LA HISTORIA DE "TODO EL MUNDO", "ALGUIEN", "CUALQUIERA" Y NADIE. Existía una importante labor a realizarse y TODO EL MUNDO estaba seguro de que ALGUIEN lo haría. CUALQUIERA pudo haberlo hecho pero NADIE lo hizo. A ALGUIEN le dio coraje sobre eso, porque era trabajo de TODO EL MUNDO. TODO EL MUNDO pensó que CUALQUIERA podría hacerlo, pero NADIE se dio cuenta que TODO EL MUNDO lo haría. Todo terminó en que TODO EL MUNDO culpó a ALGUIEN cuando NADIE hizo lo que CUALQUIERA pudo haber hecho.
Vistas de página en total
311,445
viernes, 11 de abril de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
EL ESTADO ESPAÑOL: DOS JEFES Y MUCHOS FUNERALES
Jueves, 3 de abril de 2014
El 1 de abril de 2014 se cumplió el
75 aniversario de la victoria fascista en la guerra que siguió a la sublevación
militar de julio del 36.
En este periodo tan largo de tiempo
sólo ha habido en España dos jefes del estado: el dictador Franco y Juan
Carlos, su heredero a
título de rey. Salvo en la breve época de de la 2ª República, en que Niceto
Alcalá Zamora fue elegido por las Cortes y Manuel Azaña lo fue en sesión
conjunta de éstas y una serie de compromisarios electos, en el estado español
los jefes del estado (también habría que hacer la salvedad de los cuatro
presidentes de la efímera 1ª República) siempre fueron hereditarios.
Se me argumentará que hay otros
estados que han tenido de manera continuada la forma de estado
monárquica. No lo negaré, como tampoco es innegable que este sistema,
anacrónico por su estrambótico sistema
de elección, es residual en el planeta. No obstante, la monarquía española
tiene un agravante. El pueblo la echó un 12 de abril de 1931 y el fascismo
militarista procedió a
imponerla de nuevo previo baño de sangre. El caudillo sin corona que reinó como
gobernante absoluto, en 1969, treinta años después de su macabra y bendecida
gesta, nombro príncipe heredero al posterior rey Juan Carlos. Individuo al que
el pueblo nunca pudo ratificar o no mediante un referéndum libre. En el siglo
XX no hubo ninguna otra restauración monárquica en Europa (sospecho que en el
mundo tampoco). En Italia y Grecia, lugares donde se convocaron consultas,
vencieron las fuerzas republicanas.
El que se trague el argumento de que
la aprobación de la Constitución, forma monárquica incluida, legitima al rey,
es un inepto intelectual. Por un lado, ese referéndum se hizo con el consabido
susto del ruido de sables. Por otro, era un lote entero, no había parte alguna
que pudiera ser rechazada, y además la votación del citado texto se planteó con
una dicotomía muy simple: dictadura o democracia (en realidad, libertades).
El 31 de marzo, esperando un día lo
habrían clavado, se celebró en Madrid un esperpento en el que se visualizo la
España eterna, la España monárquico-clerical. Dos seres cuya apariencia física
es mucho más joven que sus pensamientos (Juan Carlos y Rouco Varela),
protagonizaban un hecho que sonroja: un funeral de estado.
El estado español en pleno
(saltándose la aconfesionalidad constitucional) decidió hacer una misa católica
por el alma de un expresidente de gobierno. Por lo que parece el estado español
tiene constancia de la permanencia del ánima cuando nuestro cuerpo fenece.
Lo digo porque de otro modo no se entiende que le encargue a una
persona que no tiene ningún cargo público y sólo es el jefe en España de
organización privada Iglesia Católica, basada en la creencia en un ente
sobrenatural, que oficie una ceremonia que tendría que estar, para ser digna y
pública, fuera del ámbito de las creencias religiosas. La familia de Adolfo
Suárez tiene todo el derecho, si ese es su deseo, de celebrar cuantas misas
quiera, el estado, ente público, no.
Tema aparte, es que el sumo
sacerdote oficiante se dedicara a dar consejos y (desde su óptica cuasi
fascista y como miembro de la casta dominante) a hacer llamados a una concordia
que camina con las patas de la injusticia, asustando al personal con
admoniciones guerracivilistas.
Partiendo del recelo que
despierta la gran movilización del 22 de marzo y de la muerte de Suárez
(confluyentes en el tiempo: una con un significado alumbrador y la otra de fin
de época), los grandes medios hablan del renacimiento del "espíritu
de la transición", personalizado en la figura santificada de Suárez. Ese
espíritu transaccional tendría como función neutralizar una
hipotética toma de conciencia por amplios sectores populares acerca de
las causas de su empobrecimiento.
La otra faz de esta estrategia es atemorizar mediante la criminalización de las protestas. Se presenta una dualidad. Polo positivo: concordia (equivalente a paz, que se presenta como valor absoluto aunque este acompañada de injusticia). Polo negativo: protesta-algarada (equivalente a violencia, representada como el mal absoluto).
Dos ejemplos. Esperanza Aguirre se ha referido al 22M como "forma larvada de terrorismo". La protesta como incubadora donde toma forma el terrorista de mañana ¿Cuánto tiempo tarda en pasarse del palo y la piedra a la pistola? Ana Botella, con las luces más cortas y menos estilosa que Aguirre, se conforma con hablar de kale borroka. ¡Cuidado niño adulto televidente que viene el "coco" vasco!
Estos ejemplares de la derecha ultramontana deben desconocer que las algaradas son tan viejas como las injusticias y que las calles también son lugares de expresión política no siempre pacífica, lo cuál no quiere decir que hablemos de terrorismo. Término que se usa para amedrentar, para disuadir a los dubitativos. Lo más alentador es que ese fuego a discreción mediático significa que le han cogido cierto respeto a la movilización.
Tozudo, sigo pensando que esa expresión de descontento social debe aspirar a ganar terreno en las instituciones para buscar su transformación. Y ganar ese terreno es imposible sin actuar, al menos en ese aspecto, a imagen y semejanza de nuestro enemigo de clase y sus expresiones políticas o religiosas. Me refiero a lo que han hecho con constancia y encono, unirse frente a nosotros. No desperdiciar ningún arma que tengan a su alcance: ni la represiva ni la ideológica.
Es la enésima vez que lo digo: me atormenta que toda la izquierda de este país (no hablo del capitalista, otanista y monárquico PSOE, cuya vicesecretaria, la señora Valenciano, asistió al milagro de la salvación borbónica de la democracia) no sea capaz de lograr una unión que es el primer paso auténticamente necesario y revolucionario.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)