Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta OTRAS COSAS DE LAS RELACIONES ENTRE SERES HUMANOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OTRAS COSAS DE LAS RELACIONES ENTRE SERES HUMANOS. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de diciembre de 2016

EN LA LUCHA, COMO EN MISA. PALABRA DE DIOS



Por Isabel Galeote

Llamamos liturgia a la manera con que se desarrollan las ceremonias en las diferentes religiones, pero no sólo en ese ámbito, sino que también forma parte de la liturgia el conjunto de actos que se llevan a cabo en cualquier otra organización o institución.

La primera vez que relacioné “liturgia” con “democracia”, fue cuando leí el discurso de José Saramago –cómo no, Saramago- pronunciado en la clausura del segundo Foro Social Mundial en Porto Alegre en el año 2002. En él decía “¿Y la democracia, ese milenario invento de unos atenienses ingenuos para quienes significaba, en las circunstancias sociales y políticas concretas del momento, y según la expresión consagrada, un Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo? Oigo muchas veces razonar a personas sinceras, y de buena fe comprobada, y a otras que tienen interés por simular esa apariencia de bondad, que, a pesar de ser una evidencia irrefutable la situación de catástrofe en que se encuentra la mayor parte del planeta, será precisamente en el marco de un sistema democrático general como más probabilidades tendremos de llegar a la consecución plena o al menos satisfactoria de los derechos humanos. Nada más cierto, con la condición de que el sistema de gobierno y de gestión de la sociedad al que actualmente llamamos democracia fuese efectivamente democrático. Y no lo es. Es verdad que podemos votar, es verdad que podemos, por delegación de la partícula de soberanía que se nos reconoce como ciudadanos con voto y normalmente a través de un partido, escoger nuestros representantes en el Parlamento; es cierto, en fin, que de la relevancia numérica de tales representaciones y de las combinaciones políticas que la necesidad de una mayoría impone, siempre resultará un Gobierno.

Todo esto es cierto, pero es igualmente cierto que la posibilidad de acción democrática comienza y acaba ahí. El elector podrá quitar del poder a un Gobierno que no le agrade y poner otro en su lugar, pero su voto no ha tenido, no tiene y nunca tendrá un efecto visible sobre la única fuerza real que gobierna el mundo, y por lo tanto su país y su persona: me refiero, obviamente, al poder económico , en particular a la parte del mismo, siempre en aumento, regida por las empresas multinacionales de acuerdo con estrategias de dominio que nada tienen que ver con aquel bien común al que, por definición, aspira la democracia. Todos sabemos que así y todo, por una especie de automatismo verbal y mental que no nos deja ver la cruda desnudez de los hechos, seguimos hablando de la democracia como si se tratase de algo vivo y actuante, cuando de ella nos queda poco más que un conjunto de formas ritualizadas, los inocuos pasos y los gestos de una especie de misa laica. Y no nos percatamos, como si para eso no bastase con tener ojos, de que nuestros Gobiernos, esos que para bien o para mal elegimos y de los que somos, por lo tanto, los primeros responsables, se van convirtiendo cada vez más en meros comisarios políticos del poder económico, con la misión objetiva de producir las leyes que convengan a ese poder, para después, envueltas en los dulces de la pertinente publicidad oficial y particular, introducirlas en el mercado social sin suscitar demasiadas protestas, salvo las de ciertas conocidas minorías eternamente descontentas...

La cuestión es, que muchas personas hemos seguido excavando y profundizando sobre esta exposición lúcida que en su momento hizo Saramago, de la idea que subyace en su discurso. La verdad es, que las lecciones de la vida, de las militancias y afiliaciones, me han enseñado que de muy poco nos sirve una democracia política y administrativa formal en las instituciones públicas, y en el Estado, si no se ha interiorizado que en las organizaciones sociales, políticas y sindicales, también se construye la democracia. Es más, desde la sociedad civil, aun la que no está organizada, es donde se construye democracia. Y eso no pasa por hacer que parezca que son democráticas tanto en sus estructuras, estatutos, manifiestos, declaraciones, o puede que hasta en la liturgia de su funcionamiento. Precisamente, los rituales, los ritos con connotaciones ceremoniosas en momentos importantes de la vida colectiva de las organizaciones, ya sean cultos públicos o privados, ni son garantía ni reflejo de ser una entidad democrática, con raíces profundamente democráticas. ¿O acaso nos atreveríamos a afirmar que protagonistas de liturgias tales como bodas, comuniones y bautizos católicos (incluidas confirmaciones y demás procesiones y pasacalles festivo-religiosas) participan de ello por un profundo sentimiento cristiano que les embarga? ¿O los millones de musulmanes cuando festejan la fiesta del cordero también lo hacen por la misma razón? No, ¿verdad? Pues por esa regla de tres, no todos los protagonistas (ni todas las protagonistas) de liturgias “reivindicativas” lo hacen por una profunda convicción democrática, solidaria, humanista o revolucionaria, sino que lo hacen precisamente por eso, porque forma parte del libro de liturgias o rituales de la organización de turno, que obliga además una estética (camisetas incluidas). Negar que prácticamente toda sociedad y grupo ensaya y ejecuta rituales, es decir, series de ritos con connotaciones ceremoniosas y reglamentadas, o incluso registradas en un riguroso "paso lista y pongo falta", es querer tapar el sol con un dedo. Tanto a unos y unas como otros y otras, los de las liturgias religiosas como los de las liturgias revolucionarias, se les puede demostrar y mostrar, sin esfuerzos, sus incoherencias. Algunas, más graves que otras, también según el rango que ostente cada quien en sus respectivas organizaciones y conforme el número de veces que participe en un rito puño en alto o golpe en pecho.

Sé que estas palabras mías, una vez más, levantarán ampollas. Es algo a lo que estoy acostumbrada, aunque no por ello deja de afligirme, si bien es cierto que me supera la necesidad y obligación de hablar y decir lo que pienso e intentar hacer pensar para transformar y subvertir comportamientos y actitudes, tanto individuales como colectivos. Ya se sabe que lo de generar contradicción no está bien valorado, aunque el discurso diga lo contrario, pero yo aún creo en la utopía de un mundo y una humanidad mejor para todos y todas, y eso pasa por denunciar y exigir… ¡hasta la victoria final!

Tampoco se ha de concluir de lo dicho que estoy en contra de las “liturgias” públicas revolucionarias y reivindicativas, como tampoco lo estoy de la existencia de organizaciones tales como partidos y sindicatos. No, que nadie piense eso porque no es lo que quiero decir. Lo que quiero decir es que simplemente me niego a que sólo se lleven a cabo rituales convocados con hora y fecha cíclica en el calendario, pues el calendario de un año está conformado de 365 días y en cada uno de ellos se presentan oportunidades no exclusivamente para rezar el padre nuestro, o recitar las bienaventuranzas, sino para ponerlas en práctica en la calle, en el centro de trabajo… Sencillamente es, que hechos son amores y no buenas razones. Sirva un ejemplo, los hechos de un/a sindicalista no pasan por enarbolar banderas y lucir camisetas en todos los actos litúrgicos convocados, pasan en primer lugar, sobre todo y ante todo, por plantar cara y dar batalla en su centro de trabajo ante cualquier arbitrariedad que vulnere ya no solo derechos laborales, sino fundamentales de sus compañeros y compañeras de trabajo. Sirva otro ejemplo, mujeres que se definan como feministas, o incluso defensoras de los derechos humanos, no pueden ni deben defender que los derechos de otras mujeres en otros lugares del mundo sean vulnerados amparándose en tradiciones culturales. Si eso es así, la liturgia es tan religiosa como la de cualquier otra confesión.

Sólo quiero que vaya imperando la coherencia, aun siendo consciente de las dificultades que conlleva por el hecho de que somos seres humanos con nuestras miserias y nuestras contradicciones. Y una vez más, no matemos al mensajero, en este caso la mensajera. Dejad de saludarla si queréis (más por miedo y vergüenza... o por falta de ella, que por hechos objetivos o por no ser cierto lo manifestado), pero sobre todo, rectificad, que la democracia está en juego y no sólo porque el PP o Donald Trump ganen las elecciones. Tampoco porque Merkel y La Troika impongan recortes homicidas, precisamente ganan las elecciones e imponen medidas criminales, porque la democracia de base previamente nunca llegó a consolidarse y a poblar todos los rincones donde existe un colectivo. Reconozcamos cuáles son nuestros espectros y nuestros miedos para poderlos vencer y si alguien duda sobre cómo afrontar las situaciones para no incurrir en este tipo de incongruencias graves cuando se le presenta una ocasión, lo único que ha de hacer es recurrir en primer lugar a la Declaración Universal de Derechos Humanos y segundo, invocar y apelar a la conciencia y el sentido común, el menos común de todos los sentidos. Digo clamar a la conciencia, sobre todo la de aquellos y aquellas que en su discursos y soflamas escritas u orales, apelan de manera constante y permanente a la ideología que en teoría construye esas liturgias de misas laicas, definidas por algunos y algunas como “luchas”.

