“Por eso, cuando des limosna, no toques
trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las
calles, para ser alabados por los hombres. En verdad os digo que ya han
recibido su recompensa.”
(Mateo 6:2)”
La
teoría generalmente aceptada de que todo el mundo actúa de buena fe,
desgraciadamente se convierte en fallida cuando de cierta clase política (o
casta) se trata. Explicaré a continuación por qué hago esta afirmación ilustrándola con el caso del portavoz del Grupo
Municipal del Partido Popular de mi pueblo, Sr. Alexis Serrano Lozano, al que
nombro directamente porque previamente lo ha hecho él en público conmigo, aunque olvidándose, eso sí, de que tengo madre (ha obviado el “Marhuenda”), y dado que en mi pueblo hay más
Isabeles con el apellido Galeote, y yo siempre firmo, rubrico y sostengo lo que manifiesto públicamente, ya me encargo yo misma de escribir mi nombre completo, pues no quiero que nadie se llame a engaños sobre la persona a quien se refiere este
hombre en su mención.
Sin
que sirva de precedente y después de más de diez años trabajando y MILITANDO (sí,
yo milito) en el ámbito de las migraciones y los derechos sociales, civiles y
humanos de las personas migrantes, hablaré del caso de un compañero africano
residente en el municipio donde vivo y trabajo que, además de ser “usuario” del
Área de Migraciones y Ciudadanía de la cual soy Técnica Responsable, es amigo. Me
he permitido el lujo de llamarle compañero porque, al igual que yo, también es
miembro de la Asociación de Inmigrantes “Nuevo Mundo”, de ámbito comarcal, y
codo a codo o incluso “verso a verso y golpe a golpe”, nos hemos manifestado
juntos ante el Centro de Internamiento de Inmigrantes (CIE) de Capuchinos, con
los compañeros y compañeras de la Coordinadora de Inmigrantes de Málaga, por
nombrar solo una de las luchas conjuntas y colectivas en las que nos hemos
encontrado. No mencionaré su nombre, tampoco su nacionalidad porque el escrúpulo,
además de la ética y mi obligación como funcionaria, me impiden hacerlo. Además,
ese dato no viene a cuento ni es relevante, por lo que a partir de este
instante me referiré a él como “el compañero”. Quédense solo con la imagen
mental del mapa de África que comienza no debajo de Marruecos sino en Ceuta y
Melilla mismo.
Para
las personas neófitas en cuestiones de extranjería les diré que a las personas
que llegan al Estado español sin permiso de residencia previo, la legislación
española prácticamente solo les deja una opción: solicitar un permiso de
residencia por circunstancias excepcionales, lo que comúnmente llamamos en el
mundillo “un arraigo social”. Este puede ser solicitado por quienes acrediten una estancia continuada en España de un mínimo de tres años y que
al momento de solicitarla cuenten con un contrato de trabajo (real) de duración
no inferior a un año a jornada completa, o bien cuente con algún familiar
residente en España, como cónyuges ascendientes y descendientes en línea
directa, aunque el caso del compañero no entra en esta segunda posibilidad.
Dicho
así pudiera parecer fácil el trámite, pero en la práctica, al supeditarse el permiso de
residencia a un contrato de trabajo de esas características en los tiempos que
corren, hace que el acceso de las personas inmigradas y en situación administrativa
irregular, lo que algunos y algunas denominan de forma errónea y prejuiciosa “ser
un ilegal”, resulte casi imposible.
Mire “usté”
por dónde, el Gobierno de Mariano Rajoy, el gobierno del PP, el mismo partido
al que pertenece este concejal, y el mismo gobierno y partido de las
concertinas en las vallas de Ceuta y Melilla y el de las devoluciones en
caliente, entre otras muchas barbaridades, no tardó ni cuatro días desde su nefasta
llegada al poder, en anunciar una de las peores noticias que muchas personas
migradas y otras tantas que siempre hemos estado a su lado, nos temíamos: la
limitación del arraigo social. Nuestra alarma no fue infundada ni fútil, el
tiempo nos ha dado la razón, muy pocas personas extranjeras se pueden acoger a
esta figura de regularización de inmigrantes, y es que, como bien dijo el
portavoz parlamentario del PP en materia de inmigración, el arraigo social no
será posible si la persona solicitante no ha estado en situación de “ilegal”
(así lo dijo), en los tres años anteriores a la solicitud; pero será del todo
IMPOSIBLE si la solicitud no va acompañada de un contrato de trabajo de un año
de duración a jornada completa y el empleador o empleadora demuestra que tiene
recursos suficientes como para hacer frente al pago de la nómina y la Seguridad
Social, además de muchísimos otros requisitos que cuestan tiempo y,
textualmente, lágrimas, sudor y sangre para quien ha de cumplirlos.
