de izquierdas. Hoy por hoy, Izquierda Unida ha decidido no ser esa fuerza.
Al terminar la reunión, entregamos copia de las firmas al grupo parlamentario del PSOE, al que reiteramos la petición de una cita, y quedamos en pedir una entrevista a Sánchez Gordillo, también parlamentario de IU por Sevilla, que no ha estado presente en la reunión.

domingo, 22 de abril de 2012

ANDALUCÍA, PACTO PSOE-IU: EL GATO SE COMERÁ AL RATÓN...


Isabel Galeote

"Por imperativo legal prometo y me comprometo a subvertir con todas mis fuerzas al culpable del paro, la corrupción y la crisis económica que no es otro que el sistema capitalista de producción, por eso me declaro insumiso a la dictadura del marcado, sus recetas y sus mandatos; me comprometo también a luchar con todo el coraje por esta nación sin soberanía que es Andalucía y por último me comprometo a darle voz a los sin voz en este parlamento y en la calle, VIVA ANDALUCÍA LIBRE"

Juan Manuel Sánchez Gordillo


La jornada constitutiva del Parlamento andaluz transcurrió con normalidad en la cámara y la sala de prensa. La IX legislatura arranca con la constitución del Parlamento. Todo iba según lo previsto y como siempre, salvo por un detalle: la promesa que Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda y su pañuelo Palestino hizo al tomar posesión del cargo. No te pierdas el primero de los momentos inolvidables que el alcalde comunista nos proporcionará esta legislatura, porque estoy convencida de que serán muchos más... ojalá.

Me viene como anillo al dedo toda esta situación para manifestar públicamente en mi blog lo que hace años vengo diciendo y denunciando en distintos foros (internos y externos).
 
Todo lo que IU ha avanzado electoralmente, que no en la calle, lo puede perder de un plumazo, ejemplos hay muchos: Euskadi, pacto con el PNV de 110.000 votos a 45.000 en la actualidad. Cataluña, ídem, bajada importante en su día. En fin, un pacto con el PSOE supone atarse de pies y manos en todo lo relacionado a movilización e independencia CON UN PARTIDO NEOLIBERAL.

Philipe Marliere, profesor de Ciencias Políticas en Londres ha publicado algo muy interesante y que da de lleno en la línea de flotación de lo que es la dirección de IU. Su título es el siguiente: "El Parlamentarismo, enfermedad crónica de la socialdemocracia". Evidentemente el papel de la socialdemocracia lo cubre ahora IU, dado que el PSOE es un partido de corte neoliberal y partidario de la globalización económica. En este trabajo sostiene que los Partidos Comunistas en Europa, desde el llamado Eurocomunismo de los años 80, han legitimado e integrado a las bases (por desgracia) en el juego del sistema, puramente parlamentarista, abandonando las movilizaciones como forma de actuación política (excepto contadas ocasiones que IU convoca a sus bases), eso sin mencionar las demasiadas veces que ha ido dejando a militantes críticos y críticas en el camino, sacrificados a cambio de mantener la instalación de más que cuestionados personajillos en sus cargos (alcaldes-alcaldesas, concejales-concejalas, diputados-diputadas, etc. etc.). En esas estamos, y en esa tesitura se encuentra el compañero Gordillo con su coherencia a cuestas. Que los espíritus ateos le iluminen, la verdad que lo va a necesitar. 









martes, 17 de abril de 2012

AGOTAMIENTO DE CICLO Y REPÚBLICA


Agustín Morán
CAES (Centro Asesoría Jurídica y Estudios Sociales)

PSOE y PP, la misma cosa es. Hasta noviembre de 2011, el PP denunciaba desde la oposición la política antisocial del Gobierno del PSOE y su servidumbre al poder económico internacional. Ahora, desde el Gobierno, el PP aplica con más intensidad las políticas que criticaba. Hoy, el PSOE en la oposición critica al PP por la reforma laboral, los recortes y el servilismo a la Comisión Europea, como si no tuvieran nada que ver con lo que él hacía meses atrás.

