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miércoles, 20 de mayo de 2020

MEMORIA, OLVIDO Y TERGIVERSACIÓN


Isabel Galeote Marhuenda

Un 19 de mayo de 1979, quedó legalizada la Masonería, otra vez, en España. Este hecho es importante traerlo a colación y recordarlo porque esos vientos huracanados de intransigencia, intolerancia y odio que recorren, de nuevo, la vieja Europa, no es baladí. Esta mala galerna hay que tomársela en serio y no mirarla desde una posición lejana y distante, como si la cosa no fuera con nosotras y nosotros. Mucho menos con una postura mística desde la cúspide de un palco o, incluso, el pináculo de un púlpito.

El premio Nobel de Literatura José Saramago defendió en una de sus conferencias magistrales, en el marco de la jornada sobre la recuperación de la memoria histórica “De la sombra a la luz” desarrollada en Jaén en octubre de 2005, la necesidad de "recuperar, mantener y transmitir la memoria histórica" porque de lo contrario "se empieza por el olvido y se termina en la indiferencia". En la misma conferencia también afirmó que “no tener memoria es olvidarnos de nosotros mismos". Y de olvido, indiferencia o incluso tergiversaciones históricas, va la cosa.

Una frase muy conocida y que desde mi punto de vista tiene mucho de sentido común y de razón, es la que pronunciara el escritor George Orwell, autor del magnífico libro 1984: “La historia la escriben los vencedores”. Y siempre ha sido así, aunque bien es cierto que el paso del tiempo también da voz a los vencidos y, afortunadamente, eso es lo que se pretende desde los grupos memorialistas con su trabajo. Solo se trata de poner las cosas en su sitio. Los vencidos, las vencidas, también están/estamos poniendo las cosas en su sitio. Y para poner las cosas en el lugar que corresponde, hay que recurrir a la Historia -con mayúsculas-, esa disciplina de las Ciencias Sociales especializada en el pasado y que tiene por norte la investigación, estudio, análisis, interpretación y DOCUMENTACIÓN de los diferentes hechos acaecidos en el relato y cronología. El método de investigación es importante tenerlo en cuenta porque depende de los registros sobre hechos históricos que se puedan encontrar. La excelencia en un buen trabajo histórico, más allá de las conclusiones finales, radica en la búsqueda de evidencias sólidas y fuentes confiables, porque aun sabiendo que ciertas dosis de subjetividad son inevitables, estas han de ser tan imperceptibles que no influyan en la inclinación de la balanza. La romana ha de estar volcada completamente sobre la parte de la objetividad.


La historiografía oficial dice que el gobierno de Adolfo Suárez legalizó en 1979 la Masonería, prohibida en España durante 40 años por la dictadura franquista. 

Las Masonas y los Masones también sufrieron persecución, asesinato y represión durante la dictadura fascista. De hecho, en su exposición de motivos, la Ley 2/2017, de 28 de marzo, de Memoria Histórica y Democrática de Andalucía, aún se puede leer -digo aún porque el gobierno de coalición del PP con Cs recibió el apoyo de Vox a cambio, entre otras cosas, de eliminar dicha Ley-, “En este sentido, el Parlamento de Andalucía, mediante la Proposición no de ley relativa a la conmemoración del 125 aniversario del nacimiento de Blas Infante, acordó «estudiar las vías y posibilidades jurídicas y políticas que permitan materialmente el reconocimiento y restitución de la dignidad y el honor del Padre de la Patria Andaluza, vulnerados por la sentencia de 4 de mayo de 1940, dictada por el Tribunal de Responsabilidades Políticas cuatro años después de su asesinato». Reconocimiento y restitución que esta ley reclama para todos los andaluces que sufrieron la ilegitimidad de los Consejos de Guerra, Tribunales de Responsabilidades Políticas, Tribunal Especial de represión de la Masonería y el Comunismo y Tribunal de Orden Público (TOP).” También, en su Disposición adicional cuarta dice “Reconocimiento y restitución personal como consecuencia de la ilegitimidad de los tribunales y otros órganos. El Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía instará al Gobierno del Estado a la adopción de medidas de todo orden que procedan para hacer efectiva la reparación y reconocimiento personal a quienes padecieron condenas o sanciones de carácter personal por tribunales, jurados y cualesquiera otros órganos penales o administrativos, civiles o militares, como las sentencias de los Consejos de Guerra, Tribunales de Responsabilidades Políticas, Tribunal Especial de represión de la Masonería y el Comunismo o del Tribunal del Orden Público (TOP), por causa de la lucha en defensa de los derechos y libertades del pueblo andaluz, durante la Dictadura franquista o la Transición hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, que permitan satisfacer los derechos enumerados en el artículo 3 de esta ley.”

