jueves, 21 de abril de 2011

LAS VENAS ABIERTAS DE COLOMBIA


Darío Arenas
ARGENPRESS

El 40% del territorio colombiano está pedido en concesión para proyectos mineros. De las 114 millones de hectáreas que conforman el total del suelo patrio, cerca de 45 millones están solicitadas para este fin, aproximadamente la superficie de los 4 departamentos más grandes del país (Amazonas, Vichada, Caquetá y Meta), más todo el Eje Cafetero, Cundinamarca y el Valle del Cauca juntos. Esto en un país, en el que gracias al maremágnum de reformas aperturistas iniciadas en los años 90, el agro y la industria sufrieron un rezago descomunal, y donde se estima que hay disponibles y no cultivadas apenas 4,97 millones de hectáreas para agricultura. (1)

Esta es la proporción de la política minera plasmada en el código de minas de 2001 ratificada en la reforma de 2010. Durante el último periodo del gobierno de Uribe se otorgaron la mayor cantidad de títulos mineros en la historia de Colombia y se ahondaron los privilegios de la gran minería transnacional. Ahora, bajo el mandato de Santos –como seguramente ocurrirá con el resto del paquete neoliberal heredado- se pretende profundizar y llevar a sus más altas dimensiones.

La expansión de la actividad extractiva en Colombia responde, como la gran mayoría de las políticas de nuestros gobiernos, no a las autenticas necesidades del pueblo colombiano sino a intereses ajenos a ellos. Con la economía de las grandes potencias tremendamente debilitada gracias a las recurrentes crisis que el sistema capitalista provoca, con la necesidad de buscar nuevamente riqueza sustentada en los metales preciosos y con precios del oro llegando a sus máximos registros históricos, superando los 1400 dólares la onza, son naturales las expediciones que nuevamente emprenden a países que como Colombia, poseen estos preciados recursos. El capital financiero internacional bajo esta lógica se ha fortalecido y ha asumido un rol preponderante, llegando a tener inversiones en la industria minera mundial del orden de los 84.327 millones de dólares entre 2000 y 2006, a través de proveedores de fondos tan poderosos como JP Morgan, Citigroup, HSBC Holdings, ING, entre otros grandes conglomerados financieros del mundo 2.

Prueba de la desesperada sed de las potencias por los recursos minero-energéticos, reflejada en las invasiones a Irak y Afganistán, es el aprovechamiento de circunstancias coyunturales como la de Libia. Bajo pretextos humanitarios, Estados Unidos retoma posiciones de mando y control sobre los recursos de una zona que ha sido esquiva a sus mandatos.

Teniendo en cuenta que en los últimos años ha habido un abrumador ingreso de compañías mineras canadienses a Colombia y que estas representan el 75% de la industria minera mundial, no es de extrañar el alborozo del actual ministro de hacienda Juan Carlos Echeverry, quien notablemente cómodo con el tipo de relaciones que Colombia posee con el mundo, expresara hace poco: “los españoles descubrieron América hace 500 años y los canadienses descubrieron Colombia hace 10. De lo que estamos muy contentos”3. Muestras tangibles de la actitud de la alta clase dirigente de nuestro país frente a las grandes potencias y sus intereses. Cabría anotar que solo le restó manifestar al ministro en su arrebato de honestidad brutal, que hace más de un siglo y bajo condiciones similares también nos habían “descubierto” los gringos.

Amagá, El Hoyo-Patía, Suarez, Marmato, La Jagua de Ibirico, Anaime, Quinchía, Tabaco, Pore, Taraira, Socha, Montelibano, Sardinata, Remedios, Buenos Aires, la serranía de San Lucas, Condoto, Cajamarca, son entre muchas otras poblaciones colombianas, el ejemplo del modelo minero que se intenta imponer en nuestro país. Han sido en unos casos, damnificados por las leoninas condiciones laborales fijadas por las transnacionales y testigos de primera mano del abandono estatal, del asfixiamiento y acoso a la minería tradicional local, y en otros, se pretende que sean víctimas de la destrucción de su medio ambiente, del desplazamiento de sus poblaciones, del despojo de su hábitat, del arrebatamiento de sus tradiciones y de la expropiación de sus trabajos, su vida y su historia. Todas estas comunidades tienen suficientes razones para sentirse desamparadas por el Estado y poseen el justo y legitimo derecho a rebelarse en contra de las políticas del acoso y el saqueo agenciadas por quienes en teoría deberían defender sus intereses.