¡Salud y disfruten de su próxima misa… pero métanse “la mano en el pecho” no para entonar el “mea culpa” sino para “recordar”!



Nota: la palabra “recordar” viene del latín "recordari ", formado de re (de nuevo) y cordis (corazón). Recordar quiere decir mucho más que tener a alguien presente en la memoria. Significa "volver a pasar por el corazón", por el sentipensante, ese músculo que siente y piensa…

martes, 16 de junio de 2015

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 16/03/2015: CONVERSACIÓN EN DIRECTO CON EL DIBUJANTE JUAN KALVELLIDO


Andaba yo pensando cómo podría presentar a nuestro invitado, al dibujante Juan Kalvellido, porque es un poco difícil la tarea, pero otro andaluz, de Almería, con una prosa elegante y un verso desgarrador que cautiva, otro utópico que piensa y escribe lo que piensa, me lo ha puesto fácil. Nos cuenta de Juan Kalvellido: “Decía Bakunin que el Pueblo sólo tiene tres caminos para librarse de su triste suerte: los dos primeros son la taberna y la iglesia; el tercero es la revolución social. Y os garantizo que, si ese tercer camino tuviera un cartel indicativo, lo habría dibujado Juan Kalvellido. Irreverente como eructo cervecero en la cara de un rey. Corrosiva como escupitajo de abadesa. Comprometida con la vida como las hojas lo están con el suelo en otoño. Certera e implacable como puñal de suicida. Tierna como el pupitre de un párvulo. Blasfema como minero herido. Fresca como la resaca de un ruso. Alegre como verbena de barrio pobre. Podría pasar horas disparando metáforas que describan su obra. Es mi amigo y bien a gala que lo llevo. E igual me cae alguna birra fresquita como comisión. Pero si se preguntan por qué escribo todo esto es porque necesitaba agradecer desde este mi humilde espacio la sonrisa diaria (a veces varias, a veces muecas, a veces casi lágrima furtiva) que nos provoca a muchísima gente cada vez que esgrime un pincel y lo hunde en el corazón del sistema.” Pues eso, si quieren saber lo que es una ENTREBESTIA, con esta ENTREBESTIADORA, como define el mismo Juan, “Kalve” para los amigos, a las “entrevistas”, no se vayan, eso sí, no sabía lo que pueda suceder, lo que sí sé es que no ha dejado impertérrita a ninguna persona.

Todo ello acompañado de excelente música, de la que te dejo aquí los enlaces a los vídeos para que puedas escucharlo al completo.

"POLÍTICA DEL MIEDO"
(Soziedad Alkohólica)

"ELLOS DICEN MIERDA"
(La Polla Records)

Para escuchar el programa de radio, solo tendrás que pinchar en este enlace o en la columna de la derecha, en el ivoox de Clandestino



martes, 27 de enero de 2015

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 27/01/2015: DÍA INTERNACIONAL DEL HOLOCAUSTO Y SÍNDROME DE INDEFENSIÓN APRENDIDA


        A las 9 de la mañana del 27 de enero de 1945, el Ejército Rojo de la Unión Soviética, abrió las puertas de Auschwitz. Este campo de concentración tenía capacidad para 15.000 prisioneros. 

        En 2005, Naciones Unidas calificó el día de hoy como el Día Internacional del Holocausto, esa etapa vergonzosa y vergonzante de la historia de la humanidad donde se exterminaron millones de personas, no solo judías, sino comunistas, gitanas, antisistema, intelectuales, masona, negras, homosexuales, mestizas, discapacitadas y enemigas de guerra en general. Hoy todavía no terminamos de comprender cómo un grupo humano puede llegar a no defenderse aunque les estén matando lentamente, bien con cámara de gas o bien con recortes en la sanidad. ¿Nos estamos estupidizando el género humano? ¿Por qué nos quedamos impasibles ante las injusticias que nos destruyen como personas y como sociedades y que eliminan nuestras libertades y nuestros derechos?

       Hoy hemos intentado encontrarle alguna explicación a este modo de actuar apático y colaborativo. Menos mal que aún quedan candelitas que se encienden cada vez que otra candelita se apaga.

        Todo ello acompañado de excelente música, de la que te dejamos aquí los enlaces a los vídeos para que puedas escucharlas al completo.

"ZORBA'S DANCE"
(Sirtaki) Mikis Theodorakis

ΝΟΤΗΣ ΣΦΑΚΙΑΝΑΚΗΣ -ΓΕΝΕΘΛΙΑ

"HOPA SINANAY"
Nana Mouskouri

        Para escuchar el programa de radio solo tendrás que pinchar en este enlace o en la columna de la derecha en el ivoox de CLANDESTINO.

jueves, 2 de octubre de 2014

ACERCA DE LA CONDICIÓN HUMANA


Jorge Riechmann
1 de octubre de 2014-10-02

El poeta inglés Shelley dijo en cierta ocasión que la razón se interesa por las diferencias entre las cosas, y la imaginación por sus semejanzas. Ejercitando al mismo tiempo estas dos potencias, en una reflexión racional e imaginativa a la vez, rastreadora tanto de semejanzas como de diferencias, propongo ahora que fijemos nuestra atención sobre un conjunto de ocho rasgos --seis semejanzas y dos diferencias-- que estructuran la relación del ser humano con el mundo o cosmos que habita (especialmente respecto al resto de los seres vivos con los que comparte ese mundo).

Tenemos, en primer lugar, cinco grandes igualdades del ser humano con los demás vivientes, cinco rasgos de continuidad entre el ser humano y el resto de los seres vivos:

  1. Todos compartimos la misma historia evolutiva sobre el planeta Tierra. Todo cuanto sabemos acerca de los organismos más diversos que viven sobre la faz de la Tierra muestra que, con toda probabilidad, descendemos todos de un solo y mismo antepasado. Nuestro parentesco biológico se expresa en múltiples niveles: desde la estructura molecular de nuestros cuerpos hasta ciertos rasgos de nuestra vida psíquica.
  2. Todos existimos dentro de límites espaciotemporales, somos finitos y vulnerables, estamos abocados a la muerte.
  3. Todos somos interdependientes y ecodependientes, interactuamos dentro de extensas redes de dependencia mutua. Tal y como afirma la primera “ley” informal de la ecología según Barry Commoner, en la naturaleza todo está relacionado con todo lo demás.
  4. Todos aspiramos a la autoconservación. Cada ser vivo se esfuerza en perseverar activamente en su ser. Para filósofos como Spinoza, este esfuerzo o conatus constituye la esencia actual de ese ser.
  5. Todos poseemos un bien propio de nuestra especie biológica (más o menos especificado), un telos o conjunto de condiciones bajo las cuales nos desarrollamos óptimamente, y en este sentido somos realidades teleológicas.

Hay, a continuación, otro rasgo que emparenta a los seres humanos con el resto de los seres vivos a partir de cierto nivel de desarrollo neurofisiológico. Los seres vivos sintientes, con un sistema nervioso que nos permite experimentar dolor, malestar y bienestar, compartimos sin duda un rasgo importante:

6.       Todos los animales --como mínimo todos los vertebrados, y seguramente más allá-- somos realidades sintientes capaces de sufrir y gozar, de tener una vida subjetivamente buena o menos buena.

Por otra parte, los seres humanos ocupamos un lugar especial dentro de la biosfera, en virtud sobre todo de dos características notables que ecólogos como Ramón Margalef han subrayado a menudo:

la transmisión de contenidos culturales entre individuos y entre diferentes generaciones, y (B) la gran capacidad de usar energías exosomáticas captadas del medio ambiente (que es, como si dijéramos, la “habilidad tecnológica número uno” del Homo sapiens), abreviando aún más. Por eso hay que llamar la atención sobre dos grandes diferencias del ser humano con los demás vivientes:

7.      Sólo los seres humanos somos (a veces) agentes morales. Sólo nosotros poseemos capacidades como el lenguaje articulado, la racionalidad (de los muchos sentidos que puede tener el término, algunos son privativamente humanos), la autoconciencia plenamente desarrollada, la capacidad de anticipación plenamente desarrollada...

8.      Ocupa un lugar destacado entre estas capacidades específicamente humanas la capacidad de prever las consecuencias de las propias acciones; de formular juicios de valor; de elegir entre diferentes vías de acción; de actuar siguiendo normas y reglas; de ponerse en el lugar del otro y sentir empatía; y de actuar de modo altruista.

[El biólogo Francisco Ayala ha argumentado que los seres humanos tienen capacidad ética (otros autores preferirán hablar en este contexto de razón práctica) como un atributo natural, perteneciente a su naturaleza biológica (Origen y evolución del hombre, Alianza, Madrid 1986, p. 172). Esto se debe a la presencia de tres capacidades que, tomadas en conjunto, son condiciones necesarias y suficientes para la existencia de esta capacidad ética: (1) capacidad para prever las consecuencias de las propias acciones. (2) Capacidad para formular juicios de valor, esto es, para valorar acciones u objetos como buenos o malos, deseables o indeseables. (3) Capacidad para elegir entre diferentes vías de acción (esto es, autonomía en un sentido débil).]