Llegados
a este punto, afirmo y confirmo que la relación entre la justicia y la “extranjería”,
en particular las cuestiones sobre los límites de la justicia en la política de
extranjería en el Estado español, son moralmente injustos, porque resulta odioso, arbitrario y desaforado que los Estados
legitimen sus políticas de extranjería solo en base a unos criterios económicos,
justo cuando la situación de crisis económica estructural afecta por igual a la
clase trabajadora, nacional o extranjera. No olvidemos que formamos parte de la misma clase. Claro que, a tenor de la ideología nada humanista
del PP y por tanto de sus integrantes, no me extraña que el criterio de
orientación para establecer sus políticas y por tanto sus hechos en materia de
extranjería se rija por el mercado y el puro mercado y no la justicia en
general y menos la social. Eso sí, siempre bajo palio… Después se extrañan de
las tensiones sociales y políticas que explotan, con distintos niveles de
indignación y acción, pero todas ellas enfrentando y confrontando la
legitimidad del tratamiento hacia los y las migrantes.
Volviendo
al caso que nos ocupa y verdadero leitmotiv de este artículo. El compañero
llevaba cinco años residiendo en España, cumpliendo objetiva y subjetivamente
todas las exigencias de “integración social” que estos mercachifles de
gobernantes que nos ha tocado padecer al pueblo, escribieron en la Ley Orgánica
4/2000, de 11 de enero, sobre Derechos y Libertados de los Extranjeros en
España y su Integración Social, modificada por la LO 8/2000, 14/2003 y 2/2009
y, por supuesto, en su Reglamento de desarrollo que fue aprobado por el Real
Decreto 2393/2004, de 30 de diciembre y que será sustituido con fecha 30 de
junio de 2011 por el nuevo Reglamento de desarrollo, aprobado por el Real
Decreto 557/2001, de 20 de abril.
No
entraré en detalles sobre las vicisitudes y obstáculos, vitales, administrativos y
de otra índole por los que ha pasado (y sigue pasando) el compañero, pero a
poco que se tenga la capacidad de empatía algo desarrollada y se viva en el
mundo, en el terrenal, cualquiera se puede formar una idea del tamaño de la
ignominia que significa vivir en el Estado español, siendo inmigrante, en
situación administrativa irregular y africano…
Tres años resistiendo a los embates del sistema,
sobreviviendo y aguantando hasta cumplir el tiempo preceptivo, evitando
ser detenido, no por cometer delito alguno, sino porque nuestras leyes
consideran y tratan a las personas “ilegales”, como meros delincuentes, cuando
ningún ser humano es ilegal por el mero hecho de tratarse de una persona, viva donde vida y esté donde esté. Dos años más buscando los medios y forma de poder
presentar la solicitud ante la Oficina de Extranjería de la Subdelegación del
Gobierno de Málaga, que dicho sea de paso, se trata de una de las MÁS INFLEXIBLE,
ESTRICTA Y SEVERA de todas las existentes en el Estado español, tantas como
Delegaciones y Subdelegaciones del Gobierno conforman la estructura de la
administración periférica. Dos años en los que se ha involucrado mucha gente:
personas individuales, también entidades públicas y organizaciones varias
(ONGs), de la localidad y de fuera de ella, independientemente de que el eje
aglutinador haya sido el Área de Migraciones y Ciudadanía que, de forma
coordinada, hemos realizado gestiones complejas y diversas, siendo siempre el
protagonista de todas ellas el compañero, hasta lograr un primer paso
primordial para que sus derechos como ciudadano se puedan ver reconocidos y por
supuesto respetados. Y la verdad sea dicha, por mucho que me retrotraigo al día uno de esos cinco
años, en ningún momento del proceso, ha aparecido la figura del señor concejal
del PP de mi pueblo. Es más, JAMÁS, se ha acercado al Área de Migraciones y