Pues bien, apelando a la necesidad, como derecho humano, de recuperar la memoria histórica y haciendo honor al derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación, no es de recibo, como tampoco es objetivamente cierto decir que “el gobierno de Adolfo Suárez legalizó, en 1979, la Masonería”. Porque sí, fue legalizada en esa fecha siendo presidente del gobierno el Sr. Suárez, pero él -su ejecutivo- lo hizo en estricto cumplimiento de una sentencia de la Sala de los Contencioso-Administrativo de la Audiencia Nacional, ya que inicialmente la Dirección General de Política Interior del Ministerio del Interior de su gabinete, NEGÓ EL DERECHO DE INSCRIPCIÓN EN EL REGISTRO DE ASOCIACIONES al Gran Oriente Español, quien se vio obligado a acudir a los tribunales para reclamar su derecho a constituirse legalmente en el Estado español.


En este caso no se dieron las circunstancias que ocurrieron con la legalización del Partido Comunista de España o los sindicatos.


Enlace al Artículo del periódico impreso “El País” publicado el 20/05/1979 y que hace mención a lo expuesto: https://cutt.ly/VyY8z4N

sábado, 16 de mayo de 2020

DIGNIDAD Y EJEMPLO COMUNISTA


¡Anguita, presente, ahora y siempre!
Tal día como hoy, hace dos meses, recibía la peor noticia que puede recibir una hija: mi madre, “Paca la comunista” dejaba este mundo. Y rememorándola, re-cordándola, que es volverla a pasar por el corazón, sufro otro revés, me llega otra tristísima noticia, otro golpe certero y directo al corazón. Nos acaba de dejar Julio Anguita. Nos dejan huérfanas y huérfanos de referentes en lo político y en lo humano.

Muy pocos políticos han dignificado este oficio como lo ha hecho Julio. Por todo ello, por sus enseñanzas y por su legado, muchísimas gracias,

Un abrazo sincero a familiares, amigos y amigas, compañeros y compañeras de "Convocatoria por Andalucía" y, por supuesto, a las y los camaradas comunistas y a las y los de las base del PCE, del Partido Comunista de España.

Mi mejor homenaje para ambos, para mi madre y para él: seguir luchando en y con dignidad por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad; por los Derechos Humanos y contra las injusticias de este mundo.

¡Hasta siempre, que la tierra os sea leve!

Isabel Galeote Marhuenda

miércoles, 13 de mayo de 2020

COMBATIENDO AL FASCISMO CON LA PALABRA Y LAS ARMAS DE LA LIBERTAD Y LA DEMOCRACIA


Isabel Galeote Marhuenda
13 de mayo de 2019


“El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”
(Miguel de Unamuno)



El fascismo siempre ha resultado ser antinatural y antihumano. Este fantasma nos amenaza de nuevo en todo el mundo. Personas como yo, conscientes del peligro que supone esta ideología, intentamos alertar sobre esa “ceguera blanca” que está atacando a gente ignorante -o maledicente- mientras una parte demasiado amplia de la sociedad se vuelve a mirar hacia otro lado. José Saramago, seguro que encontraría en estos tiempos mucha inspiración y situaciones que incluir en su obra “Ensayo sobre la ceguera”.