9.      Sólo los seres humanos hemos creado una tecnociencia capaz de borrar a nuestra propia especie y a todas las demás especies de animales superiores de la faz de la Tierra. Sólo nosotros tenemos la tremenda capacidad de impacto ambiental, de alteración y devastación de la naturaleza, que nos convierte en una “fuerza geológica planetaria”.

Esos dos rasgos diferenciales de los seres humanos con respecto a los animales no humanos --lenguaje y técnica, para abreviar-- son también las “cajas de herramientas” con las que se modifica la naturaleza humana, o al menos las condiciones en las que ésta actúa. A ello obedecen conceptos como los de noosfera y tecnosfera, que nos remiten a los mundos simbólicos por una parte, y técnicos por otra, donde habitamos los seres humanos... Terry Eagleton puntualiza:

“Es importante entender que esta capacidad para la cultura y la historia no es algo que se añada sin más a nuestra naturaleza, sino que está en su propia raíz. Si, como creen los culturalistas, solamente fuéramos seres culturales, o si, como sostienen los naturalistas, sólo fuéramos seres naturales, entonces nuestras vidas serían muchísimo menos tensas. Sin duda, el problema es que estamos cruzados por la naturaleza y la cultura --una intersección de considerable interés para el psicoanálisis--.

La cultura no es nuestra naturaleza, no: la cultura es algo propio de nuestra naturaleza, y eso es lo que vuelve más difícil nuestra vida. La cultura no suplanta a la naturaleza, sino que la suplementa de una forma a la vez necesaria y supererogatoria. No nacemos como seres culturales, ni como seres naturales autosuficientes. Nacemos como unas criaturas cuya naturaleza física es tan indefensa que necesitan la cultura para sobrevivir. La cultura es el ‘suplemento’ que rellena un vacío dentro de nuestra naturaleza, y nuestras necesidades materiales son reconducidas en sus términos. (...) Una vez que el recién nacido tropieza con la cultura, su naturaleza no se suprime, sino que se transforma. O sea, que el mundo de la significación no se añade a nuestra naturaleza física igual que un chimpancé se viste un chaleco púrpura. No, lo que ocurre es que una vez que el mundo de la significación se sobreañade a nuestra existencia corporal, esa existencia ya no puede seguir siendo idéntica consigo misma.”

Jorge Riechmann
Para el libro coordinado por Antonio Diéguez, 2011
Acerca de la condición humana

martes, 25 de junio de 2013

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 25/06/2013: DÍA DEL ORGULLO LGTB. JUVENTUD Y HOMOSEXUALIDAD


Decía Antonio Gala "Yo siempre he estado enamorado. Me parece que no se puede dejar de estarlo. De una cosa o de otra, de una persona o de otra, de una idea o de otra. Pero el amor, de verdad, es lo que mueve el mundo. Sin él, el mundo se detiene." Hay muchas definiciones sobre el amor. Diré una, por ejemplo: es el deseo de unión total. Me gustaría contar un poco el proceso del amor, aunque no todo el mundo lo realiza completo. Me gustaría contar un poco el proceso del amor, aunque no todo el mundo lo realiza completo. Hay gente que se para en el primer descansillo y gente que se para en el segundo y gente que llega al tercero. El flechazo es como si tuviésemos todo el mundo por delante. Una persona da un paso al frente, se le ilumina la frente o suena un timbre de alarma, y nos fijamos, nos interesamos en esa persona. Ahí no interviene la voluntad. El flechazo es un puro impulso, es casi un empujón. El verbo que yo aplicaría a ese suceso es el de gustar. Es decir, primero me gustas..., luego te quiero y, por fin, te amo. El amor es siempre un deseo; pero el deseo, si no es un deseo amoroso, es un simple deseo: como el de beber agua. El amor es el deseo de unirse a otra persona y de unirse probablemente para siempre. El amor es la fusión y, por tanto, la fusión no puede ir si no es precedida del deseo de fusión, de esa confusión de fundirse con la otra persona, de hacerse una con la otra persona. "Seréis dos en la misma carne", dice el Génesis. Siguen siendo dos, pero ya son uno. No sólo es el yo y el tú, sino el nosotros (...). Y como han podido escuchar, en esta definición tan bonita de amor y el mecanismo del amor, no se ha mencionado en ningún momento la palabra género, ni las palabras homosexualidad, heterosexualidad, bisexualidad, transexualidad... y perfectamente podría ser aplicada a todas.

Todo ello acompañado de excelente música, de la que les dejamos aquí los enlaces directos a los vídeos para que puedan escucharla al completo

"POR AMOR AL ARTE"
(Iván Guerra)

"QUÉ SABE NADIE"
(Raphael)

"¿A QUIÉN LE IMPORTA?"
(Alaska y Dinarama)


PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA DE RADIO SOLO TENDRÁS QUE PINCHAR EN ESTE ENLACE O EN LA COLUMNA DE LA DERECHA EN EL IVOOX DE CLANDESTINO


martes, 18 de junio de 2013

CLANDESTINO, MI PROGRAMA DE RADIO DEL DÍA 18/06/2013: EL MITO DEL AMOR ROMÁNTICO


No me negarán que el amor ha permitido la supervivencia de la especie humana, y es un motor que mueve el mundo. Las personas somos animales dóciles que necesitamos el aprecio y el afecto de la gente que nos rodea. Aprendemos socializándonos y comunicándonos. Necesitamos que nos beses, que nos digan cosas bonitas, también que nos regañen cuando nos portamos mal, que nos enseñen, que nos hagan hacernos preguntas. Necesitamos dormir entrelazados con alguien en la oscura noche... para darnos calor, para compartir placeres, para no sentir miedo.
El amor es acción pura, pero también se resume en divagaciones y ensoñaciones íntimas de carácter platónico. Está anclado a la realidad; se expresa en forma de caricias, jadeos, gemidos, susurros y gritos, sangre, sudor, semen y fluidos. Pero también es un producto cultural, idealizado y mitificado. De eso trata nuestro programa hoy, de ese mito llamado amor, o mejor dicho, de la idealización de ese mito llamado amor.
Escucharemos a Coral Herrera y a María Castejón

Todo ello acompañado e excelente música de la que les dejamos aquí los enlaces directos a los vídeos para que puedan escucharla al completo.

"80 veces"
(María Rozalén)

"Me arrepiento"
(María Rozalén y El Kanka)

"Saltan chispas"
(María Rozalén)
PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA DE RADIO SOLO TENDRÁS QUE PINCHAR EN ESTE ENLACE O EN LA COLUMNA DE LA DERECHA EN EL IVOOX DE CLANDESTINO


sábado, 10 de diciembre de 2011

SR. BACHIR AZERGUI-RANDAM MESAUD- AICHA YOUNES- SAHRA HOURA O COMO QUIERA QUE SE LLAME, ¡¡¡VAMOS A DISTINGUIR, VAMOS A DISTINGUIR....!!!

Isabel Galeote Marhuenda

Bien es sabido, por quien me conoce al menos, que entre mis materias o campos del saber preferidos están la filosofía, la antropología, la educación social y la política. También es sabido mi enorme respeto por los conocimientos del pueblo llano y sencillo, herencia de nuestros ancestros, por mostrar una sabiduría que sólo puede ser adquirida por la inteligencia innata de quienes no OLVIDAN qué son, de dónde vinieron, quiénes fueron sus antecesores, qué hicieron, qué experiencia vital tuvieron y, por supuesto, por conservar el legado de su camino de vida y sus descubrimientos. Muy importante no perder el norte y tener siempre en cuenta la dote que nos dejaron. Muy importante llegar a comprender que la inteligencia no es la acumulación de saberes en archivos históricos cerebrales, sino la recuperación y revisión permanente de esos saberes, poniéndolos en valor, uso y en relación unos con otros.

Dicho esto, comencemos por distinguir: como aspirante a buena comunista, bolivariana y feminista, y teniendo siempre como eje transversal el internacionalismo en todos los procesos revolucionarios, internos, externos, internacionales o internacionalizados, creo firmemente y por ello practico la crítica y autocrítica revolucionaria. Si existen la crítica y la autocrítica revolucionaria, podemos decir que existe revolución. Es el primer deber de una revolucionaria y un revolucionario, ya qye la revolución hay que practicarla sin miedo, sin temores… ¡¡SIN CRÍTICA NO HAY REVOLUCIÓN!!.