La demagogia de la izquierda política y sindical, cómplice y víctima de las políticas neoliberales, favorece el ascenso electoral de la derecha. Por eso, el Gobierno del PP carga sin piedad los excesos de bancos y especuladores sobre el pueblo trabajador y finiquita las leyes que protegen el trabajo, el sindicalismo y las libertades para los de abajo.

La columna vertebral de nuestra monarquía parlamentaria de mercado es el bipartidismo PSOE-PP. Este régimen muestra su incompatibilidad con el Estado Democrático y Social de Derecho que en su art. 1 consagra la Constitución Española. En lo que les conviene, los partidos constitucionalistas se comportan como «antisistemas».

¿No nos representan? PP y PSOE representan a más del 70% de los votantes españoles. Sumando los votos de toda la burguesía y de la mitad de los autónomos, el PP no llegaría al 50% de sus casi 11 millones de votos. ¿Por qué cinco millones de trabajadores votan a un partido neoliberal y neofranquista? El PP no ha pagado ningún coste electoral por aplicar políticas neoliberales extremas, porque en las dos legislaturas que ha gobernado, lo ha hecho en un ciclo de auge económico. El Acuerdo en Defensa del Empleo Estable, que inició la rebaja de la indemnización por despido en mayo de 1997, fue firmado por CEOE-CEPYME-CCOO-UGT bajo el patrocinio del Gobierno del PP. El intento de Aznar de modificar las prestaciones por desempleo cinco años después, fue impedido por una huelga general en el contexto del Movimiento contra la Europa del Capital, la Globalización y la Guerra, sin que tuviera efectos sensibles en su estimación de voto.

«La madurez ciudadana» en las democracias de mercado acepta como algo normal los abusos y las corruptelas de los señoritos de toda la vida pero no a una izquierda que, proponiéndose como alternativa a la derecha, vende su alma por entrar en las instituciones del Estado y está envuelta en escándalos y corrupciones.

La dura crisis económica de la Transición política coincidió con el Gobierno de la UCD. De 1982 a 1996 y de 2004 a 2011, el Gobierno del PSOE -con la única excepción de la huelga general del 14 de diciembre de 1998 que le obligó a retirar su Plan de Empleo Juvenil-, aplicó políticas neoliberales para aumentar la competitividad de la economía española e incluirla en la Europa del Euro. Al amparo de políticas monetaristas y globalizadoras, el PSOE ha precarizado y segmentado el mercado de trabajo, permitiendo a los empresarios un fraude de ley estructural y permanente respecto a la duración de los contratos y las causas del despido que, con las sucesivas reformas laborales, han ido pasando de realidades ilegales a legales. Esta impunidad permite trasladar las inestabilidades de la economía del mercado global a las condiciones de vida y trabajo de la población.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? En la última legislatura del PSOE, la sumisión del Gobierno a las políticas neoliberales de Berlín-Bruselas y del FMI, colocan a la economía española en vías de desarrollo hacia la inseguridad del llamado «tercer mundo». Más allá de sus diferencias, se hace transparente la unidad de PP y PSOE para sustentar una monarquía comprometida con la especulación y la utilización de la crisis para disciplinar a los de abajo.

Tenemos uno de los mercados de trabajo más flexibles del mundo. Entre octubre de 2008 y marzo de 2009, se destruyeron 9.000 puestos de trabajo diarios. En cuatro años hemos pasado de 2,1 a 5,4 millones de parados. Desde 2008, la especulación de bancos e inmobiliarias ha expulsado de sus casas a más de 200.000 familias. Las empresas públicas han sido despedazadas y privatizadas. El mercado avanza contra la protección pública a la salud, la educación y la vejez. La población reclusa se ha multiplicado por 5 en 30 años. El alcoholismo y la drogadicción de masas constituyen, junto al individualismo y el sedentarismo tecnológico, la diversión preferente de nuestros adolescentes y jóvenes. Ha desaparecido la división de poderes. Los ministerios son ocupados por representantes de las multinacionales, responsables de las crisis financieras y franquistas, que rebobinan 37 años de democracia consentida en una nueva transición hacia la dictadura parlamentaria del capital.