Aunque oficialmente comenzó la campaña electoral a las elecciones municipales el pasado viernes, 10 de mayo, ya son varios los meses que venimos padeciendo exabruptos y salidas de tono, unos más peligrosos que otros, que proceden no sólo de los dirigenticos del partido fascista emergente, sino de parte de su club de hinchas. Creo que no es necesario mencionar a esta altura de la partida el nombre de esa formación política. Creo que no merece la pena que ensucie con sus siglas esta página, abierta sin mácula.

Lo que sí merece la pena, es más, urge ahora mismo, es señalar la ideología que subyace detrás de cada uno y de cada una. De quienes se presentan a las elecciones, pero también de quienes les jalean con vítores descontrolados, vestidos de rojigualda patrio y sustentados por un aguilucho que ya debía haber pasado a mejor vida en este país de países. Una ideología que no deja de ser un compendio de lo peor que la humanidad es capaz de generar: fascismo, racismo, xenofobia, islamofobia y homofobia. Ahí entre “ismos” y “fobias” andan bailando quienes dicen ser patriotas.

Tan “patriota” como una ciudadana de Monòver, un pueblo de la provincia de Alicante. ¿Su nombre? Pilar Prats Prats. Esta “ciudadana” ha hecho apología de todos esos “ismos” y “fobias” que he mencionado en una triste publicación en las redes sociales que, no podemos dejar pasar y sobre la que hemos de llamar la atención. ¿Por qué? Porque comenzamos callando y terminamos por aceptar lo inaceptable. Comenzamos por no hacer caso a los avisos que durante todos estos años de democracia nos ha enviado el fascismo en el Estado español con sus actos -entre los que se incluyen los asesinatos-, y terminamos por normalizar y validar lo que comenzó siendo un discurso callejero y por lo bajini. A la vista está que ya han ascendido las soflamas incendiarias y ahora las podemos escuchar hasta en los Parlamentos. ¡Si será grave la cosa!

Y no, por la parte que a mí me toca y corresponde, no voy a quedarme callada e impasible. No soy yo de mirar a otro lado ni de seguir la estrategia de los “tres monos sabios” de “no ver el mal, no escuchar el mal y no decir el mal”. Y no porque esta señora se haya referido en las redes sociales sobre mi hija Naima Abdelfath Mohamed como “extranjera que no es europea, que va en las listas de Izquierda Unida y que viene a España a conquistarnos y a que adoptemos su religión”. Tampoco porque haya añadido lo de que “dentro de poco todos con burka”.

Entenderán que estoy realizando ahora mismo un auténtico ejercicio de autocontrol mientras reflexiono. Estoy expresando públicamente esto, porque lo sucedido en plena campaña electoral y el señalamiento público que ha hecho sobre una candidata que concurre a las elecciones municipales, es muy peligroso. La libertad de expresión no es libertad de agresión y la historia nos ha enseñado que el discurso de odio precede al delito, al igual que la propaganda precede a la acción. Este tipo de manifestaciones públicas que hacen apología del racismo, de la islamofobia y la xenofobia, ni se deben, ni se pueden interpretar como meros episodios aislados, al margen de un contexto de clima social de intolerancia hacia personas diferentes a las que niega; un contexto alimentado por un discurso de odio que alienta la estigmatización, hostilidad, fanatismo, agresividad y violencia contra “la otra persona”, la distinta, hacia colectivos vulnerables y hasta personas que quedan así expuestas y en riesgo.

El discurso de odio que la Sra. Prats ha hecho utilizando para ello las RRSS, pretende suspender derechos y libertades como el derecho a vivir sin ningún tipo de miedo o intimidación, el derecho a la igualdad de trato sin ningún tipo de discriminación o marginación, en definitiva, el derecho a ser iguales en tener derechos.

Ya lo manifestó en su día Federico Fellini quien, durante un breve periodo de tiempo, formó parte de las juventudes fascistas italianas. A una edad avanzada, llegó a la siguiente conclusión: “El fascismo surge de un espíritu provinciano y no puede ser combatido si no reconocemos que no es más que el lado estúpido, patético y frustrado de nosotros mismos”.