No voy a buscar sinónimos en esta ocasión ni de la palabra REVOLUCIÓN, ni de las palabras CRÍTICA ni AUTOCRÍTICA, así se repitan las mismas cincuenta veces en un párrafo de diez líneas. Son tan importantes para intentar clarificar conceptos, interiorizar comportamientos y decir lo que hay que decir, que me niego a evitar en esta ocasión posibles pleonasmos o cacofonías, vamos, que me da igual que una misma idea y unas mismas palabras se repitan varias veces en el texto, a ver si así, a fuerza de repetir y repetir, contribuimos a DISTINGUIR churras de merinas.

La crítica revolucionaria es un deber de todo militante revolucionario, de todo militante de los procesos de emancipación de los pueblos. Particularmente yo nunca temo ejercer este derecho, ni siquiera por resquemor de lo que dirán de mí, estos, aquellos u otros “compañeros” y mucho menos por miedo a caer en la picota de esos otros disociados de la quinta columna que se aprenden discursos, se adueñan de palabras y procesos y que menos revolucionarios, son de todo. La sana crítica y autocrítica son indispensables en todo proceso de cambio, como una medida de saneamiento aplicable a las revoluciones. Cuando el proceso revolucionario pierde su capacidad de autocrítica, podemos decir sin temor a equivocarnos que se ha castrado el proceso mismo que hará no terminar en una revolución profunda, que impedirá cambiar las reglas del juego, las estructuras imperiales, que en definitiva es lo que persiste en el fondo de la cuestión de la independencia de la RASD, porque ¿alguien pensó que la RASD y el Pueblo Saharaui constituyen una isla desierta en un mar de conflictos y luchas entre clases y que todo esto no forma parte del mismo universo de intereses?. ¿Alguien pensó que esto era un jueguito donde se compite a ver quien es más o menos solidario con la causa, más o menos militante de la causa, más o menos defensor de los DD.HH con más o menos pedigrí?. Si alguien piensa así y dice estar bien enterado y enterada de lo que supone el conflicto saharaui, mejor que elija otro hobby o pasatiempo porque aún no ha llegado a comprender qué se está jugando aquí y con qué cartas y quién.

Un comentario aparte amerita, el que los crímenes y las traiciones contra la revolución del pueblo saharaui, jamás debieron perdonarse tan magnánimamente por parte de nadie, DE NADIE. Muy bien, hasta ahí de acuerdo. Ahí podríamos entrar a “discutir” sobre los comportamientos inaceptables por parte de quienes aun teniendo la obligación de compaginar la lucha armada con el cuidado de un pueblo, no pudieron o no supieron estar a la altura en ciertos momentos. Eso podríamos dialogarlo, porque yo soy de las que cree firmemente en que el fin no justifica los medios, pero lo que JAMÁS voy a negociar, admitir, perdonar, absolver, tolerar y mucho menos OLVIDAR es la MENTIRA, la TRAICIÓN, y por ende a los MENTIROSOS y a los TRAIDORES. ¡¡ESO JAMÁS!!, porque la crítica y la autocrítica pueden ser algo que no sepamos cómo llevar a cabo, cómo hacerse, ya que requiere de un proceso de aprendizaje y de práctica, también de voluntad. La crítica y la autocrítica son habilidades que nadie nos enseña y a lo que no le dedicamos tiempo en los grupos, en las comunidades, en las asambleas, por no considerarlo importante, craso error, desde luego, así nos pasa lo que nos pasa y estamos donde estamos; pero la TRAICIÓN nace de la esencia misma del ser humano o seres humanos que la practican, por pura mezquindad, por pura falta de identidad, de carácter, de temperamento y hasta de estilo. Ya he conocido a lo largo de mis 43 años a tantos traidores y traidoras a las causas, a los pueblos, a las ideologías y a las personas, que me atrevo a decir taxativamente que quienes así se comportan, tienen menos personalidad que una rata aplastada en una carretera, por eso se prestan a lo que sea y con quien sea.

La CRÍTICA y la AUTOCRÍTICA han de hacerse a cara descubierta, de frente y mirando a los ojos. Los procesos incluyen y excluyen y hasta podemos autoexcluirnos de determinados procesos si consideramos que se desviaron de los principios que lo originaron, pero JAMÁS, JAMÁS, se debe cruzar la acera para arrojarnos en brazos de los enemigos que querían abortar desde el embrión mismo, la marcha, la evolución y el desarrollo del proceso en el que nos involucramos en ese momento originario. Y ya, lo que no es justificable ni perdonable, es hacerlo a cambio de privilegios, de estatus y nivel de vida…….., de dinero, en definitiva. Ya lo dijo Voltaire “quien traiciona una vez, traiciona muchas”. Yo puedo autoexcluirme de un proceso, tomar distancia pero no separarme, y puedo hasta trasladarme de residencia, no sé, se me ocurre que a Huelva a recoger fresas, pero manteniendo siempre la LEALTAD y la FIDELIDAD a mis principios, por la sencilla razón de que ME MUEVO EN BASE A PRINCIPIOS Y NO EN BASE A INTERESES. Pero si en lugar de tomarme ese tiempo cruzo el charco y me arrojo a los brazos de quien desde la orogénesis me hizo la vida imposible, al igual que a mi pueblo y todos los pueblos del mundo, eso se llama como se llama en mi casa, en mi pueblo, en el de al lado y en el de más allá. ¿Tengo que repetir cómo se llama eso?.
Sigamos distinguiendo.
Confiamos en alguien cuando creemos conocer sus intenciones. Desconfiamos de alguien cuando creemos desconocer sus intenciones; aun más claramente, desconfiamos cuando creemos saber que oculta sus intenciones, o sencillamente sabemos que las oculta por aquello de que hechos son amores y no buenas razones y los hechos nos han demostrado una y otra vez que sí oculta cosas. En el primer caso, haga lo que haga y diga lo que diga, creemos saber que todo se corresponde con sus intenciones. En el segundo caso, nada que haga o diga nos convence de que no oculta algo, porque son tantas las veces que ha hecho y ha dicho que difícilmente va a volver a conseguir que el gato se acerque al agua. ¿Me he explicado con meridiana claridad?.

Sr. BACHIR AZERGUI-RANDAM MESAUD- AICHA YOUNES- SAHRA HOURA o como quiera que se llame. Desde el momento y hora en el que no ha sido claro, ha engañado, manipulado e insultado nuestra inteligencia y decencia con premeditación y alevosía, sí señor, con premeditación y alevosía; desde el momento en el que usted no hizo caso a las advertencias y consejos que le ofrecieron cuando aún estaba en los TT.OO y comenzó a utilizar perfiles falsos y a crear personas imaginarias e inexistentes para contactar como loco con personas solidarias (palabras textuales de un saharaui que se ha pronunciado en este largo intercambio de opiniones sobre esta nota, palabras que tengo guardadas……con captura de imagen y que si es necesario sacaré a la luz), desde ese momento y desde el momento en el que llega a España permitiéndose el lujo de hacer juicios de valor en conversaciones telefónicas con compañeras más confiadas o hasta incautas y dando indicaciones sobre con quién se podría contar y con quien no en este país para sus planes, (yo era una de las personas con las que no se podía contar porque "le había defraudado", dicho de paso a mucha honra....., desde luego, inteligente sí es, y al menos sabe guardarse bien, sabe que no puede contar con quien se ha medido dialécticamente con usted y a quien usted le tiene, como poco, miedo porque va a lo que va sin tapujos y de frente; tampoco con quien aun siendo flexible nunca sería capaz de vender a su madre por una moneda de cinco duros, ¿verdad?, ¿a que sabemos usted y yo de qué estamos hablando?), desde el momento en el que se dedica a entrar en todos los perfiles de los amigos y amigas de la mal llamada causa saharaui en España para enviar invitaciones y captar, sí, captar desesperada y rápidamente a todas las personas agregadas en nuestras listas de contacto para poder cumplir con la misión que traía encomendada; desde el momento en el que se embarca a las personas en proyectos que incluso requieren de esfuerzos y sacrificios económicos que emanan de los sueldos y salarios que nos ganamos con el empeño de nuestro trabajo y no de regalos que se ingresan en cuenta alguna en pago de “favores”, y que por eso se llama a la cosa “trabajo-sueldo” y no “regalo con cargo a partidas presupuestarias de subvenciones”; desde el momento en el que no responde a los compromisos adquiridos, incluídos los de devolución de “préstamos o adelantos”, no sé….. ¿de creación de páginas Web y reserva de dominios, por ejemplo?; desde el momento, en definitiva, en que la única tarjeta de presentación que puede mostrar y las credenciales que le preceden son sólo puros objetivos ocultos, engaños, estafas………., desde ese momento el PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DE CONFIANZAS SE ROMPE Y SE ROMPE POR Y PARA SIEMPRE, al menos para mí, o sea QUE LOS EJERCICIOS DE FRAGMENTACIÓN COMIENZAN JUSTO AHÍ EN USTED Y SUS MÉTODOS, NO EN LAS REACCIONES QUE PROVOCA.