Esta es la verdadera cara de la locomotora minera de Santos. Vagones llenos de gabelas y privilegios para las compañías transnacionales, colmados de exenciones tributarias, descuentos y facilidades enormes para realizar negocios de acuerdo a su conveniencia con formidables márgenes de ganancia, todo ello contrastado con la persecución rastrera a los mineros pequeños y tradicionales de nuestro país. La profundización de la confianza inversionista intenta sumir a una enorme porción de nuestra población en una funesta lógica, inexpugnable según nuestros dirigentes, en la que la inserción en el mercado mundial de economías tan languidecidas y debilitadas como la colombiana debe darse a cualquier costo, sin importar las asimetrías que existan, el lugar rezagado que en él juguemos, y el deterioro que este tipo de políticas generen en nuestra población.

Asistimos a un escenario desolador y apabullante. El prurito por la reprimarizacion de nuestra economía no tiene parangón alguno, las políticas del despojo, expoliación y pillaje lejos de combatirse se han institucionalizado y se les ha brindado un cariz de progreso y bienestar, cuando en realidad anidan en su interior las mismas formulas que han perpetuado el atraso y el subdesarrollo en nuestro país.

Las venas de Colombia siguen abiertas. Las cicatrices que aun conservamos en la piel de nuestra nación, como las de la lucha por nuestra independencia hace 200 años, nos demuestran que los pueblos cuando se resuelven pueden vencer las políticas entreguistas y los regímenes antipatrióticos, y pueden decidir por sí mismos su destino. La concientización, la organización y la movilización deberán marcar el camino para que, al igual que en el caso de la victoria en Santurbán, derrotemos la sumisa entrega de nuestros recursos y podamos descarrilar definitivamente la nefasta locomotora minera de Santos.

* Con relación al II Encuentro Nacional de la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional, RECLAME, llevado a cabo el 8 y 9 de Abril de 2011 en Bogotá.

Nota: el sábado 14 de Mayo en Marmato, Caldas, un pueblo con una tradición minera de más de 500 años, se llevará a cabo una jornada en contra de las intenciones de la compañía canadiense Medoro Resources de tumbar el pueblo y desplazar económica y socialmente a toda su población. Están cordialmente invitadas todas las organizaciones sociales, políticas y de resistencia a proyectos megamineros del país y todas las personas que quieran hacer parte de esta importante movilización.



 
DECLARACIÓN DEL II ENCUENTRO NACIONAL DE RECLAME
Bogotá, abril 18 de 2011

Los pasados viernes 8 y sábado 9 de abril de 2011, en las instalaciones de Sintraemsdes en Bogotá, nos reunimos 110 delegados de organizaciones y procesos regionales de resistencia a megaproyectos mineros, para realizar el II Encuentro de la Red Colombiana Frente a la Gran Minería Transnacional, RECLAME.

La “locomotora minero-energética”, que se propone como la fuente principal de crecimiento de la economía nacional, es en realidad una aplanadora que está produciendo una destrucción de la biodiversidad sin antecedentes, una seria afectación a las comunidades, violaciones a los derechos humanos, los derechos de los trabajadores, y persecución a los pequeños y medianos mineros nacionales. Esta situación se presenta al tiempo que el Estado colma de beneficios y exenciones tributarias a las trasnacionales mineras, a cambio de unas insignificantes regalías que no compensan los impactos negativos, ni los riesgos de la megaminería.

Esta situación fue analizada durante el II Encuentro, en el que realizamos un positivo balance de las acciones conjuntas emprendidas por RECLAME a nivel nacional y regional, que han ubicado al tema minero-energético como uno de los principales en la agenda de lucha de las organizaciones y movimientos sociales del país. Un año después de su creación, contamos con mecanismos de articulación que nos han dado la posibilidad de realizar tareas colectivas. Así como con herramientas como la página de Internet, redes sociales y listas de distribución de información, a través de las cuales mantenemos una constante comunicación, tanto entre los miembros de la Red, como con ciudadanos interesados en conocer sobre este proceso de articulación.

Mujeres y hombres, afros, campesinos, indígenas, comunidades urbanas, intelectuales, estudiantes, trabajadores y pequeños y medianos mineros, coincidimos en la necesaria unidad de amplios sectores de la población colombiana para enfrentar a la actual política minera, dado que la amenaza para la población, el ambiente y la vida proviene de poderes corporativos globales que, adicionalmente, cuentan con todo el respaldo del Estado. A esta política nacional y trasnacional que no le sirve a los(as) colombianos(as), debe corresponderle una fuerza social superior para poder detenerla. Un ejemplo de esto es el proceso amplio y unitario que lideraron los(as) santandereanos(as) y sumó a miles de colombianos para defender el páramo de Santurbán frente al proyecto minero Angostura, cuya temporal victoria obligó a la Greystar a retirar la solicitud de licencia ambiental.