No, no es tan inocente esta señora.
Candidata por Vox a las municipales al Ayuntamiento de Elda (Alicante)

Quizás la frustración de no tener ya bajo sus órdenes a mujeres explotadas y a las que fustigar en su empresa de calzado, mujeres migrantes incluidas, es decir, “extranjeras”, sin contrato y sin dar de alta en la seguridad social, obligándolas a esconderse parapetadas tras una valla en un acto muy “patriótico, para que la inspección de trabajo no diera con ellas, y así no tener que contribuir a las arcas públicas, esas que sustentan la educación y la sanidad; quizás esa frustración es lo que ha hecho que la señora Prats haya salido por la vía de Tarifa y haya descargado todo el veneno que llevaba dentro aprovechando la coyuntura del auge de su partido y su ideología. ¡Vete a saber si ese es el leit motiv! Y claro, olvida esta militante o simpatizante del partido fascista que en Monóvar nos conocemos todo el mundo y sabemos qué leche ha mamado cada uno y cada una, así como conocemos los devenires y avatares de cada quien. Ya lo dice el refrán que escuché muchas veces cuando andaba yo trabajando por Latinoamérica: “pueblo chico, infierno grande”.

A esta señora que defiende tanto a la patria, me ha pedido el cuerpo responderle con una coplilla del carnaval de Cádiz. Con arte y sabiduría popular es como mejor se le/les puede responder:

“No me envenena,
y como soy un ángel me la suda las banderas,
hasta puedo entender que luchen por su independencia
pues muchas veces a mi este país me da vergüenza,
me da vergüenza los que mandaron
la policía ‘pa’ moler a un pueblo a palos,
y el patriotismo del que presumieron muchos españoles
con las banderas en sus balcones,
yo no los vi sacar la banderita contra los ladrones,
contra los recortes o por las pensiones,
nunca los vi colgarlas por la sanidad
ni por tantos ‘paraos’ que no pueden más…
Y cuando terminemos con ‘tos’ los mangantes
cuando por fin no quede
ni un solo niño que pase frío y pase hambre
cuando no haya mujeres ni listas de nombres
que mueren maltratadas a manos de un hombre,
cuando se aclare el futuro
y no sea el culo
en educación,
y cuando en esta nación
hasta el Rey pueda votarse
y si su ‘cuñao’ robó
que lo pague con la cárcel,
cuando acabe la fiesta de la espada y la muleta
cuando ya no quede nadie ‘enterrao’ en las cunetas,
entonces ve donde quieras
saca tu trozo de tela, saca tu trozo de tela
y presume de bandera, y presume de bandera.”




¡No es democracia, es fascismo!