Por otro lado, por favor, la comparsa que se deje de milongas e imposturas intachables, que se pilla antes a un mentiroso que a un cojo y que las obras de teatro con actores puros y castos son eso, obras de teatro. Ya sabemos que el “amor atiende a razones que la razón no entiende” y que cada cual busca la felicidad donde quiere o mejor dicho, donde puede……., pero dejen de aplaudir-LE que el espectáculo es pésimo y lo único que hacen es ponerse ustedes mismos en evidencia. A esta comparsa le digo que no sólo hay que denunciar públicamente a quien le pasa información al enemigo, sea Marruecos o sea España, es decir, sean los servicios de inteligencia marroquíes o los servicios de inteligencia españoles, sino que hay que desterrarlos y no darle cabida en ningún proceso decente y honesto, porque digo yo que alguien que asiste a las reuniones del movimiento será quien esté facilitando nuestras coordenadas a los enemigos de esta y todas las causas justas y nobles que luchan por la democracia, la libertad, la igualdad y la fraternidad. Alguien tendrá que estar pasando nuestras fotografías y nuestros datos al CNI, a RENFE o a IKEA…., de lo contrario, no recibiríamos visitas de “supuestos” policías buenos en nuestras casas y en nuestros computadores, portando retratos nuestros y preguntándonos quiénes somos, a qué nos dedicamos, de dónde venimos y a donde vamos, tampoco constataríamos cómo nuestros teléfonos son chuzados y nuestros blogs o cuentas bloqueados…..de esto puedo hablar en primera persona, pero también podríamos preguntarle, no sé, por ejemplo al compañero Willie Toledo. ¿Me explico?. Y a quien me diga que por ser “nazaranía” no tengo derecho a opinar sobre los procesos, en mi país o en el de enfrente, le digo que con esa actitud está poniendo en tela de juicio los principios básicos de la política, de la democracia y de la libertad y desde luego, eso, para mí, es exactamente lo mismo que si yo renegara en estos instantes de los miembros de las Brigadas Internacionales que lucharon aquí en España contra la dictadura de Franco y agregar además que eran ignorantes porque desconocían el motivo de la lucha. Así van como van las cosas, porque “ni el enfermo quiere ni hay medicina que darle”. Cuando los ecosistemas son cerrados y endogámicos, terminan desapareciendo, llegando a degenerarse hasta límites insospechados previamente. Cuando no se sabe cómo, ni con quién ni a dónde se va, terminamos perdiéndonos en el camino y yo SÍ SE QUE NO ESTOY CON FASCISTAS, YA QUE EL FASCISMO ES UNA ACTITUD Y NO UN PARTIDO POLÍTICO Y NO VOY CON TRAIDORES NI CON GENTE QUE AUN METIÉNDOLOS EN UNA BAÑERA LLENA DE AGUA SALEN SECOS E IMPOLUTOS…….o eso creen, que salen secos y puros.

Y para finalizar, quien quiera, pueda o sepa entender, que lo haga: LA CULPA NO ES DEL CERDO SINO DE QUIEN LO ALIMENTA Y YO NO TENGO NI DIOSES, NI REYES NI TRIBUNOS, NI EN EL ESTADO ESPAÑOL NI FUERA DE LAS FRONTERAS DEL MAPA POLÍTICO DE ESTE PAÍS DE PAÍSES. YO NO LE DEBO PLEITESÍA NI FAVORES A NADIE, ¿Y SABE POR QUÉ ME EXPRESO CON TOTAL Y ABSOLUTA LIBERTAD?, PORQUE PUEDO, PORQUE QUIERO Y PORQUE ADEMÁS NO LE TENGO MIEDO……

viernes, 4 de noviembre de 2011

LA MEDIOCRIDAD


Ernest Hello

El filósofo y ensayista Ernest Hello (1828-1885) es una de las mayores luces de las letras francesas. Ha sido admirado por Michaux, Fumet, Claudel, Bernanos, Goyau y sin embargo es continuamente olvidado en el ámbito de la historia del pensamiento y de la literatura. En su diario, León Bloy lo califica como “el gran desconocido”. Y San Juan María Vianney –el famoso “Cura de Ars”- decía de él que había “recibido de Dios el genio”.

Quienes han tenido la dicha de leer y gozar su obra más original, “L'Homme (1872), saben que Hello es precisamente eso, un genio, a quien le fue dado unir en feliz enlace la Fe, la filosofía y el arte. El año 1993, Patrick Kéchichian le consagró un libro bajo un evocador título: Les usages de l’éternité. Y recientemente, Editions de Paris ha reeditado “El hombre” (foto de arriba) en una fina y cuidada edición.


Extractamos algunas de las reflexiones de Hello sobre el vicio de la mediocridad. Es una traducción, por lo que se pide disculpas, pues es en el original francés donde realmente se puede palpar la belleza de sus expresiones y la profundidad de su pensamiento.

El hombre mediocre es mucho peor de lo que él cree y de lo que los demás creen, porque su frialdad encubre su malignidad. Comete infamias pequeñas que, de puro pequeñas , parecen no ser infamias. Pica con alfileres y se regocija cuando ve manar sangre, mientras que aún al asesino le da miedo la sangre que vierte. El hombre mediocre nunca tiene miedo. Se siente apoyado en la multitud de aquellos que se le parecen.

El hombre superior, incesantemente atormentado, desgarrado por la oposición entre lo ideal y lo real, siente mejor que nadie la grandeza y la miseria humana. Siéntese llamado con más fuerza hacia el fin ideal, que es nuestro fin, el fin de todos, y, sin embargo, más mortalmente dañado por la antigua caducidad de nuestra pobre naturaleza. Nos comunica estos dos sentimientos que él experimenta, encendiendo en nosotros el amor del Ser y despertando incesantemente la conciencia de nuestra nada.

El hombre mediocre no siente la grandeza, ni la miseria, ni el Ser, ni la nada. Es que no se arroba ni se precipita (por lo inmenso).

El rasgo característico, absolutamente característico del hombre mediocre, es su deferencia por la opinión pública. No afirma jamás, siempre repite. Sus admiraciones son prudentes, sus entusiasmos son oficiales. Admite algunas veces un principio, pero si tú llegas a las consecuencias de ese principio te dirá que exageras. Si la palabra exageración no existiera, el mediocre la inventaría.
El mediocre sólo tiene una pasión: el odio a lo bello. Quizás repita con frecuencia una verdad trivial en tono asimismo trivial. Expresa tú la misma verdad con esplendor y te maldecirá pues habrá encontrado lo bello, que es su personal enemigo.
Al mediocre, toda afirmación categórica le parece insolente, pues excluye la propuesta con­traria. Pero si alguien es un poco amigo y un poco enemigo de todas las cosas, lo considerará sabio y reser­vado, le admirará la delicadeza de pen­samiento, le elogiará el talento de las transacciones y de los matices.

Para escapar a la censura de intole­rante, hecha por el mediocre a todos los que piensan con firmeza, sería necesario refugiarse en la duda absoluta: e incluso en tal caso, sería preciso no llamar a la duda por su nombre. Por eso, se expresa en términos de opinión modesta, que respeta los derechos de la opinión opuesta, toma aires de decir alguna cosa y no dice cosa alguna. Es preciso añadir a cada frase una paráfrasis azucarada: 'parece que’, 'yo osaría decir que', 'si es licito expresarse así’.

"El mediocre dice que hay algo de bueno y de malo en todas las cosas, que es preciso no ser absoluto en los juicios. Si alguien afirma con fuerza la ver­dad, el mediocre lo acusará de exceso de confianza en sí mismo. El, que tiene tanto orgullo, no sabe lo que es el orgullo.

El hombre que ama (el absoluto) no puede ser mediocre.


lunes, 3 de octubre de 2011

LEALTAD


Isabel Galeote Marhuenda

Tener una buena reputación y ganarse el respeto de amigos, compañeros, familia y camaradas, es un principio indispensable para las personas honradas y coherentes. El respeto y la lealtad es, en parte, reflejo de la confianza, confianza que se construye con el tiempo, con los hechos y cómo no, TAMBIÉN PLANTEANDO SIEMPRE LAS COSAS DE FRENTE. A nadie le gusta relacionarse con alguien que no sabe respetar y que a la vuelta de la esquina, escondido tras la sombra de la clandestinidad, sin luces ni taquígrafos, sólo acompañado de unos oídos dispuestos a escuchar necedades y mentiras y una lengua sin hueso que la sujete, está siempre dispuesto a acabar con la honra y la reputación de las personas, que a la final es lo único que tenemos los pobres y la clase trabajadora. Al menos eso es siempre lo que me ha dicho D. Benito, mi padre. Fíjate, la Biblia dice: “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”. En otras palabras, la valía que nos damos nosotros y nosotras con nuestro comportamiento, con nuestros hechos es más importante que el valor neto que nos puedan dar los demás. Ya sabemos que en el mundo, los celos y las envidias, aliñados con una buena dosis de avaricia y codicia, hacen el cóctel perfecto para moverle el piso a muchas personas. El problema es hacerlo de frente, dando chance a que esas personas se puedan defender, o hacerlo por detrás, dejándolas a merced de las mentiras y sin opción de poder demostrar su inocencia. A mí siempre me han resultado muy sospechosas, cuando no peligrosas, los reveseros que sólo tienen un tema de conversación: HABLAR MAL DE LOS DEMÁS, pero más peligrosas aún, después de enfrentarlas y conminarlas a repetir lo mismo ante los vilipendiados, compruebo con sorpresa que reculan y que buscan mil excusas para no tener que hacerlo. Mira, cuando yo escribo o digo algo, siempre lo firmo con mi nombre y apellido, y como SIEMPRE lo digo ante las personas interesadas, después tengo autorización moral y ética para repetirlo donde quiera.