Por tal razón, durante el Encuentro se reiteró que los puntos de articulación debían ser los de la defensa de los territorios, sus comunidades y recursos naturales, rechazando los proyectos de gran minería trasnacional.

Las organizaciones que hace un año conformamos RECLAME y las nuevas que nos vinculamos durante este Encuentro, discutimos sobre el quehacer de la Red, su papel de articulación y fortalecimiento a nivel regional y el compromiso político con el bienestar del país.

Aprobamos diseñar en las próximas semanas una campaña nacional, que será impulsada desde RECLAME, para hacerle frente a la “Locomotora Minero-Energética”, con ejes que sean de utilidad para los procesos regionales que ya están enfrentados a las trasnacionales mineras, pero que también nos ayuden a sumar y fortalecer otros procesos de resistencia a nivel nacional.

Resultó sumamente enriquecedor, no solamente para el evento, sino para el devenir de los procesos regionales, el foro que organizamos en la Universidad Nacional en el marco de este II Encuentro, pues todos los(as) asistentes y en particular las comunidades conocimos y profundizamos en argumentos muy valiosos que nos brindaron los destacados académicos Julio Fierro Morales, Guillermo Rudas y María Victoria Duque, así como el senador Jorge Robledo.

Retornamos a nuestras regiones con el firme compromiso de fortalecer los nodos organizativos de la Red en cada uno de los departamentos que estuvimos presentes: Antioquia, Arauca, Bogotá, Boyacá, Bolívar, Caldas, Casanare, Cauca, Cesar, Chocó, Cundinamarca, Guainía, Guajira, Magdalena, Nariño, Norte de Santander, Santander, Putumayo, Quindío, Risaralda, Valle del Cauca y Tolima. Trabajaremos para que los demás departamentos del país también se sumen.

Nuestro compromiso y esfuerzo será por consolidar la articulación departamental, regional y nacional, así como tejer lazos con procesos internacionales de resistencia a la gran minería transnacional. Los retos a enfrentar hacen necesario construir una interlocución mucho más dinámica y avanzar colectivamente en los propósitos que nos hemos propuesto. RECLAME también apoya y promueve las acciones en favor de defensa de las regalías para las regiones productoras. Trabajaremos en la perspectiva de realizar el III Encuentro de RECLAME, para mostrarle a la sociedad colombiana e internacional los avances en la lucha para enfrentar a la gran minería trasnacional y el desarrollo de los conflictos en donde se ubican estos proyectos.

Algunas de las actividades que RECLAME, como espacio unitario, liderará y promoverá durante este año son:

1. La Marcha de los Pequeños y Medianos Mineros que se realizará en Bogotá el 27 de abril de 2010.

2. El Encuentro Nacional de la Comisión Política de la Minga Social y Comunitaria, sobre el tema de la Locomotora Minero-Energética, el 7 y 8 de mayo.

3. La Jornada Nacional de Solidaridad con el Pueblo de Marmato, el 14 de mayo.

4. El Encuentro de Acción Colectiva y Megaproyectos Mineros, de la Universidad Javeriana el 18 y 19 de mayo.

5. La marcha de resistencia al proyecto La Colosa, el 3 de junio.

6. La Jornada Continental de lucha contra la Gran Minería Trasnacional, el 21 de junio

7. El Encuentro Continental del Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, OCMAL, en agosto de 2011.

Finalmente, reafirmamos nuestro compromiso con los tres puntos de acuerdo de RECLAME:

LUCHAR CONTRA LA GRAN MINERÍA TRASNACIONAL. LUCHAR CONTRA LAS LEYES DE DESPOJO. DEFENDER LA VIDA, LA PERMANENCIA EN EL TERRITORIO Y LA SOBERANÍA NACIONAL.

