lunes, 3 de octubre de 2011

LEALTAD


Isabel Galeote Marhuenda

Tener una buena reputación y ganarse el respeto de amigos, compañeros, familia y camaradas, es un principio indispensable para las personas honradas y coherentes. El respeto y la lealtad es, en parte, reflejo de la confianza, confianza que se construye con el tiempo, con los hechos y cómo no, TAMBIÉN PLANTEANDO SIEMPRE LAS COSAS DE FRENTE. A nadie le gusta relacionarse con alguien que no sabe respetar y que a la vuelta de la esquina, escondido tras la sombra de la clandestinidad, sin luces ni taquígrafos, sólo acompañado de unos oídos dispuestos a escuchar necedades y mentiras y una lengua sin hueso que la sujete, está siempre dispuesto a acabar con la honra y la reputación de las personas, que a la final es lo único que tenemos los pobres y la clase trabajadora. Al menos eso es siempre lo que me ha dicho D. Benito, mi padre. Fíjate, la Biblia dice: “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro”. En otras palabras, la valía que nos damos nosotros y nosotras con nuestro comportamiento, con nuestros hechos es más importante que el valor neto que nos puedan dar los demás. Ya sabemos que en el mundo, los celos y las envidias, aliñados con una buena dosis de avaricia y codicia, hacen el cóctel perfecto para moverle el piso a muchas personas. El problema es hacerlo de frente, dando chance a que esas personas se puedan defender, o hacerlo por detrás, dejándolas a merced de las mentiras y sin opción de poder demostrar su inocencia. A mí siempre me han resultado muy sospechosas, cuando no peligrosas, los reveseros que sólo tienen un tema de conversación: HABLAR MAL DE LOS DEMÁS, pero más peligrosas aún, después de enfrentarlas y conminarlas a repetir lo mismo ante los vilipendiados, compruebo con sorpresa que reculan y que buscan mil excusas para no tener que hacerlo. Mira, cuando yo escribo o digo algo, siempre lo firmo con mi nombre y apellido, y como SIEMPRE lo digo ante las personas interesadas, después tengo autorización moral y ética para repetirlo donde quiera.

Hoy me levanté un tanto bíblica, fíjate qué cosas, alguien como yo que se considera atea, y voy a echar mano de unas cuantas citas más para ver si logro hacerme entender, pero hasta donde menos nos esperamos encontramos citas que refuerzan lo que queremos decir y nos ayuda a expresarlo con propiedad. Alguna de las ideas que a continuación expreso me han ayudado a configurarlas. Dijéramos que es una adaptación de una columna de un Doctor llamado Warren, algunos de sus puntos con mis aportes personales. Puede que compartamos poco, mucho o nada, pero que es ilustrativo, lo es.

1º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA INTEGRIDAD. El respeto se gana a lo largo del tiempo al demostrar coherencia entre lo que pensamos, decimos pensar y lo que hacemos. El respeto no es algo que se pueda comprar o simplemente otorgar. “El que camina en integridad anda confiado, más el que pervierte sus caminos, será quebrantado (Proverbios 10:9).

2º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA HUMILDAD: Cuando las personas perciben la humildad (no es sinónimo de autoflagelación o servir de felpudo u orinal para nadie, y menos voluntariamente), la disposición para hacer a un lado los objetivos e intereses personales y para considerar que otras personas son más importantes que nosotros mismos, se vuelven más dispuestas a confiar en nosotros. “El que guarda la corrección recibirá honra” (Proverbios 13:18). “La soberbia del hombre le abate, pero al humilde de espíritu sustenta la honra” (Proverbios 29:23).

3º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA CONFIANZA. Cuando las personas ven que mantenemos las promesas y compromisos, aun cuando éstos sean inconvenientes o costosos, también ganamos en respeto. “Como nubes y vientos sin lluvia, así es el hombre que se jacta de falsa liberalidad” (Proverbios 25:14). “Aquel a cuyos ojos el vil es menospreciado, pero honra a los que temen a Jehová, el que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia, quien a su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. El que hace estas cosas, no resbalará jamás (Salmos 15: 4-5).

4º EL RESPETO SE GANA AL FIJAR PRIORIDADES. Llegaremos a obtener el respeto de los demás y llegarán a respaldarnos cuando tengan la confianza de que nuestros propósitos y metas, además de ser absolutamente públicos, han sido evaluados cuidadosamente. Actuar y hablar al “tuntún”, es decir, sin reflexionar, nos puede enlodar. Si llegamos a darnos cuenta de ello a tiempo, es preferible entonar un “mea culpa” y dar marcha atrás, eso…… o estar dispuestos a morir hundidos en terrenos pantanosos. “El que procura el bien buscará favor, mal al que busca el mal, éste le vendra” (Proverbios 11:27). “¿No yerran los que piensan el mal? Misericordia y verdad alcanzarán los que piensan el bien” (Proverbios 14:22).

5º EL RESPETO SE GANA MEDIANTE LA GENEROSIDAD. Aquella persona que piensa en las demás y presta sincera consideración a sus necesidades, atrae el respeto. “Reparte, da a los pobres, su justicia permanece para siempre, su poder será exaltado en gloria” (Salmos 112:9).
 

1 comentario:

Anónimo dijo...

Isabel, te encontré por casualidad en el mundo virtual, al igual que en la vida. Yo creo que hay una pasta dura, no moldeable, y opaca para las personas en general. Y hay otra pasta blanda, moldeable y transparente para otras. Y por supuesto hay una gran mayoria que tiene ambas para según que personas tienen delante.

Besos. Blanda, moldeable y transparente amiga.