Ciudadanía del Ayuntamiento del cual es edil para interesarse por nada que
tenga que ver con la situación de la inmigración en nuestro pueblo y mucho
menos por la situación de nuestros nuevos vecinos y nuestras nuevas vecinas. Tampoco recuerdo que haya elevado propuesta alguna para aportar a la
planificación y gestión pública de las migraciones en nuestro ayuntamiento. Vuelvo
y repito ¡JAMÁS!. Sin embargo, el pasado día 16 de diciembre, en las redes
sociales se “jactaba” de haber luchado por la regularización administrativa del
compañero, cuando NADIE, absolutamente nadie de quienes sí han estado dando la pelea consiguiendo la cuadratura del círculo para que este expediente fuera resuelto favorablemente, lo han
festejado ni celebrado con alharacas cara a la galería y mucho menos haciendo declaraciones públicas
de la naturaleza de las realizadas por el señor concejal.

Señor representante del PP en el Ayuntamiento de
Campillos, si usted se hubiera limitado a mostrar su alegría, lícita por
supuesto y seña de identidad de una persona bien nacida, hubiera quedado como
un caballero, como un auténtico caballero noble y distinguido… o sencillamente
como un mortal común y silvestre que se alegra de las dichas ajenas, ¡hasta me
hubiera quitado el sombrero diciendo “Chapeau”, como los franceses!, pero
claro, el ego y la pose politiquera le han traicionado dando a entender públicamente
que usted ha sido quien ha estado ahí al pie del cañón realizando los trámites,
caminando las veredas y sorteando vericuetos. Y por si fuera poco, para dar fe de ello, saca
a la palestra a sus palmeros que corroboran el gran mérito de su trabajo como
político. Claro que… no sé si el testimonio de una cónyuge se ha de tener muy en
cuenta, por aquello de que es humano sentirse “orgullosa” del marido,
aunque no se sepa muy bien por qué. Presumo que se trata de algo meramente sentimental y emocional. Quizás también una seña de identidad de las cónyuges de diferentes cargos políticos
del PP e incluso de la Casa Real que quedan exentas de enterarse de lo que realmente sucede y todo por amor. No sé si cuenta tampoco la opinión del “heredero
del trono”, en clara alusión a quien se perfila como candidato a sustituirle en
el cargo, el cual ha de hacer méritos y tiene que pegarse al maestro para aprender
(cuidado con lo que se aprende), aunque esto último no puedo aseverarlo porque
son meras conjeturas y habladurías que se llevan y se traen por el pueblo y
como bien dice el refranero popular, “pueblo chico, infierno grande”. Lo que sí
sé es que para ocupar un cargo público, hay que tener escuela, condición y
distinción y permítame que le diga que en esta ocasión y para este caso, ha
adolecido de todas y cada una de esas cláusulas y requerimientos. Probablemente, en otro momento, tenga que aplaudirle, pero hoy me es completa y absolutamente inadecuado
e inviable. No confunda ni enrede a la ciudadanía con méritos que no le
corresponden ni de hacer milagros con escapulario ajeno. Utilice otras cosas para demostrar que se emplea a fondo en el
ejercicio de su cargo en la oposición al Gobierno municipal y que quizás, es
meritorio para seguir ocupando un cargo (de gobierno, tal vez), no haciendo ver que se
preocupa por sus vecinos y sus vecinas, sino preocupándose de verdad. ¿Acaso usted le ha ofertado el contrato
de trabajo? ¿acaso usted va a correr con el montante del pago de la seguridad
social? ¿quizás usted ha “montado” el expediente? Y aprovechando que el
Pisuerga pasa por Valladolid, ¿acaso usted ha llegado a realizar alguna gestión
con algún correligionario de partido, léase Subdelegado del Gobierno o demás
cargos de confianza adjuntos al cargo del representante de la Administración Central en nuestra provincia y que tengan que ver con todo lo de “extranjería”?