Hoy me levanté un tanto bíblica, fíjate qué cosas, alguien como yo que se considera atea, y voy a echar mano de unas cuantas citas más para ver si logro hacerme entender, pero hasta donde menos nos esperamos encontramos citas que refuerzan lo que queremos decir y nos ayuda a expresarlo con propiedad. Alguna de las ideas que a continuación expreso me han ayudado a configurarlas. Dijéramos que es una adaptación de una columna de un Doctor llamado Warren, algunos de sus puntos con mis aportes personales. Puede que compartamos poco, mucho o nada, pero que es ilustrativo, lo es.

1º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA INTEGRIDAD. El respeto se gana a lo largo del tiempo al demostrar coherencia entre lo que pensamos, decimos pensar y lo que hacemos. El respeto no es algo que se pueda comprar o simplemente otorgar. “El que camina en integridad anda confiado, más el que pervierte sus caminos, será quebrantado (Proverbios 10:9).

2º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA HUMILDAD: Cuando las personas perciben la humildad (no es sinónimo de autoflagelación o servir de felpudo u orinal para nadie, y menos voluntariamente), la disposición para hacer a un lado los objetivos e intereses personales y para considerar que otras personas son más importantes que nosotros mismos, se vuelven más dispuestas a confiar en nosotros. “El que guarda la corrección recibirá honra” (Proverbios 13:18). “La soberbia del hombre le abate, pero al humilde de espíritu sustenta la honra” (Proverbios 29:23).

3º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA CONFIANZA. Cuando las personas ven que mantenemos las promesas y compromisos, aun cuando éstos sean inconvenientes o costosos, también ganamos en respeto. “Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad” (Proverbios 25:14). “Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová, el que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia, quien a su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás (Salmos 15: 4-5).

4º EL RESPETO SE GANA AL FIJAR PRIORIDADES. Llegaremos a obtener el respeto de los demás y llegarán a respaldarnos cuando tengan la confianza de que nuestros propósitos y metas, además de ser absolutamente públicos, han sido evaluados cuidadosamente. Actuar y hablar al “tuntún”, es decir, sin reflexionar, nos puede enlodar. Si llegamos a darnos cuenta de ello a tiempo, es preferible entonar un “mea culpa” y dar marcha atrás, eso…… o estar dispuestos a morir hundidos en terrenos pantanosos. “El que procura el bien buscará favor, mal al que busca el mal, éste le vendra” (Proverbios 11:27). “¿No yerran los que piensan el mal? Misericordia y verdad alcanzarán los que piensan el bien” (Proverbios 14:22).

5º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA GENEROSIDAD. Aquella persona que piensa en las demás y presta sincera consideración a sus necesidades, atrae el respeto. “Reparte, da a los pobres, su justicia permanece para siempre, su poder será exaltado en gloria” (Salmos 112:9).
 

domingo, 2 de octubre de 2011

CUENTO SOBRE LA LEALTAD Y EL COMPROMISO: EL HADA Y LA SOMBRA


Hace mucho, mucho tiempo, antes de que los hombres y sus ciudades llenaran la tierra, antes incluso de que muchas cosas tuvieran un nombre, existía un lugar misterioso custodiado por el hada del lago. Justa y generosa, todos sus vasallos siempre estaban dispuestos a servirle. Y cuando unos malvados seres amenazaron el lago y sus bosques, muchos se unieron al hada cuando les pidió que la acompañaran en un peligroso viaje a través de ríos, pantanos y desiertos en busca de la Piedra de Cristal, la única salvación posible para todos.

El hada advirtió de los peligros y dificultades, de lo difícil que sería aguantar todo el viaje, pero ninguno se asustó. Todos prometieron acompañarla hasta donde hiciera falta, y aquel mismo día, el hada y sus 50 más leales vasallos comenzaron el viaje. El camino fue aún más terrible y duro que lo había anunciado el hada. Se enfrentaron a bestias terribles, caminaron día y noche y vagaron perdidos por el desierto sufriendo el hambre y la sed. Ante tantas adversidades muchos se desanimaron y terminaron por abandonar el viaje a medio camino, hasta que sólo quedó uno, llamado Sombra. No era el más valiente, ni el mejor luchador, ni siquiera el más listo o divertido, pero continuó junto al hada hasta el final. Cuando ésta le preguntaba que por qué no abandonaba como los demás, Sombra respondía siempre lo mismo "Os dije que os acompañaría a pesar de las dificultades, y éso es lo que hago. No voy a dar media vuelta sólo porque haya sido verdad que iba a ser duro".

Gracias a su leal Sombra pudo el hada por fin encontrar la Piedra de Cristal, pero el monstruoso Guardián de la piedra no estaba dispuesto a entregársela. Entonces Sombra, en un último gesto de lealtad, se ofreció a cambio de la piedra quedándose al servicio del Guardián por el resto de sus días...
La poderosa magia de la Piedra de Cristal permitió al hada regresar al lago y expulsar a los seres malvados, pero cada noche lloraba la ausencia de su fiel Sombra, pues de aquel firme y generoso compromiso surgió un amor más fuerte que ningún otro. Y en su recuerdo, queriendo mostrar a todos el valor de la lealtad y el compromiso, regaló a cada ser de la tierra su propia sombra durante el día; pero al llegar la noche, todas las sombras acuden el lago, donde consuelan y acompañan a su triste hada.

Nota:



Cuando se dice estar al lado de unos compañeros o unas compañeras, cuando se les dice permanentemente que cuentan contigo, que son lo más de lo más, que se les respeta y admira ¡¡por Dios, hay que hablar bien de ellos y ser fieles a lo que representan!!. Si se desea murmurar, condenar o encontrar faltas constantemente, mejor es renunciar al puesto de amigo, de compañero, de camarada….. No debemos olvidar que una onza de lealtad vale más que una libra de talento y hay quien sólo tiene talento para difamar, para inventarse pecados inexistentes e inconfesables, para generar dudas sobre personas honestas y honradas con el intento de aislarlas socialmente, sólo porque quizás fueron capaces de hacer lo que ellos no tuvieron la valentía de acometer. Si en un mínimo ejercicio de honestidad, aunque sea último, se decide ubicarse fuera de la órbita, del entorno, incluso de la misma casa del amigo al que se traiciona vilmente, una vez se esté fuera y lejos, quien quiera que se comporte así, ya podrá dar rienda suelta a la maldad que alberga en su corazón, pero mientras siga estando al lado de la o las personas que dicen admirar, han de procurar que sus palabras sean más bonitas que el silencio, de lo contrario, mejor quedarse callados, si es que saben y/o pueden. Ojalá la primera ráfaga de viento se lleve lejos a estos desleales, a estos traidores, a estos judas, a estos intrigantes, a estos ingratos, a estos delatores, a estos chaqueteros y falsos, que son capaces de vender a su propia madre a cambio de una moneda de hojalata. Si el viento nos hiciera el favor de llevárselos lejos, seguro que ellos mismos nunca sabrán por qué… ¿o sí?.
ISABEL GALEOTE MARHUENDA.

miércoles, 20 de octubre de 2010

LA MEJOR Y LA PEOR GENTE


Alberto Cerón Díaz
“la cuña que más aprieta es la del mismo palo”
Sabiduría popular

La mejor gente que he conocido a lo largo de mi vida, sin duda alguna, es la gente de izquierda. Algunos militan en partidos de izquierda; otros trabajan en verdaderas ONGs, no en las OSGs,(organizaciones si gubernamentales) disfrazadas de ONG. Les he encontrado en sindicatos, en organizaciones barriales, dictando clases en diversos espacios académicos, conduciendo el autobús, en el mercado, en iglesias de todos los credos, buscando empleo, dejando como legado a su clase el testimonio de vida, esforzándose por ser coherentes, es decir, en la cotidianidad propia de estos tiempos. Casi nunca les he visto posando de dirigentes de nada. Menos, concursando a ver quién es el mejor “escribidor” de manifiestos o sesudos postulados filosófico-políticos. En ningún caso desarrollando luchas fratricidas e intestinas por poseer “podercitos”, tales como la representación de tal o cual colectivo, menos aún, la presidencia de este u otro sindicato, partido, ONG, o cualquier colectivo, por “chiquito” y placebo que sea para curar los males que enferman nuestra sociedad.