domingo, 23 de febrero de 2020

MEMORIA HISTÓRICA: NO SE PUEDE ABRIR UNA HERIDA QUE NO SE HA CERRADO




Isabel Galeote Marhuenda

¡Claro que la historia de “El Republicano” no era conocida entre los franquistas de mi pueblo ni sus chivatos! ¿Qué querían? ¿Que fueran a contársela para acabar en la cárcel represaliadas y represaliados? ¿O torturadas y torturados por “Pitalúa”? ¿O con un tiro en la nuca y en una cuneta?
No se puede abrir una herida que no se ha cerrado. Si dotar a las víctimas de un mínimo de dignidad os abre heridas, pues sangrad, no importa. Los herederos del franquismo han dejado paso a los herederos del cinismo. Aquí no hubo una guerra contra un enemigo común, aquí hubo una guerra entre unos golpistas fascistas y los defensores y las defensoras de la legalidad constitucional de la II República, emanada de unas urnas. Ya es tiempo de construir una memoria democrática y digna en este país. No ha sido posible hacerlo con posfranquistas y sus advenedizos adversarios actuales; pues se hará sin ellos. No importa vuestro dolor fingido, no importan vuestras heridas impostadas, ni si se abren, sangran, supuran o se gangrenan. Ya hemos soportado bastante tiempo sin cerrar las de gente inocente y habéis dejado pasar la oportunidad de ser decentes.
Resulta curioso comprobar cómo quienes se rasgan las vestiduras, son descendientes o cómplices de la estirpe que asesinó a población no combatiente e infringió mucho sufrimiento a través de una represión férrea a demócratas y familiares, una vez acabada la contienda. También descendientes de cómplices que fueron premiados con el patrimonio robado -casas y tierras- a sus legítimos dueños, quienes fueron represaliados después de ser señalados por quienes las codiciaban. Sólo es necesario formarse e informarse un poquito y dejar de cantar de oídas de una puñetera vez, porque las canciones que repite alguna gente en redes sociales, como mantras, están muy, pero que muy desvirtuadas y manipuladas. Ahí faltan muchas notas musicales, muchas letras y palabras que podéis ir a buscar en las diferentes resoluciones e informes de Naciones Unidas o en el cuerpo jurídico del Estado español, con Leyes promulgadas. Eso sí, os advierto de que vuestra España rojigualda, de toros y pandereta, no queda muy bien parada.
¡Digo! Os remito también a la Organización de Naciones Unidas, por aquello de que la legalidad internacional nos ampara. Aunque claro, igual en los títulos que reparten universidades privadas a las que se ha accedido para poder comprar uno, ya que sin selectividad no se puede entrar en una universidad pública, esa asignatura, la de la democracia y la libertad; la de la garantía constitucional y la defensa de los derechos humanos, no se imparte o no es necesario aprobar para la expedición del cartoncito final de grado o máster.
Y sí, está muy bien que los franquistas (y fascistas), crean que su anonimato queda resguardado cuando se manifiestan públicamente a través de las redes sociales. Está muy bien, porque así se significan e identifican solitos y solitas. Las gentes de izquierda, jamás hemos sentido vergüenza en que nos señalen como tales, porque no es lo mismo defender la democracia y la libertad, que dar la pelea para implantar e imponer un Estado fascista donde los derechos humanos, sociales, laborales y culturales, donde la justicia social en definitiva, brillen por su ausencia. Y sí, soy roja, soy comunista y libertaria, y a mucha honra, la misma que se ganó quienes me precedieron. Quienes no queréis que la historia se cuente o se siga contando como se inventaron vuestros antepasados, esos que impusieron terror a punta de pistola, pared de cementerio y explotación de trabajadoras y trabajadoras, es porque tenéis mucho que ocultar. Eso es así.
Como dice Antonio Maestre, no importa nada de lo que yo pueda sentir o decir, soy una excepción irrelevante. Esto es lo que quieren oír las y los posfranquistas y sus correligionarios equidistantes: que la memoria histórica es la búsqueda de revancha, de venganza, de apertura de trincheras. Pero la realidad es otra, y la marcan los ojos y voces tenues de aquellas personas que esperan a pie de fosa sostenidas en un bastón o sentadas en una pequeña silla de playa mientras las Asociaciones por la Recuperación de la Memoria Histórica buscan los restos de sus familiares en una cuneta olvidada. Basta con acercarse a ellas y mancharse las botas con la arena que rodea los huesos de las represaliadas y los represaliados. Solo importa lo que buscan y quieren las víctimas del franquismo; descanso y paz. Acabar con el dolor que tanto tiempo llevan soportando con dignidad. Limpiar el honor de sus familiares muertos, desaparecidos o represaliados. Que sus nombres no se olviden. No saben lo que es el rencor. Cada vez que hablan con cualquiera que quiera oírles, enseñan que llevan muchos años sufriendo para no deseárselo a nadie más. Ya es hora de devolverles algo de lo que tanto nos han dado. Fueron y son lo mejor de nuestra matria. Aquí se quedó, mandando, lo peor de lo peor.
¡Ni perdón, ni olvido!
¡Verdad, justicia y reparación!
NOTA: “Pitalúa” era un guardia civil muy malo, muy malo, malísima gente, un sádico estilo “Billy El Niño” que estaba en el cuartel de Campillos y que disfrutaba torturando a quienes debían presentarse todas las noches en el cuartel porque estaban señalados como “rojos o rojas”. También disfrutaba imponiendo terror, este hijo de hiena, este genufléxico de los fascistas del pueblo.

