jueves, 26 de mayo de 2011

PRIMERA INTERVENCIÓN DE LA PROFESORA Y EX-DIRECTORA DE LA RADIO DEL SUR, CRISTINA GONZÁLEZ EN EL FORO "ESTADO Y COMUNICACIÓN" SOBRE EL CASO PÉREZ BECERRA (ANNCOL) Y SOBRE SU CESE POR PARTE DEL GOBIERNO DE VENEZUELA AL PRONUNCIARSE AL RESPECTO

Participación en el foro realizado el 21 de mayo de 2011 por el Foro Social Mundial en la sede de Cotrain. González fue la directora de La Radio del Sur, destituida al parecer por fuertes divergencias con el ministro de Comunicación en torno al tratamiento dado al caso, que fue descrito en un comunicado "parte de la lucha de Venezuela contra el terrorismo".




Crítica y autocrítica en la discusión sobre la entrega de Pérez Becerra

El sábado 21 de mayo, medio centenar de personas asistieron al foro “Estado y Comunicación, el caso Pérez Becerra: Tensiones y Razones” realizado en el ámbito del “Foro Social Mundial Temático Venezuela”. Desde tempranas horas de la mañana y hasta las dos de la tarde, Gonzalo Gómez, Cristina González, Iván Maiza y Giulio Santosuosso dieron sus ponencias en la sede de COTRAIN en Caracas, en un ámbito de mucha participacion y rico debate.

El foro comenzó con la ponencia de la periodista Cristina González, quién reflexionó sobre la forma y razones por las que fue despedida de la dirección de la Radio del Sur. Aunque el ministro Izarra nunca le ofreció explicaciones, es sabido que el despido de la emisora viene por la cobertura que se le dio al caso Pérez Becerra, ofreciéndole voz a las muchas posiciones populares que rechazaron la entrega. En su ponencia la profesora también analizó las implicaciones trágicas del comunicado oficial (del Ministerio de Interior y Justicia) que tildó al periodista sueco de “terrorista”, sumando la voz del Gobierno Bolivariano al léxico destructor del imperialismo. Finalmente, desde su compromiso con la revolución, González criticó la falta de espacios formativos e hizo un llamado a impulsar la formación en el PSUV, considerando que la falta de ésta conlleva a cometer graves errores políticos como la extradición de revolucionarios y a reproducir posiciones acríticas y conformistas.

Siguió el escritor Giulio Santosuosso quién, afirmando que iba a presentar un hilo puramente lógico, comenzó con un refrito de preguntas ya bien esclarecidas sobre la sucesión de hechos que culminó en la entrega del periodista sueco a Colombia. El eje de la ponencia de Santosuosso fue la supuesta “trampa” contra Chávez; este común pero extraño planteamiento desplaza la condición real de víctima de Pérez Becerra al Presidente, negando así –en un giro abiertamente irracional– el ensañamiento cruel y sangriento del gobierno colombiano contra todos aquellos que trabajan contra el proyecto oligárquico que se impulsa desde la Casa de Nariño y el Pentágono. Finalmente, el escritor insinuó que se desconocen las razones geopolíticas por las que se decidió entregar al periodista, negando la capacidad de análisis de los movimientos populares que repudian el hecho.

El siguiente en tomar la palabra fue Iván Maiza, cuyo artículo en defensa de la entrega a Colombia de Pérez Becerra (“¿Quién invitó a Joaquín Pérez Becerra?”) se ha convertido en la voz del oficialismo a falta de un planteamiento oficial en relación al hecho. Maiza articuló su ponencia a partir de un presupuesto: que en el caso de Pérez Becerra tuvo que haber infiltración aquí (en Venezuela) o allá (en Suecia). Favoriciendo la segunda alternativa, Maiza implica que ANNCOL habría sido infiltrada para así incidir sobre un viaje que habría colocado a Chávez entre la espada y la pared. Esta tesis, poco cabal, confunde el seguimiento por parte del DAS del que indudablemente fue víctima el periodista sueco-colombiano, con una “infiltración” en el entorno de Joaquín.

