Habla Jaime Garzón en el semanario Voz el 18 de
julio 1991
Hoy 13 de agosto se
cumplen 15 años de su magnicidio. Publicamos una entrevista que le hiciera el
semanario Voz ocho años antes de su muerte
y cuya esencia guarda plena actualidad. Apenas llevaba ocho meses en la televisión.
Jaime Garzón, un
abogado de la Nacional, con una maestría en la Javeriana y puesto en la Presidencia, gracias a sus 30
años y al personaje de Emerson de
Francisco, escaló el hall de la fama sin perder los principios. La
política en serio y en broma. “Mamerto de corazón”. “Yo creo que a pesar de las
1200 muertes de la UP hayan estado dirigidas a exterminar un proyecto, este no
se ha acabado”. Su amistad con Jaime Pardo Leal y José Antequera.Los tres
errores del M-19 en la Constituyente. “Es
inevitable que el país emprenda el camino de la salida política al
conflicto, no hay otro camino”, decía hace 21 años el popular periodista y
humorista político.
Por Roberto Romero
Ospina
El ruido de un
helicóptero, ensordecedor por instantes, se escucha claro en la bocina. De
pronto una voz ronca que viene de la nave grita: “Pablo, eh”. Solo en ese
instante usted comprenderá que ya está listo el contestador automático para
dejar su mensaje. La referencia con el capo del cartel de Medellín es obvia. Pero Jaime Garzón tiene preparadas
otras sorpresas si no lo encuentra en casa. “Te escucho, Señor, soy tu siervo”,
repica otra grabación con fondo de coros celestiales.
“Ya casi se va a volver
deporte en Bogotá llamar a mi contestador telefónico”, confiesa muerto de la
risa ante su ingenio de renovar constantemente el repertorio.
Y es que para Jaime
Garzón, que ha trepado a la fama en el santiamén de la TV con su personaje de
Zoociedad, Emerson de Francisco, las alegrías de la vida no se limitan solo a
lo que logra en media hora semanal de chistes y jolgorio frente a la pantalla y
al lado de la adorable Pili tras un camello de diez de estudio.
Para Garzón el humor es
una constante sin perder nunca la
seriedad que le reclaman sus asuntos diarios como el atender su oficina de
asesor del Plan Nacional de Rehabilitación de la Presidencia de la República,
donde trabaja en su calidad de abogado,
con títulos de la Universidad Nacional y Javeriana, que no consiguió precisamente mamando gallo (¿o
sí?).
-¿Cómo es que tú llegas
a hacer televisión sin tener ni idea del oficio y
todavía sigues sin tener la
más mínima idea, a pesar de que te salgan las cosas bien?
-Así como soy asesor
presidencial y no tengo ni idea de esta vaina. Son los gajes del destino.
Gaviria se divierte
-¿Bueno, y tu carrera
como actor de tv no se ve un tanto envolatada con tu actividad de servidor
público asesorando a la Presidencia de la República?
-No, de ninguna manera. Por fortuna el Presidente
que tenemos es un hombre tan tranquilo
que permite estas cosas. Un tipo que trabaja en este edificio de la Presidencia
de la República y al mismo tiempo en un
programa de la televisión que le mama gallo. Dicen que se divierte mucho.
-En verdad se tiene que
tener mucha capacidad de mamar gallo para estar trabajando con el Plan Nacional
de Desarrollo en un país que para muchos jamás podría ser rehabilitado.
-No, el país necesita
ser rehabilitado, todos sus municipios, desde la Alcaldía de Bogotá hasta el
más pequeño poblado.
-Ya vas por las 38
emisiones de Zoociedad, ¿cuánto piensas
resistir en el programa o hasta que nosotros resistamos?
-Bueno, yo no estoy
como Carlos Muñoz que cuenta sus apariciones, pero creo que 52 está bien, es
decir un año.
-¿Y para seguir en qué?
No, yo seguiré con mi
porvenir político
-¿Y Zoociedad se acaba?
-Yo no creo. Hay gente
muy capaz allí, buenos mamadores de gallo. Mejor pienso que si al ministro
Ernesto Samper le va mal en las
elecciones debía dedicarse a Zoociedad. O el ministro Hommes como quedaría de
bien sentado, y además no tendría más que disfrazarme de él.
-¿Por qué dices que te
consideras un “mamerto de corazón”.
