domingo, 5 de febrero de 2012

SANTOS, NO SE EQUIVOQUE, COLOMBIA NO ES VUESTRA MAFIOSA MINORÍA



Sergio Camargo*
ARGENPRESS.info
Jueves, 2 de febrero de 2012
 

Ese que funge como presidente del régimen genocida colombiano, se equivoca no solo cuando ha salido a defender peligrosos narcoparamilitares (Víctor Carranza), y no solo cuando se alío con los monstruosos jefes de los escuadrones de la muerte (Carlos Castaño y Salvatore Mancuso), y no solo cuando co-ordeno bombardear la tranquila zona norte de nuestro hermano Ecuador, masacrando a ciudadanos mexicanos y ecuatorianos inocentes y desde luego a guerrilleros indefensos, y no solo cuando manda a callar a todo el mundo y ladra fuerte para que nadie haga nada, nadie diga nada, como si la PAZ fuese un privilegio de los de su maléfica clase.

Sino se equivoca también al salir en defensa del criminal ex presidente Belisario Betancur, al declarar que en nombre de todos los colombianos le pide perdón a él y al ejército. http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-324197-presidente-santos-le-pidio-perdon-belisario-betancur#. Betancur quien no solo participo como autor o coautor de la masacre del palacio de justicia por parte del ejército contra funcionarios y empleados de esta Institución el 6 y 7 de noviembre de 1985; participó y esta vez si directamente en la masacre de estudiantes y ciudadanos del pueblo de Amalfi por allá en los anos 60, cuando este político criminal se desempeñaba como alcalde.
Este ex presidente quien a punta de poemas trata de aliviar su conciencia asesina y de distraer su dolencias mortuorias, cantándole en verso a la vida para que sus muertos le pesen menos, engaña a desprevenidos, los cuales en verdad piensan que lo único que amerita este ex lumpen político es admiración por sus versos y compasión por la “persecución” de la justicia.
Como buen conservador en sus años mozos, este hombrecito (en lo político y en lo humano) no hizo sino atizar el fuego de las pasiones y deleitarse con el dolor de sus adversarios políticos y enemigos de clase. Este que se presenta con esa voz de poeta innato, no es sino en realidad uno mas que logro poner al país en el mundo de la guerra sin retorno y uno de los que le aposto a la confrontación sin reparos.
Su presidencia (1982-1986) se caracterizo por hablar de paz, mientras que sus copartidarios y compinches políticos asesinaban, torturaban y desaparecían, y trato de hacer la paz a sabiendas que la guerra era el campo elegido con anterioridad. El sabía que la mano negra actuaba eficazmente y que los acuerdos con los grupos guerrilleros eran solo una forma de engañar al pueblo y de presentarse como un presidente benévolo y demócrata.
La masacre del palacio de justicia es una de sus grandes obras, el mismo lo declaro en varias ocasiones cuando asumió la responsabilidad de todo lo que allí ocurrió. Añadamos, su cobarde silencio frente a todo lo que se ha ocultado y a todo lo que no se hizo para salvar decenas de vidas al interior del ente judicial, sobre todo cuando el presidente de la Corte Suprema de Justicia le pedía a gritos que ordenara a su ejército de cesar el fuego. El presidente poeta se negó pasarle al teléfono en medio de la masacre.
No se equivoque Santos nosotros los colombianos y colombianas de bien, que no tenemos las manos manchadas de sangre, nosotros los colombianos y colombianas que no tenemos nexos con el narcotráfico, nosotros los colombianos y colombianas que trabajamos diez y hasta doce horas por día y con salarios de hambre y quienes somos los artífices de la riqueza de nuestra Nación, nosotros que somos la mayoría no tenemos que pedirle perdón a nadie. Y mucho menos a nuestros torturadores y asesinos, a esos que nos pisotean y explotan. No tenemos ni muchos menos que pedirle perdón a esa maquinaria de muerte que son sus Fuerzas Armadas.
Solo falta que usted en nombre de la lumpen oligarquía, nos exija que le demos las gracias a su grupúsculo mafioso por prestarnos la vida en cada amanecer. Claro al paso que vamos y con metralleta en mano sus Fuerzas Armadas mandatados por su lumpen oligarquía, nos exigirán una adoración eterna al régimen antes de morir y sin que olvidemos regístralo con nuestras firmas en una de sus notarias.
Es cierto los colombianos y colombianas somos ingenuos, un pueblo demasiado confiado y hemos cometido errores como el de ser muchas veces inconscientes, dejándole todo el poder a la mafia, pero en nuestro nombre no pida perdón, no nos confunda, no nos injurie.
+Sergio Camargo es periodista y escritor.

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