Según Maiza, la meta del complot, de la “trampa”, habría sido crear el caos y la destrucción de la izquierda continental. Su teoría implicaría que Joaquín es una mera marioneta controlada por fuerzas externas –un objeto y no un sujeto–, y que la izquierda que le apoya responde cual autómata a un guion diseñado por la derecha fascista. Finalmente, Maiza alegó que hay dos factores que la izquierda no ha considerado: (1) que ésta fue una operación de “alto nivel” (argumento que asume que la izquierda continental y mundial carece de capacidad de análisis), y (2) que ante las venideras elecciones, hay que mantener abierta la frontera para asegurar el abastecimiento (argumento menosprecia la conciencia del pueblo y deconoce otro factor en las relaciones bilaterales: la posible implicación de actores del gobierno con el narcotraficante Walid Makled).

Por último Gonzálo Gómez de Aporrea dio una elocuente ponencia. El periodista de Aporrea abrió su intervención planteando que ante la falta de una explicación coherente por parte del gobierno en cuanto al secuestro y entrega de Pérez Becerra a Colombia hay efectivamente dos opciones para los que están con el proceso bolivariano: (1) aceptar que hay “un algo” que somos incapaces de comprender, una “razón de Estado” válida para quebrantar no solo la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, los acuerdos internacionales y el DIH, sino también los principios de cualquier revolucionario, o (2) ejercer la capacidad de crítica que está amarrada a la voluntad de todo revolucionario de construir una sociedad más justa; añadió que indudablemente este análisis crítico ha de partir de los principios éticos revolucionarios, de los hechos concretos, y ha de considerar otros factores y como las relaciones de fuerza.

Considerando todos estos factores, Gómez llegó a la conclusión de que la entrega no solo fue un gravísimo error político y, en consecuencia, un golpe muy duro al proceso de cambio, sino que representa una pérdida de soberanía en política internacional. El periodista concluyó resaltando que el costo político del secuestro y entrega de Joaquín ha quebrado la solidaridad internacional con el proceso, y que en este momento los revolucionarios –dentro y fuera del gobierno– se han de plantear si en lo que atañe las relaciones internacionales deben primar las relaciones entre mandatarios e intereses de Estado, o las relaciones entre pueblos y sus anhelos de cambio radical.

Tras estas cuatro intervenciones, el foro continuó con los aportes de una audiencia altamente participativa e informada que mostró su compromiso con la transformación de la sociedad venezolana y continental no desde una complaciencia pasiva, sino desde la organización, la crítica y el trabajo. Esta jornada promovida por el “Foro Social Mundial Temático Venezuela” concluyó con el compromiso de seguir discutiendo y construyendo una definición popular en lo que atañe a las políticas comunicacionales y las relaciones internacionales en la República Bolivariana de Venezuela.



Ex presidenta de La Radio del Sur: “Es preocupante acusar de terrorismo a alguien que hace lo mismo que todos nosotros”
Luiggino Bracci
Aporrea
23 de mayo de 2011
 
La profesora Cristina González, ex presidenta de la Radio del Sur, calificó de “un lamentable error” el comunicado emitido por entes gubernamentales el 23 de abril de 2011, en el que se describe la entrega del editor de ANNCOL como prueba del “compromiso inquebrantable en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y el crimen organizado” por parte del gobierno bolivariano.

Sus palabras fueron emitidas en el foro “Estado y Comunicación: el caso Pérez Becerra”, organizado por el Foro Social Mundial este sábado en la sede de Cotrain, en La Florida. González compartió tribuna con Gonzalo Gómez, miembro de Aporrea.org; el escritor Giulio Santosuosso, y el fotógrafo Iván Maiza. En total, 26 de los asistentes pidieron derecho de palabra en un evento que se extendió por casi 4 horas, la enorme mayoría expresando su disgusto, ya sea en torno a la extradición o en torno al cierre del debate en entes gubernamentales.