sábado, 22 de febrero de 2020

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 18/02/2020: ISABEL ZULETA, DE RÍOS VIVOS (COLOMBIA), DEFENSORA MEDIOAMBIENTAL Y DE DERECHOS HUMANOS


La corriente mundial de jóvenes que alzan la voz para defender al planeta en tiempos de emergencia climática no ha parado de crecer en este último año. Como ‘adalid’ de esa lucha se ha erigido la siempre desafiante Greta Thunberg, pero alrededor del mundo son otras muchas personas, que conforman colectivos organizados desde su territorio, dato muy importante este a tener en cuenta, que lo llevan haciendo desde hace mucho tiempo jugándose la vida. Y cuando digo “jugándose la vida” lo digo de manera literal y no en sentido figurado. Personas que se han ganado el respeto de sus comunidades por su férrera defensa del medioambiente y su lucha en contra de los intereses económicos que lo degradan y destruyen. Pero sus nombres, los suyos y los de sus colectivos y comunidades, sus luchas y la causa que defienden, no aparecen en titulares. Tampoco sus discursos llegan a los grandes actos internacionales ni a los medios de información, que no de comunicación de masas, ya que como bien saben, nada es casual sino causal.

Yo sabía que la mujer que nos acompaña hoy, es especial, porque así me lo había indicado Alberto Rubiano, un compañero colombiano que también estuvo en Clandestino un día, y en quien confió plenamente. También sabía que ella está dedicada en cuerpo y alma a la causa de su gente en defensa de su territorio y sus ríos, además, sin aspavientos, grandilocuencias ni afanes de protagonismo, porque siempre habla en colectivo y desde lo colectivo. Después de cinco meses de contacto e intentando encontrar el momento para que CLANDESTINEARA con nosotras desde la radio, por fin se ha dado. Pero fíjense que, ayer, cuando comencé a publicitarlo en las redes sociales, otra compañera colombiana, mi gran amiga Claudia Leal, profesora universitaria ella allá en Cali, me escribió diciéndome solo una cosa: ¡ES LA MEJOR! ES MUY CLARA Y VALIENTE. LA AMO! Así que, todo lo que yo pueda añadir para presentarla, me parece que sobra. Hoy está con nosotras ISABEL CRISTINA ZULETA, una mujer que lleva en su espalda una región amparada por algo en común: un río. Ella, una socióloga de 38 años, ha puesto a disposición su vida por una causa: dignificar la vida de “los cañoneros” quienes construyen su historia al lado del río Cauca, en los distintos municipios de Antioquia, Colombia.

Todo acompañado de excelente música, de las que les dejo aquí el enlace directo a los vídeos para que puedan escucharla al completo.


"LOS RÍOS"
(La Muchacha)


"CANTO PÁRAMO"
(La Muchacha)

Para escuchar el programa de radio, solo tienen que pinchar en este enlace o en la columna de la derecha, en el iVOOX de CLANDESTINO.

miércoles, 5 de febrero de 2020

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 21/01/2020:TANIA MORÁN DE FUNDACIÓN ACOGE. MUJERES MIGRANTES TEMPORERAS EN EL CAMPO ANDALUZ



En Andalucía sabemos mucho de las mujeres temporeras, de las que trabajaban y trabajan en las temporadas de aceituna o algodón. De las que se iban y se van a los espárragos a Navarra, o a la manzana y la vendimia a Francia. Pero sabemos muy poquito de esas otras compañeras temporeras que vienen desde Marruecos hasta Andalucía a ganarse el pan con el sudor de su frente.

Las circunstancias que rodean a las temporeras en Andalucía crean un panorama de impunidad donde los abusos proliferan sin ninguna garantía de derechos fundamentales. Esa situación produce unos frutos muy amargos, esos que comemos y deberían ser duces, como las fresas y los frutos rojos de Huelva. Se trata de una historia compleja y poliédrica, con muchas aristas. Existen muchos actores en ella, muchos intereses dispares; y construir un relato global como este siempre tiene sus riesgos.