-Los “mamertos” tienen
dos cualidades que yo siempre admiro: son gente
muy trabajadora y fundamentalmente muy fieles y tercos. Mire le cuento,
en la zonas donde los camaradas tienen trabajo es donde hay más posibilidades de actividad comunitaria porque no existe
rapiña política ni ganas de tumbar.
El proyecto de la UP no
se ha acabado
-¿Tu sabes que en el
próximo agosto el Partido Comunista tiene su congreso y que una de las consignas centrales es por la renovación y
modernización de sus filas?
-Sí, estoy enterado. Lo
de la renovación es hoy en día vital a todo nivel de la sociedad (no le vayas a
poner la z). Seriamente yo creo que aunque las 1200 muertes de la Unión
Patriótica hayan estado dirigidas a exterminar un proyecto, el proyecto no se
ha acabado. Desapareció mucha gente valiosa que significaba una apertura que
todavía se vislumbra un poco.
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Jaime Pardo Leal y José Antequera, presidente y vicepresidente de la Unión Patriótica, ambos asesinados por el Terrorismo de Estado. |
-¿Tenías muchos amigos
en la UP?
-A ver, Jaime Pardo
Leal durmió en mi casa dos noches en algunos momentos duros. Fui su alumno de Derechos en la
Universidad Nacional. Antequera fue muy amigo mío. De octubre a marzo, en el
último año de su vida, anduve con él para arriba y para abajo.
-¿Pero se encontraban
también en lo político?
-Si, nos encontrábamos
en los objetivos de la comunidad, por la defensa de la democracia, las
libertades, esas banderas que son caras para todo el pueblo, en el compromiso
por la renovación de la sociedad (cuidado otra vez con la z).
-¿Cuál es la historia
de esa foto a colores que sacaste en uno de tus programas de la tv en que
apareces con Jacobo Arenas y Manuel Marulanda?
-Yo fui a Casa Verde durante la
perestroika. Andrés Pastrana me había nombrado alcalde menor de Sumapaz con
asiento en San Juan. Iba por tres días y estuve quince y cuando vine ya había
sido destituido. Eso fue del 1 al 15 de febrero de 1990. Allí di una
conferencia en homenaje al padre Camilo Torres. Y me tomaron esa foto que
mostré ante el país pues me siento orgulloso de tener amigos de todas partes.
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Manuel Marulanda y Jacobo Arenas. |
En la alcaldía de
Sumapaz
-¿Cómo te fue en esa
alcaldía menor en una zona de influencia revolucionaria?
-Fueron veinte meses
muy buenos, trabajando con gente de mucha conciencia social. Jamás tuve un
conflicto con los pobladores, al contrario, tuve choques con las juntas de
acción comunal donde gobernaban los liberales y los conservadores porque se
robaban las platas.
-¿Qué piensas de las
conversaciones de Caracas entre las guerrillas de las Farc, ELN y EPL con el
gobierno de Gaviria?
-Es inevitable que el país emprenda el camino de
la salida política al conflicto. Pienso que no hay otro camino. A las dos
partes les conviene esta solución, primero, porque la guerrilla tiene que dar a
conocer su discurso político, o continuar aislada en la selva lejos de la
actual dinámica política abierta por el presidente Gaviria, y dos, al gobierno,
porque no le conviene un estado de guerra como el actual.
-¿Pero la negociación
no puede ser la misma que la pactada con el M-19 y el EPL?
-Claro, no es lo mismo
hablar con 26 gatos con tres fusiles que conversar con 26 mil tipos bien
armados ahí fregando.
-Y de tus personajes
imitados, ¿cuál es el que más se ha disgustado?
-Quizá Plinio Apuleyo
Mendoza. Cuando me encontró me dijo, --bravo, muy bravo-- que yo tenía más cara
de desamparado de lo que parecía.
-¿Y Gómez Hurtado?
-A él tampoco le gustó
mucho, pero sabe manejar las cosas en el fondo.
-¿Y García Márquez con
esa llamada en la que fingías que eras el presidente Gaviria para que intercediera por la paz y colgó
convencido?
-Se molestó
tremendamente y hasta hizo una campaña para echarme del PNR.
-¿Cuáles son los
personajes más difíciles para imitar?
-Los militares, sí,
porque no me dejan hacerlos en el programa porque hasta la televisión le tiene
miedo a los militares.
-¿Incluyendo la pasada
Asamblea Constituyente, que no los tocó?
-Hasta la
Constituyente. Y mire, para mí hay tres cosas que el M-19 abordó mal o no tocó: la vicepresidencia, la reelección
y los militares, embolatándolo todo.
Voz, julio 18 de 1991.
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