“Él hace lo mismo que todos nosotros, exactamente igual”

La comunicadora se mostró muy preocupada de que “en un documento oficial del país quede sentado un precedente donde se diga que Venezuela es inquebrantable en su condición de perseguir el terrorismo”. Se acusó de terrorista a “Joaquín Pérez Becerra cuando él hace lo mismo que todos nosotros, exactamente igual. Él representa una agencia de noticias, él representa además un sector de resistencia, salvo que me demuestren lo contrario. Y es una fuente que hemos estado usando los últimos años, permanentemente”, dijo la comunicadora en referencia a ANNCOL, la Agencia de Noticias Nueva Colombia, que aparece citada al menos 300 veces por el sitio web de Telesur.

Es comúnmente aceptado que el uso de términos como “terrorista” y “lucha contra el terrorismo” por parte del gobierno estadounidense y sus aliados, ha ayudado a justificar invasiones y ataques militares a países como Afganistán, Irak y Libia, así como el arresto, tortura y asesinato de luchadores sociales y contrincantes políticos en todo el mundo. Por ello, muchos analistas han advertido de la peligrosidad de que, desde gobiernos progresistas, se copien estos términos.

González fue destituida de su cargo de presidenta de La Radio del Sur el pasado 9 de mayo, dos semanas después de la extradición del periodista Joaquín Pérez Becerra a Colombia. La emisora fue uno de los pocos entes del Estado venezolano que continuó brindando una cobertura imparcial de los hechos, que fueron omitidos de prácticamente todos los otros medios del Estado venezolano.

Extraoficialmente se ha conocido que hubo una fuerte discusión en una reunión de medios públicos el mismo día de la extradición, entre el ministro de Comunicación, Andrés Izarra, y la periodista González por el referido comunicado. Izarra habría admitido el error, pero también exigió que no se hablara más de Pérez Becerra en los medios públicos. En el Correo del Orinoco y en Vive TV las órdenes de callar también causaron fuertes polémicas y disgustos entre sus trabajadores, y también causó fuertes discusiones a lo interno en movimientos como el de Periodismo Necesario.

“La invisibilización real que hubo en los medios de comunicación no sólo existió en VTV o La Radio del Sur ; yo trabajo en un medio de comunicación donde también hubo una represión y una persecución para que no se hiciera crítica alguna”, denunció una de las 26 personas que intervino en los derechos de palabra del foro, quien pidió a los comunicadores presentes permanecer en el anonimato. “Nosotros creemos fielmente en el debate, que se hace en momentos de no tantas crisis, porque es una retórica bonita e importante, pero cuando finalmente se realiza se le califica de hiriente, persecutoria y hay que coartarla”.

Separa los casos de YVKE Mundial y Radio del Sur

La periodista González, quien también dirigió la emisora estatal YVKE Mundial hasta el año 2009, explicó la diferencia entre las dos salidas: “Cuando salí de YVKE Mundial, yo sencillamente encontré una explicación muy clara: estuve 5 años y medio en YVKE Mundial con un equipo extraordinario que hizo un trabajo maravilloso y sin un centavo de presupuesto. Llegó el presupuesto, llegó el (actual director) y punto. No explico más. Cada quien interprete de forma racional. Pedí a la gente que estaba conmigo que no abandonara, que los barcos no se abandonan en un momento como ese, que siguieran para ver si se podía mantener lo que se había creado. Para sorpresa mía, absolutamente todo fue cambiado.” En esa primera ocasión, la ministra de Comunicación era Blanca Eekhout, hoy diputada de la Asamblea Nacional.