Organizaciones que conforman RECLAME:

ACADER, Cauca
Acueductos de Tasco, Boyacá
Agromisaspi - Samaniego Nariño
APETRAS, Santander
Asentamiento Indígena Catama, Caldas
ASAP Caramanta, Antioquia
Asociación Agropecuaria de Caramanta - ASAP Caramanta
Asociación Campesina Bien Andantes- Sucre Cauca.
Asociación Campesina de Inzá Tierrdentro, ACIT
Asociación Consejo Regional del Pueblo Nasa del Putumayo Kwe’sx Ksxa’w
Asociación de Areneros de Mogotes, Santander
Asociación de Familias Campesinas – BIABUMA
Asociación de Mineros del Bajo Cauca, Antioquia
Asociación Minga
Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria
Asoconsumo, Cundinamarca
ASOGRAS Torres, Santander
CENSAT Agua Viva, Amigos de la Tierra Colombia
Centro de estudios del Carbón y la Gran Minería
Centro de Estudios Jurídicos y Sociales -Tierra Digna.
Centroriente, Arauca.
Cesar en Defensa de las Regalías
CIMA, Norte de Nariño
CIMA, Cauca
Colectivo Cultural Estanislao Zuleta, Boyacá
Colectivo Estudiantil Punto de Encuentro – Tolima.
Colectivo de soberanía Recursos Naturales y Minero-Energéticos – Aury Sará
Colectivo de Recursos Naturales, Cundinamarca
Colectivo Punto de Inflexión
Colectivo Kavilando, Antioquia
Comisión de Seguimiento y Vigilancia del Páramo El Almorzadero
Comisión Intereclesial de Justicia Y Paz
Comité de Integración del Macizo Colombiano – CIMA
Comité de Integración Social del Catatumbo – CISCA
Comité Mineros Unidos de Marmato
Comité por la defensa del agua y la vida del Cauca
Comité por la defensa de Marmato
Comité por la defensa del Páramo de Santurbán
Comisión por la defensa del Páramo del Almorzadero
Comunidades Afrodescendientes de las zonas humanitarias y de Biodiversidad del Curvaradó y Jiguamiandó
Comunidades de Nuevo Cañaveral, Alto Guayabal, Urada, Departamento de Chocó
Consejo Regional Indígena del Cauca, CRIC
Consejo Comunitario de la Toma, Cauca.
Conservación Natural, Tolima
CORDECAR, Santander
Corporación Aury Sará Marrugo.
Corporación Buen Ambiente – CORAMBIENTE
Corporación Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo
Corporación Colectivo de Abogados Luis Carlos Pérez
Corporación Compromiso, Santander
Corporación COSPACC
Corporación Observatorio Social y Ambiental del Tolima – Coalas
Corporación para la Educación, el Desarrollo y la Educación Popular - Instituto Nacional Sindical – CEDINS
Corporación Sembrar
Corporación Social para la Asesoría y Capacitación Comunitaria – COSPACC
C.R.N. Kwcsx Ksxaw
Emprendedores por la Ecología y la Tierra – ECOTIERRA, Tolima
Federación Agrominera del Sur de Bolívar –FEDEAGROMISBOL
Federación de Comunidades Desplazadas de Área de Influencia de la Explotación Minera en la Guajira, FECODEMIGUA.
Federación de Mineros de Oro, Plata y Platino, FEDORO
Federación de Mineros y Balasteros del Eje Cafetero
Federación Minera del Chocó
Federación Santandereana de Mineros, FESAMIN
Federación Unitaria de Trabajadores Mineros, Energéticos, Metalúrgicos, Químicos y de Industrias similares – FUNTRAENERGÉTICA
Fundación Integración Campesina, FINTEC, Boyacá
Fundación AMA, Antioquia
GISAC, U. Caldas
Grupo de Minería del Centro de Estudios del Trabajo, CEDETRABAJO
Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa, U. Nacional
Movimiento Cívico pro defensa de Marmato
Indígenas Embera Katio
Organización Colombiana de Estudiantes, OCE
Organización Indígena de Antioquia
Organización Nacional Indígena de Colombia – ONIC
Organización Tierra Viva- Tolima
Proceso de Comunidades Negras – PCN
Pueblo Cofán
Red Antorcha
Red Colombiana de Acción Frente el Libre Comercio – RECALCA
Red de Hermandad y Solidaridad con Colombia – REDHER
Red de Víctimas del Conflicto Sociopolítico en Colombia
Red Mateo Kramer
Resguardo Indígena Pueblo Guambiano
Resguardo de Chidima-Tolo
Resguardo de Urada- Jiguamiandó
Resguardo San Luis Alto Picudito del Municipio de Villagarzón
Resguardo Kwinas Çxamb (Alto Lorenzó) Municipio de Puerto Asís
Reversa, Tolima
Sindicato de Trabajadores de la Minería en Colombia – SINTRAMINERCOL
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Industria del Carbón – SINTRACARBÓN
Sintramienergética, Cesar
Sintramineros Amagá, Antioquia.
Tierra Digna
Unión de Solidaridad con los Pueblos, UIP
Viva La Ciudadanía

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