Estas buenas gentes, difícilmente confunden principios con intereses. En su gran mayoría prefieren el anonimato. Jamás se aprovechan de las miserias y tragedias de los pueblos para, desde ahí, derivar el sustento diario, de la misma manera que las sanguijuelas se nutren con sangre ajena. Mucho menos se acomodan en sus sillones de burócratas a esperar cuál es el conflicto local, nacional, o global que pueda dar más publicidad o que esté de moda; espacios donde su esnobismo sea menos palpable y más rentable. La solidaridad es un modus vivendi para estas personas. La construcción de confianzas es el ejercicio permanente de su cotidianidad, basado siempre en la pedagogía de los hechos.

La mayoría de estas personas están hastiadas de pomposos simposios, conferencias magistrales, seminarios rimbombantes, encuentros de visionarios tuertos, debates estériles basados en el ejercicio de ver "quién gana y quién pierde”. Jamás en la dinámica de "qué voy a aprender o qué puedo enseñar”. No temen en absoluto la llegada de otras personas a sus espacios, siempre que estas demuestren con su accionar una actitud ética frente a la construcción de espacios de convivencia pacífica.

Estas buenas personas son realmente peligrosas para el opresor, son realmente subversivas, son muy respetuosas con la inteligencia, sabiduría, conocimiento e información, y poco tolerantes con las lacras de esta sociedad. Esta gente es realmente la “materia prima” con que se elaboran los cambios positivos en las sociedades.

A la otra gente, también la he conocido de empleada, no militante, de sindicatos y ONGs. También milita en partidos de izquierda, plataformas de todos los colores sabores y olores. Se reconocen entre sí y consigo mismo como líderes/as de algo, como dirigentes de todo, como portavoces de muchas y muchos. Dictan magistrales conferencias, escriben abultados libros (muy a pesar de la cantidad de árboles talados para publicar boberías), se convocan a sí mismas, se reúnen siempre los mismos con las mismas, no tienen relevo generacional, son ligeras en la descalificación, confunden cotidianamente principios con intereses, su discurso no concuerda con su ejercicio de vida, se queman incienso en eventos donde se dilapidan grandes recursos para contarse entre sí lo que ya sabemos todas. Son expertas en el “diagnostico”, pero lerdas y mediocres en la terapia. Prefieren la protesta ante la propuesta. Son incapaces de identificar al verdadero enemigo. Se esfuerzan por utilizar lenguajes sofisticados e incomprensibles para la gente del común. Fácilmente convierten lo simple en complejo. Confunden contradicción con descalificación. Le prenden una vela a Dios y otra al Diablo. Su accionar revolucionario obedece a horarios y calendarios (solo 8 horas de lunes a viernes y en verano… ¡¡¡vacaciones!!!). De ahí la incapacidad de conectar con el pueblo, con la gente de a pie, con las personas que no tienen el “privilegio” de vivir de las migajas que deja caer al suelo la caridad del sistema, marcadas con la palabra “solidaridad” en letras grandes y de neón.

Estas gentes son las mejores aliadas del opresor. Estas son las que matan las ilusiones de las personas, las que producen el descorazonamiento del pueblo. Les cae en gran medida la responsabilidad del conflicto social, económico y político. De la misma manera que los virus atacan desde dentro de las células, se enquistan, mutan, se camuflan y son casi indestructibles, estas gentes se meten en cuanto embrión de movimiento social, de organización política y socialmente viable, sana… Al fin y al cabo, las personas que se reconocen como de derecha, son más coherentes, no ocultan sus verdaderas intenciones, se detectan fácilmente, son como las bacterias, atacan desde afuera a las células.

Son personas que dicen ser de izquierda, que tienen un discurso aprendido de izquierda, se han atiborrado de lecturas clásicas, que militan o se mueven en espacios de la izquierda, pero que su praxis no es, no ha sido, ni será de izquierda.

jueves, 2 de septiembre de 2010

WINSTON CHURCHILL Y LAS PUÑALADAS TRAPERAS

Me contaron una vez una anécdota que no sé si sucedió realmente o tan sólo forma parte de la rumorología popular, no obstante yo os la narro a vosotros y vosotras, pues pedagógicamente hablando es bastante didáctica y elocuente en los tiempos que corren, sobre todo en estos últimos días.

Cuentan que en cierta ocasión, Winston Churchill recibió de visita en el Parlamento Británico a Dwight Eisenhower, para quien no lo sepa a ciencia cierta, a la sazón eran Primer Ministro de Inglaterra y Presidente de los Estados Unidos. Desde la parte del Parlamento donde estaban sentados los parlamentarios del grupo de Churchill, Eisenhower señaló al frente y le dijo

-Mira ahí están sentados tus enemigos

Churchill se giró hacia Eisenhower y le respondió

-No, no te equivoques, ahí enfrente están sentados mis contrincantes. A mis enemigos los tengo cerquita y en casa.

Cuando cuento este relato hay quien me pregunta -¿ya está, Isabel?- y entonces agrego una coletilla de mi propia cosecha

-No, veréis, los enemigos están realmente cerca, más cerca de lo que pensamos en ocasiones, porque hay que tener en cuenta que para dar puñaladas traperas y por la espalda, se suelen utilizar armas cortas, armas pequeñas y para eso es necesario estar muy muy cerca de la persona a la que vamos a traicionar…..o incluso matar.

Isabel Galeote Marhuenda

lunes, 5 de julio de 2010

SI CANTARA EL GALLO ROJO, OTRO GALLO CANTARÍA......

Dedicado a tod@s l@s gall@s roj@s que fueron y estuvieron y los que son y están. Esos otros, los gallos negros, los traicioneros, acabarán picándose la cresta unos a otros. Ya decía alguien que "dos víboras juntas en una misma canasta, terminan mordiéndose una a la otra". En este caso podríamos decir, que "dos "gall@s negr@s junt@s en la misma canasta, terminarán picándose la cresta hasta desangrarse mutuamente". Esta va por l@s gall@s roj@s.......... Chicho Sánchez Ferlosio, fue un cantautor y autor de canciones que no llegó a grabar él mismo pero sí lo hicieron otros intérpretes por él, como Rolando Alarcón, Joan Baez, Soledad Bravo, Víctor Jara o Quilapayún. Algunos de estos temas han pasado a formar parte de la tradición popular, como Gallo rojo, gallo negro, La hierba de los caminos, La Quinta Brigada o A la huelga. Se mantuvo el espíritu de RESISTENCIA que emanó de la II República.
¡¡¡A POR LA TERCERA!!!


Isabel Galeote Marhuenda


EL GALLO ROJO Y EL GALLO NEGRO


Cuando canta el gallo negro
es que ya se acaba el día.
Si cantara el gallo rojo
¡Otro gallo cantaría!
¡Ay! si es que yo miento…
el cantar que yo canto
lo borre viento.
¡Ay! que desencanto…
si me borrara el viento
lo que yo canto.

Se encontraron en la arena
los dos gallos, frente a frente.
El gallo negro era grande
pero el rojo era valiente

¡Ay! si es que yo miento…
el cantar que yo canto
lo borre el viento.
¡Ay! que desencanto…
si me borrara el viento
lo que yo canto.

Se miraron cara a cara
Ya atacó el negro primero
El gallo rojo es valiente
Pero el negro es traicionero

¡Ay! si es que yo miento…
el cantar que yo canto
lo borre el viento.
¡Ay! que desencanto…
si me borrara el viento
lo que yo canto.

Gallo negro, gallo negro,
gallo negro te lo advierto:
¡No se rinde un gallo rojo
mas que cuando está ya muerto!.

¡Ay! si es que yo miento…
el cantar que yo canto
lo borre el viento.
¡Ay!, que desencanto…
si me borrara el viento
lo que yo canto.

viernes, 25 de septiembre de 2009

¡¡¡PERO QUÉ MALA ES LA ENVIDIA!!!


El País
22/09/2009
ACPress.net


Más pertinaz que el odio, más intensa que los celos y antigua como el hombre. Así es la envidia, una pasión universal que nadie reconoce sentir y que afecta a quienes la padecen y a su entorno.