Continuó González: “Pero cuando me pasa esta segunda vez, ya lo tengo más claro. El ministro (Izarra) decide sacarme de allí, y esta vez sí digo que hubo un lamentable error que me causó una enorme preocupación”. La periodista se refirió a la posición que “Venezuela, desde el comunicado del Ministerio del Interior y Justicia, suscribió; en donde acusan a este señor periodista sueco de terrorista, de contribuir en financiamiento a actos terroristas y de crímenes. Allí la cosa es diferente. Quiero creer que fue un lamentable error político comunicacional -no fue diplomático porque la Cancillería no tuvo nada que ver en el asunto- y lo quiero poner en el campo del error y no de algo hecho adrede; un error que después no se supo enfrentar. Y entonces, como lo más fácil es la represión, pasó lo que pasó”.

Problemas entre el ministro y los trabajadores de la emisora

González también explicó un problema en torno a los trabajadores de la emisora: “Hay una segunda parte en La Radio del Sur que quiero comentarles: el ministro siempre le ha tenido el ojo puesto a La Radio del Sur porque yo tengo gente allí muy valiosa, que debería estar en Telesur si fuera el proyecto para lo que nació originalmente. (Estos trabajadores) fueron desplazados (de Telesur) por situaciones personales con el señor Izarra, que decidió otra cosa. Estaba en su derecho, era el presidente de Telesur. Él está en su derecho de escoger con quien trabajar y yo también estaba en mi derecho, puesto que fui nombrada presidenta de La Radio del Sur y decidí escoger a estas personas porque me parecieron extremadamente valiosas, honestas y serias”.

Una lista de trabajadores de Radio del Sur a ser despedidos habría sido una de las imposiciones que Andrés Izarra puso a Desiré Santos Amaral, la nueva directora de la emisora, según informaciones extraoficiales. La medida aún no se ha concretado.

Al respecto, una de las personas que intervino en los derechos de palabra, el Sr. Carlos Yánez, denunció que “se ha empezado una campaña de descrédito por Twitter y otras redes sociales, donde se amenaza a trabajadores de La Radio del Sur porque son argentinos y colombianos”. Indicó: “Creo que una revolución como la bolivariana no debe preguntarse nunca qué viene a hacer un revolucionario del mundo a Venezuela; creo que es algo xenófobo. Un revolucionario debe tener las puertas abiertas en cualquier revolución del mundo”.

Cristina González, quien también es profesora de Comunicación Social en la UCV, alabó el artículo “Extradición” de Luis Britto García y el artículo “Los tres monitos” de Maryclen Stelling, “que creo que es durísimo y me sirvió a mí para reflexionar”. También recordó el artículo “¿Quién controla la TV?” de Eleazar Díaz Rangel, basado en una investigación de AGB, según la cual el 70% de los venezolanos ven la televisión privada, el 25% ve televisión por cable y sólo el 5% sigue al Sistema Nacional de Medios Públicos. “Eso debe ser un dato para revisarnos”, insistió.

Dijo además: “El ministro está en la potestad de destituirme y yo acepto mi destitución, pero también tengo derecho a defender lo que yo creo, y por eso el domingo pasado comencé mi programa leyendo mi Código de Ética del Periodista venezolano (…) yo sigo con mi Código de Ética por delante, porque contribuí en la comisión que escribió ese código en su momento”.

Que la derecha no sueñe

Sin embargo, acotó que por ningún motivo permitirá que la derecha utilice su destitución para beneficiarse.”Mi caso no ha sido para nada represión a la libertad de expresión. Donde voy, me expreso donde quiero, y sigo teniendo mis programas de radio (en RNV) donde digo lo que quiero”, dijo González, y enfatizó que esa fue su postura cuando fue contactada telefónicamente por personas del IPYS (Instituto Prensa y Sociedad, ente de investigación asociado a la derecha latinomaericana), que trataban de hacer ver su caso como un ataque a la libertad de prensa en Venezuela.

También pidió al Partido Socialista Unido de Venezuela asumir la orientación y la formación ideológica de las y los militantes del proceso.

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