Hasta donde yo sé, no.
Si los hechos expuestos hasta ahora me parecen realmente sórdidos
e inadecuados, lo que realmente me causó indignación y enojo cuando el pasado sábado me hicieron llegar estas capturas de imagen, fueron los
comentarios en el hilo de su post, de tinte claramente racistas y xenófobos,
comentarios que aunque usted no los hizo, sí permitió que se hicieran otorgando
la callada por respuesta y ya sabe… quien calla otorga. Usted aceptó tácitamente
lo que ahí se dijo. Aquí no cabía la máxima de “excusatio non petita, acusatio
manifesta”. Aquí precisamente la autoimplicación la ha dado el silencio y la inacción. Ahí es donde debía haber ejercido de "concejal y de político". Ahí es donde se le vio el plumero de la ideología.

Y no me sirve que con fecha 14 de enero de 2015, haya publicado su disconformidad con los mismos después que en la tarde-noche de este día el compañero fuera en su busca para
pedirle explicaciones hasta la sede de su partido en la localidad, no ya de la atribución de un mérito no correspondido,
sino de permitir esos comentarios denigrantes, como el de “mandinga”, en su
espacio público sin responder nada. No señor, ahora ya no vale… la honra para quien la gane y en este caso
no ha dado la talla que le se presupone. Y es que, en esto de las transacciones
humanas, el juego y cucañerismo político tiene su costo. Hemos escuchado en
sucesivas ocasiones decir que el problema es la falta de comunicación. En
realidad, lo que me atrevo a afirmar es que la comunicación, el fondo y las
formas han sido el problema. Su posicionamiento y su proceder han sido el
problema. Es el problema. Un concepto tan simple y no logra entender lo potente
que es lo que un concejalillo (con todos mis respetos, no es despectivo, es
otorgar el rango adecuado con un vocablo coloquial) de un pueblo de 8.000
habitantes del norte de la provincia de Málaga diga o haga, aunque sea en su
perfil personal en las redes sociales. Creo que no es consciente de la repercusión que de ello se puede
desprender, porque le voy a tener que decir lo mismo que a un Alcalde que no quería hablar con la ciudadanía a partir de las tres de la tarde cuando algún vecino o vecina lo abordaba en la calle o en un pub: usted, desde el minuto uno desde la toma de posesión del acta de concejal hasta el minuto cero cuando la ceda, es cargo público, es concejal, y cualquier cosa que haga o diga tiene su trascendencia, aunque sea desde "un perfil o muro personal", máxime cuando desde el mismo se abordan cuestiones políticas y no precisamente de ámbito general. A los hechos me remito, usted mismo no cesa de increpar, agraviar y
ofender a militantes de la formación política PODEMOS… o incluso a mí misma, al
mencionarme y acusarme de lo que me ha acusado.

Sr.
Alexis, la diferencia entre usted y yo es que usted sí ha actuado de mala fe
atribuyéndose merecimientos inexistentes, permitiendo comentarios deplorables y
por último no reconociendo que las personas podemos tratarnos como iguales vengamos
de donde vengamos y no con el cariz “paternalista” de “pobre hombre”. ¡Pues
claro que he informado a este compañero de lo que estaba sucediendo! ¿sabe por qué? porque además de ser una posición pública y publicada, puedo, quiero y no tengo miedo. ¡Pues
claro que me he indignado con todo lo acaecido!, tanto como puede hacerlo cualquier persona de bien. Lo único que he hecho ha sido actuar con coherencia
y sentido común… sencillamente con dignidad. ¿Y usted? ¿puede decir lo mismo a
estas alturas?. Lástima que no le hayan informado antes sus antecesores en el partido y en el cargo que con Isabel Galeote
Marhuenda no se puede jugar y hay que hilar fino y que tonterías solo las justas y necesarias. Conmigo hay ciertas líneas rojas
que no se pueden ni deben traspasar, que yo no voy a permitir que se traspasen y que las
haré públicas siempre que considere oportuno.