Pero para eso estamos, para ir poniéndole cara a la precariedad de la fresa y los frutos rojos de Huelva, por ejemplo, visibilizar una realidad de trabajo y sufrimiento. Y para ello nos hemos traído a CLANDESTINO a una compañera y amiga, a TANIA SOFÍA MORÁN BRINGAS. Tania es natural de Perú, más concretamente de Lima, la capital, pero sevillana y andaluza de adopción ya que desde finales de 2005 vive y trabaja aquí. Ella se licenció en Lingüística y se dedicó a la educación bilingüe intercultural con población indígena amazónica. Posteriormente, cuando vino a Andalucía, realizó estudios avanzados de Antropología Social y Diversidad Cultural en la Universidad de Granada por su interés en trabajar con la población migrada. De hecho, trabaja en la Fundación Sevilla Acoge desde el año 2009, al principio desde la mediación intercultural y actualmente en el programa de Codesarrollo.

Todo acompañado de excelente música, de la que les dejo aquí el enlace directo a los vídeos para que puedan escucharla al completo.


"CUÍDAME"
(Pedro Guerra y Jorge Drexler)


"NIÑA"
(Pedro Guerra)

Para escuchar el programa de radio, sólo tienen que pinchar en este enlace o en la columna de la derecha, en el iVoox de CLANDESTINO.

sábado, 28 de diciembre de 2019

RECUERDOS DE MIS PRIMERAS ACCIONES FEMINISTAS SIN SABER QUE LO ERAN




Me despertaba esta mañana pensando en si la rebeldía feminista nos brota a las mujeres así, como por generación espontánea, en algún momento de nuestra infancia como niñas, aunque no seamos plenamente conscientes de ello o lo seamos mucho tiempo después, con el devenir de los años.

Eché una mirada hacia atrás para buscar esos gestos, esos tics que pudieran reforzar esa idea y llego hasta 6º de la E.G.B. Yo era delegada de clase y secretaria de lo que hoy conoceríamos como Consejo Escolar. Imaginad, en mitad de una reunión, un sábado por la mañana -sí, sábado por la mañana-, hablando de actividades, sobre todo deportivas, es decir, fútbol escolar masculino, y yo quejándome de que las niñas no hacíamos nada.

Un compañero tiene el brillante argumento, que expresa, por supuesto como no podía ser de otra manera, de que las niñas no servimos para jugar al fútbol. No sabemos porque no servimos. Hay que tener en cuenta que de eso hace ya la friolera de 42 años. Entonces no existía en Monóvar ningún equipo de fútbol femenino en ninguno de los dos colegios públicos (el colegio privado de monjas Divina Pastora solo de niñas no cuenta, andaban en otras cosas). Sin gustarme el fútbol y siendo cierto que jamás había jugado con una pelota con ninguna parte de mi cuerpo más allá de mis manos, salto como un resorte repleto de dignidad y amor propio y le respondo diciéndole que las niñas éramos capaces de jugar al futbol tan bien como los niños. ¡Y ahí mismo me retó!

¡Uy, un reto! ¿Será que no me gustan a mí los retos?

Entre bromas, que se fueron concretando en propuestas serias, me desafiaron a formar un equipo de fútbol femenino. Digo “desafiaron” porque a su argumento se sumaron casi la totalidad de delegados de clase. El envite consistía en crear el primer equipo de fútbol femenino, en el Colegio Público Cervantes de Monóvar. Y allá que se va Isabel el lunes por la mañana a hablar con sus compañeras de 6º, 7º y 8º a ver si convence a alguna para evitar que nos callen la boca y seamos motivo de burla. Realmente ese era mi objetivo. He de decir que costó, pero se logró. Dieron un paso adelante: Quiti, la súper portera que se tiraba al suelo para parar los balones y a la que sí se le daba bien lo de trolear a la pelota con los pies; Begoña Maqueda… y unas poquitas más. No muchas, la verdad, aunque me gustaría seguir reconstruyendo esta historia con las aportaciones de los recuerdos de todas ellas y así no dejar fleco suelto en este relato. Se da por descontado que, si yo era la instigadora de aquello, no podía ni debía dar un paso atrás. Quiero decir, que debía comenzar dando ejemplo. Y hétememe ahí diciendo que yo era la primera con disposición y ganas para formar ese equipo. ¡Yo, que veo un césped color “verde fútbol” en la tele y cambio de canal inmediatamente! Pues sí, yo…

Y así formamos el primer equipo de fútbol femenino de la historia del Cervantes y, casi que de Monóvar, porque a la par se comenzó a gestar también el primer equipo del Colegio Público Azorín.