La población española ha sufrido en 80 años la violencia de un golpe de Estado, una guerra civil y una dictadura, al final de la cual, la izquierda cambió la construcción de la democracia por su propia legalización cancelando la movilización popular que ella misma había propiciado. Esto explica por qué nuestra identidad ciudadana es una amalgama de consumismo, nacionalismo español, fascinación tecnológica, descompromiso político y sumisión.

¿Qué se vayan todos? Sin la izquierda capitalista, la derecha no habría avanzado tanto desde dentro de la democracia. Aunque nadie se cree nada, los beneficiarios del bienestar del mercado y del Estado no se van a arrepentir voluntariamente y seguirán abusando mientras les demos nuestro apoyo. Por otro lado, si se fueran ¿quién se va a poner en su lugar?

La verdadera pregunta es: ¿Qué nos tiene que pasar para dejar de ser perdedores que sólo desean ser triunfadores? De una cosa podemos estar seguros, la política, como participación en lo privado, lo público y lo común, no puede limitarse a un teatrillo electoral en el que discutimos, como si fuéramos conejos, si elegimos a los galgos o a los podencos.

¿Se va a acabar la paz social? La gobernanza capitalista ha entrado en un ciclo presidido por la inestabilidad. Para mantener la obediencia, en plena pérdida de legitimidad, lo que no resuelven la política y la economía, lo va a resolver la policía. Las grandes tempestades que cambian la sociedad no las creamos los militantes sino la violencia de los explotadores. En un capitalismo global sin raíces, futuro, empleo ni alma, la democracia se reduce a elegir entre obediencia o represión. Sin pluralismo ni alternancia política real en los sucesivos gobiernos, millones de personas pierden el empleo, la vivienda, la protección social y la autoestima. Pero de esta situación calamitosa puede surgir un gran movimiento popular por la democracia y la emancipación social.

La izquierda cómplice, autodestruida por su traición, intenta canalizar el malestar social como un recurso para recuperar el poder. No podemos acudir a sus convocatorias como si no les conociéramos pero, menos aún, dar la espalda a las grandes movilizaciones que, contra el PP y por sus propios intereses electorales, convoca la socialdemocracia política y sindical.

Desde el 15 de mayo de 2011, los movimientos sociales del Estado español disponemos de un instrumento propio para la expresión del descontento social en sus múltiples manifestaciones. Por su carácter estatal, plural y democrático, el 15-M ha ocupado precariamente el vacío de representación popular en el terreno de «lo político» y contiene la posibilidad de un proceso constituyente anticapitalista. A los nueves meses de su nacimiento este movimiento demuestra su madurez al sumarse, con sus propios contenidos, a una huelga general apoyada por la izquierda institucional. Hoy, en el Estado español el terreno de la unidad de la izquierda es la calle y no el Parlamento. El encuentro de millones de personas en las luchas locales y en las luchas generales es la prueba para identificar la izquierda y la democracia frente a la derecha y la tiranía.

En un contexto de precariedad, desempleo, desigualdad social, corrupción de la clase política y restricción de las libertades civiles, amplios sectores sociales podrían sumarse a un proyecto de regeneración democrática. Para la acumulación de poder constituyente democrático, es mejor que el PSOE esté en la oposición porque ya hemos visto lo que da de sí en 21 años de gobierno. Las alternativas electorales capaces de acabar con el gobierno de los bancos serán consecuencia de un periodo de sufrimientos y confrontación con el actual régimen.

El camino para acabar con el fascismo que crece desde dentro de la monarquía se llama República Constituyente, único marco de normalización política en el que los pueblos, las clases explotadas, las mujeres y los ciudadanos se autodeterminan y se apoyan mutuamente respecto a los poderes que les sojuzgan para construir una convivencia en paz y seguridad para todos y todas.