Apenas unos segundos después de que el fonógrafo de Edison dejara de emitir en la sala sus primeras palabras, uno de los académicos que asistía a la presentación del aparato, el francés Jean Bouillaud, de 82 años, saltó de su asiento, agarró por el cuello al infeliz que lo manejaba en ese momento y comenzó a zarandearlo mientras profería que aquello era una farsa, un truco de ventrílocuo y que la noble palabra humana no podía ser reemplazada por un metal. Bouillaud no se había vuelto loco ni había sufrido un ataque de ansiedad. En absoluto. Se trataba de un caso de envidia entre colegas, un sentimiento tan viejo como el hombre del que se ha dicho que es el más vergonzoso de los vicios. De hecho, se le considera tan deshonroso que incluso personajes tan ilustres como el filósofo Francis Bacon no han dudado en afirmar que la envidia es un “gusano roedor del mérito y la gloria”. La Real Academia Española, más tibia en su definición, la considera un “pesar del bien ajeno”.
La envidia es un fenómeno universal, pero ni es considerada por los psicólogos una de las emociones fundamentales, ni existe una expresión facial que la caracterice de forma exacta. La envidia es un tabú social que se lleva en silencio porque, en el fondo, supone una declaración de inferioridad que no conviene revelar en público. Plutarco ya daba cuenta de ello hace casi 2000 años. En su estudio Sobre la envidia y el odio, el genial biógrafo y ensayista griego resaltaba que “nadie dice que es envidioso”, sino que para justificar ese sentimiento se alegan todo tipo de excusas. Este comportamiento, según el sociólogo de la Universidad Libre de la Lengua y la Comunicación de Milán Francesco Alberoni, se debe a que la envidia es, en esencia, “una reacción ante el reconocimiento de una derrota”.
En un intento por negar la frustración que nos produce, nos comportamos de muy distintas formas. Algunas personas optan por imitar a quienes envidian; otras, si se ven incapaces de alcanzar el mismo objetivo, se deprimen y, por último, un tercer grupo de individuos se decanta por criticar e incluso conspirar contra quienes les han superado. Todo depende de la importancia que se dé al objeto de nuestra envidia y, sobre todo, de quién sea el envidiado.
Envidiamos cuando comprobamos que otro se ha hecho con algo que deseamos intensamente o cuando otra persona logra lo que nos es imposible realizar. El resultado, en cualquier caso, es que nuestra autoestima se resiente. Los psicólogos señalan que para compensar esta pérdida, que nos resulta insoportable, hemos desarrollado una serie de mecanismos muy particulares. Uno de ellos es infravalorar la ventaja del otro, esto es, nos autoconvencemos de que lo que ha conseguido “no es para tanto”. Otras tácticas pasan por buscar desventajas en otros campos que compensen su superioridad, desvirtuar a la otra persona en su conjunto o criticar el sistema que permite que se dé semejante situación. En los casos más extremos, podemos llegar a castigar –tanto física como psicológicamente– al envidiado por su ventaja.
Esto es así, según Alberoni, porque “el envidioso desea acercarse al envidiado, ser reconocido por él, identificarse con él y sustituirlo”. En los casos patológicos, el envidioso sólo puede hallar satisfacción en la destrucción completa del envidiado, en su desgracia total e incluso en su desaparición física.
A la vista de lo universal de este sentimiento, algunos expertos se han preguntado si es posible que sus causas sean más biológicas que psicológicas. Según el biólogo molecular John Medina, autor de El gen y los siete pecados capitales, “analizar la biología de la envidia es un problema insuperable, porque no se ha aislado un gen responsable de este sentimiento ni se ha identificado una región del cerebro dedicada a la envidia”.
Medina señala que “la envidia está asociada a cuatro tipos de comportamiento: los asociados al deseo sexual, a la avaricia, a los deseos de agresión y como una reacción a la depresión que, en definitiva, puede ser tanto un componente como una respuesta a la envidia”. Este vínculo entre un sentimiento subjetivo –la envidia– y un proceso biológico –la depresión– es, para este autor, más estrecho de lo que suponemos. Tanto es así que, aunque Medina asegura que no existen píldoras contra la envidia, sí es posible que los antidepresivos nos mantengan a salvo de ciertos aspectos negativos asociados a ella.

PSICOLOGÍA DE LA ENVIDIA
La investigadora Melanie Klein, autora de “Envidia y gratitud”, una obra considerada básica por numerosos expertos en este terreno, indica que la envidia trae implícito el deseo de hacer daño. Se trata, además, de una actitud inherente a los seres humanos y que se desarrolla en las primeras etapas de la infancia, un dudoso honor que parecemos disfrutar en exclusiva. Según Juan Carlos Senar, de la Sociedad Española de Etología, “no hay constancia de que entre los animales se dé un fenómeno semejante, aunque éstos pueden utilizar mentiras y engaños para alcanzar objetivos”.
En un artículo sobre la Psicología de la envidia, el doctor Cecilio Panigua indica que la envidia “es un eco de los sentimientos de inferioridad y rivalidad sufridos por el niño durante su desarrollo psicológico, con padres y hermanos, lo que explica su universalidad e irracionalidad”. Este factor de proximidad –del niño con los que le rodean– parece especialmente importante en el desarrollo de la envidia. Así, cuanto más cercanas a nosotros sean las personas que envidiamos y cuando su superioridad se demuestra en los campos que más valoramos, el sentimiento de envidia crece. Por el contrario, éste no se desarrollará fácilmente entre personas que no se conocen apenas o entre quienes hay un abismo insalvable temporal o profesional. Por ejemplo, es más que dudoso que un físico actual pueda albergar sentimientos de hostilidad contra Einstein o Newton por los éxitos que éstos cosecharon en su mismo campo.
Puesto que la envidia se acentúa entre personas que viven circunstancias parecidas, es entre los hermanos y los compañeros de profesión donde es más relevante.* Ignazius Semmelweis fue el protagonista de uno de los casos más vergonzosos de envidia profesional. A mediados del siglo XIX, este médico obstetra del Hospital General de Viena observó que un alto porcentaje de parturientas moría tras dar a luz por fiebre puerperal, mientras que en otros hospitales, donde atendían comadronas que cuidaban su aseo y mantenían la limpieza, ese porcentaje era sensiblemente inferior. Cuando propuso que los médicos que atendían los partos se lavaran las manos con cloruro de calcio para evitar así infecciones, fue despreciado. Aún peor. Incluso cuando demostró que su -teoría era correcta, su descubrimiento siguió siendo tachado de ridículo.
Smmelweis no quería exhibir sus méritos, pero es cierto que a veces el envidiado puede vanagloriarse de ellos y hacerlo de forma que se ofenda el otro. En ese caso se trataría de una provocación. Precisamente, en el Génesis se describe un episodio que ilustra hasta qué punto puede llegar la envidia entre hermanos cuando uno de ellos hace gala, aunque sea inconscientemente, de sus virtudes superiores. En el capítulo 37 de este texto bíblico se describe cómo José, el favorito de Jacob, su padre, era profundamente envidiado por sus hermanos. Quizá tenían buenas razones para hacerlo. José no sólo disfrutaba de un físico favorecido, sino que estaba colmado de virtudes, entre ellas el don de la profecía. Además, sabía cómo resaltar lo mejor de sí mismo. Tanto fue así que todos sus hermanos, salvo Rubén, que se manifestó en contra, decidieron asesinarle. Otro de los hermanos, Judá, propuso otra idea mejor: venderle como esclavo.
En realidad, quizá José alardeaba a propósito de sus habilidades. Pero aunque se exhiban adrede los buenos atributos para producir envidia, este sentimiento no es tan profundo como cuando el éxito que se observa en el envidiado nos parece inmerecido. En ese caso, la hostilidad se dispara y la envidia da paso al rencor.
¿Pero hasta qué punto podemos llegar a fastidiar al prójimo por envidia? Un equipo de economistas de las universidades de Oxford y Warwick, en Inglaterra, comprobaron que se puede ir muy lejos. En un experimento, los profesores Andrew Oswald y Daniel Zizzo adjudicaron aleatoriamente una cantidad de dinero a distintas personas que se iba incrementando con el tiempo. En el ensayo, cada una de ellas podía destruir parte del dinero ajeno, pero sólo a costa de sacrificar parte del propio. Para sorpresa de los investigadores, la mayoría de los participantes llegó a deshacerse de su fortuna sólo para conseguir que los demás no se enriquecieran más que ellos.
Y es que, ya lo decía Don Quijote: “Todos los vicios, Sancho, traen un no sé qué de deleite consigo; pero el de la envidia no tal, sino disgusto, rencores y rabias”.

ENVIDIA E INJUSTICIA
Los psicólogos saben que el sentimiento de envidia aumenta enormemente cuando comprobamos que la circunstancia que la desencadena choca, además, con nuestro sentido de la justicia. Esto es lo que ocurre, por ejemplo, si descubrimos que un compañero de trabajo ha obtenido un ascenso al cual optábamos no sólo inmerecidamente, sino que, a nuestro juicio, porque está en más que buenas relaciones con la hija del presidente de la compañía. En la historia de la filosofía, una cuestión recurrente ha sido si en los sentimientos de envidia se encuentran los fundamentos del sentido de justicia.
Freud afirma, de hecho, que ésta emana de los deseos de los envidiosos. Así, en un grupo familiar, los hermanos observarían la conducta de los demás guiados por la envidia, de forma que ninguno de ellos sea más favorecido que otro por sus padres. En definitiva, si uno no puede ser el preferido, ninguno debería serlo.

*Añadiría yo que también entre todo tipo de compañeros/as (políticos, asociativos, vecinos, etc. etc.).