Ahora tocaba aprender. Buscar a alguien que nos enseñara TODO, desde correr moviendo el balón con los pies, hasta las reglas de ese deporte. ¡Menos mal que siempre contamos con aliados! Lástima que no recuerde el nombre del compañero de unos cursos superiores, no sé si 7º u 8º que inmediatamente se ofreció desinteresadamente a enseñarnos y entrenarnos. ¡Menuda paciencia le imprimía a la tarea!

Recuerdo que me puso a jugar de delantera-centro, tras las explicaciones oportunas sobre el rol que se adopta desde esa posición del terreno de juego También es cierto que en un momento determinado me tuvo que explicar que, con independencia de que mi espacio de juego estaba “delimitado” a un área determinada, si veía que el balón estaba cerca de donde yo estuviera, me podía salir de mi “área” para contribuir a que la pelota siguiera avanzando hasta la portería del equipo contrario y no se quedara ahí sola vagando.

¡Menudos entrenamientos! Esas tardes en la pista -la única- del colegio. Con abuelos que nos miraban entrenar desde la calle igual que cuando vigilan las obras públicas.

Así andábamos cuando llega la propuesta del primer partido de “inauguración” de una liguilla chiquitilla entre nosotras mismas para ir agarrando oficio en eso de las competiciones. ¡Madre mía! Yo no recuerdo haber tenido tantos nervios antes de un acontecimiento que tuviera que ver conmigo o en el que yo estuviera implicada de una u otra forma. Eso era temblar y lo demás son cuentos. Sinceramente, a día de hoy no recuerdo ni el resultado de ese partido. Solo sé que nos apañamos camisetas rojas y unos “shorts” que las niñas comenzamos a usar ese año porque estaban de moda. Casualmente tenía yo mi súper camiseta del Barrio Borrasca a juego con los shorts que me compró mi madre después de mucho rogarle.

Pero la culminación de mi-nuestra carrera como futbolistas fue cuando nos propusieron jugar un partido un sábado por la mañana contra el también recién constituido equipo del Azorín. Entrenamos duro para poder estar a la altura de las circunstancias porque, además, iba a asistir público para vernos jugar. Llegó el día “D”, subimos a la otra punta del pueblo, jugamos, perdimos -mi equipo, se entiende-, pero os puedo decir que la autoestima la elevamos a la enésima potencia. Agarramos un poderío como niñas que podría utilizar para explicar el significado de la palabra “empoderamiento”.

Ahora ya nadie se cuestiona si las niñas pueden jugar al fútbol o no. Ahora estamos en otra batalla: en la visibilización, reconocimiento y equiparación del fútbol femenino y el fútbol masculino hasta que se logre visualizar a ambos sexos cada vez se mencione ese deporte. Ahora estamos en la tesitura de lograr que no se adjudique la palabra “futbol” al deporte jugado por niños-hombres y haya que añadir el adjetivo “femenino” si queremos referirnos al mismo deporte, pero jugado por niñas-mujeres.

Y este es mi primer recuerdo “militante feminista inconsciente”. Seguro que hay algún otro y antes de esa fecha, por supuesto. Seguiré pensando a ver si me topo con él. Creo que es importante vernos reflejadas en esos gestos propios para comprender que esto no es nuevo. Que somos el resultado de las mujeres que nos precedieron y de nosotras mismas y nuestra posición en el mundo y cómo afrontamos las situaciones. Coloquialmente creo que lo llaman algo así como “genio y figura hasta la sepultura”.

Isabel Galeote